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Jueves, 6 de agosto de 2020
La guerra mundial de los insumos

El hostil mundo que deben cruzar los ventiladores adquiridos a destiempo por Mañalich

Lissette Fossa

Países que eran amigos, hoy están enemistados por sobreprecios, confiscaciones y prohibiciones de exportar insumos clave para combatir el Covid-19. Algo que hace que la llegada de las partidas compradas por Chile estén en riesgo, según confesó el propio ministro de Salud luego de conocerse que adquirió estos equipos en marzo y no en enero.

La prensa francesa ha hablado de la “guerra de las mascarillas” y políticos del mismo país se han referido al mercado de insumos médicos como una pelea del “viejo oeste”. Lo cierto es que efectivamente, varios países, entre ellos potencias como Estados Unidos, Francia, Alemania o Brasil, se han estado disputando cada vez con menos escrúpulos la provisión de insumos médicos a nivel mundial, ante la pandemia por coronavirus.

A tanto ha llegado la competencia por adquirir estos productos, que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, aseguró este lunes 6 de abril que “se ha declarado una suerte de guerra de ventiladores en el mundo. Hemos tomado la decisión de manejar esa información en estricto secreto”, dijo al referirse a la adquisición de nuevos ventiladores mecánicos y a la información sobre su llegada al país.

Esto se da en medio de las críticas de varios actores del sector que acusan graves faltas a la transparencia por parte del Ministerio y dada la polémica respecto del sentido de urgencia en las adquisiciones, pues finalmente el grueso de estas fue a mediados de marzo y no en enero, como había asegurado el presidente Sebastián Piñera.

De tal modo, los timming ministeriales hacen que Mañalich tenga sus órdenes de compra flotando en un mundo envuelto en una competencia descarnada por insumos médicos, en especial, por conseguir mascarillas, tests y ventiladores mecánicos. 

Fue en ese contexto también en el que Mañalich dijo haber ordenado a a la Fach a ir a buscar los 500 ventiladores donados por China, manteniendo en secreto el cuándo y la trayectoria de la misión.

La guerra mundial de los insumos

El mercado mundial no ha dado abasto ante la exigencia de ventiladores mecánicos al unísono en tantos países. La pelea comercial ha comenzado a generar problemas, sobre todo en Europa, donde países como Italia, Francia y España han visto colapsados sus áreas UCI. A esto se suma que estos países están dispuestos a pagar más que países menos desarrollados, como Chile, por el mismo producto. Y a esta competencia ha entrado fuerte Estados Unidos.

Ya el viernes pasado la ministra de Relaciones Exteriores de España, Arantxa González Laya, informó que Turquía había retenido en el aeropuerto de Ankara un cargamento de respiradores mecánicos dirigido a España. 

“Por ahora no van a salir de Turquía, porque el gobierno turco entiende que es una prioridad para el tratamiento de sus enfermos. Es el resultado que hemos tenido de las discusiones que hemos tenido con las autoridades turcas, hasta aquí hemos podido llegar, pero lo que sí nos garantizan es que en plazo prudencial, de unas semanas, volverá a ponerse ese material a disposición de España”, expresó la ministra en una conferencia de prensa, el viernes pasado.

Desde finales de marzo, Turquía tomó la decisión de suspender la exportación de material sanitario, bloqueando varios pedidos ya cursados, sobre todo de mascarillas y ventiladores que se fabrican en dicho país.

Finalmente, la situación se arregló vía diplomática y las autoridades españolas avisaron aliviadas que no corría la decisión inicial turca, pero la señal de alarma era más que fuerte.Un problema similar ocurrió entre República Checa e Italia. El pasado 17 de marzo la autoridad checa incautó cientos de miles de mascarillas y un número desconocido de ventiladores mecánicos. Parte de este stock era una donación de China a Italia, lo que provocó un escándalo en la prensa italiana la que calificó el acto como “un robo”.  En compensación, el 23 de marzo la República checa envió a Italia 110.000 mascarillas como donación. 

Las mascarillas efectivas para abastecer a la población, y sobre todo, al personal médico que está en contacto con pacientes positivos de Covid-19, se las pelean alrededor del mundo, literalmente. Al igual que la compra y retención de ventiladores, ha generado roces a nivel diplomático, sobre todo en Europa.

No es de extrañar que el gobierno chileno haya optado por llamar a la población a fabricar sus propias mascarillas, de tela. No sólo por la escaséz de estos insumos a nivel nacional, sino también mundial.

Uno de estos problemas fue el que tuvo Francia con España e Italia, con un envío de mascarillas fabricadas en China por la empresa sueca Mölnlycke. Desde China, las mascarillas llegaron a Francia, el 5 de marzo, dos días después de que el gobierno de Emmanuel Macron emitiera un decreto que le permitía al Estado francés requisar todas las mascarillas a empresas privadas, para el reparto a personal médico y a la población. Cuando el cargamento de los suecos llegó a Lyon, el gobierno galo retuvo la carga en su país. Fue así como cerca de dos millones de mascarillas que iban en ese barco para ser entregadas en Italia y España, fueron confiscadas en Francia.

