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Miércoles, 28 de octubre de 2020
Tiempos nuevos

Chile Vamos: la dura batalla por el alma de la derecha

Laura Landaeta
Víctor Herrero A.

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Reunión en 2018 de bancadas, ministros y subsecretarios con el presidente Sebastián Piñera. Foto: Segegob
Reunión en 2018 de bancadas, ministros y subsecretarios con el presidente Sebastián Piñera. Foto: Segegob

El oficialismo vivió una de sus semanas más oscuras en años. Pero más allá del voto en torno al retiro del 10% de las AFP, lo sucedido ahora, y que se viene intensificando desde el estallido social, es una muestra de un profundo quiebre en ese sector. Los autocomplacientes –como el Instituto Libertad y Desarrollo– se oponen con todas sus fuerzas a los autoflagelantes, una derecha social que está dispuesta a quebrar con los axiomas de la Escuela de Chicago.

"Estamos gobernando solos", se lamentó el Presidente Sebastián Piñera tras enterarse que con votos del oficialismo se había aprobado en la Cámara de Diputados, en primera instancia, el proyecto de ley que permite retirar el 10% de los fondos ahorrados por los cotizantes de las AFP.

Acorralado y cuestionado desde el 18 de octubre por fuerzas de su propio sector, Piñera trató realizar ayer un gesto presidencial y político al citar, por separados, a las directivas de los tres partidos oficialistas.

Cada uno de los jefes de partido declaró a la salida de la reunión que estaban comprometidos con el gobierno. El comentario más combativo y oficialista provino del presidente de Evópoli, Hernán Larraín Matte (hijo del actual ministro de Justicia y Derechos Humanos). "Tenemos conciencia de que el populismo y la demagogia han entrado con mucha fuerza al Congreso", afirmó. Por cierto, ese partido actualmente ocupa, pese a su escasa votación, dos de los ministerios más relevantes: Interior y Hacienda.

Mario Desbordes y Jacqueline Van Rysselberghe, jefes de RN y la UDI respectivamente, fueron más cautos tras salir de la reunión con el mandatario y dieron, en términos generales, declaraciones de buena crianza.

Hay muchas razones que explican por qué amplios sectores del oficialismo han decidido romper filas con las políticas impulsadas por La Moneda, en especial las del ministro de Hacienda Ignacio Briones. Cálculos electorales, presión popular y el síndrome del  ‘pato cojo’ que persigue hace meses al Presidente.

Pero más allá de asuntos contingentes y tácticos, lo cierto es que en los últimos días, semanas e incluso meses, se ha estado librando una dura batalla por el futuro de la derecha. Los que han recibido mayor prensa son los representantes más duros de la derecha, como el senador Andrés Allamand y Marcela Cubillos, la ex ministra y actual jefa del Instituto Libertad y Desarrollo de la UDI.

Caballo de Troya

Mientras el país parece estar cada vez más polarizado entre derecha e izquierda, lo cierto es que en ambos sectores hay conflictos y se están generando corrientes nuevas. “La pelea en nuestro sector está en mantener la hegemonía de Libertad y Desarrollo y los grandes empresarios, y en seguir a rajatabla los preceptos de Milton Friedman”, comenta un dirigente de RN. “Al otro lado (en la derecha) están los sectores social cristianos”.

El empuje por una derecha más moderna y democrática viene hace casi tres décadas, pero esos sectores siempre han perdido frente al “eje LyD y Friedman”, según confidencia un dirigente de la coalición oficialista.

De hecho, el propio Andrés Allamand, actualmente situado en el sector más conservador de la derecha, trató a inicios de los años 90 ser el hombre que abriera a la derecha chilena hacia un campo más democrático, tal como sucedió en España. Pero un dirigente más joven de RN asegura que “Allamand nunca hizo un esfuerzo real, siempre fue humo y parte de quienes defendían al viejo régimen”. 

En “Jarpa: Confesiones políticas” (2002) de Patricia Arancibia Clavel, la historiadora le pregunta al padrino de RN si había leído el libro de Allamand “La travesía del desierto”, que escribió tras una dura derrota electoral frente a Carlos Bombal a fines de los años 90. “No he leído el libro, pero algo he sabido”, afirmó Sergio Onofre Jarpa. “Creo que cuando uno se equivoca debe hacerse una autocrítica en vez de justificar esos errores responsabilizando a los demás (…) eso es típico de los fracasados”.

El siguiente intento por crear una derecha más liberal y moderna provino de la ex senadora de RN Lily Pérez, quien en 2014 formó el movimiento político Amplitud. A este se suscribieron varios profesionales e intelectuales de la derecha moderada, pero finalmente terminó sin pena y gloria.

