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Lunes, 22 de julio de 2019
Inmigrantes - Parte II

El tráfico ilícito de migrantes y la creciente trata de blancas

Manuel Salazar Salvo

En la segunda parte de la serie de artículos sobre migración, INTERFERENCIA recoge las cifras negras del comercio humano: la ONU estima que la trata de personas es el tercer negocio ilícito más lucrativo a nivel mundial, sólo detrás del narcotráfico y de la venta de armas.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) las ganancias ilícitas totales del trabajo forzoso se calculan en unos US$ 32.000 millones al año, de los cuales un 76% proviene de la explotación sexual.

Este es el segundo de tres artículos sobre las migraciones humanas del siglo 21. Ayer, INTERFERENCIA publicó la primera parte titulada: "La era de la inmigraciñon: más allá del auge de la neo derecha".

Según la misma OIT, 20,9 millones de personas son víctimas de trabajo forzado a nivel mundial y se encuentran atrapados en empleos de los que no pueden escapar. El gobierno de Estados Unidos, ya en 2012, estimó que la trata de personas –tráfico ilegal de hombres, mujeres y niños con fines de explotación laboral y sexual forzada- alcanzaba a 27 millones de personas en el mundo y que poco más de 1,2 millones de mujeres había sido objeto de “venta”.

El Protocolo de la ONU contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire, define así el tráfico ilícito de migrantes: "Por “tráfico ilícito de migrantes” se entenderá la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material".

Entre las víctimas de la trata de personas se ha observado una mayor diversidad de nacionalidades en Europa occidental y central que en todas las demás regiones del mundo, y en su mayoría (84%) la trata era con fines de explotación sexual. En los últimos años, las víctimas provenían de los Balcanes y la ex Unión Soviética, en particular de Rumania, Bulgaria, Ucrania, la Federación de Rusia y Moldavia.

La trata originada en el Brasil afecta sobre todo a las comunidades pobres del norte.

Aunque la trata que se origina en América del Sur afecta a un número menor de países, en los que existe suele alcanzar grandes proporciones. Los principales países de destino de las víctimas sudamericanas son España, Italia, Portugal, Francia, los Países Bajos, Alemania, Austria y Suiza. La mayor parte de la trata se realiza con fines de explotación sexual e incluye a transexuales.

De las víctimas de origen sudamericano en Europa es cada vez mayor el número de brasileñas. La trata originada en el Brasil afecta sobre todo a las comunidades pobres del norte.

La trata con origen en África afecta principalmente a las comunidades de África occidental, en particular a jóvenes nigerianas. La que se origina en África septentrional (Marruecos y Túnez) es todavía muy limitada. La que se origina en África oriental (Uganda y Kenya) tiene como principal país de destino el Reino Unido.

Cada grupo de traficantes tiene su propio sistema para reclutar, transportar y explotar a las víctimas. El más usado por los grupos de los Balcanes es la promesa de empleo.

Las víctimas de la trata de Asia oriental siempre han sido en su mayoría mujeres tailandesas. Hace poco, también se han sumado chinas, vietnamitas y camboyanas. Habitualmente se explota a esas mujeres obligándolas a dedicarse a la prostitución en establecimientos, por ejemplo salones de masajes, de belleza o saunas.

Cada grupo de traficantes tiene su propio sistema para reclutar, transportar y explotar a las víctimas. El más usado por los grupos de los Balcanes es la promesa de empleo. En Ucrania, los traficantes atraen al 70% de sus víctimas ofreciendo empleo, la participación en concursos de belleza, oportunidades de trabajar como modelos, vacaciones baratas, programas de estudio en el extranjero o servicios matrimoniales.

La trata realizada desde los Balcanes, la ex Unión Soviética y Europa central se caracteriza por el reclutamiento a cargo de relaciones de las víctimas. Según estudios realizados en la Republica Checa, Polonia y Rumania, la mayoría de las víctimas son reclutadas por conocidos, amigos o familiares.

