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Domingo, 26 de mayo de 2019
8M

Bienvenidos al Chile feminista

Pedro P. Hernández

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8M Santiago 2019
8M Santiago 2019

Cientos de miles de mujeres marcharon en todo el país en 71 ciudades o localidades, en lo que probablemente fue la jornada de manifestación más masiva desde el triunfo del NO en 1988. Si bien la agenda feminista no acaba con esta jornada, el 8M de 2019 marcará un antes y un después.

50 minutos luego de haber comenzado la marcha por Santiago, la estación del metro Universidad Católica seguía colapsada. Baquedano también. Cientos de mujeres intentaban salir a manifestarse sin éxito. Eran tantas, que no podían salir.

- ¡Abajo el patriarcado que va a caer, que va caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer! - retumbaba el Metro, agudo, al unísono.

En este, el primer 8 de marzo tras el mayo feminista de 2018 -en el que las universitarias y académicas remecieron culturalmente al país- las mujeres coparon las calles de Arica a Magallanes con más de 71 marchas celebradas tanto en capitales regionales como en pueblos pequeños. Casi cuatro veces más que de las que se realizaron en esta fecha, pero en 2018.

La movilización, que superó todas las expectativas de la organización, acogió bajo un mismo paraguas un gran número de demandas, y supo alimentarse de su misma diversidad. Así, convocó a mujeres de distintas edades, estratos socioeconómicos y posturas políticas, por lo que su cifra se cuenta en cientos de miles.

Por lo mismo, las demandas eran distintas y en distintos niveles, desde frenar la violencia y los abusos contra la mujer, pasando por la igualdad de derechos y oportunidades, hasta la reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos, como el aborto libre. Asimismo, desplegaron muchas formas diferentes de expresión en su forma de vestirse, moverse y hablar.

De tal modo, esta jornada adoptó un carácter ecuménico y una masividad que no se había visto probablemente desde las marchas por el NO durante el Plebiscito de 1988 y en los momentos más altos de las movilizaciones estudiantiles de 2011. 

Con toda esa diversidad y masividad, estas movilizaciones lograron instalar y ganar una línea discursiva en torno a la reivindicación del concepto de huelga, que supone una acción de fuerza, un conflicto y que fue cuestionado por el gobierno. También el movimiento instaló con éxito  el valor de la igualdad y el repudio de la dominación, en un sentido amplio. En un sentido feminista y político.

“Hicimos un llamado y lo hemos logrado, porque entendemos que la huelga es mucho más que una negociación. Para nosotras es una protesta política que usamos para instalar nuestras demandas y hemos conseguido irrumpir en la cotidianidad, haciendo esto realidad en colegios, hospitales, universidades y consultorios”, le explicó a INTERFERENCIA, Moreen Ramos, vocera del área de trabajo y seguridad social de la Coordinadora Feminista 8M.

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Marcha feminista en Valparaíso / Paz Olivares Droguett / Migrar Photo
Marcha feminista en Valparaíso / Paz Olivares Droguett / Migrar Photo

La jornada 

Desde un primer minuto, en la madrugada de ayer 8 de marzo, la movilización comenzó con vigilias, cacerolazos, transmisiones radiales y activismo digital. Niñas, adolescentes, jóvenes y ancianas prepararon durante toda la semana el ambiente, realizando acciones directas o encuentros abiertos en las plazas principales de casi todas las comunas del país. De esta forma, explican, dieron “rienda suelta a la creatividad y todas las formas de lucha”. Algunas se juntaron a cortar la calle y otras a bordar en comunidad. Lo importante era encontrarse y visibilizar el conflicto. 

En tal sentido, la "huelga" que precedió a la marcha adquirió un sentido no unívoco, en el que cupo un sinfín de expresiones distintas.

Para dar algunos ejemplos concretos de los espacios a los que llegó la movilización, de acuerdo al balance realizado por Ramos, quien también forma parte de la Confederación Nacional de la Salud Municipal (CONFUSAM), dicha organización logró una paralización del 50% en un sentido clásico (trabajadores que no van a trabajar). Pero, durante la jornada, el otro 50% realizó un paro de brazos caídos por dos horas.

Un hito importante se vivió en el Hospital Sótero del Río -el más grande de Santiago- cuyas funcionarias durante la mañana realizaron una manifestación en el corazón de Puente Alto.

En otros hospitales las agrupaciones de profesionales paralizaron entre las 10 de la mañana y las 12 del día. En el Hospital Barros Luco, el equipo de la Unidad de Adicciones del Servicio de Psiquiatría realizó una intervención con el objetivo de “visibilizar y concientizar sobre la violencia de género, generando quiebres en la institución relacionados a este día”. A la huelga, también se sumaron profesoras básicas, quienes, de acuerdo al Colegio de Profesores, participaron con una alta adhesión.

Tras el fin de las actividades laborales, llegó la hora de marchar. El resultado está a la vista en las miles de fotos que circulan por redes sociales y en los medios de comunicación que dan cuenta de marchas multitudinarias en distintas ciudades de Chile que serán recordadas por años. Carabineros habló de 190,000 para la de Santiago, pero sin duda es mucho más. Al menos el doble.

