Gracias al apoyo de nuestros lectores conseguimos 280 nuevos suscriptores
Ya sumamos
de 1000 suscriptores | meta septiembre
Suscríbete recomiéndanos,
compártenos

Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Sábado, 24 de agosto de 2019
Guerra de fiscales en Rancagua

El oscuro pasado del fiscal Sergio Moya en La Araucanía

Maximiliano Alarcón G.

moya_arias.jpeg

Emiliano Arias y Sergio Moya
Emiliano Arias y Sergio Moya

Sergio Moya realizó asesorías a los carabineros involucrados en el montaje de la Operación Huracán, lo que llevó a su jefe, el fiscal regional Emiliano Arias, a abrir un sumario. Hasta ese momento, ambos eran casi amigos.

En el llamado desastre judicial de Rancagua, el caso de los tres ministros de la Corte de O’Higgins acusados de tráfico de influencias ha pasado a segundo plano después de que estallara el conflicto al interior de la fiscalía de dicha región.

Durante el fin de semana, el fiscal jefe de Rancagua, Sergio Moya, anunció a través de Radio Bío Bío cuatro denuncias en contra de su superior jerárquico Emiliano Arias, el fiscal regional de O’Higgins.

La acusación sostiene que el máximo persecutor de la zona habría beneficiado al abogado Luis Hermosilla en el caso del Teatro Regional de Rancagua; también de favorecer a Herman Chadwick –sobrino del ministro del Interior– con un juicio abreviado en el Caso Caval; no responder a la solicitud para formalizar al ministro de la Corte, Emilio Elgueta; y filtrar información a un particular en Puerto Montt.

El quiebre da cuenta de que las relaciones no son de confianza, pero esto no solía ser así. Fuentes que conocen a ambos fiscales señalaron a nuestro medio que el trato entre ellos era bastante cercano hasta hace un tiempo, y según un perfil publicado por Pauta, tienen un largo historial en conjunto ¿Qué ocurrió entonces?

El pasado de Moya en la Región de La Araucanía y las buenas relaciones que hizo con Carabineros, le trajeron consecuencias en su trabajo actual, lo que incidió directamente en su relación con Arias.

Los días con Patricio Marín

Moya llegó a la fiscalía de la región de O’Higgins en 2010, tras ser fiscal jefe en Temuco. Según contaron a INTERFERENCIA periodistas de la zona, el persecutor pidió el traslado porque buscaba una ciudad más tranquila donde poder hacer vida familiar, ya que su situación era bastante tensa en La Araucanía, teniendo que requerir incluso guardaespaldas durante sus últimos días en el sur. Pero la animadversión en su contra no era gratuita.

Sergio Moya se involucró fuertemente como fiscal en el conflicto entre el Estado y el pueblo mapuche y las formas no fueron siempre las más limpias. Varios de los casos que tuvo –y que terminaron en absoluciones– estuvieron marcados por el nombre de Raúl Castro Antipán, recordado como el joven mapuche que supuestamente desertó de la Coordinadora Arauco Malleco en 2009 para delatar a decenas de comuneros que habían participado en distintos atentados, pero que resultó ser un testigo pagado por Carabineros y la Fiscalía (Ver artículo de El Desconcierto).

“Ellos me vinieron a buscar a Victoria, nos juntamos en la mañana y entregué toda la información de lo que había pasado el día 10 y la madrugada del 11 (…) a mediodía fueron los fiscales a conversar con nosotros en esa fecha era el fiscal Miguel Ángel Velásquez y el fiscal Sergio Moya”, dijo Raúl Castro Antipán en tribunales en 2014, según un audio transcrito por El Dínamo.

Abogados de la zona dijeron a nuestro medio que Sergio Moya junto con el todavía fiscal jefe de Temuco, Alberto Chifelle, son los precursores de la mano dura que ha aplicado el Ministerio Público en contra de los mapuche, junto con inaugurar un estilo más mediático: “En una allanamiento incautaron un supuesto instructivo subversivo, y era el libro ‘Un viejo que leía novelas de amor’ de Luis Sepúlveda”, contó una de las fuentes.

Pero lo trascendente para Moya es que en sus tiempos en La Araucanía trabajaba de cerca con Carabineros, principalmente con el ex capitán Patricio Marín. Este último era el nexo directo con Raúl Castro Antipán. Después de conocerse el montaje, el ex uniformado fue trasladado a Santiago hasta que Bruno Villalobos lo envió de vuelta a Temuco en 2017, para que se hiciera cargo de una importante misión: la Operación Huracán.

Moya no tuvo participación directa en el bullado montaje de Carabineros, pero una vez que se destapó que el caso se trataba de implantación de pruebas falsas en contra de los mapuche, el fiscal retomó el contacto con el ahora formalizado Patricio Marín, lo que inició a la vez su conflicto con Emiliano Arias.

Según reveló La Tercera, cuando estalló la verdad de Huracán en enero de 2018, Moya se reunió con Marín, Gonzalo Blu y Bruno Villalobos, y les prestó asesorías privadas sobre cómo enfrentar la crisis. Esta situación le trajo consecuencias.

La decisión de Abbott

El 25 de marzo pasado, Emiliano Arias abrió un sumario en contra de Sergio Moya por su relación con los carabineros involucrados en la Operación Huracán, algo que comenzó a tensionar las relaciones entre ambos. Ese sumario habría sido una petición del fiscal nacional Jorge Abbott.

La decisión de Abbott llamó la atención entre varios personeros del mundo judicial, puesto que era de conocimiento público que Marisa Navarrete, pareja de Emiliano Arias, es la defensora de Leonardo Osses, uno de los ex carabineros formalizados en Huracán que no era del círculo íntimo de Marín y Villalobos. Por lo tanto, daba la sensación de que el fiscal nacional estaba tratando de infiltrar un potencial conflicto de interés entre los fiscales.

¿Por qué haría esto Abbott? No es un secreto que Arias –después de la renuncia de Carlos Gajardo y Pablo Norambuena al Ministerio Público– es el fiscal más “rebelde” de la institución, yendo en contra en varios episodios de la llamada “doctrina Abbott” de no levantar mucho polvo en los casos que involucran a personas de poder, lo que le ha traído constantes presiones de su autoridad.

En este sentido, en 2016 Abbott expulsó a Emiliano Arias del equipo que investigaba el caso SQM después de dejar al fiscal Pablo Gómez como jefe de la indagatoria. El mismo año Arias pasó a ser el fiscal regional de O’Higgins y persecutor jefe del caso Corpesca, pero el fiscal nacional lo volvió a remover de esta investigación y lo sumarió por decir a La Tercera que en la tramitación de la Ley de Pesca hubo corrupción. En 2017, mientras Arias investigaba a la compañía eléctrica CGE por su responsabilidad en los incendios de aquel verano, fue sometido a un sumario por Abbott a petición de los abogados de la empresa, por supuestas filtraciones a la prensa. En 2018, el fiscal nacional le aplicó un tercer sumario por haber acordado la disolución de la empresa Caval sin haberle consultado a él.

Hoy martes a las 15 horas se realizará un consejo extraordinario de fiscales citado por Abbott, en el cual se tomará una decisión en torno a la situación de Arias, la que incluso podría significar la suspensión temporal de su cargo.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Gracias por los buenos artículos.

Añadir nuevo comentario