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Viernes, 30 de octubre de 2020

Muy, muy interesante artículo de un período que debe ser comprendido y juzgado acorde a su propio tiempo. Los dos tomos, fueron un regalo que me hizo mi padre, y por mi juventud, los leí con cierta dificultad, por desconocer hechos históricos, lo que me obligó a investigar más sobre el proceso. Derechamente, terminé por admirar a Trotsky, no así a Stalin, de quien me molestaba de sobre manera su culto a la personalidad, con unos cuadros espantosos de obvios, que ya como niño/joven los consideraba propaganda como las estampas que me daban los curas, endiosando a alguien que se suponía era la fuente de todo bien. Era la época de El Benefactor Trujillo, otro endiosado hasta la saciedad inmoral; eso ya comenzaba a molestarme. Cuando visité el Museo Trosky en México y conversé (yo ya adulto) con su nieto, Estevan Volkov, fue una muy, muy interesante conversación, si bien estuvo dedicada más a la persona de Tratsky en su vida diaria, de Natalia Sedova y el propio Estevan, como familia. Una experiencia interesante......

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