A 35 años del asesinato de Jaime Guzmán, la exhibición del Subaru Legacy en el que se trasladaba el senador al momento del ataque ha revelado un detalle de restauración inusual: el regreso de la carrocería baleada por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
Tras el atentado de 1991 el vehículo fue reparado íntegramente y vendido por la madre de Guzmán, Carmen Errázuriz. Desde entonces, pasó por otros cuatro dueños, hasta que el ex diputado y primo del senador, Maximiano Errázuriz, lo compró en 2009, en la Región del Biobío.
En conversación con El Mercurio, Errázuriz relató que el automóvil fue reparado “en un garaje de calle Santa Rosa, por encargo de mi tía Carmen, para venderse. Quedó impecable. Cuando lo compré, estaba como nuevo”.
Sin embargo, decido a "restaurarlo", el ex legislador localizó el taller y dio con lo que buscaba: "tenían guardado, como reliquia, el tapabarros trasero derecho con los impactos de las balas. Negocié con ellos para que me lo vendieran e instalaran. Pagué caro, pero quedó bien. Para mí, era lo más valioso. No podía andar en el auto sin los vidrios o con el tapiz manchado, pero recuperé las latas baleadas”.
Además de las piezas recuperadas, Errázuriz asegura que “en el parasol que está frente al copiloto, donde iba sentado Jaime, hay una gota de sangre”.
La Unión Demócrata Independiente (UDI) exhibió el auto “restaurado” en la inauguración de “Chile NO olvida”, una exposición realizada en conmemoración de la muerte Guzmán, fundador de la tienda gremialista.







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