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Sábado, 23 de febrero de 2019
Análisis

Guiados por Trump, gran parte de América Latina se lanza en contra de Maduro

Equipo Interferencia

Tras ensayar con golpes de Estado (2002), participación electoral y sacar a sus partidarios a la calle, los opositores del chavismo parecieron haber encontrado una nueva fórmula. Pero es probable que Juan Guaidó no sea más que un fusible .

La oposición venezolana lleva años tratando de desbancar al chavismo y ha recurrido a casi todos los métodos.

Un breve pero fallido golpe de Estado encabezado por un grupo de militares y representantes de los grandes empresarios en abril de 2002; participar de todas las elecciones presidenciales y -en parte debido a su crónica falta de unidad- perderlas todas; ganar una clara mayoría de 56% en la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas de 2015, pero aun así no lograr avanzar en su agenda política ya que Nicolás Maduro les ganó la partida al imponer sobre ellos una Asamblea Nacional Constituyente oficialista que se eligió en 2017, comicios que estuvieron plagados de irregularidades; realizar su propio plebiscito no oficial ese mismo año que rechazaba el curso oficialista, pero con resultados que recordaban a las elecciones en las que Saddam Hussein se hacía reelegir en Irak, es decir, con más del 90% de votos favorables a su propia postura; la oposición también convocó a masivas marchas en repudio a Maduro, desatándose una dura represión policial que terminó con decenas de muertos.

El llamado “éxodo bolivariano”, un término acuñado por el diario The Miami Herald, ha contribuido a que muchos países del continente, e incluso la Unión Europea, se hayan vuelto cada vez más críticos del régimen de Maduro

Y ni siquiera la severa crisis económica, marcada por una hiperinflación y el desabastecimiento que recuerda a los peores años de América Latina, ha sido suficiente para provocar la caída de Maduro y unificar a la oposición. Tampoco la crisis humanitaria que significa el éxodo de más de tres millones de venezolanos que, en su mayoría, han buscado sustento en distintos países de la región: los más pobres se han ido a países fronterizos, como Colombia y Brasil, pero también a Ecuador y Perú; los venezolanos con mayores recursos se han refugiado en el Cono Sur, como Chile y Argentina; y los más ricos se han ido a Estados Unidos.

El llamado “éxodo bolivariano”, un término acuñado por el diario The Miami Herald, ha contribuido a que muchos países del continente, e incluso la Unión Europea, se hayan vuelto cada vez más críticos del régimen de Maduro, realizando llamados a una transición pacífica y a convocar elecciones generales limpias y transparentes.

Pero ayer se produjo un movimiento político que, hasta el cierre de esta edición, ha sido el desafío más serio al gobernante que el propio Hugo Chávez ungió como su sucesor poco antes de fallecer de un cáncer en 2013 en un hospital de Cuba.

A las 13.40 (hora de Caracas), Juan Guaidó, el joven presidente de la Asamblea Nacional controlada por la oposición, se autoproclamó Presidente de Venezuela ante una multitud de opositores que habían sido convocados a una marcha en contra del gobierno.

“Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional, como el presidente encargado de Venezuela. Para lograr el cese de la usurpación con un gobierno de transición y tener elecciones libres”, anunció ante una multitud exaltada Guaidó, de 35 años y perteneciente al mismo partido del conocido líder opositor Leopoldo López que, tras algunos años en la cárcel por supuesta sedición, cumple actualmente con arresto domiciliario.

Para fundamentar su autoproclamación, Guaidó invocó el artículo 233 de la Constitución Bolivariana, que le entrega atribuciones a la Asamblea Nacional para destituir al Presidente en caso de faltas absolutas. Y esa falta fue, en su visión, que Maduro no juró ante el poder legislativo el inicio de su nuevo mandato el 10 de enero pasado.

Lo llamativo de la jornada de ayer es que, transcurridas apenas tres horas de su autoproclamación como Presidente, Guaidó ya había obtenido el reconocimiento oficial de la mayoría de los gobiernos del continente.

Además, la oposición y varios países de la región aseguran que, si bien hubo participación de opositores en las elecciones presidenciales de mayo de 2018 que dieron como ganador a Maduro, estas fueron fraudulentas.

Lo llamativo de la jornada de ayer es que, transcurridas apenas tres horas de su autoproclamación como Presidente, Guaidó ya había obtenido el reconocimiento oficial de la mayoría de los gobiernos del continente.

INTERFERENCIA conversó con varios diplomáticos, políticos y analistas de la región, quienes pidieron no ser citados, además de revisar artículos de la prensa internacional y declaraciones de autoridades, para configurar un análisis preliminar de los sucesos de las ultimas 24 horas que sacuden a Venezuela y América Latina.

