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Martes, 20 de agosto de 2019
20 años del caso Lucchetti (Parte 3)

Andrónico Luksic, ‘castigado’ a ser vicepresidente del Banco de Chile

Maximiliano Alarcón G. (Desde Lima)

En 1998 Andrónico Luksic invitó a Vladimiro Montesinos a un asado en el fundo de la familia en la localidad de Los Andes. El heredero no reveló quién era el ciudadano peruano y el patriarca Luksic Abaroa se enteró recién cuando se destaparon los Vladivideos. Si bien Luksic junior siempre contó con el apoyo de su padre en el proceso judicial, éste tuvo que dejarle un castigo ejemplificador.

Andrónico Luksic Craig fue el que causó el conflicto más grande para la familia de origen croata que logró convertirse en uno de los grupos empresariales más grandes de Chile. Todo esto a partir de la revelación de los Vladivideos en 2001, en los cuales Luksic aparece con Vladimiro Montesinos, los cuales fueron publicados íntegramente por INTERFERENCIA en la primera parte de esta serie de reportajes sobre el caso Luccchetti.

Luksic no sólo vio su situación judicial complicada, arriesgando cuatro años de cárcel en Perú por haber solicitado favores a Alberto Fujimori y Vlademiro Montesinos para poder instalar la fábrica de Lucchetti en una reserva natural. El fiasco de Perú también llevó, en última instancia, a que la familia perdiera Lucchetti la cual habían adquirido en 1968. 

Andrónico Luksic Abaroa, fallecido en agosto de 2005, vio durante los últimos años de su vida cómo los actos de su hijo habían provocado el cierre de Lucchetti Perú en 2003, lo que terminó con la venta de todas las filiales de la empresa a Córpora Tres Montes en 2004, perteneciente a capitales colombianos. Lo que no pudo ver el padre fue ver la situación judicial de su hijo arreglada, puesto que su delito fue declarado prescrito en marzo de 2006.

Debido a este desastre empresarial, Andrónico Luksic hijo habría sido sometido a una condena simbólica por parte del patriarca, la cual tiene relación con el Banco de Chile, otro de los negocios importantes de la familia.

“Un hombre de negocios de Perú”

Cuando terminaba una de las reuniones entre Andrónico Luksic Craig y Vladimiro Montesinos en marzo de 1998, la cual consta en uno de los Vladivideos publicados por nuestro medio, el militar le enfatizó: “Tiene usted un amigo acá en el Perú”. De ahí en adelante, pese a que el conflicto de Lucchetti con la Municipalidad de Lima que impedía construir la fábrica ya había concluido, el lazo entre el empresario chileno y el hombre más peligroso del gobierno peruano continuó.

Luksic Craig, actual presidente del grupo Quiñenco, visitó en tres oportunidades las oficinas del Servicio Nacional de Inteligencia en Perú para reunirse con Montesinos: en 1998, 1999 y 2000. La primera de estas fue para concretar la ayuda judicial a Lucchetti, mientras que la última fue en la que, supuestamente, el empresario chileno habría donado US$ 2 millones para la campaña de reelección de Alberto Fujimori, tal como se consignó en el capítulo anterior de esta serie.

La cercanía entre Luksic y Montesinos también se trasladó a suelo chileno. Entre julio y agosto de 1998, poco después de haber arreglado la instalación de la planta de Lucchetti en Lima, el hombre de Quiñenco recibió a Montesinos en Santiago, según él mismo confesó en tribunales peruanos, declaraciones consignadas en la revista Caretas de Perú.

"Me avisaron de un día para otro que Vladimiro Montesinos Torres llegaba a Chile, que se iba a alojar en el hotel Hyatt. Lo llamé al hotel Hyatt un día sábado en la mañana temprano, lo invité a almorzar, me dijo que estaba con su señora, le pregunté a qué tipo de lugar quería ir y me dijo que quería fuera algo muy privado y le dije que los días sábados teníamos un asado en el fundo de mi padre a una hora de Santiago; yo le pregunté si no tenía problemas de estar con mi familia, y me dijo que estaba contento de conocer a mi padre. Llamé a mi mamá y le dije que iba a invitar a una pareja de amigos peruanos, sin decirle de quién se trataba”, consigna el reportaje de Caretas sobre la declaración del empresario ante la justicia peruana.

Asesores cercanos del empresario confirmaron la visita de Montesinos a Chile. Es más, entregaron más detalles. El jefe de inteligencia del Perú habría llegado un viernes a Santiago, y en la noche de ese día Luksic lo invitó a cenar en un restaurante ubicado en la comuna de Vitacura. La llegada a Chile de Vladimiro Montesinos habria sido una escala de un par de días para seguir rumbo a Buenos Aires, junto a su acompañante feminina que, según las fuentes consultadas, no era la esposa del brazo derecho de Fujimori.

Al saber que Montesinos se iba a quedar unos días más, Luksic lo invitó al almuerzo con su familia en la hacienda en Los Andes de su padre. Aquel sábado de 1998 Luksic Craig y Montesinos se trasladaron a esa localidad ubicada a una hora de Santiago en una camioneta manejada por el propio empresario. En el lugar, todos los presentes, incluyendo el patriarca de la familia y varios políticos de la Concertación, disfrutaron de un generoso asado. El militar peruano iba acompañado de su amante Jacqueline Beltrán, no de su esposa, como pensaba el chileno. Terminado el encuentro, Luksic hijo solicitó que un helicóptero de la familia los fuera a buscar para volver todos a Santiago. Más tarde, Luksic Craig fue a cenar con Montesinos y su amante, momento en que les ofreció que un avión privado de la empresa los podía llevar al día siguiente hasta Buenos Aires.

