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Miércoles, 1 de Diciembre de 2021
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Daniela Catrileo, poeta mapuche: “Algunos feminismos no luchan contra el racismo ni el colonialismo”

Paula Huenchumil

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Daniela Catrileo. Fotografía Raúl Goycoolea.
Daniela Catrileo. Fotografía Raúl Goycoolea.

La escritora y filósofa conversó con INTERFERENCIA en una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer. “Las demandas de las mujeres mapuche coinciden con demandas históricas, la lucha por un küme mongen (buen vivir), la reivindicación territorial y contra la violencia estatal, colonial y patriarcal”.

“El feminismo blanco o colonial, no está luchando por las demandas de nuestros pueblos, esto es porque siguen centradas en el género como única forma de opresión”, plantea Daniela Catrileo, escritora y profesora de filosofía.

La autora de Río Herido (Edicola, 2016) y Piñen (Pez Espiral, 2019), entre otros libros, conversó con INTERFERENCIA en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Catrileo se define como feminista, pero eso no le impide ser crítica con el movimiento, y ante lo que explica como distintas opresiones que viven tanto las mujeres indígenas y afrodescendientes.

Para Catrileo el discurso sobre feminismo en el pueblo mapuche tiene distintos matices, “hay tensiones y preguntas abiertas, pero digamos desde el principio que no hay un movimiento feminista mapuche”. 

"Más que nunca es necesario un espacio que no sólo se enuncie como antirracista y anticolonial en el discurso, sino que genere acciones de transformación".

“Hay hermanas mapuche que no se sienten convocadas por los feminismos y han apostado a indagar en sus propias epistemologías. Segundo, existen mujeres mapuche que se consideran feministas o colectivos que se denominan de esta forma, sin embargo, no existe una construcción de categorías que provengan específicamente desde lo mapuche para afirmar una masividad”, reflexiona Daniela Catrileo quien además es integrante del colectivo mapuche Rangiñtulewfü.

- ¿Cuál es tu reflexión sobre lo que ha pasado con el movimiento feminista en Chile?

El movimiento feminista se ha levantado en torno a la imaginación colectiva y al deseo de transformar las injusticias, tanto estructurales como cotidianas. Sin embargo, no puedo pensar en ello como algo reciente, sino que como un legado heterogéneo de luchas que nos antecedieron y sembraron el camino para continuar con esta potencia. 

Las acciones emancipatorias no son nuevas, somos un tejido más extenso y creo que debemos tener presente aquella memoria histórica. Esto significa pensar un movimiento comprometido políticamente con otros movimientos sociales, migrantes, indígenas y afrodescendientes. Por eso, más que nunca es necesario un espacio que no sólo se enuncie como antirracista y anticolonial en el discurso, sino que genere acciones de transformación en torno a la imbricación de opresiones en sus propios lugares de trabajo y activismo, creo que todavía falta una autocrítica sobre la ausencia de estas prácticas. 

Además es urgente profundizar sobre los territorios descentralizados, rurales y periféricos, y las luchas que se levantan en esos lugares, no basta con quedarnos en los acontecimientos de los centros urbanos o la perspectiva de género para dar cuenta las múltiples vulneraciones que se ejercen en este territorio.

- Ha señalado que los movimientos feministas en Chile "obedecen a los feminismos blancos y hegemónicos", ¿por qué?

Esta es una reflexión colectiva que hemos realizado no sólo entre pu lamngen (hermanos y hermanas mapuche) sino también entre hermanas y compañeras migrantes, afrodescendientes y de otros pueblos indígenas. Si bien, hay una heterogeneidad de feminismos que hoy disputan los espacios, eso no significa que estén articulados contra el racismo, el colonialismo y el neoliberalismo. 

"Observo un abismo político entre el feminismo blanco-colonial que no quiere transformar las lógicas de desigualdad estructural, perpetuando diversas formas de dominación: racial, de clase y de género." 

En general los colectivos que están reflexionando y accionando frente a las múltiples opresiones, son organizaciones de compañeras racializadas o de sectores populares que viven o han experimentado en sus cuerpos, comunidades y territorios el despojo y la violencia. Además de muchas otras cómplices que son conscientes y se han articulado contra aquellos tipos de dominación. El feminismo blanco o colonial, no está luchando por las demandas de nuestros pueblos, esto es porque siguen centradas en el género como única forma de opresión. A veces introducen el discurso interseccional pero aquello no lo utilizan como herramienta de acción, sino como un enunciado de corrección moral. 

