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Miércoles, 25 de noviembre de 2020
Columna académica

Inequidad de acceso: El 14% más rico (los usuarios de isapres) ha concentrado entre el 32% y el 40% de los exámenes por Covid-19

Aníbal Vivaceta
Sebastián Espinoza
Nicolás Schiappacasse

Conforme el análisis de los datos de testeo en hospitales públicos y privados de abril, y la relación de estos con los tipos de paciente según sistema de seguros de salud, es posible afirmar que la política de Jaime Mañalich perjudica a los usuarios de Fonasa, entidad que concentra 78% de la población general y el 85% de los adultos mayores.

El 24 de marzo de 2020 el ministro de Salud, Jaime Mañalich, anunció la fijación del precio del examen PCR por Covid-19 en un máximo de $ 25.000. Con esto ponía fin a sobreprecios registrados en algunas clínicas privadas, pero también echaba por tierra la política de hacer gratuito el examen para todo paciente que lo requiriese, independiente de su capacidad de pago.

Con esto Chile no solo se convirtió prácticamente en el único país latinoamericano en ponerle precio al examen, sino que también inició un sesgo en la medición del desarrollo de la pandemia que puede explicar los pretendidos buenos resultados epidemiológicos que ostenta, y por los cuales ha sido aplaudido por entes tales como el banco JP Morgan.

Este artículo académico ahonda en ese aspecto, al mostrar cómo Chile está concentrando su mayor esfuerzo en detectar y seguir casos de Covid-19 en pacientes del sistema privado de isapres y no del público; Fonasa. Según los cálculos que se desarrollarán a continuación, el 14% de la población, la que es usuaria de isapres y que se asocia a la de mejor situación socioeconómica, concentra entre el 32% y el 40% del total de exámenes por Covid-19 realizados durante el mes de abril.

Esto, pese a que es Fonasa el sistema de seguros de salud que atiende al 78% de la población y al 85% de los mayores de 60 años, según los últimos datos de la encuesta Casen de 2017.

El cálculo se pudo realizar pese a que el gobierno no ha entregado información de acceso a los testeos según sistema de seguro de salud, pero con la información disponible es posible realizar estimaciones ajustadas a la realidad.

 Así se llega al número

En primer lugar, se dispone del origen de las muestras de los exámenes, según si provienen de hospitales públicos, privados o del ISP. Luego, a partir de esa información es posible inferir proporciones de usuarios de sistemas de seguros de salud dentro de cada tipo de hospital, conforme la información de la encuesta Casen antes mencionada y un informe de la Asociación de Clínicas Privadas de 2016, en el que se especifica el porcentaje de sus usuarios que son afiliados a Fonasa.

Respecto del primer paso, el siguiente gráfico muestra la evolución acumulativa de los exámenes practicados según origen de la muestra en números absolutos.

 

Del gráfico se observa que los testeos del sector público son más que los del privado, y que aumentan en un similares proporciones, lo que da una tranquilizadora sensación de equidad.

Sin embargo, cuando se repara en que la mayor parte de la población está afiliada a Fonasa y corregimos las cifras, la cosa cambia. De hecho, la cosa es diametralmente distinta, y se comienza a evidenciar que se perjudica a la población más vulnerable.

Así se observa del gráfico de a continuación, el que compara la cantidad de exámenes practicados en hospitales privados cada 10.000 afiliados a isapres, asumiendo que todos sus pacientes pertenecen al sector privado de seguros, con la cantidad de exámenes practicados en hospitales públicos cada 10.000 afiliados a Fonasa, asumiendo que todos sus pacientes pertenecen al seguro público.

 

A partir de este punto no se considerarán en el análisis los exámenes realizados directamente por el ISP, pues no le es posible atribuir inequívocamente un sistema de seguros de salud asociado.

Para ilustrar con un ejemplo lo que significa esta normalización de exámenes cada 10.000 afiliados, es posible obervar los datos de ayer lunes 13 de abril, cuando se practicaron -bajo esta presunción- 109 exámenes por cada 10.000 personas afiliadas a isapres, mientras que se practicaron solo 29 exámenes por cada 10.000 personas afiliadas a Fonasa. Es decir, en este cálculo inicial se obtiene que ese día hubo casi cuatro veces más de probabilidades de ser detectado con Covid-19, en caso de ser una persona usuaria del sistema privado, en comparación con alguien usuario del sistema público. 

