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Domingo, 7 de marzo de 2021
Vacuna necesita dos dosis

Primera línea contra el Covid-19 enfrenta segunda ola con solo 46% de sus funcionarios totalmente inmunizados

Lissette Fossa
Francisco Velásquez

Pese a la llegada ayer de más de 44 mil vacunas, a la fecha menos de la mitad de los 18.000 funcionarios UCI, UTI y de emergencias del país ha recibido las dos dosis que los inmuniza contra el virus. El proceso va más lento de lo previsto y hay 100.000 vacunas estacionadas, sin haber podido ser aplicadas. Chile tiene cerca de medio millón de funcionarios de salud, de los cuales el 98% aún no ha sido inoculado completamente.

Con un aparataje logístico y comunicacional que involucró la transmisión en vivo del traslado, el primer cargamento de vacunas contra el Covid-19, pertenecientes a la empresa Pfizer y BioNTech, llegó a Chile el pasado 24 de diciembre. En este envío venían 10 mil dosis, que fueron destinadas a comenzar la vacunación a los equipos de salud. Los primeros en recibir las vacunas fue personal de salud del Hospital Metropolitano, la Posta Central y el Hospital San José.

Tras ese primer cargamento de vacunas, según datos del Ministerio de Salud (Minsal), hasta este miércoles 20 de enero, se había vacunado con la primera dosis a 45.676 personas, el 98% de estos funcionarios de salud, y el 2% restante para personas que conviven en centros cerrados del Sename y en establecimientos cerrados de larga estadía de adultos mayores. 

Pero la inmunización óptima para enfrentar el virus (con una eficacia del 95%) se alcanza solo con una segunda dosis de la vacuna, y quienes han recibido la segunda dosis son apenas 8.359 personas -todos ellos parte del personal de salud- lo que significa que solo un 18% de los vacunados ha terminado el proceso de inmunización. 

La cifra está muy por debajo del total de funcionarios de la salud del país y preocupa más aún ahora, cuando se corre contra el tiempo para enfrentar la segunda ola de contagios, que a juicio de varios epidemiólogos, ya empezó, y que golpeará fuertemente los centros asistenciales. El Ministerio de Salud (Minsal) calcula que en Chile hay 435 mil trabajadores de salud, entre el sector público y privado. Hasta este miércoles, el 10% de ellos ha recibido la primera vacuna y solo el 1,9% ha completado las dos dosis. 

Según cuentan funcionarios y gremios de salud, las primeras remesas de la vacuna que llegan a los hospitales han sido inyectadas principalmente a trabajadores de la salud de las UCI, UTI y áreas de emergencia, que según Sochimi, alcanzan los 18 mil funcionarios a nivel nacional. Esto quiere decir que -si las 8.359 personas con dos dosis pertenecen solo a estos equipos, lo cual es improbable, dado el desorden que se observa (ver más abajo en este artículo)- tan solo el 46% de la primera linea de atención médica ha sido plenamente inoculada.

La situación preocupa pese a la llegada de las 44.000 dosis de Pfizer ayer al país, también en medio de un fuerte operativo comunicacional. Según reconoció el ministro de Ciencias, Andrés Couve, con la llegada de esa partida, el país ha tenido en su territorio 154.000 vacunas, de las cuales solo ha logrado aplicar un poco menos de 46.000 como primera dosis y 8.000 en segunda. Aun sin considerar las 44.000 dosis recién llegadas, Chile no ha podido aplicar todavía 56.000 vacunas. 100.000 si es que se cuentan las recién llegadas. Algo que muestra las dificultades logísticas que enfrentará el país cuando lleguen las dosis no de a miles, sino de a millones.

La ola que ya llegó

En medio de este lento proceso de vacunación, crece diariamente la cifra de contagios, lo que ha llevado a los expertos a afirmar que ya comenzó lo que se denomina la segunda ola de contagios. 

“La ola ya llegó y vamos a estar conviviendo con altos números de contagios y con la vacunación en paralelo, además con las definiciones y políticas públicas de otra índole. Por eso insisto en decir que solo la vacunación no genera inmunidad, lo que la genera es un conjunto de medidas que el gobierno debe adoptar”, comentó a INTERFERENCIA Aldo Santibañez, el presidente de la Fenpruss, gremio de la salud que agrupa a profesionales de hospitales y servicios de salud a nivel nacional.

“Definitivamente dejamos esta suerte de estancamiento que hubo en Chile  durante varios meses y empezamos la etapa de alza. Y lo preocupante es que es un alza de contagios en la mayoría de las regiones del país”, afirmó el ingeniero y especialista en comunicación de datos, Ernesto Laval, a Radio Bío Bío hace una semana. 

