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Miércoles, 21 de octubre de 2020
2° desalojo con Fuerzas Especiales

Terrateniente María Luisa Lyon insiste en solución represiva ante reclamo por tierras ancestrales de la comunidad Liempi Colipi

Paula Huenchumil

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Desalojo del 29 de abril en el Fundo Santa Filomena
Desalojo del 29 de abril en el Fundo Santa Filomena

En noviembre de 2019 la comunidad decidió ingresar de forma indefinida en el fundo Santa Filomena que les pertenecía, pues -pese a que el Estado les reconoció la devolución de 1.000 hectáreas- ha sido imposible ejercer ese derecho. Hoy, la dueña actual -que se niega a vender- interpuso una querella por el delito de usurpación violenta de inmueble, robo de madera y secuestro, a la vez que pide a la comunidad que "se haga la idea" que Conadi no tiene dinero para comprar la tierra.

“Estaba despertando y me llamaron de la PDI. Me dijeron algo sobre una querella criminal. Me pidieron una declaración, pero me negué. Me pilló totalmente de sorpresa y cuando dijeron la palabra secuestro, ahí terminé de despertar bien. No me llegó ninguna notificación formal. Al otro día vinieron a desalojarnos”.

Con estas palabras Doris Huenuhueque Soto de la comunidad Liempi Colipi en Curacautín, perteneciente al lof Kontué, Región de La Araucanía, cuenta a INTERFERENCIA cómo ella vivió último episodio de conflicto entre la comunidad mapuche y María Luisa Lyon, por el fundo Santa Filomena.

La historia partió el lunes 18 de noviembre de 2019 cuando la comunidad Liempi Colipi decidió instalarse de forma indefinida en el fundo Santa Filomena. Ya lo habían hecho en 2012 y en 2014, pero ese año detuvieron a 30 personas, entre ellos, nueve menores de edad y un niño de tan sólo tres años, situación que los hizo dar por terminada esa ocupación. 

La ocupación esta vez estaba destinada a ser más larga, incluso pese a la crisis sanitaria que vive el país, por lo que no se consideró el coronavirus como motivo para dejar el fundo.

Los integrantes de la comunidad durante este tiempo se organizan en turnos y una familia está instalada en una casa que antes habitaban los cuidadores del predio.

Sin embargo, tras cinco meses en la actual toma, en periodo de pandemia los mapuche han sido desalojados en dos oportunidades por la Segunda Comisaría de Fuerzas Especiales de Carabineros de Pailahueque, la misma a la pertenecían los funcionarios del Gope del operativo que asesinó a Camilo Catrillanca, en la comunidad Temucuicui: Esta semana y hace dos semanas atrás.

A comienzos de abril, María Luisa Lyon Salas, propietaria actual del fundo Santa Filomena, por medio de su abogado Iván Alberto Espinoza Ugarte, interpuso una querella por el delito de usurpación violenta de inmueble, robo de madera y secuestro en contra el lonko (autoridad ancestral mapuche) Juan Huenuhueque Cheuquepan, Doris Pilar Huenuhueque Soto y Domingo Zúñiga, “en calidad de autores y de todas aquellas personas que resulten responsables de haber participado asimismo en calidad de autores, cómplices o encubridores”.

La querella criminal indica que “procedieron a talar diversos árboles de tipo eucaliptus (10) y robles (30) aproximadamente para luego cortarlos, apropiárselos y retirarlos del predio ocupado atravesando los cercos existentes con las comunidades colindantes. El valor de la madera sustraída asciende a la suma de 50.000.000 de pesos”.

Doris Huenuhueque comenta que están tranquilos frente a la acusación. “Es completamente falsa. Ellos talaron eucaliptos y los sacaron con camiones. Hay muchos videos en los que se ve que eso está seco y talado por ellos mismos”.

