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Miércoles, 24 de febrero de 2021
Martina Barroeta

Experta en moda y política: “A la élite chilena le importa el vestuario mientras le sirva para distinguirse del resto de la población”

Lissette Fossa

La egresada de Derecho Martina Barroeta, quien estudia hace años la relación entre industrial textil, moda y política en Chile, ve que el caso del cintillo de la ministra Hutt de cien mil pesos, y que en AliExpress costaba 2 mil, es reflejo de una élite imitadora de tendencias, que depende de otros para saber qué ponerse o no, incapaz de diferenciar el valor de los objetos.

La ropa ha acompañado hace miles de años al ser humano. Sin embargo, es apenas hace unos doscientos años que el diseño y la moda, en paralelo a la producción en masa de vestuario a nivel mundial, han permitido que millones de personas accedan a todo tipo de prendas y accesorios, algunos más necesarios que otros. Y de todos los millones de habitantes del planeta tierra que actualmente buscan vestir "a la moda", esta semana le tocó el turno a la ministra de Transporte, Gloria Hutt, estar en la polémica con respecto a una prenda de vestir: un simple cintillo. 

Y es que este accesorio que la ministra afirmó hace un tiempo haber comprado en la tienda Metanoia, de Vitacura, según la web de esta tienda, tenía un valor de más de cien mil pesos. Los mismos usuarios de redes sociales descubrieron que el mismo producto importado desde China a través de la aplicación AliExpress, tenía un valor por unidad de alrededor de dos mil pesos. Y así, varios productos de la tienda, se vendían a 10 veces o más el valor que tenían en China. 

¿Se arrepentirá la ministra de esta compra poco conveniente? ¿O detrás de una transacción de este tipo de paga por estatus y prestigio? Sobre el análisis de este caso y el estado de la industria textil y de diseño en Chile, INTERFERENCIA conversó con Martina Barroeta, egresada de Derecho de la Universidad de Chile, quien lleva cinco años estudiando la industria de la moda y textil desde una perspectiva social y política. En 2019 abrió la cuenta de Instagram Fashionerd, donde además de análisis, comparte lecturas y organiza talleres sobre el tema.

Barroeta, de 27 años, cree que detrás de la decisión de Hutt está presente la visión de la élite chilena, generalmente imitadora de tendencias e ignorante en temas de diseño y arte, que no le permite distinguir un producto de autor a uno proveniente de China. A la vez, es una élite que está dispuesta a pagar montos exagerados para distinguirse del resto de los sectores populares, aunque sea por un accesorio para el pelo.

- Sobre la polémica de tienda Metanoia, que viene a raíz de un tuit de hace unos años, donde le preguntaban a la ministra Hutt de dónde había comprado un cintillo que estaba usando, ella hace referencia a que lo compró en esta tienda Metanoia y allí tenía un valor de cerca de 100 mil pesos, y resulta que el cintillo estaba en AliExpress a dos mil pesos ¿Qué cree que hay detrás de esto? ¿Hay una especie de estafa en vender un producto que vale dos mil pesos en cien mil? ¿O así funciona la industria de la moda? ¿O lo escandaloso está en que una ministra acá ostenta un producto como un cintillo que le costó 100 mil pesos?

- En buena medida, la industria de la moda funciona así. Ahora bien, son muchos los factores que influyen en la fijación del precio de un artículo o de un objeto de moda, obviamente todo lo que está detrás, los materiales, la tecnología, el trabajo, pueden haber involucrados seguros, logística, impuestos de varios tipos, además el trabajo del diseñador, la curatoría, entre otras más. Pero claro, en la moda ocurre que lo que le da sentido al objeto no es solamente el trabajo y el capital, sino otros elementos además, que tienen que ver con cosas más intangibles, como por ejemplo, el prestigio de la marca, la firma del autor o diseñador, la distinción social que el elemento te puede ayudar a alcanzar, el valor simbólico. Es lo que Marx explicó a través del concepto de fetichismo de la mercancía.