Si bien algunas de esas víctimas se prostituyen a sabiendas, pueden terminar en situaciones de explotación mediante el engaño, la coacción o la violencia. Según otro estudio de Ucrania, al 20% de las víctimas se le promete trabajo de bailarinas exóticas, masajistas y trabajo en actividades similares. Aunque en su mayoría esas mujeres saben que deberá prestar servicios sexuales, desconocen las condiciones que se les impondrán.

Suele recurrirse a la violencia para controlar a las víctimas. Se ha señalado que los grupos de traficantes basados en los Balcanes son extremadamente violentos. Las bandas de delincuentes organizados de la Federación de Rusia utilizan métodos de control especialmente crueles. Con frecuencia, antes de ofrecerlas a los clientes, los propios traficantes violan a las mujeres, para iniciar el ciclo de maltrato y degradación.

Como las distancias son cortas, la mayoría de las mujeres objeto de trata desde Europa central y los Balcanes son transportadas en autobús o automóvil. En el caso de las víctimas procedentes de la ex Unión Soviética se utilizan pasaportes y visados falsos o se realizan matrimonios ficticios.

En el marco de la trata en América Latina, se han registrado casos de víctimas obligadas a “contratar” a amigas o familiares. Los traficantes de América Latina también utilizan empresas de espectáculos, agencias de modelos, de empleo, matrimoniales y de viajes, así como anuncios en el periódico, para captar a sus víctimas.

El transporte de América Latina con destino a Europa se efectúa por avión hacia grandes aeropuertos. A veces se utilizan visados normales de turista de tres meses de duración para cruzar las fronteras. En ocasiones, se hace transitar a las víctimas de la trata que viajan desde el Brasil hacia Europa por territorios sujetos a la administración de países europeos en el Caribe o en América del Sur.

En Nigeria, para organizar la trata se recurre generalmente al sistema de servidumbre por deudas. Se obliga a las víctimas que son trasladadas a Europa (Italia, los Países Bajos, Bélgica, España y otros países) a reembolsar tarifas excesivas a los traficantes que las transportan. Viajan a Europa principalmente en avión desde Lagos u otros aeropuertos internacionales de África occidental. También el transporte puede ser por tierra o mar cruzando el Mediterráneo. La gran mayoría de las mujeres y niñas de África occidental son sometidas a la prostitución callejera.

Tradicionalmente, sólo las comunidades chinas podían acceder a los burdeles chinos en Europa, pero esto está cambiando. La mayoría de las víctimas son captadas en regiones empobrecidas del nordeste chino. Son traficadas a través de la ex Unión Soviética y países del Bloque del Este antes de llegar a Europa.

En Europa, los delincuentes no suelen ser nacionales del país en que operan, a diferencia de lo que sucede en algunas otras regiones. A menudo, su nacionalidad corresponde a la de la víctima. Por ejemplo, sólo el 39% de los traficantes enjuiciados en 2007 en Grecia eran griegos. Más de la mitad provenía de Bulgaria, Rumania, la Federación de Rusia y Ucrania, principales países de origen de las víctimas de la trata. La situación en Italia es similar. En Alemania, entre los traficantes extranjeros predominan los turcos, pero se han identificado algunas víctimas de esa nacionalidad. Lo mismo ocurre con los marroquíes en los Países Bajos.

En la Federación de Rusia muchos de los grupos están compuestos por dos o tres personas, pero también hay excepciones. Las autoridades de Azerbaiyán detuvieron a más de 40 miembros de una red de traficantes con ramificaciones en cinco países. La red abarcaba una vasta zona que se extendía desde Asia central a Turquía, dedicada a la trata de personas y la expedición de documentos falsos, que se utilizaban para traer a las víctimas del extranjero.

En Rumania, en una muestra de 30 casos, el Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia (UNICRI) encontró 23 grupos de tres o más delincuentes, y siete casos de delincuentes que actuaban por cuenta propia. En su mayoría los grupos seleccionados para este estudio eran muy pequeños, generalmente integrados por un reclutador, un transportista y un explotador.