Tras intensas tratativas del gobierno sueco, -que presionó a Francia para liberar el cargamento- este sábado 4 de abril el gobierno sueco, a través de su ministra de Relaciones Exteriores, Ann Linde, anunció que la carga con las mascarillas tenía permiso de ir hacia España e Italia.

Según autoridades francesas, ellos también han sido víctimas de la especulación y la compra masiva de mascarillas.

“Sobre la pista del aeropuerto, los estadounidenses sacan el dinero en efectivo y pagan tres o cuatro veces más por los pedidos que hemos hecho, así que hay que pelearse de verdad”, aseguró el presidente de la región francesa de Grand Est (en la frontera con Alemania, Bélgica y Luxemburgo), Jean Rottner, una de las zonas más afectadas por el Covid-19 en el país.

Otros políticos franceses coinciden con Rottner en que es en los aeropuertos donde ciudadanos estadounidenses ofrecen dos o hasta tres veces el valor del precio que pagó su país por las mascarillas, logrando comprar los productos que iban en dirección a Francia y desvíandolos a Estados Unidos, país que ha llegado a ser el más afectado por el virus en pocas semanas, alcanzando 350 mil contagiados y más de 10 mil muertos. 

En una visita a una fábrica de mascarillas, el presidente francés Emmanuel Macron hizo un llamado a sus compatriotas a “contratar, impulsar nuestra capacidad de producción. Debemos reconstruir nuestra soberanía nacional y europea. Ya hemos empezado aprobando reformas que nos permiten ser más competitivos”, refiriéndose a estos insumos médicos. 

El Gobierno de Macron anunció la semana pasada la compra de mil millones de mascarillas a China y pretende aumentar su producción nacional de estos insumos, que hoy alcanza ocho millones de mascarillas por semana, hasta llegar a 40 millones por semana.

La guerra estadounidense

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también intentó asegurar el abastecimiento de mascarillas la semana pasada. Invocando la Ley de Protección a la Defensa Nacional, y el viernes pasado prohibió a la empresa 3M exportar mascarillas del tipo N95 y guantes quirúrgicos. Entre los principales compradores de estos productos estaba Canadá y países de Latinoamérica. 

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, calificó la decisión de Trump como un “grave error” y generó la molestia de los políticos canadienses, que no cuentan con fabricación propia de estas mascarillas. 

Durante la semana pasada Estados Unidos ya había estado involucrado en otros problemas diplomáticos, en medio de la competencia por abastecerse de mascarillas. Ese mismo viernes 3 de abril, políticos alemanes acusaron a Estados Unidos de haber intervenido en un procedimiento en Tailandia, que confiscó el envío de más de 200 mil mascarillas destinadas a la policía de Berlín. 

Según informó Reuters, el ministro del Interior alemán, Andreas Geisel, acusó que el envío de estas mascarillas había sido desviado a Estados Unidos, en un acto que calificó como “de piratería moderna”.

“El Gobierno de Estados Unidos no tomó ninguna medida para desviar ningún suministro de 3M destinado a Alemania ni teníamos conocimiento de tal envío”, tuvo que responder este lunes la portavoz de la embajada estadounidense en Bangkok, Jillian Bonnardeaux. 

Sin embargo, no todo ha sido competencia. Según un reportaje de CNN, Trump aceptó recibir la donación de 60 toneladas de suministros médicos desde Rusia, enviados especialmente para enfrentar la pandemia en New York. Aunque no se conocen los detalles del envío, Trump agradeció el gesto de Vladimir Putin.

Entre la colaboración y la competencia

Al interior de Estados Unidos la premura por conseguir insumos médicos ha generado rivalidades incluso entre sus estados y entre autoridades locales y el gobierno central. Pero también, algunas colaboraciones esenciales para superar la pandemia.

Según la Agencia de Emergencia Federal, la semana del 13 de abril el gobierno norteamericano espera la llegada de 3.200 ventiladores al país,mientras cuenta con 9.500 disponibles a nivel nacional. 

En ese contexto, Trump anunció la compra de cien mil ventiladores, pero se cree que estarán en ese país disponibles en junio. En tanto, California donó 500 ventiladores a New York, la zona con más contagios del país.

Según un reportaje de CNN, la colaboración ha sido clave para enfrentar el coronavirus en Estados Unidos, pero se espera que los casos aumentan y esto puede enfrentar a los estados a competir más que colaborar. Por ello, varias críticas están dirigidas al gobierno de Trump, para que centralizar la distribución de insumos médicos de acuerdo a las necesidades de cada hospital y evitar así el acaparamiento. 

"La única opción que veo es que hay un despliegue nacional, todo el mundo dice que es tiempo de guerra, que es una guerra y que el virus es el enemigo. Estamos lidiando con esta curva hoy, y esta intensidad. Y luego vendrá a nivel nacional, ahí podríamos enviar  recursos al siguiente lugar más afectado", declaró el gobernador de New York, el demócrata Andrew Cuomo.

Cuomo ya había declarado durante la semana pasada que en este momento era imposible comprar ventiladores, porque, según explicó “China compró todos los ventiladores, después Corea, después Italia y ahora California”. Esto, según el gobernador, también ha generado un aumento en el precio de ventiladores y mascarillas.

Otras zonas, como New Jersey, no han recibido donaciones de ventiladores, mientras que el número de contagios ahí aumenta diariamente.

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