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Jueves, 28 de Octubre de 2021
Capítulo II

Contreras: Historia de un Intocable. Lo llamaron “Mamo” 

Manuel Salazar Salvo

tejas verdes

Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes.
Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes.

INTERFERENCIA está entregando a sus lectores, en una decena de capítulos, el libro que narra la biografía del fallecido general (R) Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe de la DINA durante la dictadura cívico militar del general Augusto Pinochet. Creemos que este es un modo de no olvidar uno de los capítulos más negros de la historia contemporánea de nuestro país.

Los visitantes europeos que llegan a la zona costera de Osorno, en el tramo que va desde La Barra, en la desembocadura del Río Bueno, por el norte, hasta Manquepamu, por el sur, cerca de la bahía de San Pedro, no logran entender cómo en esas tierras, tan distantes de su continente, puedan encontrar los mismos paisajes de algunas comarcas alemanas.

Cerca de Pucatrihue, en Puaucho, en los alrededores de Purranque, en Río Negro y en los Tres Esteros, los fundos de los descendientes de los colonos alemanes que poblaron la zona exhiben orgullos sus hileras de pinos de Pascua, con múltiples tonos grises, a la entrada de los predios.

Las casas pocas veces se observan desde los caminos, semiocultas entre el exuberante follaje y las sinuosidades del terreno.

A fines de los años 30 en las provincias del sur de Chile se apreciaba el entusiasmo que ejercía entre los descendientes de muchos colonos alemanes el auge del nazismo en Europa. En mayo de 1939, el periodista Raúl Morales Álvarez, a través de las páginas de la revista Ercilla, afirmaba que las formas de vida observadas en esa zona  hacían pensar en una campaña de "deschilenización'' y en un intento de penetración nazi ''que podría traer consecuencias lamentables para la soberanía del país".

Morales Álvarez recorrió varias ciudades indagando sobre la comunidad alemana, sus instituciones y sus costumbres, así como su relación con los chilenos que vivían en medio de la exuberante geografía que se extiende desde Temuco hasta el golfo de Reloncaví, donde la cordillera de Los Andes empieza a desmembrarse.

Su paso por Puerto Montt le entregó algunas claves que lo inducían a suponer la presencia de un exacerbado orgullo alemán, desapegado del territorio y del carácter de los chilenos.

''Zonas de ocupación'', denominaban los colonos alemanes a las ciudades  que contaban con más de mil germanos. En cada una de esas ''zonas'' había un Ortsgruppe o Asociación Nazi Local a cargo de un jefe.

''Herr'' Schicketanz, por ejemplo, era el jefe de la Ortsgruppe de Puerto Montt y contaba con un archivo secreto en el que llevaba la estadística exacta de los alemanes residentes en la zona a su cargo.

El archivo catalogaba por edad y riqueza a todos los miembros o ''súbditos alemanes'', sobre los que el jefe local mandaba a nombre del Fuhrer.

''Cada miembro de la Ortsgruppe figura clasificado en una boleta tipo kárdex en la que se anota su edad, el tiempo que reside en Chile, las labores a que se dedica y el monto anual de sus negocios incluyendo ganancias o pérdidas'', relataba el periodista Morales Álvarez.

Los Ortsgruppe consideraban alemán a ''todos los hijos de padre y madre alemanes'' Aún cuando hubiesen nacido en Chile, si eran nietos o bisnietos de alemanes se les consideraba alemanes ''siempre que por sus venas corra sangre pura, no mezclada con la raza nativa''.

Al firmar los registros de la  Ortsgruppe, estos hijos o nietos de alemanes prometían fidelidad al Fuhrer y obediencia al jefe local en cualquier orden que este impartiera.

La Ortsgruppe de Puerto Montt era una de las tantas existentes entre las ciudades sureñas, dedicándose como todas sus semejantes a mantener vivo el sentimiento hitlerista, la mística nazi y el orgullo  de la superioridad racial alemana.

A través de conferencias, discursos y propaganda, las Ortsgruppe difundían estos principios mostrando sin tapujos sus convicciones, que desencadenarían poco después la Segunda Guerra Mundial abiertamente.

El 1º de mayo de 1938, los nazis desfilaron por las calles de Puerto Montt vistiendo el uniforme de las S.S., las tropas de asalto hitleristas. 

Jóvenes y no tan jóvenes vestían camisas pardas y cinturón terciado; llevaban dagas y al costado derecho del cinturón, un revólver. En el  izquierdo, un laque de goma fundida. Los revólveres eran de un solo tipo.