- ¿Hay puntos de encuentro entre las demandas de mapuche feministas y el feminismo blanco y qué es lo que más los distancia?

Considero que no debemos temerle a los conflictos, ni tener la pulsión de reconciliar todo. A estas alturas hay varias corrientes feministas y quizá esa heterogeneidad también es su fuerza en algún sentido. Entre varias de aquellas hay articulaciones políticas en común, incluso con mujeres que no se reconocen como feministas. No obstante, observo un abismo político entre el feminismo blanco-colonial que no quiere transformar las lógicas de desigualdad estructural, perpetuando diversas formas de dominación: racial, de clase y de género. 

Y por otro lado, veo las demandas de los feminismos que se articulan en torno a la imbricación de opresiones para transformar digna y colectivamente las formas de vidas, no sólo desde una perspectiva individual, sino que comunitaria. Con esto no estoy diciendo que se deba sufrir múltiples  opresiones para poder articularse políticamente, sino que entender estas formas de dominación y luchar conjuntamente contra ellas. La política también es una forma del afecto, de la empatía radical.

- ¿Cuáles son las demandas prioritarias de las mujeres mapuche?

Las demandas históricas del Pueblo Mapuche, la lucha por un küme mongen en todo su espectro: un buen vivir para nuestros territorios, cuerpos y seres que coexisten junto a nosotras. En este sentido, la lucha es por la reivindicación territorial, contra el extractivismo neoliberal y por supuesto contra la violencia estatal, colonial y patriarcal. 

- ¿De qué manera se puede sostener un feminismo que dialogue con las reivindicaciones políticas del pueblo mapuche?

Un feminismo que sea capaz de aprender de las luchas anticoloniales y antirracistas de nuestros pueblos, que se interese por las epistemologías indígenas, un feminismo que se articule políticamente no para evangelizar, sino para escuchar, dialogar y buscar tejidos en común. 

"Los feminismos que mayormente se escuchan discursivamente entre las mujeres feministas mapuche son el feminismo descolonial, comunitario, negro o popular".

- ¿Se puede hablar de un feminismo mapuche? 

El discurso sobre feminismo en el Pueblo Mapuche tiene distintos matices, hay tensiones y preguntas abiertas, pero digamos desde el principio que no hay un movimiento feminista mapuche. 

Hoy podemos afirmar al menos dos puntos: primero, hay hermanas mapuche que no se sienten convocadas por los feminismos y han apostado a indagar en sus propias epistemologías o genealogías políticas de lucha. Segundo, existen mujeres mapuche que se consideran feministas o colectivos que se denominan de esta forma, sin embargo, no existe una construcción de categorías que provengan específicamente desde lo mapuche para afirmar una masividad, pues la mayoría adhiere a alguna corriente o a sus principios (por ejemplo enunciarse anti patriarcales). 

Los feminismos que mayormente se escuchan discursivamente entre las mujeres feministas mapuche son el feminismo descolonial, comunitario, negro o popular. Lo que hace sentido con las luchas y reflexiones que han llevado a cabo desde pueblos y comunidades que han experimentado alguna forma de colonialismo.

"No se respetan los tratados internacionales de derecho. Si esto es así en nuestro presente, no quiero imaginar cómo sería el despliegue colonial de este gobierno con un “declarado” Estado de sitio".

Finalmente, ¿qué opina de la actual situación en la Araucanía en la que se ha hablado incluso de Estado de Sitio?

Es horroroso lo que este gobierno está intentando ejercer en Wallmapu, incluso con la complicidad de diputados que aceptan condiciones de un presidente con una nula aprobación ciudadana. No tienen resonancias en la gente, menos legitimidad ni representación, es inaceptable que con estos antecedentes puedan mantener su sordera política.  

Es tan burda la forma de accionar que sus discursos son un cliché: enemigo interno, terrorismo, narcotráfico. Se les olvida que el país está en una crisis política y social profunda, que la revuelta está latente.

¿Cómo no va a poder existir un diálogo profundo, intercultural, político? Sabemos que nuestro territorio vive la militarización, hay violencia contra las comunidades, se vulnera la infancia, se recurre una y otra vez a la Ley Antiterrorista, encarcelan a nuestros hermanos y hermanas. No se respetan los tratados internacionales de derecho. Si esto es así en nuestro presente, no quiero imaginar cómo sería el despliegue colonial de este gobierno con un “declarado” Estado de sitio. Espero que esto no sea aceptado por el Senado, tenemos que hacer presión, estar atentas, porque nuevamente se están inventando una guerra, pero el pueblo nuevamente no les va a creer.

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Muy buenos articulos

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