Pero la apuesta del gobierno fue alta y aún parece lejana. Ya incluso días antes de la primera llegada de las vacunas, el presidente Sebastián Piñera proyectó que durante el primer semestre del 2021 podrían vacunarse 15 millones de chilenos contra el Covid-19.

"Vamos a trabajar para que antes que termine el primer semestre del próximo año podamos vacunar al grueso de la población objetivo. Lo primero son aproximadamente 5 millones de personas, la población objetivo son 15 millones de personas", afirmó el presidente Sebastián Piñera.

A pesar de la lentitud en el proceso de vacunación a nivel mundial, Piñera tiene a su favor acuerdos hechos hace meses con los principales laboratorios que elaboran las vacunas, lo que ha asegurado a Chile la llegada de millones de vacunas para este 2021. Tan solo este miércoles, llegó a Chile un cargamento con 44 mil vacunas de Pfizer y el ISP aprobó la llegada de las vacunas del laboratorio chino Sinovac, que ya esta semana debería llegar al país, con más de dos millones de dosis en esta primera entrega.

“Lo que uno puede destacar de este proceso es que en Chile, y eso hay que decirlo, el gobierno se ha preparado bien, ha tenido compras con anticipación con los laboratorios que hacen las vacunas. Pero hay problemas en la operación de la entrega de vacunas dentro del país, por ejemplo, los gremios de salud no sabemos cuando llegan a los centros de salud, cómo llegan, porque se distribuye cierta cantidad para una región y para otras regiones otra cantidad”, afirma Santibañez.

A esto se suma que la vacuna de Sinovac, así como la Pfizer, tienen un periodo de incubación para ser efectivas. En el caso de la vacuna china, la primera dosis se inocula en el día 0, luego la segunda en el día 14 y el día 28 es cuando la persona ya está inmunizada, es decir, ese día ya hace efecto la vacuna. Dicho de otra manera, en un plazo de un mes, lo que traducido a la realidad chilena se convierte en inmunidad recién a fines de febrero, si es que esta vacuna se aplicase masivamente la próxima semana.

Para el académico e investigador del Instituto Milenio, Ricardo Baeza-Yates, la meta que se propuso el Presidente parece imposible de lograr, por lo menos durante el primer semestre de este año.

"No lo creo, porque eso significa que hay que vacunar, si lo hacemos hasta junio como dijo el Presidente en su momento, significa que hay que vacunar todos los días a 60 mil personas y eso, si llegan incluso a 40 mil, es imposible", afirmó Baeza-Yates ayer, a Cooperativa.

Trabajadores agotados (y sin la segunda dosis)

A la lentitud en el proceso de vacunación, se suma el desconocimiento del personal de salud con respecto a los detalles de la planificación del Minsal para distribuir las vacunas. Simplemente, muchos no entienden por qué se vacunan ciertos subgrupos ni saben cuando serán inoculados con la segunda dosis.

La falta de la segunda dosis ha dejado a los trabajadores de la salud primaria expuestos al virus, a pesar de que ellos son el primer establecimiento al que asisten la mayoría de los contagiados, además de ser apoyo de las Seremis para la trazabilidad. 

“Vemos que no hay una vacunación uniforme a nivel país, no hay cronograma, no sabes cuándo llegan. En la Región Metropolitana, por ejemplo, se nos informó que las vacunas van a llegar con un funcionario de la PDI, custodiando las vacunas, a pesar de que la atención primaria sabe de vacunas, tiene un nivel elevado de inmunización a nivel latinoamericano”, cuenta la dirigenta de Confusam, Carolina Espinoza, gremio que agrupa a los funcionarios de la salud primaria.

Espinoza adelanta que esta semana la Confusam va a enviar una carta al Minsal por este mismo tema, para solicitar al ministerio claridad y transparencia sobre el plan de inmunización del personal de Salud.

La dirigenta cuenta que incluso en consultorios donde se había informado la cantidad de funcionarios y de vacunas que se necesitaban, han llegado menos vacunas de las solicitadas, lo que genera que solo algunos trabajadores de la salud de un mismo equipo estén vacunados.

“A esto se suma que faltan recursos, muchos municipios ya gastaron lo que tenían en la atención primaria para combatir la pandemia”, agrega Espinoza.

A esto suma el cansancio y los problemas de salud mental al que han estado expuestos los funcionarios de la salud.

“Hay cansancio, agotamiento y falta de recursos humanos. Eso ha sido un problema latente, los equipos están agotados y están comenzando a subir las atenciones y no tienen capacidad de recambio de equipo. La falta de personal es un problema que ha sido latente durante toda la pandemia”, opina Aldo Santibáñez.

