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Viernes, 4 de diciembre de 2020
Entrevista a Juan Huenuhueque

Lonko que acogió histórico encuentro: “Hay una ley para el 'winka' y otra para el mapuche, y no se puede aceptar”

Paula Huenchumil

En Liempi Colipi, Curacautín, se realizó un Füta Trawün, un “gran encuentro”, al que asistieron cerca de 70 comunidades en respuesta a la violencia racista en los desalojos de los municipios tomados en apoyo a los huelguistas de hambre. Ahí también se abordó la situación de Celestino Córdova, que cada día se hace más expectante, aunque hoy debiera haber noticias sobre el amparo solicitado a la Corte Suprema. Hablamos de aquello con el lonko que ofició de anfitrión.

El sábado 1 de agosto Juan Huenuhueque Cheuquepan, lonko (autoridad ancestral) de la comunidad Liempi Colipi de Curacautín estaba en el campo cuando recibió una llamada cerca de las nueve de la noche. Al lonko le avisaron que debía ir urgente al Municipio. Cuando llegó, un grupo de ciudadanos con palos y acompañados de Carabineros de Chile, intentaban desalojar el edificio que había sido tomado en solidaridad a la huelga de hambre de los presos políticos mapuche.

“Llegué cuando estaba la turba más grande. Me asomé y escuchaba los gritos, un bullicio desesperante, terrible, la forma que desalojaron fue tremenda, con toque de queda y restricción por la pandemia, pero igual había mucha gente. Para mí fue algo inaceptable, el pueblo de Curacautín cometió un tremendo error”, dice Huenuhueque.

Luego de los violentos y racistas intentos de desalojo de las municipalidades tomadas por los mapuche, los dirigentes de Curacautín, entre ellos, el lonko Alberto Curamil -Premio Medioambiental Goldman y preso por 16 meses pese a ser inocente- convocaron a otras comunidades a un Füta Trawün, es decir, un “gran encuentro” en la comunidad Liempi Colipi, lof Kontué.

Cabe recordar que la comunidad Liempi Colipi, desde el lunes 18 de noviembre de 2019 decidió instalarse de forma indefinida en el fundo Santa Filomena, propiedad de María Luisa Lyon y arrendado por José Emilio Chahín, el medio hermano de Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana (DC). Recuperación liderada por el lonko Juan Huenuhueque.

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Füta Trawün en Liempi Colipi, Curacautín. Fotografía Roberto Cheuquepan
Füta Trawün en Liempi Colipi, Curacautín. Fotografía Roberto Cheuquepan

- Como autoridad ancestral del pueblo mapuche ¿cómo explica la turba ciudadana que llegó a desalojar el municipio de Curacautín?

- A mi juicio, no se hicieron bien las cosas, si bien era correcto desalojar el Municipio, pero no era la forma. No hay que olvidar que los peñis (hermanos) se tomaron el edificio como una medida de presión porque el Estado no está respondiendo de ninguna forma. No quiere escuchar, no quiere entender, y ese es un tema que me preocupa.

Estuvieron cinco días en el Municipio, no hubo una orden de desalojo formal, para sacar a los peñis de mejor manera. Se supone que el Estado tiene personas especializadas para realizar ese trabajo en estos casos de conflicto, y al final ese día los civiles estaban mezclados con la policía de Curacautín, porque ahí andaban. Se armó una tremenda golpiza, pero menos mal que no murió nadie, porque todo lo material se recupera, no como una vida.

- ¿Qué hizo usted cuando llegó al lugar?

- Algunos tenían la intención de matar, cuando yo me fui a meter un montón de personas me atacaron, me querían matar. Afortunadamente no recibí ningún palo, porque algunos de ellos mismos me taparon. No sé cómo salí vivo. Quedé no sé cómo a unas cuadras. Me querían atacar por ser mapuche y algunos decían “ese es el lonko”, en el sentido que creían que yo había incitado para tomarse la Municipalidad y tampoco fue así.

Después de eso, empezaron con cantos racistas, “el que no salta mapuche”, una discriminación terrible para nosotros como pueblo, para mí como lonko. Eso gatilló a que nos reuniéramos y conversáramos, para ver cómo frenamos esto, no puede existir este racismo, el pueblo chileno no puede tratarnos de esa manera ni atacarnos así.

- ¿Por qué decidieron realizar un Füta Trawün (gran encuentro)?

- La convocatoria fue principalmente por el desalojo que ocurrió en Curacautín y en otros municipios y también por la libertad del machi Celestino Córdova y los presos políticos mapuche. Seguiremos movilizándonos hasta que el gobierno cumpla con sus compromisos internacionales como es el Convenio 169.

Convocamos a este gran trawun de conversación para tomar acuerdos y tomar decisiones de cómo vamos abordar esto y la convivencia entre mapuche y winka [no mapuche] que están en el pueblo. Estuvo magnífico, yo agradezco a todos los peñis y lamngen [mujeres mapuche]. Vinieron cerca de 70 comunidades, para clarificar de qué forma vamos a llevar nuestra vida en esta tierra y conviviendo con los no mapuche. Después marchamos a la plaza de Curacautín, hubo algunos desórdenes. Yo creo que fueron infiltrados que llegaron a entorpecer la marcha.