De todos modos el cálculo debe ser ajustado, pues asume la hipótesis de que toda la gente de Fonasa se atiende en el sector público, y que toda la gente de isapres se atiende en el sector privado. Pero se sabe que mucha gente que tiene Fonasa se atiende en el sistema privado. 

La cifra que permite la corrección de este modelo de estimación se puede encontrar en un documento de la Asociación de Clínicas Privadas de 2016 (el último disponible), el cual menciona que 21% de las atenciones totales corresponde a usuarios de Fonasa.

Realizando el traspaso completo de ese 21% de pacientes de clínicas privadas a la contabilidad de Fonasa, y presumiendo que la totalidad de esa población preferiría el sistema privado en caso de sospecha de Covid-19, el panorama queda de este modo: 

 

Volviendo al ejemplo anterior, con este ajuste, el liunes 13 de abril, en este caso, se habrían practicaron 49 exámenes cada 10.000 afiliados a isapres y 35 cada 10.000 afiliados al sistema público. Lo que sigue siendo inequitativo.

Es importante notar que los gráficos están trabajados comparando dos tasas, por lo que la suma de ambas no es equivalente de un gráfico a otro según cada día. Esto, en cuanto se contempla universos distintos, los cuales fueron alterados al traspasar ese 21% de usuarios de hospitales privados a Fonasa. 

De todos modos, como es improbable que ese 21% que ha sido paciente en clínicas privadas, pero que tiene Fonasa, acuda en su totalidad a un centro asistencial privado en caso de sospecha de Covid-19, se estableció algo que denominamos rango de incertidumbre, el que se expresa en términos porcentuales, en el mismo lapso de los ejemplos anteriores, de esta manera:

 

Si se simplifica el gráfico anterior, a través de promedios diarios, se obtiene un gráfico de torta como el de a continuación, el que expresa la distribución de los exámenes según tipo de seguro, en el caso hipotético de que ambos sistemas tuvieran la misma cantidad de afiliados.

 

Pero la realidad no es así, y las isapres concentran solo el 14% de la población, mientras que el 78% de ella es usuario de Fonasa, estando la diferencia en los usuarios de los sistemas de las Fuerzas Armadas y Carabineros, y otros rangos indeterminados.

Al considerar los exámenes acumulados durante el mes de abril hasta el 13 de ese mes, se obtiene una proporción de 40% para los hospitales privados en relación a los públicos (60%). Si presumimos que el 21% de los exámenes procesados desde clínicas privadas son de usuarios de Fonasa, el total resultante es que el 32% de los exámenes Covid-19 corresponden al sistema privado de seguros de salud. 

Es decir, el 14% de la población que es usuaria de isapre y que coincide con los que tienen mejor situación socioeconómica, ha concentrado entre el 32% y el 40% de los exámenes totales practicados, al menos durante lo que va de abril. 

Los autores de esta columna académica pertencen al colectivo aquihayunproblema.cl, el cual se conforma por el epidemiólogo Aníbal Vivaceta, por el bio-estadístico Sebastián Espinoza y el ingeniero biomédico Nicolás Schiappacasse. Todos ellos parte de la Universidad de Valparaíso.

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Comentarios

Comentarios

Felicitaciones a los q realizaron el trabajo estadístico, q ya muchos presentíamos, así q Gracias otra vez! Por supuesto, dan ganas de maldecir la suerte de los q no tienen la posibilidad de acceder a una salud digna, pero tb es cierto q muchas personas se han asegurado de q el sistema siga así y uno de esos culpables es este gobierno y su maravillosa constitución!

Sin lugar a duda el examen para detectar Covid-19 debiera tener cobertura universal y gratis y mejor aún el acceso a la salud debiera ser gratis para todos. Solo una discrepancia, con el deficiente actual sistema de salud pública, algunos y con mucho esfuerzo optamos por ser usuarios de las isapres y no somos ricos ni estamos cerca de serlo.

Se les olvida un pequeño detalle a los autores del análisis que los que introdujeron el virus a Chile fueron los que pudieron viajar a Europa y Asía, lógicamente gente que tiene ingresos y tiene isapre. Y él área geográfica que afectó era su entorno cercano.

Si son un medio objetivo, ojala respondan públicamente al comentario de Rodrigoabarcaga, por que parece ser un elemento que dejaron fuera y que altera totalmente la conclusión.

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