En el caso de Metanoia hay una curatoría que le agregaría valor a los objetos, pero también hay un discurso de exclusividad y de superioridad cultural en relación a los productos que, aunque no se sustente en la realidad, genera el espacio para que un precio se infle en un 4.400%, como ocurrió con un par de pinches. Pero en el contexto particular de Chile lo que ocurre con Metanoia es complicado, porque estamos en un contexto social donde existe una desconfianza grande hacia el empresariado, hacia la clase alta y en general a cualquier persona que te venda algo. Hay una sensibilidad en la población, más desde el 18 de Octubre, gracias a la cual hay cada vez menor disposición a tolerar estos modelos de negocios abusivos, la falta de información, que la persona que te vende te oculte deliberadamente la procedencia de los objetos, el trabajo y la explotación que pueda haber detrás, cuánto costó para revenderlo, etc.

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Martina Barroeta.
Martina Barroeta.

- Imagino que también hay un tema ético con respecto a la tienda, en el sentido de que ellos no avisaban que compraban sus productos en China o en Aliexpress ¿o avisar sobre la procedencia del producto no es necesario?

- Esto de comprar productos chinos e importar es algo que se hace en Chile desde hace muchos años, las importaciones son la forma de obtener productos con valor agregado a partir del cambio de modelo económico que vino con la dictadura. Entonces, todos sabemos que pasa, pero en general cuando uno compra algo de China de cierta forma el negocio te lo hace saber o hay elementos que te lo indican, en general no se oculta. Y no es el caso aquí.

En el caso de Metanoia ese proceso se “oscureció” u ocultó derechamente, detrás de todo un discurso de curatoría, de que esta tienda adopta el lenguaje de las galerías de arte, y además todos los productos comprados en Aliexpress se promocionan bajo la marca Metanoia, como si Metanoia los hubiese producido de alguna forma. En la página web estos productos se acompañan de una serie de otros que pertenecen a otros diseñadores o marcas, aunque no sabemos si son originales o no, pero que sí son de diseñadores de fama o renombre internacional.

Si tú tienes toda esta información, de una tienda de ese tipo, que te dice que quiere parecerse a una galería de arte, lo más lógico es pensar que todos los productos tienen un estatus parecido, desde ese punto de vista, oscurecer la información resulta una falta a la ética.

- Se ha hablado mucho de lejanía que tiene la élite chilena con el resto de la ciudadanía, puede que lo que pasó con la ministra Hutt sea un ejemplo de ello, y que ella siendo parte de la élite, y en su rol de ministra, se compra un cintillo de 100 mil pesos, para el promedio chileno eso es imposible. A la vez, compra estatus ¿Compra “otra cosa” cuando compra un cintillo de ese valor, busca alejarse del resto del pueblo de manera intencional? 

- Claro, podemos ver este fenómeno desde los estudios que hizo Marx y específicamente, Bourdieu. Él habla de cómo las clases dominantes se intentan mantener dentro de sus campos, lo que les permite el estatus para ejercer dominación. Para eso usan lo que se llama “estrategias de conservación”, y ahí cabe todo este mundo de las apariencias, de los objetos que les dan estatus, que tienen un valor simbólico que les permite distinguirse y también excluir a otros que están intentando entrar a su círculo.

Ahora bien, se compra estatus para distinguirse o alejarse del resto, pero en el caso particular de Chile ocurre algo que en la teoría de Bourdieu no se considera, y es que si bien la clase alta en Chile tiene acceso a educación, y a medios para culturizarse por ejemplo sobre los materiales, sobre el valor artístico o sobre el diseño de algún objeto, esta clase generalmente peca de ignorante y le paga a alguien que le sirva como autoridad. Generalmente alguien de su mismo círculo que le sirva y que tenga ese gusto por ellos para que les diga “bueno tienes que usar esto para tener distinción”. Eso es lo que pasó en el caso de Metanoia, se le pagaba y se confiaba, en este caso en la dueña de Metanoia, Pola Thomson, para que ella con su título de diseñadora, con su aparición en revistas de moda y su carrera internacional, se constituya en esa autoridad y pueda decirle a la élite esto es lo que tienes o no que usar para distinguirte. Eso creo que pasa en este caso.