En ciertos casos hay grupos europeos que participan en el reclutamiento para la trata en países de América Latina. Un ejemplo es la trata procedente del Brasil que parece estar controlada por organizaciones europeas y asiáticas. La participación en el Brasil de grupos de delincuentes organizados asiáticos está documentada. En otros estudios se informa de que la trata de mujeres brasileñas a España y el Portugal se realiza a través de la cooperación entre grupos entre los que predominan los rusos.

Criminales chinos organizados dirigen desde sociedades secretas de estilo mafioso hasta pandillas callejeras y redes informales. Las tríadas son tradicionalmente jerárquicas, pero no todo tipo de trata de personas está relacionado a las mismas. En Europa, estos grupos están cada vez más involucrados en el negocio de la explotación sexual.

Según la OIT, en 2005 había como unas 279 mil personas víctimas de la trata para todos los fines en Europa y América del Norte. Sobre la base de los datos reunidos por la UNODC, en 2006 había un total de 7.300 víctimas identificadas en Europa occidental y central. Considerando que se identifica a alrededor de una de cada 20 víctimas de la trata, su número en Europa ascendería a unas 140 mil.

Hasta el año 2017, en Europa se calculaba que alrededor del 60% de las víctimas identificadas procedían de los Balcanes, Europa central y la ex Unión Soviética. Un 13% eran originarias de América Latina.

Para que estos datos concuerden con el número de mujeres prostituidas en toda Europa, alrededor de una de cada siete sería víctima de la trata. La cifra es elevada, pero verosímil. Según las investigaciones sobre el período de la explotación, el ciclo de rotación sería de dos años en promedio. Esto significa que sería preciso reclutar todos los años para la trata a unas 70 mil mujeres para reemplazar a las que dejan el mercado.

Si en Europa fueran realmente 140 mil las víctimas de la trata, podrían llegar a prestar unos 50 millones de servicios sexuales por año. A 50 euros por cliente, este sector de mercado representaría la suma de 2.500 millones de euros, unos 3.000 millones de dólares al año. Suponiendo que en Europa el 5% de los adultos de sexo masculino (de 15 a 49 años) frecuentara a una prostituta todos los meses, habría una demanda anual de 600 millones de servicios sexuales.

Resulta difícil determinar las tendencias en el número de víctimas de la trata debido a que el conocimiento del problema al igual que la legislación correspondiente evolucionan constantemente. Como consecuencia, es difícil distinguir las tendencias en el número de casos registrados por las autoridades encargadas de la represión y las tendencias de la prevalencia. El número de víctimas de la trata con fines de explotación sexual detectado por las autoridades en Europa aumentó alrededor del 20% entre 2005 y 2006. En algunos países (por ejemplo, Alemania y Rumania), se ha registrado recientemente una disminución del número de procesos penales y de las cifras absolutas de víctimas identificadas. Al mismo tiempo, en otros países de Europa occidental y central se ha observado un aumento de los casos identificados. No obstante, se observan algunas tendencias relativas al perfil de las víctimas.

Hasta el año 2017, en Europa se calculaba que alrededor del 60% de las víctimas identificadas procedían de los Balcanes, Europa central y la ex Unión Soviética. Un 13% eran originarias de América Latina, alrededor del 5%, de África y un 3%, de Asia oriental.

En los últimos años han aparecido en Europa nuevas nacionalidades involucradas. La proporción de víctimas de China, el Paraguay, Sierra Leona, Uzbekistán y Turkmenistán ha aumentado con el tiempo. También cada vez más víctimas chinas han sido detectadas en países europeos. En el 2008, el chino fue el grupo extranjero más grande involucrado en la explotación sexual en Italia. En Holanda, los centros de masaje chinos fueron descritos por primera vez como una ‘forma emergente de prostitución’ en el 2005 y, en 2017, el chino fue el grupo extranjero de víctimas más prominente en el país.

En Turquía, al parecer las uzbekas y turcomanas reemplazan a las rusas y ucranias. Análogamente, en España el aumento de la trata de paraguayas y brasileñas parece haber compensado la disminución de la trata originada en Colombia.

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