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Jueves, 15 de abril de 2021
Relaciones internacionales

¿Qué se desprende del informe del Depto. de Estado de EE. UU. donde se advierte de impunidad en violaciones a los DD. HH. en Chile?

Diego Ortiz

Informe de EE. UU. sobre derechos humanos en Chile para el 2020

Informe de EE. UU. sobre derechos humanos en Chile para el 2020
Informe de EE. UU. sobre derechos humanos en Chile para el 2020

Expertos en derechos humanos y de política internacional coinciden en que son temas relevantes para la administración de Biden, más que para Trump. Esto, entre otras cosas, explica el cambio de tono entre el reporte 2019 sobre DD. HH. y la versión 2020, donde se advierten abusos e impunidad en Chile.

Un economista, una socióloga y un periodista, todos con especialidades en relaciones internacionales, analizan el Informe de Derechos Humanos 2020 en Chile, emitido por el Departamento de Estado de EE. UU. En aquel reporte, el primero de la administración de Joe Biden, se evidencian diferencias importantes respecto al informe 2019, el último redactado por el gobierno del expresidente Donald Trump.

Dentro del resumen ejecutivo, el Informe de derechos humanos 2020 en Chile de Estados Unidos, difiere en apenas dos puntos con su versión anterior del 2019. Ya no son presuntos abusos, sino que se consigna que “miembros de las fuerzas de seguridad cometieron abusos”. También, se destaca el hecho de la realización del plebiscito 2020, el cuál fue “libre y justo” según los observadores presentes.

Con el avance de la lectura, el último informe en esta materia del país norteamericano advierte sobre la sensación de impunidad instalada en grupos de Derechos Humanos, los cuales precisaron que “es un problema dentro de las fuerzas de seguridad, especialmente en Carabineros”. El reporte profundiza indicando que “el Instituto Nacional de Derechos Humanos, la Policía de Investigaciones y los Fiscales investigaron varios de los abusos cometidos y presentaron cargos criminales, pero el cierre de las cortes y retrasos provocados por la pandemia del Covid-19 frenaron las investigaciones”.

INTERFERENCIA comparó ambos informes emitidos por el Departamento de Estado norteamericano, la entidad responsable de la política exterior de Estados Unidos; encontrando estas diferencias sutiles en el texto pero sustanciales en su significado, develando un cambio de tono en materia de derechos humanos entre un informe y otro. (Revise acá el artículo comparativo).

Pero ¿qué significa este “cambio de tono”? A continuación, revisa el análisis de distintos expertos entrevistados por este medio.

La mano de Biden: de presunciones a certezas

Para Lucía Dammert, socióloga doctora en Ciencia Política de la Universidad de Leiden, Holanda, las diferencias en los informes responden, en parte, a esfuerzos por parte de la administración de Joe Biden para diferenciarse de su predecesor.

“Uno de los temas donde se están tratando de diferenciar con mucha más claridad es el tema de derechos humanos, no solamente en este informe sino también en las declaraciones sobre China, las declaraciones sobre Myanmar, sobre Rusia... Me parece que este informe hay que enmarcarlo en eso”, explica Dammert.

Para la socióloga y cientista política, también existe el factor judicial y de tiempo a la hora de mirar las diferencias entre los informes. “Ha pasado tiempo [entre el último informe de Trump y el primero de Biden], tienes casos judiciales que avanzaron con detenciones - principalmente de Carabineros -, entonces ya no podrías hablar tanto de presuntos porque efectivamente hay detenidos por torturas”, comenta, aunque asegura que con el correr de los días y el avance de distintas causas judiciales en la materia, “la administración de Trump creo que hubiera seguido poniendo presuntos, porque hay un componente político”.

Dicho esto, Dammert aún cree que el informe podría haber sido más crítico sobre la situación chilena. “Efectivamente es un informe duro, que marca una diferencia, pero tampoco se va a otro extremo. Por ejemplo, uno al poner el ojo en la cantidad de casos de abusos a los DD. HH. que se han cerrado podría hacer un informe mucho más duro también”, explica.

Osvaldo Rosales, economista especializado en comercio exterior y autor de El sueño chino: Cómo se ve China a sí misma y cómo nos equivocamos los occidentales al interpretarla, concuerda con Dammert en el primer punto, en el sentido de que hay una diferenciación entre la administración de Biden y la de Trump que se evidencia en los informes 2019 y 2020 del Departamento de Estado. “Esto puede tener que ver con la fuerte embestida de Biden en contra de China en derechos humanos: con esta estrategia no se puede ser liviano con otros países en la misma materia”, indica el académico de la Universidad de Chile.

También, a ojos de Rosales, podría haber dentro del cambio de tono entre un informe y otro un mensaje implícito hacia la administración de Piñera, específicamente hacia el canciller chileno, Andrés Allamand, quien “es desmentido cada vez que comenta o anuncia algo”.

Por otro lado, Gonzalo Baeza, periodista e investigador de la AFL-CIO (siglas con que se conoce la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales), es más cauto en cuanto a sacar conclusiones a partir del nuevo informe. “Me parece que el reporte es factual, es un proceso que siempre ha hecho el Departamento de Estado de EE. UU., todos los años, por lo que no creo que revista una mayor lectura”, indica.

Aún así, Baeza asegura no creer que el cambio de tono haya sido accidental, algo que quizás puede explicarse “porque Biden se preocupa más por los derechos humanos que Trump o bien porque se trata de hechos que ahora [en comparación a cuando se emitió el último reporte, el último de Trump] están comprobados jurídicamente”.

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Trump y Joe Biden, dos harinas del mismo costal, depredadores del mundo.

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