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Domingo, 20 de enero de 2019
Climas mediterráneos en peligro

California en llamas: la evidencia que apunta al cambio climático

The Conversation

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Valparaíso
Valparaíso

El calentamiento global no causa los incendios forestales. La causa directa es el descuido humano o natural. Pero el ese fenómeno exacerba las condiciones y aumenta el riesgo de estos eventos. 

Una vez más, el verano y otoño de 2018 en el hemisferio norte ha traído una epidemia de grandes incendios forestales. 

Estos queman bosques, casas y otras estructuras, desplazan a millones de personas y animales y causan graves trastornos en la vida de las personas. La tarea de combatir los incendios se ha convertido en una actividad que se realiza durante todo el año y que implica miles de millones de dólares, mucho menos que el costo de la destrucción. El humo puede extenderse sobre cientos o incluso, miles de millas, afectando directamente la calidad del aire y la visibilidad. Para muchas personas, ha quedado muy claro cómo el cambio climático, acelerado por el hombre, desempeña un papel importante al aumentar en gran medida, el riesgo de incendios forestales. 

Sin embargo, en las noticias, rara vez se menciona el cambio climático en relación a los incendios y las olas de calor. En parte esto se debe a que la atribución no suele ser clara, pues el argumento es que siempre ha habido incendios forestales, y además ¿cómo podemos atribuir un incendio forestal en particular al cambio climático?

Para entender la relación entre el calentamiento global y los incendios, hay que considerar lo que está sucediendo en nuestro planeta. 

Como científico del clima, puedo decir que este es el enfoque incorrecto del problema. El calentamiento global no causa incendios forestales. La causa directa es el descuido humano (colillas de cigarros, fogatas que no apagan adecuadamente, etc.), o natural, proveniente de “rayos secos”, cuando una tormenta eléctrica produce rayos con muy poca lluvia. Lo que ocurre, más bien, es que el calentamiento global exacerba las condiciones y aumenta el riesgo de incendios forestales. 

Aun así, hay una gran complejidad y variabilidad entre un incendio y otro, por lo tanto, la atribución puede volverse compleja. La manera de pensar sobre esto, desde el punto de vista de las ciencias básicas, es desde la física. 

El calentamiento global está ocurriendo

Para entender la relación entre el calentamiento global y los incendios, hay que considerar lo que está sucediendo en nuestro planeta. 

La composición de la atmósfera está cambiando por las actividades humanas: ha habido un aumento de más del 40% en el dióxido de carbono principalmente por la quema de combustibles fósiles desde el siglo 19, y más de la mitad del aumento es de 1985. Otros gases que atrapan el calor (como el metano, óxido nitroso, etcétera) están también aumentando la concentración en la atmósfera. Hoy, las tasas se están acelerando y no disminuyendo (como se esperaba en el Acuerdo de París).  

Esto conduce a un desequilibrio energético para el planeta.

Los gases que atrapan el calor en la atmósfera actúan como una manta e inhiben la radiación infrarroja, es decir, el calor de la Tierra, de escapar hacia el espacio para compensar la continua radiación proveniente del Sol. A medida que estos gases aumentan, mayor cantidad de esta energía, principalmente calurosa, permanece en nuestra atmósfera. La energía eleva la temperatura de la Tierra, de los océanos y la atmósfera. Además, derrite el hielo, descongela el permahielo (capa de suelo permanente congelada) y llega al ciclo del agua a través de la evaporación. 

Además, podemos estimar bastante bien el desequilibro energético de la Tierra: equivale a aproximadamente 1 vatio por metro cuadrado, o aproximadamente 500 teravatios (TW) a nivel mundial.

Volviendo a la pregunta original sobre incendios forestales y el calentamiento global, esto explica el fenómeno: hay un calor adicional disponible debido al cambio climático. 

Si bien este factor es pequeño en comparación con el flujo natural de energía a través del sistema, que es de 240 vatios por metro cuadrado, es grande en comparación con todos los demás efectos directos que tiene la actividad humana. Por ejemplo, la generación de energía eléctrica en los Estados Unidos, promedió el año pasado 0,46 TW. 

Las olas de calor son también una señal y se está dando en todo el mundo. 

Rastreando el desequilibro energético de la Tierra

Más del 90% del calor se acumula principalmente en el océano. Esta temperatura agregada hace que el océano se expanda y, por lo tanto, se eleve el nivel del mar.

Así también se acumula en el hielo derretido, causando la fusión del hielo Ártico y las pérdidas de glaciares en Groenlandia y la Antártica. Este fenómeno agrega agua al océano, por lo que el nivel del mar también aumenta por esta causa, elevándose en más de tres milímetros por año, o más de un pie (30 centímetros) por siglo. 