La abogada Manuela Royo, defensora de los tres imputados de Liempi Colipi, señala que “más allá de que se haya presentado esta querella, los querellados están muy sorprendidos por los hechos. Se les está imputando un secuestro, que es un delito absolutamente grave y que no tiene ninguna relación con los hechos. Aquí estamos hablando de movilizaciones sociales de un contexto de una toma de un terreno, que dice relación con los derechos ancestrales de la comunidad Liempi Colipi y no con secuestrar a personas ni actos ilícitos como señala la querella”.

Por su parte, el abogado Espinoza dice a INTERFERENCIA que prefiere no referirse al tema, “por circunstancias especiales de mi clienta que ya tienen 85 años y prefiere tener el tema en tribunales. Ella está en Santiago y yo personalmente prefiero reservarme para este caso”.

Espinoza dice que la causa está en etapa de investigación, debido a que el fiscal César Chivar está investigando los supuestos hechos acontecidos en noviembre y diciembre del 2019. “Todavía no se judicializa, es una investigación desformalizada. El juez ordenó el uso de la fuerza pública para desalojar el predio a petición del fiscal, sin perjuicio de la peticiones que efectúa el querellante a la Fiscalía”, explica el representante de Lyon.

INTERFERENCIA intentó contactarse directamente con María Luisa Lyon a través de su abogado, pero no hubo respuesta hasta el cierre de esta edición.

La llamada entre el lonko y Lyon

Integrantes de la comunidad mapuche fueron testigos de una conversación entre el lonko Juan Huenuhueque y la dueña del fundo Maria Luisa Lyon.

En este diálogo, Huenuhueque le solicita a Lyon que se reúnan para hablar de forma personal para llegar a un acuerdo. En 2009 la comunidad Liempi Colipi presentó una solicitud de reivindicación de 1.000 hectáreas en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), y en 2013 esta institución les reconoció la solicitud, sin embargo los mapuche acusan que Conadi les compró cerca de 600 hectáreas en dos fundos que no habían solicitado. Esta comunidad mapuche afirma que su demanda histórica corresponde al hoy llamado Fundo Santa Filomena, el cual es colindante donde actualmente viven y solo lo separa un cerco, y el cual corresponde a tierras ancestrales perdidas en la expoliación de fines del siglo XIX.

Además, el lonko le solicitó a la terrateniente, quien interpuso una grave querella criminal contra él y sus cercanos, que no envié más a Fuerzas Especiales de Carabineros al territorio.

Ante ello, Lyon respondió -según testigos que tomaron nota de la conversación- que los mapuche de Liempi Colipi tienen “un odio contra la gente que trabaja” y que considera una “maldad lo que la han hecho”. Además, según indican estos testigos, la mujer le comentó al líder de la comunidad que “estamos en un mundo de gente civilizada”, y que deben dejar de hacer cosas de “salvajes”.

En esta misma línea, señaló que los “va a perdonar” y que si saben usar computadores, tienen que “actualizarse y ser gente”.

Asimismo, Lyon aseveró que la Conadi no tiene más plata por lo que no le comprarán las tierras, por lo que es mejor que la comunidad se convenza de esta idea.

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Comunidad Liempi Colipi en ceremonia. Fotografía Catalina Mundaca
Comunidad Liempi Colipi en ceremonia. Fotografía Catalina Mundaca

Desalojos en tiempos de coronavirus

Conadi ha señalado que no negocian en un contexto de toma y también indican que ya se restituyeron más de las 186 hectáreas que informa el título de merced que posee la comunidad. Sin embargo, para muchos mapuche estos títulos son considerados como el documento legal del despojo, pues solo representa cómo fueron reducidos.

En tal sentido -en general- esos títulos de merced se consideran armas de doble filo, pues si bien demuestran derechos territoriales, también son expresión de los procesos de reducción y despojo a los que fueron sometidas las comunidades mapuche de la Araucanía.

Esta historia particular de la comunidad Liempi Colipi, quienes vienen del "brillo del volcán", también representa la historia de muchas comunidades mapuche despojadas, en sus procesos de reclamación territorial.