Distintas fuentes chilenas que conocieron de cerca el caso Lucchetti entregaron a INTERFERENCIA un antecedente clave de esta reunión. Luksic Craig no le dijo a su padre quién era realmente Montesinos . Sólo lo habría presentado como “un importante hombre de negocios de Perú”.

Es probable que Luksic Abaroa no sospechara nada, puesto que en 1998 Vladimiro Montesinos todavía era, pese a su enorme poder, un personaje desconocido para la opinión pública, tanto en Perú como en Chile.

No fue hasta marzo de 2001, cuando se conoció en el país vecino el primer Vladivideo relacionado con Lucchetti, que Andrónico Luksic Abaroa se habría dado cuenta de quién era el amigo peruano de su hijo que estuvo en su fundo comiendo un asado.

Según varias personas que hablaron con nuestro medio, bajo la condición de no dar a conocer su identidad, el patriarca Luksic Abaroa se habría indignado con su hijo por haberse vinculado con Montesinos, y peor aún, no haberle informado de esto. “Luksic Abaroa siempre fue un hombre muy cauteloso”, afirma una de estas personas, que también estuvo en ese encuentro sabatino de fines de los años 90. “Tener al jefe de la inteligencia peruana en el fundo familiar, bueno, eso lo consideró un desatino de marca mayor”.

Las versiones obtenidas por INTERFERENCIA señalan que de todas formas Luksic Abaroa le prestó todo el apoyo a su hijo, incluso participando del lobby con el gobierno de Ricardo Lagos, antecedente que revelaremos en la próxima y última entrega de esta serie de reportajes. Pero de todas formas, el patriarca quiso que su primogénito tuviera un castigo simbólico, pero ejemplificador. Por el enorme desatino, el padre le dijo que su castigo iba a ser no asumir jamás formalmente el cargo de Presidente del Banco de Chile. Se trataba de un gesto simbólico, pero aun así duro. Durante casi dos décadas, en los que la dictadura militar controlaba todos los hilos del poder en Chile, el máximo cargo al que podía aspirar un civil poderoso era el de la presidencia de esa institución financiera. Incluso un joven Sebastián Piñera afirmó a sus cercanos a mediados de la década de los 80 que él quería ser Presidente de la República, pero como esa meta estaba fuera de alcance en esa época, optaba por lo segundo mejor: ser el mandamás del tradicional banco chileno.

No consiguió lo segundo, pero sí lo primero.

El negocio de los nuevos Luksic

El patriarca Luksic Abaroa hizo su fortuna ligándose al mundo industrial en las décadas de los 60 hasta los 80. Pero hacia los años 90 sus hijos, en especial Andrónico junior, apostaron con fuerza por el mundo de las finanzas, en especial la industria bancaria. 

En 2001 el grupo Luksic tomó el control del Banco de Chile, invirtiendo US$ 541 millones, de los cuales 120 millones provinieron de un préstamo del BancoEstado en 2000, cuando su presidente era el militante socialista Jaime Estévez. Actualmente figura como director del Banco de Chile.

Cercanos a Andrónico Luksic Craig niegan tajantemente el supuesto castigo impuesto por el fundador de la dinastía después de enterarse de los nexos de su hijo con Vladimiro Montesinos. Estas personas aseguran que el empresario no quería ocupar la presidencia puesto que cuando tuvo ese cargo en el Banco O’Higgins, algunas personas se le acercaban para pedir créditos. “Andrónico Luksic no quería estar sometido a la presión de gente que le pedía créditos”, asegura un asesor cercano al empresario. “Además, no ha asumido la presidencia del Banco de Chile porque se trata de un cargo ejecutivo, estar todo el día centrado en eso, y Luksic tiene más bien un papel de superivisar los grandes temas”.

Esta versión choca con la conocida reunión entre el hijo y la nuera de Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos y Natalia Compagnon, con el propio Andrónico Luksic Craig para obtener el millonario crédito que dio origen del llamado caso Caval.

Como sea, en los hechos desde 2002 hasta la fecha Luksic sólo ha detentado el cargo de vicepresidente del banco, sido reelecto en el mismo cargo en 2011, 2014 y 2017. La presidencia del Banco de Chile, nacido en 1893, está en manos de Pablo Granifo desde 2007.

La familia

El apellido Luksic en Chile es sinónimo de grandes negocios. La familia es propietaria de Antofagasta Minerals y del grupo Quiñenco, creado en 1959 por Andrónico Luksic Abaroa, el cual posee empresas como el Banco de Chile, la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), la distribuidora de combustibles Enex, la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV), entre otras. Con esto, según la información proporcionada por el holding en su página web, gestionan cerca de US$ 82.000 millones, equivalentes a casi un cuarto del PIB de Chile.

Iris Fontbona, viuda de Luksic Abaroa, tiene una fortuna evaluada en unos US$ 15.400 millones de dólares según el ranking de la revista Forbes de marzo de 2019, siendo la única persona chilena en estar dentro de las 100 más ricos del mundo, ocupando el octavo lugar entre las mujeres con más dinero en todo el mundo.

En sus 60 años de historia económica, mientras la familia proveniente de Croacia acumulaban esta colosal fortuna, también fue sumando diversos escándalos, algunos incluso en la actualidad. Por ejemplo, la presente instalación de Twin Metals –sucursal de Antofagasta Minerals– en Minnesota, recuerda de inmediato a los sucedido con Lucchetti en Perú a fines del siglo 20, por la oposición de la comunidad y el lobby de los Luksic para lograr instalarse, hechos que han sido informados por INTERFERENCIA, The Intercept y The New York Times.

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