El Hospital de Urgencia Asistencia Pública, más conocido como Posta Central, es el primer servicio de urgencia  permanente de Chile y cubre alrededor de un millón de personas de las comunas de Santiago, Estación Central, Cerrillos y una parte de Pedro Aguirre Cerda. Durante la emergencia sanitaria producida por el Covid-19, este centro de atención ha tenido un rol preponderante en la atención y estabilización de pacientes, sin embargo hoy existe una “discusión muy intensa y un descontento generalizado por el sistema de vacunación para el personal médico”, explica Patricio Barria, médico del Hospital. 

“Si bien hay una priorización para vacunarse, el cómo se implementa esto no está claro, bajo qué criterios llegan las vacunas a los hospitales, por qué se privilegió a la Unidad de Cuidados Intensivos y se dejó de lado a la unidad de emergencia que es donde más consultas hay por parte de pacientes contagiados”, son algunas de las preguntas que le surgen a Barria. 

A la Posta llegaron alrededor de 500 vacunas de las cuales buena parte ya fueron proporcionadas al personal con sus dos dosis. Sin embargo, el personal de este centro de Urgencia está cerca de los 3 mil trabajadores, donde la mayoría tiene responsabilidades ligadas a la clínica. Es ahí donde radica la preocupación de los 1.500 restantes que siguen trabajando sin ser inmunizados. Algo grave, pues sin esa inmunización los centros asistenciales siguen siendo focos de brotes de la infección.

Según relata personal de la Posta, la vacunación partió con las personas que cumplen función en la UCI y otras unidades para luego entregar esta inmunización a personal administrativo que no tiene relación con la atención al paciente. 

El hospital San José, que cubre la atención en el sector norte de la Región Metropolitana también ha tenido retrasos en el proceso de vacunación. “A la fecha se han vacunado cerca de 170 funcionarios de UCI, UTI y algunos de urgencia”, explica una funcionaria de la Unidad de Tratamiento Intensivos del Hospital San José, que prefirió mantener en reserva su identidad por temor a represalias.  

El temor a contagiarse es el motivo que mantiene a cerca de 30 personas sin querer regresar al trabajo. “Muchos de mis compañeros no quieren volver a trabajar, estuvieron intubados y otros en la UCI y UTI y ya no quieren volver a pasar por eso”, explicó la funcionaria del Hospital San José.

“En este lugar siempre estamos en colapso, pero en este último tiempo se siente como ha disminuido el personal, hay mucha gente con licencias médicas principalmente por patologías asociadas a la salud mental, además de las otras patologías asociadas al sistema de trabajo que tenemos que es muy exigente por la estructura de turnos”, profundizó la funcionaria del Hospital San José.

El caso en el sector oriente no es tan diferente. Una enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos UCI de una clínica del sector oriente, quien solicitó reserva de su identidad, conversó con INTERFERENCIA para comentar la situación que se está viviendo en este contexto. “Estos días los pacientes han llegado en un estado de gravedad mayor a atenderse a la clínica, porque esperan más tiempo para ir a consultar, ha disminuido la edad de los contagiados y la clínica está con sus sistema de pacientes críticos colapsado, es como jugar a las camas calientes, tenemos que estar buscando donde poner a la gente que llega todos los días”.

Esto guarda relación con que está comenzando una nueva ola de contagios. Según cuenta la enfermera, el proceso de vacunación en la clínica privada fue tan desordenado como en los hospitales públicos: “no hubo una priorización clara, ya que vacunaron al personal de UCI, UTI y luego como estaban todos los prioritarios vacunados una vez abiertos los frascos que contienen cinco dosis, se invitó a personal que no tiene contacto con pacientes contagiados, por lo mismo eso se hizo al lote”.

En esta clínica del sector oriente la vacuna la recibieron alrededor de 200 personas de 4700 que cada día atienden en este lugar.

Según dijo la mujer, “el personal de la clinica está reventado, ya que hay muchas personas con licencia y sumado a eso se ha colapsado la urgencia por los mismos funcionarios por los efectos secundarios de la vacuna que en general han sido vómito, diarrea, cefalea, entros sintomas desatados por la vacuna contra el Covid-19”.

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Comentarios

Comentarios

Leí todo el artículo y lo estaba creyendo todo hasta que llegue donde escribieron vómito con "b". Me parece un error imperdonable. Eso me hizo dudar de la seriedad y profesionalismo de este medio

Creo que las comunicaciones y el periodismo chileno necesitan algo de libertad y oxigeno por lo cual quiero formar parte de sus subscriptores a pesar que no soy muy platuda ni mucho menos ,,pero los vale

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