Hace nueve años el fundo es arrendado por el empresario José Emilio Chahín, el medio hermano de Fuad Chahín -presidente de la Democracia Cristiana, DC- quien realiza actividades ganaderas y cosechas, según consta en este artículo. 

El jueves 2 de abril, vivieron el primer desalojo desde que el Covid-19 llegó a Chile. En esa jornada llegó un bus, tanquetas y un carro lanza agua de Carabineros. “Sacaron las ventanas y puertas de la casa de los lamngen viejitos que están habitando la casa permanentemente”, dice Doris Huenuhueque.

El segundo desalojo ocurrió el miércoles 29 de abril. “No quisimos enfrentarnos a Fuerzas Especiales por el motivo de la pandemia que afecta. No queremos exponer a la gente adulta, por eso somos los jóvenes que estamos permaneciendo y resistiendo en turnos”, dice Roberto Cheuquepan werken (vocero) de la comunidad Liempi Colipi.

“Los desalojos sabemos que seguirán ocurriendo, porque la familia Lyon quiere destruir la vivienda que están dentro del fundo. No lo pudieron hacer porque la maquinaria no ingresó sin fuerzas especiales, pero está esa amenaza constante. El Estado chileno prefiere gastar dinero en represión aunque exista una pandemia. Las comunidades mapuche hoy más que nunca estamos recuperando nuestro vivir mapuche, y para recuperar eso tenemos que recuperar los territorios que han sido usurpados por latifundistas, colonos y forestales”, agrega el werken.

El influyente linaje de María Luisa Lyon 

Maria Luisa Lyon tiene una plantación de pinos en el fundo, acciones en CMPC y está casada con Manuel Montt Balmaceda, descendiente de la emblemática familia Montt, rector fundador y miembro del Consejo Directivo Superior de la Fundación Universidad Diego Portales. El matrimonio tiene cinco hijas y once nietos.

Lyon figura como accionista con menos del 1% de la propiedad de Empresas CMPC S.A. Esto equivale a 85 millones de dólares, puesto que la revista FORBES (Global 2000) en su publicación de 2019, comunicó que el valor de mercado de la empresa corresponde a 8.500 millones de dólares.

Según un artículo de la BBC Mundo, estas plantaciones son de crecimiento rápido, al igual que el eucalipto, y pese que representan una amenaza para las especies nativas, existen por una razón económica, puesto que elevan la productividad de los suelos, satisfaciendo la demanda de productos derivados de los bosques, como la madera y la celulosa, aunque producen sequedad en el suelo y en las napas de agua subterránea. 

Lyon es hija de Filomena Salas Edwards y bisnieta de Agustín Edwards Ross, quien tuvo un papel fundamental en la Guerra del Pacífico en 1873, “cuando su padre le pidió que asumiera la presidencia de la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, una sociedad anónima donde los Edwards tenían 42 % de las acciones”, según consigna el análisis histórico La huella de los Edwards en la Guerra del Pacífico. 

Desde su lado paterno, proviene de la histórica familia de Lyon Thomas, la cual estuvo vinculada a actividades relacionadas con el comercio, navegación y su particiación también en política, ocupando cargos públicos.

Asimismo, la terrateniente es bisnieta de Santiago Lyon Santa María. Según el el Museo de Historia Natural de Valparaíso sobre los orígenes de la familia Lyon en Chile, la actividad principal de Santiago Lyon estuvo orientada al comercio. También fue uno de los socios fundadores y director de la Compañía Sud Americana de Vapores y “por treinta años formó parte del Directorio del Hospital San Juan de Dios (hoy Hospital Carlos Van Buren) el más importante de la ciudad”.

El día que INTERFERENCIA visitó la comunidad de Liempi Colipi:

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Comentarios

Comentarios

O sea está "iñora" aparte de estar " podrida en plata".... pertenece a esa aristocracia chilensis de "rancio abolengo"....con su mirada y poder propios del siglo 19

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