Algo similar se vivía en Osorno, donde los muchachos de los colegios alemanes, acompañados por sus profesores marchaban a menudo por el centro de la ciudad.

Un niño de nueve años, alumno de tercera preparatoria del Liceo de Osorno, observaba a menudo esos desfiles. Su nombre era Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda. 

chilenos nazi

Chilenos nazis en el sur.
Chilenos nazis en el sur.

Ya adolescente, Juan Manuel decidió ingresar a la Escuela Militar, donde llegó en 1944. Uno de los tenientes del curso militar era Augusto Pinochet Ugarte.

El cadete Contreras se distinguió desde un comienzo como un aspirante preocupado, bien dispuesto y que además conseguía buenas calificaciones. Al año siguiente, sus esfuerzos se vieron recompensados al encargársele vigilar la disciplina de una sección de los nuevos alumnos.

En 1946, destacaron en el curso militar los brigadieres Guillermo Clericus Etchegoyen, que llegaría a ser rector de la Universidad de Concepción al iniciarse la década de los 80; Humberto Gordon Rubio, que dirigiría la Central Nacional de Informaciones, CNI, y sería integrante de la Junta Militar de Gobierno; Rodolfo Villalón Holcomb; y, Horacio Toro Iturra, que en 1990 sería nombrado director de la Policía de Investigaciones de Chile.

Ese año, el primero después del término de la Segunda Guerra Mundial, el  Cuerpo de Brigadieres y Cadetes Distinguidos estuvo conformado como sigue:

Curso Militar

Brigadier Mayor..............Guillermo Clericus Etchegoyen

Brigadier...............................Rodolfo Villalón Holcomb

Brigadier...............................Jorge Cruz Badilla

Brigadier...............................Humberto Gordon Rubio

Brigadier...............................Boris Lopicich Davidson

Sub-brigadier...................Jorge Calvo Portales

Sub-brigadier...................Tomás Amenábar Vergara

Sub-brigadier...................José Mela Toro

Sub-brigadier...................Patricio Kellet Patronio

Sub-brigadier...................Horacio Toro Iturra

Batallón de Cadetes

1.a Compañía (Cuartos años)

Brigadier Mayor..............Manuel Contreras Sepúlveda

Brigadier...............................Hernán Latorre González

Brigadier...............................Ghunter Rochefort Ernst

Brigadier...............................Jorge Rodríguez Swanston

Sub-brigadier...................Jorge León Leyton

Sub-brigadier...................Florencio Zambrano Román

Sub-brigadier...................Carlos Ziegele Stolzembach

2.a Compañía (Sextos años)

Brigadier Mayor..............Enrique Valdés Puga

Brigadier...............................Roger Soto Rocco

Brigadier...............................Luis Abarca Inostroza

Brigadier...............................Hernán Escudero Ortúzar

Brigadier...............................Charly Haensel Krauss

Sub-brigadier...................Renato Alvis Fernández

Sub-brigadier...................Roberto Yunge Williams

Sub-brigadier...................Carlos Hormazábal Ascuí

Sub-brigadier...................Uros Domic Bezic

3.a Compañía (Quintos años)

Brigadier Mayor..............René Hameau Uribe

Brigadier...............................Federico Puga Concha

Brigadier...............................Miguel Otero Lathrop

Brigadier...............................Bhory González Pizarro

Sub-brigadier....................Santiago Sinclair Oyaneder

Sub-brigadier....................Sergio Arredondo González

Sub-brigadier....................Luis García Montero

Cadetes Distinguidos:

Alejandro Herbach Fouslocher

Federico Lorca Fuller

Osvaldo Vogel Yufer

Sergio Neveu Terzage

Osvaldo Norero Muller

Luis Danús Covián

Jorge Covarrubias Lyon

Gustavo Rodríguez Salfate

Oscar Sanhueza Urzúa.

De estos 42 cadetes incluidos en el cuadro de honor de la Escuela Militar, sólo seis llegaron a general: Humberto Gordon Rubio, Horacio Toro Aránguiz, Manuel Contreras Sepúlveda, Enrique Valdés Puga y Luis Danús Covian.

Algunos alcanzaron hasta los grados de mayor, teniente coronel o coronel, como José Mela, que llegó a ser edecán del Presidente Salvador Allende; otros, hasta capitán, pero la mayoría se retiró de las filas luego de obtener las presillas de teniente. Dos de ellos, Tomás Amenábar y Florencio Zambrano, siguieron la carrera diplomática, escalando altos puestos en la Cancillería.