En base a ello, estos son los puntos cruciales para hacerse una idea, al menos momentánea, de los acontecimientos de las últimas horas.

1.- Un “golpe” de la diplomacia regional

Había pasado menos de una hora del discurso en que Guaidó se autoproclamó Presidente de Venezuela, cuando Puerto Rico, Guatemala y la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, salieron a reconocerlo como gobernante legítimo de ese país.

“Nuestras felicitaciones a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela”, escribió en su cuenta de Twitter Luis Almagro, el secretario general de la OEA. “Tiene todo nuestro reconocimiento para impulsar el retorno del país a la democracia”. El diplomático y ex canciller de Uruguay durante el gobierno de José Mujica fue expulsado del gobernante Frente Amplio de ese país en diciembre pasado debido a que, entre otras cosas, Almagro no descartó una intervención militar para resolver el conflicto político en Venezuela.

Pero fue la declaración de Donald Trump, exactamente 1 hora y 3 minutos después de que Guaidó se proclamara Presidente, la que produjo una reacción en cadena. Tras reconocer al líder legislativo como la autoridad legítima para reemplazar a Maduro, los apoyos a Guaidó se multiplicaron.

Iván Duque, presidente colombiano: "Colombia reconoce a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y acompaña este proceso de transición hacia la democracia para que el pueblo venezolano se libere de la dictadura".

Pocos minutos después, a las 14.56 (hora de Caracas), el mandatario de Paraguay Mario Abdó publicó en su cuenta Twitter: “Paraguay expresa su apoyo al presidente encargado de Venezuela @jguaido Cuenten con nosotros para abrazar de nuevo la libertad y la democracia”.

A las 15.30 (hora de Caracas) fue el turno de Chile y de Piñera, quien realizó un breve punto de prensa flanqueado por el canciller Roberto Ampuero, y después sus asesores comunicacionales publicaron en Twitter: “Chile reconoce a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, y manifestamos apoyo en su misión de recuperar la democracia, Estado de Derecho y Derechos Humanos… Y además siempre hemos planteado que la única salida pacífica a la crisis que vive Venezuela son elecciones limpias, libres, democráticas y transparentes. Más aún, estamos convencidos que el mal llamado 'Presidente' Maduro es parte del problema y no es parte de la solución".

Media hora después, el presidente argentino Mauricio Macri recurrió a la misma red social para declarar: “Quiero expresar mi apoyo a la decisión del Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, reconociéndolo como Presidente Encargado de ese país”.

Diez minutos después de eso, los mandatarios de Colombia y Brasil realizaron una declaración desde Davos, Suiza, ya que están participando del encuentro anual del Foro Económico Mundial. “Nosotros daremos todo el apoyo necesario para que este proceso (de la oposición venezolana) siga”, declaró el mandatario brasileño Jair Bolsonaro. En tanto, el jefe de Estado colombiano Iván Duque, aseguró que "Colombia reconoce a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y acompaña este proceso de transición hacia la democracia para que el pueblo venezolano se libere de la dictadura".

A medida que pasaban los minutos, la oleada de apoyos al supuesto nuevo mandatario de Venezuela arrinconaba cada vez más al chavismo y a Maduro.

“Si es que aprendí algo en estas décadas en la Cancillería es que la diplomacia es un asunto silencioso”, asegura un ex diplomático. “Al meter tanto ruido como ahora, la diplomacia se convierte en parte del problema, y no de la solución”.

“Esta ofensiva diplomática ha apostado por el todo o nada”, dice un analista, quien ha sostenido conversaciones personales tanto con Maduro como con dirigentes opositores de ese país. “El problema es que la pelota quedó rebotando, y nadie la quiere recoger. Parece ser que esta demostración de fuerza regional en contra de Maduro no va a prosperar”.

Un ex diplomático chileno, con casi 30 años de desempeño profesional en la región, tiene una visión similar. “Si es que aprendí algo en estas décadas en la Cancillería es que la diplomacia es un asunto silencioso”, asegura. “Al meter tanto ruido como ahora, la diplomacia se convierte en parte del problema, y no de la solución”.

Con todo, el apoyo o rechazo al supuesto nuevo gobernante se ajustó al perfil político de los mandatarios. En otras palabras, todos los gobernantes de derecha anunciaron su apoyo a Guaidó, mientras que los de izquierda lo rechazaron o manifestaron dudas, como fue el caso de Bolivia, Uruguay y México, entre otros.

