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Viernes, 19 de octubre de 2018
Premio Nobel 2018

William Nordhaus y cómo la economía puede luchar contra el cambio climático

The Conversation

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William Nordhaus. Junto a Paul Romer es Premio Nobel de Economía 2018.
William Nordhaus. Junto a Paul Romer es Premio Nobel de Economía 2018.

Este lunes, la Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el premio Nobel al economista norteamericano que relacionó, por primera vez, el cambio climático con el crecimiento económico. Aquí, parte de su trabajo.

El economista de la Universidad de Yale, ha dedicado su vida laboral para entender los costos del cambio climático y cómo abogar por el uso de un impuesto al carbono para frenar el calentamiento global. 

No es una pequeña coincidencia que el mismo día que su investigación se compartió en el Premio Nobel de Ciencias Económicas, un panel de las Naciones Unidas publicó el último informe sobre los peligros crecientes del cambio climático. De hecho, éste se basa en gran parte del trabajo de Nordhaus y advierte que solo tenemos una docena de años para mantener las temperaturas por debajo de 1,5 grados centígrados para evitar una catástrofe ambiental.

Tanto la advertencia como el premio, llegan en un momento donde los Americanos no están escuchando. Estados Unidos ya no es parte del Acuerdo de París para abordar el cambio climático, una amplia mayoría del territorio niega la existencia de un problema y algunos políticos estatales y federales, no incorporan la ciencia del clima en su toma de decisiones. 

Pero el trabajo de Nordhaus no se trata de si las personas o políticos “creen” o no en el cambio climático. Se trata del mercado y su capacidad para dirigir el problema más serio que enfrenta la humanidad en los próximos años.

Como académicos de economía y administración que sentimos pasión por encontrar soluciones inteligentes para el desafío del cambio climático, creemos que su investigación ofrece una esperanza para que los humanos aún pueda prevenir una catástrofe mundial.

La economía del cambio climático

Una de las contribuciones más importantes de Nordhaus fue su capacidad de identificar y explicar las complejas aristas relacionadas al cambio climático. 

En su libro “The Climate Casino”, por ejemplo, el economista explica muchas temáticas que están relacionadas cuando hablamos de cambio climático, desde la ciencia y la energía hasta economía y política, al mismo tiempo que muestra cuáles son los pasos para evitarlo. O como dijo el New York Times: “Es una fuente única sobre calentamiento global, vista a través del prisma de un economista brillante”. 

A pesar de que su escritura era accesible, demostró que aún lidia con la incertidumbre de esta y futuras proyecciones, permitiéndonos ver la real complejidad de los resultados relacionados a cómo los humanos dañan el medioambiente a través de los gases de efecto invernadero. 

Una de las premisas de su investigación fue que el medio ambiente es un bien público, y que, pese a ser compartido por todos, no se paga de manera adecuada o apropiada. 

Es decir, si bien todos nos beneficiamos de ello, no necesariamente lo pagamos. Y todos estamos siendo perjudicados con su degradación, aunque el valor de ese daño no se vea reflejado en el mercado estándar. 

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Foto: Colectivo Migrar
Foto: Colectivo Migrar

Modelando la economía y el clima

Nordhaus argumentó que un impuesto al carbono (US$25 la tonelada) o un esquema de límites máximos que permita a las empresas intercambiar créditos de contaminación, ofrece la mejor y más eficiente manera de poner en valor ese bien público y para hacer algo al respecto. 

El economista demostró esto a través del perfeccionamiento de modelos que simulan cómo dichos impuestos y otros insumos afectan tanto a la economía como el clima, y cómo ambos evolucionan de manera conjunta, lo que se conoce como modelos de “evaluación integrada”. 

Un ejemplo que cabe mencionar es su Modelo Dinámico Integrado de Clima-Economía, que proporciona un marco consistente para aplicar el conocimiento que viene de la economía, ecología y de las ciencias de la tierra. El modelo permitió una comprensión profunda de cómo ciertos cambios en políticas afectan, a largo plazo, los resultados económicos y ambientales.

Así es como se percató de que los esquemas que dependen de los mercados con cierta orientación de los gobiernos, como la definición de impuestos al carbono, funcionarían mejor para abordar el problema. De esta manera pudo mostrar, con gran claridad, que el camino más efectivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es elevar el precio de los combustibles fósiles con un impuesto al carbono. Esto, a su vez, proporcionaría los incentivos apropiados para que los consumidores y las empresas usen menos estos combustibles. 

Nordhaus también fue capaz de estimar el daño económico por el cambio climático si es que esas políticas no se adoptaran. Descubrió que las personas que se verían más perjudicadas serían los pobres y aquellos que viven en regiones tropicales. 

Mercados y una mano guía

Fundamentalmente, el Premio Nobel de Economía reconoció que la solución para el gran desafío del cambio climático, puede ser más eficiente y efectiva, si proviene desde el mercado, uno de los sistemas más poderosos a nivel mundial. 

Aunque entendía que los mercados eran quienes debían tomar la iniciativa, al mismo tiempo,   

Nordhaus entendía que los mercados necesitaban tomar la iniciativa, al mismo tiempo que, necesitaban ayuda por parte de una política gubernamental informada. Para él, una herramienta poderosa para poner en primer palno esas soluciones es la fijación de precios del carbono.

Incluso, Adam Smith, economista del siglo XVIII, que acuñó el término “la mano invisible del mercado”, sabía que el capitalismo de mercado necesitaba “reglas impuestas por legisladores que entienden su funcionamiento y sus beneficios”. Tal como lo dijo en 2010, Yuval Levin, editor de la revista National Affairs, los mercados necesitan una mano guía. 

William Nordhaus ha sido capaz de demostrar cómo el capitalismo es capaz de enfrentar el desafío del cambio climático, al igual que otros problemas en el mercado, así como los monopolios, el adelgazamiento de la capa de Ozono y el peligro por el consumo de cigarros.

En un día que los científicos más importantes del mundo han emitido su útima advertencia sobre la inminente condena del calentamiento global, el trabajo profundo y metódico de Nordhaus –del cual estamos agradecidos– es un recordatorio de que hay esperanza. El ingenio y los recursos humanos pueden guiar al mercado hacia una solución y a una mejor forma de capitalismo para estructurar nuestro comercio e interacción.

*Este artículo fue escrito por Andrew J. Hoffman y Ellen Hughes-Cromwick economistas de la Universidad de Michigan para The Conversation.  

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