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Domingo, 20 de enero de 2019
INTERFERENCIA en la cumbre

Guerra fría comercial entre EE.UU. y China se toma G-20

Pedro Pablo Ramírez H. (Desde Buenos Aires)

Desplegando su ya típica estrategia de arrinconar y sorprender, la Casa Blanca envió ayer dos señales de batalla a Beijing. Y China respondió reafirmando su nuevo rol como campeón defensor del libre mercado y el multilateralismo. Así, se vislumbran pocos acuerdos relevantes, mientras todos esperan saber qué pasará en el encuentro cara a cara entre Donald Trump y Xi Jinping… que se realizará una vez concluida la cumbre.

A diferencia de las vallas papales chilenas, las utilizadas por el gobierno argentino para cerrar el centro de Buenos Aires son murallones de fierro negro que dan la sensación de una ciudad sitiada en medio de un escenario de guerra. Las calles del centro por la mañana estaban vacías, recién a las tres de la tarde se repletaron con miles de manifestantes que llegaron hasta la Plaza de Mayo para protestar en contra de Donald Trump y el acuerdo alcanzado por Mauricio Macri y el FMI.  

Pero lejos de las calles, entre hoteles, pasillos y salas de conferencia, se libraba otra batalla: la disputa comercial entre China y Estados Unidos, las dos economías más grandes del planeta.

Las escaramuzas comenzaron temprano. Pasadas las siete de la mañana, tras la reunión que sostuvo Trump con el presidente de Argentina y anfitrión del G20, Sarah Huckabee Sanders, vocera del gobierno estadounidense puso en aprietos la Casa Rosada cuando declaró: “Los dos líderes reiteraron su compromiso compartido de enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china".

Este fue el primer golpe, seco y sorpresivo, como suele ser la costumbre de la actual Casa Blanca. Y si bien el destinatario final del mensaje era China, de paso, puso en aprietos al gobierno anfitrión de la cumbre.

Rápidamente el canciller argentino, Jorge Faurie, aclaró a los medios que el adjetivo “depredador” corría por cuenta de la portavoz norteamericana y no de Macri.. Y es que pelearse con Bejing le podría costar caro a Buenos Aires, ya que, durante este fin de semana Macri sostendrá una bilateral con Xi Jinping con la esperanza de firmar nuevos acuerdos comerciales que logren atraer la esperada lluvia de inversiones que ha prometido la Casa Rosada en medio de su debilitada gestión económica.

Esta fue la primera jugada de la administración de Trump, pero el hito más importante vino unas horas después. En la previa del foro principal, los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá lograron destrabar sus negociaciones y firmaron el T-MEC, un acuerdo multilateral de libre comercio que reemplazará al NAFTA que reguló durante 30 años las relaciones comerciales de los tres países norteamericanos. Tratado que Trump calificó como un “desastre para su país”.

La delegación china fue la que ofreció más conferencias dentro del marco del G20. En ellas habló sobre sus planes de inversión en transporte e infraestructura comercial. Es un tema que irrita a Trump, dada las pretensiones de China de crear una “nueva ruta de la seda”.

Si bien, esta podría considerarse una señal en favor de las relaciones multilaterales, Trump hábilmente logró colar sus medidas proteccionistas. La más relevante tiene que ver con la China comunista, a quien ha acusado de no ser un país de libre mercado. En concreto si alguno de los tres firmantes intenta entrar en un acuerdo de libre comercio con un país sin economía de mercado, las otras partes podrán cancelar el tratado trilateral y reemplazarlo por uno bilateral. En pocas palabras: si Canadá o México se acercan demasiado a China, Estados Unidos podría romper las actuales relaciones comerciales.

Trump también logró uno de sus objetivos principales: dejar fuera del pacto e intacta la tasa de aranceles que ha gravado sobre las importaciones de acero y aluminio. Cuestión por la que Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá, le pasó factura en medio de la conferencia de prensa donde se realizó el anuncio, pidiéndole al presidente de Estados Unidos que terminara con esta política, cuestión que lo incomodo de forma visible.

China se cuadra con Acuerdo de París

China también venía con su propio libreto, respondiendo de manera programada a los embistes estadounidenses.

Durante el día la delegación china fue la que ofreció más conferencias dentro del marco del G20. En ellas habló sobre sus planes de inversión en transporte e infraestructura comercial. Es un tema que irrita a Trump, dada las pretensiones de China de crear una “nueva ruta de la seda”, que compromete más de US$ 500.000 para conectar el comercio de Asia y Europa.  Aunque la atención se la robó la conferencia a la que convocó el país asiático en conjunto con Francia y Naciones Unidas para reforzar su compromiso con el acuerdo de París, que busca combatir el cambio climático. Estados Unidos no sólo no ha suscrito ese acuerdo, sino que además el actual inquilino de la Casa Blanca niega la existencia de este fenómeno climático global.