Ahora queda pendiente seguir conversando acerca de cómo se llevará esto adelante, somos che, somos gente. Espero que podamos vivir de una mejor forma, que lleguemos a un entendimiento, cosa que veo oscura, difícil. Es una tremenda lucha que tenemos hoy en día, que no nos desconozcan. Quizás estaré muerto cuando haya una mejor forma de vida, pero hoy estamos en un conflicto. Para mí como lonko que dirijo a personas, me toca estar al frente en esa problemática que estamos viviendo.

- ¿Qué cree que debería pasar? ¿Quizás iniciar ese entendimiento?

- Los responsables son las personas que están dirigiendo el país. Empezando por el presidente Sebastián Piñera y los senadores y diputados, toda la clase política que está dirigiendo tiene la responsabilidad de instar a esto, pero veo tanta indiferencia.

Hay racismo en la justicia. Hay una ley para el winka y otra para el mapuche y eso tampoco se puede aceptar. Aquí se está dando eso, lo que está pasando con el machi Celestino, los jueces, los fiscales, no están cumpliendo su rol como debe ser, no están siendo justos con nuestro pueblo.

Ojalá que en Chile se llegara a un entendimiento entre los pueblos mapuche y chileno, porque nosotros los mapuche somos un pueblo, tenemos una lengua, una cultura, una forma de vida, tenemos muchas cosas propias de nuestro pueblo mapuche, somos un pueblo ancestral. 

Vinieron e implantaron leyes, nos sometieron de alguna u otra forma, nos quitaron nuestras tierras y trataron de arrebatarnos parte de nuestra cultura. 

Quizás ahora sí comienzan a devolver podemos llegar a un entendimiento, pero la responsabilidad es de los gobernantes, si dialogaran esto podría cambiar, pero hasta que eso no suceda vamos a seguir luchando y peleando.

Hoy no existe la palabra paz, aunque nosotros llamemos a la tolerancia, porque somos diferentes al pueblo winka. Ojalá algún día podamos convivir, pero depende que nos acepten con nuestra cultura, cuando ocurra eso, habrá un respeto, ahí veremos las cosas diferentes. 

También están los grandes empresarios e inversionistas que tenemos acá en medio nuestro y tienen mucha influencia en los partidos políticos, en las agrupaciones. Siempre atropellan a los más chicos, al igual que los gobernantes, Piñera, Bachelet, Frei, Aylwin, Lagos, cuántos más que han dirigido este país, pero nunca han dado más. Es como la AFP, dicen que están dando un 10%y es plata de nosotros. Es una injusticia total en este país. Aquí los mapuche somos pobres, y la gente que vive en el pueblo igual.

- ¿Qué se viene después de este encuentro?

- Fue un encuentro histórico, muy fortificante para nuestro pueblo, para nosotros como mapuche, conversamos, nos unimos y vimos cómo enfrentar esta situación. Toda unidad es buena, llegaron cerca de 70 comunidades, como tres mil personas de distintos territorios, los hermanos acudieron. El querer compartir es amor, cuando se necesita unirse, estamos. Me quedo con eso.

Yo siento que estamos haciendo lo correcto. Este es el camino para que el pueblo mapuche pueda recuperar parte de su territorio, lo lindo sería recuperar todo lo que nos usurpó Chile. Es difícil, pero seguiremos avanzando en ese tema. El Estado tiene que responder, porque cometieron errores y debe responder con el pueblo mapuche y también a los chilenos que hicieron su vida en nuestros territorios. Nosotros les dimos las tierras, nosotros nunca las vendimos. 

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Füta Trawün en Liempi Colipi, Curacautín. Fotografía Roberto Cheuquepan
Füta Trawün en Liempi Colipi, Curacautín. Fotografía Roberto Cheuquepan

En nuestro caso, esperamos que la señora Maria Luisa Lyon, que vive en Santiago, entienda que ella nunca más va a poder recuperar su fundo, pero sí tiene un camino, reclamarle al Estado de Chile, a la Conadi, porque ellos cometieron los errores y tiene los recursos también, tiene que enfocarse hacia allá. Ella debe dejar de hacernos la guerra, dejar de mandarnos carabineros. Le agradezco que me haya escuchado.

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Comentarios

Comentarios

Claro... Uno se toma una municipalidad para liberar a un preso que la evidencia indica que cometió el asesinato, y destruye la municipalidad para que lo liberen, y atacan a las personas que no son mapuches, pero cuando les pegan devuelta, "tiene que haber diálogo" vaya estupidez. Y jamás en la historia del país a existido una marcha pacífica por la causa mapuche. Además hablar de racismo cuando si hubiese existido algo como éso no sería racismo, porque el mapuche no es una raza, es una etnia. Sin decir que más racista el que llama wynca al que no los apoya, ya que a los mismos mapuches que no juegan a la revolución les dicen así. Sin contar que el pueblo de Chile es una combinación de europeos con mapuches y otras etnias, 97% de los chilenos es mestizo, según cifras de la RAB

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