El brigadier Hernán Latorre murió poco después de egresar, en un confuso accidente en el Regimiento ''Coraceros'' de Viña del Mar.

Otro de los que prometían una brillante carrera, el brigadier Rodolfo Villalón, hoy (1995) es un próspero empresario que participa además activamente en el movimiento Schoenstatt.

El fallecido capitán (R) de Ejército, Alejandro Barros Amengual, relató en marzo de 1991 a la periodista Alejandra Matus un aspecto inédito hasta entonces de las vivencias de Contreras como brigadier mayor de la primera compañía en 1946.

-El recuerdo que tengo de él me resulta muy ingrato, porque su trato con los cadetes que recién ingresábamos a la Escuela Militar era prepotente, perverso, explosivo y desalmado, por decir lo menos.

''Contreras  hacía mal uso de su autoridad y nos sancionaba, a escondidas de sus superiores, cada vez que incurríamos en alguna falta a la disciplina, con medidas inhumanas y desproporcionadas'', relató  Barros.

''Recuerdo muy bien que nos obligaba a introducir la cabeza en las tazas de los baños y después tiraba la cadena, acción que él, graciosamente, llamaba 'El shampoo'. En otras oportunidades nos sujetaba la cabeza y nos introducía en la boca el pitón de la manguera, que usábamos en los baños matinales y, en forma repentina y violenta, abría el chorro de agua fría, dándole toda la intensidad, con el peligro de provocarnos un daño acústico o de otra naturaleza, rememoró entonces el ex oficial.

Barros Amengual se alejó del Ejército en 1963 e ingresó a estudiar Derecho, casándose con la hermana del comandante Sergio Badiola, edecán del Presidente Salvador Allende y quien llegó a ser uno de los oficiales más cercanos al general Augusto Pinochet. Después del golpe militar de 1973, Badiola llamó a su cuñado para que se desempeñara en el Edificio Diego Portales como Jefe de Personal de la Junta Militar de Gobierno.

Otros ex oficiales del Ejército tienen recuerdos muy diferentes a los de Barros y no pueden evitar sonreír cuando evocan las muy bien regadas fiestas que a menudo terminaban en lupanares ubicados en diversos barrios de Santiago, y en las cuales el teniente Contreras era uno de los protagonistas principales.

El 23 de diciembre de 1948, Contreras egresó del instituto matriz de los oficiales de Ejército con la primera antigüedad de su curso. Eligió el arma de Ingeniería y fue destinado al Regimiento de Ingeniería Nº 2 ''Aconcagua'', con base en Quillota.

Al verano siguiente conoció a María Teresa Valdebenito Stevenson, estudiante de las Monjas Inglesas que pasaba sus vacaciones en casa de unos familiares en Quillota

El apellido Valdebenito era muy conocido en la ciudad de las paltas y de las chirimoyas. Entre 1938 y 1939, Vasco Valdebenito García había sido su alcalde y más tarde diputado por Valparaíso en representación del Partido Socialista. Luego presidió una comisión encargada de crear una nueva fábrica de cemento en Polpaico.

En 1952, proveniente del Regimiento ''Aconcagua'', el teniente Contreras Sepúlveda llegó destinado a la Escuela Militar, donde pasó a  integrar la Compañía de Ingenieros como  instructor de zapadores. En el arma de Caballería, los instructores eran Enrique Boettiguer Picasso y Horacio Toro; en Infantería, Hernán Fuenzalida Vigar, gran amigo de Contreras, y ''El tigre'' Enrique Morel Donoso; en Artillería, Enrique Valdés Puga. Entre los capitanes destacaban Hernán Sepúlveda Caña, Eduardo Cano Quijada, Hans Kobrich y Jorge Carrasco Vilches, a quien sus subalternos apodaban ''La raquelita".

Un año después, en 1953, el teniente Contreras contrajo matrimonio con María Teresa Valdebenito, poco antes de marchar hacia su nuevo destino militar, la recién inaugurada Escuela de Ingenieros de San Antonio.

Ese mismo año, el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, nombró como subsecretario de Guerra al coronel Benjamín Videla Vergara, que sólo tres años antes, con el grado de teniente coronel, había sido el director de la Escuela de Ingenieros.