Ahora, existe un nuevo empuje y las cosas parecen estar inclinándose hacia estas fuerzas. “Esta vez hay más masa crítica”, asegura un dirigente de la nueva derecha. Según este, de los 36 diputados que actualmente tiene RN, más de 20 provienen de liceos públicos. Es decir, la derecha ya no sería reducto exclusivo de gente proveniente de la elite –como el diputado Diego Schalper y otros que supuestamente renunciaron a la bancada de RN tras el voto de la semana pasada–. “Estamos en otra realidad”, asegura este dirigente.

Según relata uno de los presentes en la reunión con Piñera de ayer, el presidente fue muy enfático en hablar de “lo necesario que es que Renovación Nacional no se fracture más de lo que está y que se recuperen las confianzas”.

Pero eso parece difícil a estas alturas. Más allá de la evidente derrota del gobierno, la votación de la noche del miércoles en la Cámara dejó al descubierto un nuevo escenario para el partido, un escenario en el cual la batalla por el alma de la coalición se vuelve descarnada, llena de calificativos denigrantes, discusiones subidas de tono y artilugios que recuerdan aquellos años en que Avanzada Nacional se fracturó para dar paso a RN. Hoy se repite la historia, pero esta vez con un Allamand con poca adhesión y un Desbordes perfilándose como la cabeza de una nueva centro derecha, capaz de empatizar con las necesidades de las personas, incluso si eso significa ir en contra del propio Presidente de la Nación.

Guerra civil en RN

Renovación Nacional vive la crisis más profunda de su historia, la primera en la cual las fracturas parecen avizorar un futuro de rupturas que se podría terminar de escribir en noviembre, fecha de una nueva elección interna. Simpatizantes de la conducción de Desbordes, quien hoy es evidente mayoría en el partido, acusan fuego cruzado del sector más conservador, encabezado por Alllamand y Carlos Larraín, y que tiene como lugartenientes a Diego Schalper, Francisco Chahuán y Diego Paulsen.

Pero como afirma un cercano a la actual dirección: “Tenemos que jubilar a Allamand y Larraín”.

“Han sacado a relucir lo peor de ellos, nos han amenazado, tratado como tontos, como pobrecitos, como si fuéramos una jauría de inadaptados tratando de volver al partido un nuevo PC”, afirma una congresista de RN cercana a la conducción del partido. “Pero seguiremos buscando lo mejor para Chile y si en el camino RN debe reformularse que lo haga, que se queden lo que sintonizan con la gente, los demás que se vayan. Estamos aburridos de la política de amenazas, presiones, mandoneos y actitudes denigrantes, misóginas y clasistas. Estamos en 2020, el mundo ha cambiado, pero muchos en el partido aún no lo notan”, asegura esta legisladora.

En la otra vereda, los partidarios del viejo RN dicen que hoy se vive el peor capítulo de la historia del partido. “El partido está partido por la mitad. Desbordes y todo su séquito nos destruyeron, dinamitaron el partido. No tenemos presidente en Chile y no tenemos presidente en RN que nos represente”, afirma un concejal de ese partido. 

Ya el miércoles en la noche uno de sus parlamentarios díscolos que dijo que se iba a restar de la bancada de RN afirmó a nuestro medio: “Es imposible seguir en la bancada así, hoy no tenemos bancada. Hemos salido siete militantes, siete diputados porque no podemos sentarnos en la misma mesa a negociar con Desbordes y su camarilla, para qué si este señor después nos da la espalda, a nuestros principios, a nuestro partido a la esencia de Renovación Nacional”.

Otros están pensando seriamente en dar un paso al costado y refundarse en un nuevo partido de derecha, uno más cercano a los principios de la UDI. Saben que es inminente su derrota en las internas de noviembre, como lo reconoce un concejal y miembro fundador del partido: “Si Andrés Allamand no va de candidato, estamos frente al fin de RN, muchos de nosotros no queremos a Desbordes otra vez en la conducción del partido y haremos lo que sea para que no esté. Y si está, nos vamos”.

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Comentarios

Comentarios

Lo más perverso de Renovación Nacional, es Allamand, que excelente reportaje de Interferencia, la política desde el alma es sin dolor, y hoy vemos como el padrino de la política, el mismo del lenguaje habitual, ¡Estas hablando puras weas!... así debe tratar entre las sabanas a la Cubillos, Jaime Mulet, lo trato de mentiroso en su cara y lo único que hizo Allamand fue una risa irónica que lo retrata de cuerpo y alma., además de lo único que sabe hacer crear la campaña del terror. Señores Allamand, señora Cubillos, ya paso su cuarto de hora, Desborde es y será el gran Líder de Renovación Nacional les guste o no,.....

No soy cercano a la derecha, sin embargo, me parece que Desbordes tiene la visión que RN necesita para no quedar anquilosado en posturas del siglo XX. Lo que no estoy seguro es si tiene el respaldo interno suficiente y el cuero lo suficientemente duro como para aguantar los embates del ala más reaccionaria de ese partido.

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