- ¿Y cree que esta es una característica de la élite chilena? ¿La élite chilena busca a otros referentes de la moda para verse “a la moda”? Digo, estaría lejos de la élite neoyorkina, por ejemplo, que impone moda en la misma calle.

-No, creo que está lejos de eso. Salvo casos muy contados, la élite chilena, creo yo, es una élite imitadora en el caso de la moda y el arte, una élite que no le importa en sí la cualidad artística o de diseño de los objetos, si no que le importan los objetos en la medida en que le puedan servir para distinguirse. Y como ellos no confían en ellos mismos, porque saben que no tienen ese criterio para saber qué tienen que ponerse o comprarse, recurren a otros modelos, en este caso a Pola Thomson, o miran a Europa, Estados Unidos, etc. En ese sentido, no es como la élite francesa, que es asidua al coleccionismo de arte, educada, que lee. La élite chilena, no sé por qué razón, se ha quedado en la ignorancia respecto a estos temas.

- Se habla, con cierta frivolidad, en medios, que la ministra Hutt se viste bien, pero a la vez, ¿Todo lo que pasó puede generar una especie de resentimiento? ¿El mensaje que hay detrás de su manera de vestir puede generar un poco de resquemor en la población?, es decir, si se compra un cintillo de 100 mil pesos genera la idea de que le sobran 100 mil pesos y el resto no vive esa realidad.

- Sí, es reflejo de esa desconexión entre ella y la gente de a pie. Y eso no la hizo pensar que pudo haber sido un poco desatinado declarar públicamente lo que le costó su ropa. 

A mí principalmente el tema de la ministra Hutt me hace ruido, porque es uno de los tantos casos donde la moda y las apariencias sirven para lavar la imagen de alguien que está en una posición de poder político, o para encumbrarla como una figura mística o superior. En este caso hay una legitimación a través de la moda, que se usa para transmitir la idea de que está bien que esa persona esté ahí, en su cargo, porque de alguna forma es mejor que tú, superior a ti. Y eso es lo más problemático de este caso.

- Con respecto a la industria, salir del modelo es complejo, es difícil comprar algo que no sea chino, turco, hecho de mano de obra barata, muchas veces explotada, una industria contaminante también. Hay diseño nacional, de autor, pero uno ve que en general es ropa más cara, menos accesible. ¿Se puede salir de ese círculo de consumo? 

- Yo no tengo una respuesta definitiva y en los clubes de lectura que hacemos, y debatimos este tema, tampoco tenemos una respuesta definitiva. Pero sí, creo que es un problema muy grande la elitización de la ética en la moda. Lamentablemente se ha expandido esta idea de que el consumo ético debe ser un consumo caro. Y las marcas o diseñadores que han trabajo estas líneas sustentables, obviamente, por hacer el trabajo que hacen, cobran un monto más alto de dinero, pero ¿qué hace la gente que no puede acceder a eso? Se plantea ahí un problema importante, porque esto puede generar una nueva jerarquía de los “ricos moralmente superiores”, y el resto sin acceso que es constantemente juzgado y condenado.

Mucha gente cree que da lo mismo, porque en el fondo la gente con menos recursos siempre ha sido sustentable, y este discurso eco o ético nuevo es un discurso gentrificado, de una práctica que las personas de menos recursos vienen realizando desde hace miles de años, por ejemplo, de reusar, reciclar ropa, de hacer estilísticamente más con menos, y que se hace no necesariamente buscando salvar al planeta, sino porque hay que ahorrar, sobrevivir y el gasto en ropa nueva o de marca excede sus posibilidades.

- Usted también realizó un podcast y ha hecho investigaciones sobre la industria textil y la moda antes de la dictadura en Chile. ¿Hubo un intento de generar una especie de moda chilena en esos años? ¿Se logró en algún momento tener una potente industria textil en Chile?

- Sí, lo que se conoce como moda autóctona. También se dio en el marco del fomento a la industria textil en Chile, que se venía desarrollando ya mucho antes del periodo de la Unidad Popular, principalmente por la ventaja que tiene Chile para criar ovejas, hacer lana, etc. Es algo que ocurrió, y las personas que lo vivieron lo ven con mucha nostalgia, esta idea de diseño nacional enraizado en estos elementos de la chilenidad, aunque la categoría de chileno estaría ahora en entredicho, porque esos diseños “autóctonos” ahora los consideraríamos como apropiación cultural. Este esfuerzo existió y tuvo un impulso por parte del Estado, que incluso invirtió muchos recursos. 