Videla Vergara fue designado ministro de Obras Públicas en 1954 y ministro de Defensa en 1955. Su hijo Manuel Ernesto Videla Cifuentes, también ingeniero, llegaría a ser general en 1986 y tendría un papel relevante en el Ministerio de Exteriores durante la década de los 80. 

Contreras permaneció seis años en la Escuela de Ingenieros, cultivando muy buenas relaciones entre algunas familias que habitaban en el litoral central. Se marchó en 1959 con el grado de capitán y siendo padre de tres hijas.

En 1960 ingresó al curso de oficial de Estado Mayor en la Academia de Guerra, donde el subdirector era el coronel Augusto Pinochet, que se transformó en su primer profesor de Estrategia.

Las principales discusiones de los alumnos que pocos años después conformarían la cúpula militar chilena, giraban en torno a la revolución cubana producida en 1959 y a las eventuales consecuencias que tendría en el continente americano, al sur del Río Grande.

Los militares estadounidenses, con un eventual foco de conflicto a sólo 200 kilómetros del apacible estado de Florida, pusieron en práctica una rápida ofensiva destinada a ''acaramelar'' sus relaciones con los ejércitos latinoamericanos.

En muchos casos empezaron a condicionar su ayuda económica y apoyo técnico a la presencia de misiones militares en las naciones del sur. Entre 1960 y 1962 los militares norteamericanos consiguieron tener representaciones en 19 países, redoblando además los programas de asistencia, los denominados PAM (Military Assistance Programs).

Los PAM eran conocidos en Chile desde 1953, existiendo batallones con ese nombre dotados enteramente con elementos bélicos procedentes de Estados Unidos. La ayuda era coordinada por el Comando Sur, uno de los cuatro grandes centros de mando de las fuerzas armadas estadounidenses, cuya sede fue trasladada a la Zona del Canal de Panamá (Canal Zone) en 1963.

El grueso de la ayuda militar norteamericana se encauzó entre 1963 y 1966 a Chile y Argentina con 69,5 y 56,1 millones de dólares, respectivamente. En el caso de Chile, la ayuda en el período 1969-1972, cayó a 30,5.

La influencia estadounidense se apreció además en el abrupto aumento de los cursos destinados a aspirantes militares extranjeros, conocidos como FMT (Foreign Military Trainees). Uno de las escuelas más celebres fue la US Army School of the Americas (Usarsa) creada en 1963 en Fort Gulick, donde en portugués y en español se dictaban cursos sobre la ideología anticomunista y las doctrinas contrasubversivas.

Las escuelas ubicadas en territorio estadounidense eran mixtas y otorgaban un enorme prestigio a los oficiales latinoamericanos que acudían a ellas.

En Chile, cualquier aspirante al alto mando, ya fuese del arma de Caballería, de Ingeniería, de Infantería o Artillería, prefería obviamente ir a Fort Leavenworth, al Inter-American Defense College, a Fort Clayton o a Fort Benning, en Giorgia, que ir a la canal Zone.

Manuel Contreras egresó en 1962 como el mejor alumno de su curso en la Academia de Guerra, instituto superior al que volvió en 1966 como profesor de Inteligencia, en una época en que los tres grandes maestros de las principales disciplinas militares allí impartidas eran René Schneider, en Táctica; Carlos Prats, en Estrategia; y, Mario Sepúlveda Squella, en Inteligencia.

Un año después, en 1967, Contreras consiguió una de sus mayores ambiciones: viajar a Fort Benning para realizar el curso de post grado de Estado Mayor.

Su paso por el reputado fuerte norteamericano, donde también se adiestraban los temibles rangers que eran enviados a la guerra de Vietnam,  dejó una anécdota que enriqueció el repertorio de leyendas que empezó a rodear al capitán Contreras y que el mismo disfrutaba años después repitiendo en los casinos militares.

        

Al finalizar el curso en 1969, se sometió a los alumnos a un examen final consistente en un ejercicio  sobre apreciación de situación estratégica y a su consiguiente resolución de mando.

El escenario elegido fue Vietnam; y el supuesto estratégico el eventual empleo de armas nucleares de uso táctico.

Los oficiales disponían de dos horas para emitir su resolución. En el intertanto, se les hacían llegar variables que alteraban la situación planteada originalmente, aumentando el nerviosismo de los alumnos:

Por ejemplo:

Informe de Inteligencia Nº 64: La Brigada Brite debe ser retirada de inmediato del teatro de operaciones. Numeroso contingente de fuerzas irregulares del Vietcong cortaron absolutamente el abastecimiento de agua.