Permear la sociedad

Más allá de las cifras, la Coordinadora Feminista 8M insistió en que lo importante de la jornada no fue solamente la cantidad de mujeres que pudieron sumarse a través del paro efectivo o en la marcha, sino que también la capacidad de permear la discusión sobre los derechos de las mujeres en todas las esferas de la sociedad.

“Hay una cuestión intangible en esta jornada, que pasa en la vida privada de cada una de las mujeres, en sus grupos y trabajos. Hemos recibido muchas fotos de mujeres que se juntaron en sus oficinas, que se abrazaron y se encontraron. El balance que hacemos es que estamos hablando de feminismo en todas las partes de Chile”, dijo Rosario Olivares, vocera del eje educacional de la Coordinadora Feminista 8M.

Desde otro punto de vista, las diversas organizaciones feministas que participaron de la coordinación, donde se encontraron mujeres independientes, colectivos varios, sindicalistas, y militantes de partidos políticos de izquierda, recalcaron la recuperación de la línea política que dio origen a esta fecha conmemorativa: la huelga de mujeres por igualdad de salarios de Nueva York en 1857, la que terminó con 120 trabajadoras muertas.

Sandra Palestro, socióloga feminista y activista de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, en entrevista con INTERFERENCIA manifestó que la movilización feminista aspira a “terminar con todo tipo de dominación. De clase, de género y otras sexualidades",  lo que a su juicio excluye a los discursos de derecha. 

“Existe un eje central que busca eliminar las diversas formas de precarización de la vida de las mujeres, en sus distintos ámbitos: educacional, medio ambiental, sindical, en seguridad social, por nombrar algunos. Por tanto, si bien no hay una consigna única, existe una experiencia diversa que necesita mantener un carácter unido”, afirmó Olivares.

En este punto, para el éxito del día fue clave la coordinación que se gestó al interior de la Coordinadora Feminista 8M que culminó en diciembre con un encuentro plurinacional al que asistieron 1500 mujeres. “La organización de este día lleva mucho tiempo, con pre encuentros y otros espacios de reflexión que diversificaron la movilización, ya que fueron en territorios, bases sindicales, organizaciones de migrantes y todo tipo de orgánicas feministas", puntualizó Ramos. 

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Marcha feminista en Valparaíso / Paz Olivares Droguett / Migrar Photo
Marcha feminista en Valparaíso / Paz Olivares Droguett / Migrar Photo

Dentro de las principales demandas que nacieron de este proceso se encuentran el derecho a la ciudad y la vivienda digna; a la memoria y los derechos humanos; al trabajo y a una seguridad social digna y estable; al aborto, los derechos sexuales y reproductivos; a una educación no sexista y al reconocimiento de las disidencias sexuales.

Todos aspectos que fueron recogidos de una u otra manera por la calle, lo que -a juicio de las organizadoras- doblegó al gobierno en su intento de connotar negativamente las demandas feministas como temas cooptados por la izquierda. Así, según explican, se manifestó ayer un feminismo diverso, pero mayoritariamente anticapitalista en un sentido amplio y absolutamente crítico de las formas tradicionales de la izquierda.

- ¡Abajo el patriarcado que va a caer, que va caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer! - se repitió, con satafisfacción, durante la marcha. 

También las feministas quedaron conformes por la capacidad de la movilización de copar la agenda. Pese a que el Gobierno anunció el envío de un proyecto de ley que penaliza el ciberacoso, la movilización ganó completamente la cobertura mediática. Las marchas multitudinarias no pudieron esconderse en una jornada que hasta los medios conservadores -como La Tercera o Emol- ya calificaron como "histórica".

También, durante la semana, el presidente Sebastián Piñera caracterizó a la huelga como “innecesaria” y agregó que su “su causa está asumida por el gobierno”. Asimismo, la ministra de la Mujer, Isabel Plá, señaló que ella no marcharía, en tanto autoridad.

Nada de eso restó fuerza a las manifestaciones.

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Marcha feminista en Santiago / Catalina Jugger / Migrar Photo
Marcha feminista en Santiago / Catalina Jugger / Migrar Photo

Por el contrario. La jornada de ayer reverberará por mucho tiempo.

- ¡ Abajo el patriarcado que va a caer, que va caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer! - se escuchó, aún, al cierre de esta edición.  

*Este artículo fue elaborado por uno de los periodistas hombres de INTERFERENCIA, pues las mujeres del equipo decidieron plegarse a la huelga. Revisa su declaración pinchando el siguiente link

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Comentarios

Comentarios

Buenos dias. Excelentes articulos ... No puedo acceder a la suscripcion

Gracias por el artículo, esta muy bien detallado, es claro, contundente y transparente. En lo personal siento una alegría enorme por este nuevo universo de la mujer chilena. Abrazos totales!!

Bravisimo!!!!

¿No había una mujer periodista disponible para escribir esta reflexión? Porque sería más interesante de leer. Espero lo consideren.

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