La característica interesante de este proceso es que las industrias textiles formaban parte del  área de propiedad social del estado, es decir, el estado era propietario, y ahí había una fuerte participación de los propios trabajadores en las decisiones, y eso influía en cómo esta industria textil participaba de la moda chilena, sobre todo con las ideas de la unidad popular de fondo.

- ¿Sigue existiendo la industria textil en Chile ?¿Cómo se hace ropa en Chile ahora? 

- Hay que distinguir la industria textil como tal, que se ocupa de la producción de la tela, como antiguamente lo hacía Oveja Tomé, Yarur, etc. Y otra cosa es la confección, donde ahí vemos una realidad de muchos talleres clandestinos, que aún existen en Chile, y que lamentablemente no se ha erradicado. Podemos hablar que eso es lo que queda de lo que alguna vez fue la industria textil y de la confección en Chile. La industria textil está muy desaparecida, los diseñadores atesoran un paño de Oveja Tomé si es que encuentra uno ahora. La industria textil ahora en Chile es casi inexistente. El modelo neoliberal propició que se importaran todas las telas.

- Usted se refiere al vestir como un derecho, en específico, el derecho a una vestimenta digna ¿Qué significa una vestimenta digna en concreto? Digo, en gustos de ropa hay mucha variedad o para alguien puede ser digna una vestimenta, pero no necesariamente le guste o esté de moda.

- Es una relación difícil la que hay entre el derecho a una vestimenta digna y la moda, porque lo que tiene que permitir la vestimenta digna es, primero, proteger tu cuerpo de los elementos del exterior, es decir, del frío, del calor, de las enfermedades, etc. Segundo, que sea una vestimenta lo suficientemente digna para que a ti no te de vergüenza ni disuada de participar en la sociedad. Y tercero, que sea una vestimenta que no te imposibilite ejercer otros derechos humanos, como la libertad de expresión, la libertad de culto, el derecho a participar en la cultura, etc. Cuando hablamos de dignidad, no sólo se trata de no vivir en condiciones precarias, porque ello es reducir al ser humano a sus necesidades básicas. La dignidad implica una consideración integral de la multidimensionalidad humana, donde hay necesidades identitarias, de pertenecer, de expresión, y aunque no sea ideal, para algunos la moda es un sistema de vestir.

Si consideramos esto, podemos pensar que en algunos casos y para algunas personas, este derecho puede tener que ver con la moda.

- Y esa necesidad ¿No la logró ya cubrir el capitalismo? Ahora es muy difícil que incluso, a los más pobres les falte ropa, o por lo menos es menos común que hace treinta años o cuarenta años. Hay tanta producción de ropa que es barato o accesible la ropa.

- Claro, ha habido un avance, con la revolución industrial y políticas del fordismo en la industria textil, se ha ido haciendo cada vez más barata la ropa. Pero hay que tomar en cuenta que esta caída de los precios ha ido acompañada de una caída de la calidad, del aumento en el uso de materiales tóxicos en la ropa, como tintes tóxicos, telas que provocan alergias, de una contaminación tremenda al planeta, etc, cuestiones que afectan directamente otros derechos humanos. Creo que sí es bueno cuestionarse cuanto uno le atribuye al capitalismo la responsabilidad de satisfacer derechos humanos, yo en lo personal lo veo imposible, porque al final la finalidad última del capitalismo no son las personas, sino su instrumentalización para acumular capital.

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No veamos solo lo negativo, aquí hay una mina de oro para miles de OTEC :"Lenguaje curatorial básico y avanzado para comerciantes informales que se desmpeñen en la vía pública" Con el objetivo de generar valor agregado a productos de bajo costo, provenientes del Lejano Oriente, mediante el simple expediente de hacer uso de lenguaje especializado y teórico, propio del mundo artístico.

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