Antes de las dos horas de plazo previstas para el ejercicio, el capitán Contreras hizo entrega de su resolución.

-Capitán, considere que su resolución va a ser cotejada con la que entregue la computadora-, le advirtió un coronel estadounidense.

-Con todo respeto, mi coronel, en Chile no trabajamos con computadoras. Esta es mi resolución y creo que es la correcta-, respondió Contreras.

-Muy bien capitán. Si usted insiste...-, replicó el coronel.

El Estado Mayor Conjunto que tenía el mando de las fuerzas militares en el hipotético escenario bélico, tras dos días de deliberaciones y sopesar las ponencias en contrario de los demás alumnos, determinó que la resolución del capitán chileno garantizaba mayores posibilidades de victoria que la entregada por el complejo equipo computacional IBM y por los otros alumnos

En 1969, siendo secretario de Estudios de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes y teniendo el grado de mayor, Contreras hacía clases de su auto adquirida especialidad de inteligencia en el Curso Avanzado de Oficial Subalterno que se impartió durante ese año.

Gastón Aubry Tormen, uno de los tenientes que asistían, relató a algunos oficiales que uno de los ejercicios prácticos que Contreras les exigió realizar consistió en una muy compleja situación de ''guerra interna'', en la que los alumnos debieron desarrollar técnicas de contactos de espionaje, desciframiento de códigos e infiltración de instalaciones enemigas.

También durante ese año, Contreras fue uno de los más entusiastas impulsores del Movimiento Gremialista Militar que culminó con el acuartelamiento del Regimiento de Artillería Nº 1 ''Tacna'', protagonizado por el general Roberto Viaux. Actuando sin la autorización del director de la Escuela de Ingenieros, el coronel Herman Hutt Gunther -oficial que siempre quiso ignorar la efervescencia existente en el Ejército- el mayor Manuel Contreras alentó la presentación de las renuncias de los oficiales subalternos, actitud que le significó un reproche más bien paternal del subdirector de ese instituto, el teniente coronel Manuel de la Fuente Borge.

-¿Por qué me ignoraste a mí, Mamo? ¿Acaso no sabes que yo soy un hombre pobre y leal?-, le dijo.

En 1970, Contreras fue designado secretario del Estado Mayor del Ejército y al año siguiente viajó a Osorno para asumir el mando del Regimiento de Ingenieros Nº 4 ''Arauco''.

A fines de diciembre de 1972 retornó del sur para asumir la dirección de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, mando militar que compartía con sus obligaciones docentes en la Academia de Guerra. Allí, junto a otros coroneles y la colaboración de algunos capitanes empezó a diseñar un aparato de inteligencia que permitiera desarticular los partidos políticos y organizaciones que eran los pilares de la Unidad Popular.

tejas verdes

Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes.
Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes.

Contreras ya se había contactado con varios de los agentes de la CIA en Chile, que le proporcionaban manuales de otras policía secretas que habían ayudado a crear, como la KCIA, en Corea del Sur;  la Savak, en Irán; y, el Servicio Nacional de Información,  en Brasil.

Los oficiales de la Academia de Guerra efectuaron cuidadosos planes para anular los ''cordones'' industriales, bloquear las comunicaciones y enfrentar la evidente resistencia que opondría el MIR, algunos socialistas y otras brigadas de choque de la Unidad Popular.

Simultáneamente, Contreras recabó toda la información necesaria que le permitiría el día del golpe militar controlar en cuestión de horas el puerto de San Antonio y todas las zonas adyacentes

En la noche del 10 de septiembre de 1973, el coronel Contreras y su ayudante, el capitán Videla, comieron en la casa del comerciante Enrique Manzur en las Rocas de Santo Domingo.

Casi a la misma hora, un destructor de la Armada llegó a la rada del puerto de San Antonio. Coincidencia o no, el mando de esa nave lo ejercía el capitán Jorge Contreras Sepúlveda, su hermano.

En las semanas siguientes, se abocó a revisar informes de inteligencia y documentos encontrados en las sedes de los partidos de izquierda. Pidió listas de prisioneros, sugirió órdenes de arresto, ordenó allanamientos, recomendó métodos para interrogar...