En tierra, los efectos del desequilibrio energético son complicados por el agua. Si hay agua, el calor se evapora y se seca principalmente, aumentando la humedad en las tormentas que producen lluvias más intensas. Pero los efectos no se acumulan siempre y cuando llueva de forma intermitente.

Sin embargo, en un periodo de sequía, el calor se acumula. En primer lugar, seca las cosas y luego, eleva las temperaturas. Por supuesto que “nunca llueve en el sur de California” (“it never rains in Southern California”, en inglés) según la canción pop de la década de 1970, al menos a mediados de año.

Así, el agua actúa como el aire acondicionado del planeta. En ausencia de esta, los efectos de exceso de calor aumentan en la tierra, secando la vegetación y elevando las temperaturas. A su vez, ello conduce a olas de calor y aumenta el riesgo de incendios forestales. Estos factores se aplican en regiones del oeste de los Estados Unidos y en regiones con climas mediterráneos. De hecho, muchos de los recientes incendios forestales se han producido no solo en la costa Oeste de Estados Unidos, sino también en Portugal, España, Grecia y otros lugares del Mediterráneo.

Las condiciones también pueden desarrollarse en otras partes del mundo, cuando los climas de altura, por ejemplo, se estancan, por causalidad o por la presencia de patrones climáticos, como el fenómeno de La Niña o El Niño. Se espera que estos puntos secos se muevan de un año a otro, pero que su frecuencia aumente con el tiempo, como ya está sucediendo claramente.

Más del 90% del calor se acumula principalmente en el océano. Esta temperatura agregada hace que el océano se expanda y, por lo tanto, se eleve el nivel del mar.

¿Qué tan grande es el efecto del desequilibro energético sobre la Tierra? Bueno, 1 vatio por metro cuadrado durante un mes, si se acumula, equivale a 720 vatios por metro cuadrado en una hora. Esto es equivalente a la potencia máxima de un microondas pequeño. Por lo tanto, después de un mes, es lo mismo a que un microondas en plena potencia funcione durante seis minutos. ¡No es extraño que las cosas se incendien!

Ciencia de la atribución

Volviendo a la pregunta original sobre incendios forestales y el calentamiento global, esto explica el fenómeno: hay un calor adicional disponible debido al cambio climático.

En realidad, hay humedad en el suelo y las plantas tienen raíces que aprovechan esta humedad, retrasando los efectos antes de que empiecen a marchitarse, por lo que generalmente demora más de dos meses para que los efectos sean lo suficientemente grandes como para preparar un escenario ante incendios forestales. Diariamente, el efecto no es suficientemente notorio para variar en el clima normal. Pero después de un periodo seco de más de un mes, el riesgo es notablemente mayor. Y, por supuesto, la temperatura media global de la superficie también está en aumento. 

“No podemos atribuir a un solo evento al cambio climático”, han dicho los científicos del clima durante mucho tiempo. Sin embargo, eso ha cambiado recientemente. 

Al igual que en el ejemplo de los incendios forestales, se ha dado cuenta de que los científicos del clima pueden ser capaces de hacer declaraciones útiles al suponer que los fenómenos meteorológicos, en sí mismo, no se ven afectados por el cambio climático. Esta es una buena suposición. 

Además, los científicos del clima tampoco pueden decir que los eventos extremos se deben al calentamiento global, porque esa es una pregunta mal planteada. Sin embargo, podemos decir que es muy probable que no hubieran tenido impactos tan extremos, de no ser por el calentamiento global. De hecho, todos los eventos climáticos se ven afectados por el calentamiento global porque el ambiente en el que se desarrollan es más cálido y húmedo del que solía ser. 

En particular, al centrarse en el desequilibrio energético de la Tierra, se espera que la nueva investigación avance en la comprensión de lo que está sucediendo y por qué, y lo que implica para el futuro. 

Al igual que en el ejemplo de los incendios forestales, se ha dado cuenta de que los científicos del clima pueden ser capaces de hacer declaraciones útiles al suponer que los fenómenos meteorológicos en sí mismos no se ven afectados por el cambio climático. Esta es una buena suposición.

En particular, al centrarse en el desequilibrio energético de la Tierra, se espera que la nueva investigación avance en la comprensión de lo que está sucediendo y porqué, y lo que implica para el futuro.

*Este artículo fue escrito por Kevin Trenberth, Científico Senior del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Estados Unidos, para The Conversation.

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