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Domingo, 18 de abril de 2021
Hallazgo clave para Italia y Europa

Descubren los diarios de vida de Maquiavelo que son la base de “El Príncipe”

Ricardo Martínez

Entre 1497 y 1515 Nicolás Maquiavelo tomó notas de las circunstancias políticas de Italia y de la Europa de aquellos años, a menudo a modo de diario de vida. Su sobrino, Giuliano de’ Ricci (1543-1606), tuvo la labor de recopilar aquellas notas y transcribirlas en un repertorio al que se denomina como Apógrafo Ricci. Algunos de estos manuscritos, en particular uno inventariado simplemente como Crónica estuvieron perdidos por cuatrocientos años, hasta hace unos meses.

Durante décadas todas y todos los estudiantes escolares en Chile se han encontrado, en los cursos de Historia o de Filosofía, al culminar la enseñanza básica o al iniciar la enseñanza media, con el nombre de Nicolás Maquiavelo y su obra “El Príncipe”. En las dos o tres clases en que se pasa aquella materia, las y los escolares han debido reflexionar sobre las características de un buen gobernante, qué significa el título del libro, la frase, “el fin justifica los medios”, así como rudimentos acerca del Renacimiento, el Humanismo o la práctica de la política concreta. Así, es hasta el día de hoy de acuerdo con los lineamientos de contenidos del Ministerio de Educación, que consideran la lectura de al menos fragmentos del pensador italiano como actividades complementarias de los Planes y Programas de octavo básico.

No es el único contexto en que “El Príncipe” alcanza el estatus de Best Seller Académico. En las universidades del mundo también ocupa dicho sitial: de acuerdo con el Open Syllabus Project (OSP), una base de datos que permite indagar en más de siete millones de programas de curso (syllabuses) de asignaturas universitarias en todo el mundo, “El Príncipe” se ubica en el puesto 28 entre los libros o textos más reiterados en las bibliografías de aquellas asignaturas, en un listado que incluye en el top ten a Marx, Platón y Aristóteles, amén de Mary Shelley.

Quizá por esa preeminencia como uno de los eruditos políticos más importantes de la historia, es que Nicolás Maquiavelo (Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, Florencia, 1469-1527) ha dado hasta para que se haya formado un adjetivo en su nombre, “maquiavélico”, referido a alguien astuto y engañoso, aunque en términos más bien peyorativos.

Elaborado su libro esencial “El Príncipe” (publicado póstumamente en 1532) en el estilo llamado “instrucción de príncipes”, la obra se convierte en la primera filosofía política moderna que, de un lado logra abandonar la excesiva idealización o utopización de este campo desplegada durante la antigüedad occidental clásica, y de otro, avanza en el desarrollo de una teoría pragmática que logre dar cuenta de la realpolitik constantemente ilustrada por casos concretos de la historia política real del mundo, y sobre todo de Europa en la Florencia de los Medici.

El hallazgo

Es justamente por ello último, que cualquier documentación del propio Maquiavelo, podría permitir acceder al contexto específico en que dio forma a su obra y, lo que es incluso más importante, acceder a las reflexiones concretas que el florentino hubiera realizado sobre el convulso tiempo y lugar donde le tocó oficiar como secretario de la Segunda Cancillería en su ciudad natal.

De este modo, el hallazgo reciente realizado en la Biblioteca Nacional Florentina, de sus notas del periodo 1497-1515, escritos de puño y letra por su sobrino Giuliano de’ Ricci, que ofició de copista, pueden iluminar con otras luces la obra de Niccolò di Bernardo.

Ello, en primer lugar, porque en lo que hasta ahora se ha comunicado de parte del contenido de la Crónica (que será publicada próximamente por la Scuola Normale di Pisa en su colección “Incipit”), se indica que Maquiavelo siguió pormenorizadamente episodios políticos florentinos, italianos y europeos, como la muerte de Cesare Borgia, los conflictos entre Francia e Inglaterra o la batalla de Marignano (1515) entre el ejército francés de Francisco I y Suiza, según lo que documenta un reportaje del Corriere della Sera.

De acuerdo con el encargado del estudio de los papeles de Maquiavelo, el PhD en Paleografía Daniele Conti, los documentos, que alcanzan el centenar de páginas, permiten complementar -como una suerte de bonus track- las reflexiones filosóficas de “El Príncipe”, ahora con un registro histórico de las circunstancias en que fueron escritos muchos de sus pasajes, de modo de entender a qué acontecimientos en específico se referían muchos de los párrafos del tratado político del florentino.

Lo anterior no sólo echará luz sobre la naturaleza de las reflexiones del pensador político renacentista, sino que, en ese mismo registro de crónica, enriquecerá el conocimiento del devenir social y político europeo de fines del Quattrocento.

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