A eso de las 10:30, en medio del caos instalado en Parque Norte, el sitio acomodado para la prensa por la organización, ubicado a un par de kilómetros del complejo en Costa Salguero donde están reunidos los líderes, los corresponsales de prensa disputaban en la fila de acreditaciones un cupo a la conferencia tripartita y también para el bus de acercamiento.

A esas alturas, pocos confiaban en la organización argentina pues los buses de acercamiento no salieron ayer ni hoy en el horario pactado, siendo la única forma de ingresar al Centro Internacional de Medios de Parque Norte. Además, la conexión a internet tuvo serios problemas todo el día, al punto que muchos de los cientos de corresponsales despacharon desde sus hoteles, incluido INTERFERENCIA, que tuvo que suspender una transición en vivo por Facebook.

Finalmente, pasadas las 11 y en medio de un auditorio repleto - que tuvo que ser cambiado a última hora dada la alta convocatoria, cuestión que provocó severos problemas en la traducción al francés– el secretario general de las Naciones Unidas, Alejandro Guterres, inició la conferencia con un mensaje fuerte y claro: “Afrontamos una verdadera emergencia del cambio climático con consecuencias drásticas, sobre todo para las personas más vulnerables, que tienen perspectivas terribles, si no solidificamos el compromiso”.

Sobre la misma, el líder mundial enfatizó la importancia de que las potencias se comprometan con este desafío, emplazando indirectamente a Estados Unidos. “El hecho de que Francia y China hoy están reunidos ha sido una señal importante y un mensaje relevante para la comunidad internacional”, declaró.

En tanto, el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, comenzó sus palabras enfocándose principalmente en la necesidad de mantener relaciones multilaterales y regulaciones de carácter mundial, en abierta afronta a la tendencia norteamericana: “El cambio es importante para todo el mundo, la ONU es el centro del sistema y China siendo miembro de la ONU junto con Francia ha hecho un intercambio y alcanzamos un consenso”.

Tal vez el encuentro más importante sea el que se va a dar una vez finalizada la cumbre. Para hoy en la noche estaba previsto una reunión cara a cara entre Trump y Xi Yinping. 

“Tomamos la decisión inapelable de continuar con el multilateralismo y sobre esa base dar una solución efectiva al cambio climático. Este es un trabajo en conjunto para toda la comunidad, han pasado dos años de la entrada en vigencia del acuerdo de Paris y hay que tomar acciones efectivas”, puntualizó.

A las 12:30 fue el turno de la foto oficial, Trump se cruzó con Mohammed Bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita que está bajo la sospecha de haber encargado el asesinato del periodista disidente saudí Jamal Kashoggi. Si bien, Trump no saludó al líder árabe, su equipo de prensa aseguró que luego hablaron de temas que no tenían que ver con la muerte de Kashoggi. El presidente norteamericano tampoco saludó al presidente ruso Vladimir Putin, a quien le canceló una reunión tras los incidentes ocurridos en Ucrania y en medio de la polémica que surgió en su país esta semana, luego de que su ex abogado, Michael Cohen, se declarará culpable de mentirle al congreso sobre un proyecto inmobiliario de Trump en Moscú en las semanas posteriores a ganar las primarias republicanas en 2016.

En su discurso de apertura, el Presidente Macri afirmó que ser sede del encuentro de las 20 economías más grandes del mundo es un reconocimiento para Argentina después de “tantos años de aislamiento”. El mandatario admitió el clima de tensión existente en la cumbre e hizo un llamado al diálogo. "Quiero invitarlos a que trabajemos juntos para aprovechar los mecanismos que hoy tenemos a nuestro alcance. Y a que debatamos sobre qué otros mecanismos vamos a necesitar para seguir dando repuestas coordinadas", puntualizó Macri.

Tras la plenaria, aún existe incertidumbre sobre la declaración final del foro que debiese ser emitida tras la segunda y última jornada de trabajo este sábado. La falta de acuerdo que existió en la APEC, y que terminó siendo la primera vez en 30 años que no se logra un consenso final, pesa sobre los hombros de esta cumbre.

De todos modos, tal vez el encuentro más importante sea el que se va a dar una vez finalizada la cumbre. Para hoy en la noche estaba previsto una reunión cara a cara entre Trump y Xi Yinping. 

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