En su debut ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, Kast habló durante 18 minutos y dedicó buena parte de ese tiempo a construir una narrativa de contraste: un Chile exitoso hasta los 2000, que después se hundió por años de malas decisiones y el estallido de 2019, y que solo ahora, con él en La Moneda, "está de vuelta".
Abrió recordando que hace 74 años, en el mismo foro, el entonces Presidente Jorge Alessandri había descrito a Chile como una tierra larga y angosta, y afirmó que esa tierra sigue ahí, aunque el mundo que la rodea cambió. Desde esa referencia histórica construyó su relato central: Chile está de vuelta, dijo, invitando a los mercados internacionales a invertir en el país.
El hilo conductor del discurso fue ese antes y después. Kast partió recordando el Chile modelo de los 90, para luego describir el giro: subieron los impuestos, las regulaciones y los obstáculos para emprender. Ahí ubicó el quiebre definitivo: octubre de 2019, cuando —según su versión— el país se rompió y quedó sumido por meses en un estallido de violencia, donde reinó el caos y se impuso el desorden. De ese episodio derivó, dijo, todo lo que vino después: la inversión se fue, el empleo se estancó y la violencia homicida llegó a niveles inéditos por el avance del crimen organizado.
En varios pasajes, el discurso sonaba menos a una intervención dirigida a otros líderes mundiales y más a un pitch de inversión, con el tono de un roadshow financiero trasladado a la tribuna de la ONU. Sobre esa base construyó su defensa de los primeros seis meses de gobierno: citó un alza de 50% en las expulsiones de migrantes y una baja en la tasa de homicidios, aunque reconoció que la economía no despega y el desempleo se mantiene en 9,5%. También aprovechó el escenario para posicionar a Valparaíso como candidata a sede de un organismo de la ONU vinculado al Tratado de Alta Mar.
La segunda mitad del discurso giró hacia Naciones Unidas. Kast sostuvo que la organización "no ha estado a la altura de los desafíos" actuales y cuestionó su burocracia, lentitud y proliferación de agendas, apuntando en particular contra un Consejo de Seguridad que, a su juicio, sigue reflejando el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial. Propuso tres medidas concretas: reducir la burocracia y concentrar el presupuesto donde hay vidas en juego, suspender agendas que no son prioritarias, y reformar el Consejo de Seguridad no como gesto simbólico.
La misma tarde, en la misma ciudad, Kast dio otro paso relevante de su gira: confirmó la adhesión formal de Chile al "Escudo de las Américas", la coalición contra el crimen organizado impulsada por Donald Trump y que agrupa a una quincena de gobiernos de derecha de América Latina y el Caribe. Hasta la semana pasada, el propio Kast había dicho que el país participaba solo como "observador"; el giro se formalizó tras su participación en el segundo encuentro del grupo, encabezado por Trump, donde también ingresó Perú.
"Esto nos da certeza a todos de que tendremos normas similares para perseguir a estas organizaciones. Que sean quince países habla de que esto es algo global", justificó Kast, y se adelantó a las críticas sobre soberanía: "Aquí no hay un tratado, para que nadie diga que estamos pasando a llevar la institucionalidad del país". Según el comunicado oficial, la adhesión permitirá compartir información, mejorar el análisis de datos y capacitar a Carabineros y la PDI en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
No hubo reunión bilateral con Trump, aunque sí otros encuentros bilaterales en la agenda de Kast en Nueva York. La decisión, eso sí, no pasó inadvertida: la oposicion cuestionó que Chile se sume al esquema del mismo país que le aplica el arancel más alto a sus exportaciones desde julio.
Ese ejercicio de pintar a Chile como un país que colapsó y recién está saliendo del pozo no viene sin roce con las cifras. Un fact-check hecho por la abogada Marysol Díaz sobre los datos que Kast citó en su discurso mostró que celebró una baja del -11,5% en homicidios, pero omitió que el crimen organizado subió un 18%, y presentó detecciones fronterizas como si fueran el total de ingresos irregulares al país.
En Chile, esa lectura tampoco pasó sin comentarios: desde el Frente Amplio se dijo que el Presidente mostró un país estancado y en crisis sin asumir que es él quien gobierna hace seis meses, y la senadora Fabiola Campillai resumió su distancia con el relato diciendo que no reconoce el país que Kast describió en la ONU.





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