Uno de los documentos que el coronel Contreras recibió a fines de 1973, cuando afinaba los planes para el trabajo de la DINA, fue un informe elaborado por un médico militar que llegaría a ser Ministro de Salud del gobierno militar. El informe se titulaba ''Políticas a seguir con los miembros de la Unidad Popular'' y en parte de él decía:

Se cree que el contingente de la Unidad Popular en el país alcanzó, en el período de su auge, un porcentaje cercano al 50 % de los votantes, cantidad ésta que fue progresivamente disminuyendo hasta que alcanzó el 43,5 en las elecciones de marzo de 1973.

Aquellos que tomaron parte en este contingente pueden ser clasificados, en orden decreciente de peligrosidad y activismo, en varias categorías.

En primer lugar tenemos a los extremistas, elementos fanáticos, desequilibrados, altamente peligrosos por su agresividad y capaces de matar sin titubeos. Pueden ser extranjeros o chilenos. Tienen serias inestabilidades mentales y carecen de espíritu de autocrítica, así como de una clara comprensión de sus acciones. Generalmente, no son inteligentes y no poseen buena preparación técnica. Son irrecuperables.

El segundo grupo está compuesto por activistas de alta peligrosidad e inteligencia, que son técnicamente dotados y ejercen una influencia enloquecedora sobre sus grupos de trabajo. En un momento dado pueden llegar a ser violentos. Son irrecuperables.

El tercer grupo está compuesto por activistas ideológicos, quienes, mientras reflejan características de los grupos antes descritos en cuanto a peligrosidad, odian la violencia directa, prefiriendo ejercerla a través de terceros... Este grupo debiera ser analizado meticulosamente, para determinar cuáles de ellos podrían ser usados técnicamente, sobreentendiéndose que deben estar bajo estricta vigilancia.

El cuarto grupo está compuesto por los militantes de los partidos de la Unidad Popular, los cuales, aún cuando no son inmediatamente recuperables, es posible que con el tiempo puedan apaciguarse. Constituyen ellos una fuente de trabajo que es altamente aprovechable en este país.

El quinto grupo  es aquel de los simpatizantes de la UP que sin ninguna peligrosidad, y con más razón que el grupo mayoritarios, pueden ser ganados con una inteligente y exitosa política.

A nadie cabe duda alguna acerca de la aplicación absoluta de la norma que establece que cualquier jefe de servicio identificado con la UP, cualquiera sea el grado de su compromiso, debería ser removido de su cargo.

Si deseamos una patria fraternalmente unida, sin ganadores ni perdedores, ocupada exclusivamente en su rápida restauración, no deben permanecer en el país o libres por mucho tiempo, extremistas o activistas, sean chilenos o extranjeros.

Los extremistas y activistas más peligrosos deben ser deportados y otros neutralizados en algún lugar dentro del territorio nacional. Aquellos que son utilizables a causa de su menor peligrosidad y de su mayor capacidad técnica, deben ser cambiados de su lugar de trabajo. Que quede en claro que estamos en una firme e inexorable actitud de eliminar todos los elementos desequilibrantes de nuestra Patria.  

En los meses que siguieron, Contreras estructuró los soportes de la DINA y los planes para la limpieza política del país. No obstante, también vigiló de cerca a los oficiales de su propia institución.

Las severas restricciones internacionales impuestas a Chile casi de inmediato, significaron insospechados esfuerzos por adquirir material de guerra que pudiera minimizar el colosal poderío de medios blindados del Perú, país que evidenciaba estar realizando ingentes aprestos bélicos.

Ese año, una comisión de la Dirección de Logística del Ejército logró la adquisición en Alemania de una importante partida de misiles filoguiados -dirigidos por cables- destinados a tratar de detener la temida ofensiva de los tanques peruanos.

Pero las primeras pruebas demostraron que los artefactos eran perfectamente inútiles. ¿Apresuramiento? ¿Falta de rigor técnico en los exámenes preliminares? ¿Sencillamente venalidad? No es fácil establecerlo. La superioridad del Ejército quiso guardar silencio sobre el delicado tema, pero la Junta Calificadora de Oficiales de 1974 hubo de pasar a retiro a los integrantes de la comisión compradora de los misiles. 

¿Qué había ocurrido? Que la DINA entregó al general Pinochet una completa carpeta donde se establecía que había existido pago indebido a oficiales chilenos de comisiones por parte de la industria abastecedora germana.

La tarea prioritaria de la DINA, sin embargo, era el frente interno; y Contreras empezó a buscar colaboradores civiles entre los grupos nacionalistas que desde hacía varios años luchaban en contra del marxismo.

Continúa.

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