2.- Juan Guaidó, la moneda de cambio

El autoproclamado Presidente interino venezolano es un hombre relativamente atípico de la oposición. A diferencia de otros líderes del anti-chavismo, proviene de una extracción popular, y no de la llamada “Venezuela blanca” de la elite.

Pero hasta hace pocas semanas, era una figura completamente desconocida, tanto en Venezuela, como en la región y el mundo. Por lo tanto, es muy probable que Guaidó no sea más que una ‘moneda de cambio’ en el gran ajedrez geopolítico.

Esta situación no es nada nuevo bajo el sol en Sudamérica. A fines de los años 90, Ecuador tuvo durante algunos días tres presidentes.

Ciertamente, ha sido una figura que en las últimas semanas ha sido catapultado a la fama política, aunque probablemente sea muy pasajera. En una columna de opinión que publicó The Wall Street Journal en su edición impresa de este miércoles, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, no se ahorró elogios para este desconocido a quien describió como el “corajudo” presidente de la Asamblea Nacional. De hecho, Pence se reunió en persona con Guaidó hace más de una semana y le aseguró que “el Presidente Trump y Estados Unidos están resueltamente del lado del pueblo venezolano que está buscando de recuperar su libertad [arrebatada] del dictador Nicolás Maduro”.

Según las fuentes consultadas por este medio, la movida de que Guaidó se proclamara Presidente no buscaba realmente la caída del régimen de Maduro, sino que arrinconarlo para abrirse a una negociación. Por ello, afirman estas fuentes, la figura del joven presidente de la Asamblea Nacional no sería más que un “fusible” que rápidamente se puede reemplazar.

3.- Asuntos prácticos

Hoy, Venezuela tiene dos presidentes: Juan Guaidó, quien fue ungido por una parte de la comunidad internacional, y Nicolás Maduro, quien, pese a todas las críticas en su contra, al menos puede decir que fue elegido.

Esta situación no es nada nuevo bajo el sol en Sudamérica. A fines de los años 90, Ecuador tuvo durante algunos días tres presidentes.

Pero la actual situación venezolana implica una serie de asuntos prácticos que no se pueden resolver de manera fácil. Si el gobierno de Chile ya reconoció a Guaidó como mandatario legítimo, ¿no debería expulsar a los actuales diplomáticos de ese país que están en Chile? Y qué pasa si Guaidó nomina a nuevos representantes de ese país en Chile, ¿a quién reconoce nuestro país como representantes auténticos?

Y esto son sólo pincelazos en el gran cuadro. ¿Qué pasará, por ejemplo, con Citgo? Esta refinería y cadena de bombas de bencina que opera en gran parte de Estados Unidos perteneciente a PDVSA, el gigante estatal petrolero de Venezuela. ¿Serán a partir de ahora Guaidó y la Asamblea Nacional quienes decidan el destino de Citgo?

El movimiento geo-diplomático de ayer buscó, según varias fuentes, precipitar un giro y cambio de mando al interior del oficialismo.

En medio de la crisis que se desató ayer, Nicolás Maduro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y dio 72 horas para que sus diplomáticos abandonen el país. Pero, ¿qué pasará si no lo hacen? Guaidó los instó a quedarse en Venezuela.

4.- La clave: los militares (como siempre)

El movimiento geo-diplomático de ayer –probablemente el mayor desde inicios de los años 60 cuando Washington alentó una alianza para contener a Cuba– buscó, según varias fuentes consultadas, precipitar un giro y cambio de mando al interior del oficialismo de manera tal de facilitar un entendimiento con la oposición y allanar una transición hacia elecciones libres y transparentes.

Sin embargo, como tantas veces en la historia latinoamericana, la llave de todo parece estar en poder de los militares. Mientras estos se mantengan leales al régimen, afirman varios observadores, no habrá ninguna chance de sacar de manera anticipada a Maduro del poder.

De hecho, los sucesos de ayer probablemente afianzaron los lazos de los militares con el régimen venezolano. El hecho de que Estados Unidos y Colombia, un rival tradicional de Venezuela, estén operando en contra de Maduro, le puede jugar a favor de este. ¿Por qué? Puede desplegar, esta vez con pruebas, de que Washington y Bogotá están confabulados para poner de rodillas a Caracas.

Pedro Pablo Ramírez / Catalina Mundaca

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Comentarios

Comentarios

Curiosamente, cuando Piñera enumeró a los países con los que se sumaba para reconocer al autoproclamado Guaidó, enumeró a todos y dejó para el final ha Trump, y tiritándole un tanto la pera!!!

Creo que seria interesante llevar a cabo un sondeo, para prever los resultados de las tan deseadas "elecciones libres" en Venezuela. Alguien lo habrá hecho?

Me parece un muy buen artículo.

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