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Martes, 11 de mayo de 2021
Entrevista

Ex ministro de Salud de Dilma Rousseff: “Brasil necesita apoyo internacional para enfrentar la pandemia”

Javier Cisterna F.

Alexandre Padilha

Alexandre Padilha - Crédito: Elza Fiúza / ABr
Alexandre Padilha - Crédito: Elza Fiúza / ABr

Con más de 3.000 muertes al día por Covid-19 en Brasil, el médico y diputado Alexandre Padilha recomienda a Chile robustecer las restricciones de movilidad con su país.

Un escenario de “descontrol de la pandemia” en Brasil describe Alexandre Padilha, médico y ex ministro de Salud de ese país durante el gobierno de Dilma Rousseff entre 2011 y 2014. Hoy convertido en diputado federal por el estado de Sao Paulo en representación del Partido de los Trabajadores (PT), se ha transformado en uno de los más férreos opositores al gobierno del Presidente Jair Bolsonaro, a quien acusa de tener responsabilidad directa en la crisis.

Sus críticas se refrendan en los números. Brasil es hoy el tercer país del mundo, tras Estados Unidos e India, con mayor cantidad de contagios, alcanzando peligrosamente los 14 millones de infectados; y a un ritmo de más de 3 mil muertes diarias adjudicadas al Covid-19, ocupa el segundo lugar planetario en decesos con cerca de 360 mil fallecidos, luego de Estados Unidos.

Dicha situación llevó a The Washington Post a calificar a Brasil como un “superpropagador” de la pandemia en Sudamérica, principalmente a causa del esparcimiento de la denominada variante brasileña, de Manaos o P1, más letal y contagiosa. 

Precisamente, en esta entrevista para INTERFERENCIA, Padilha recomienda a Chile fortalecer las restricciones de movilidad con Brasil e incrementar la vigilancia genómica, las dos únicas medidas que a, su juicio, permitirían contener la diseminación del virus mutado. 

Igualmente, quien también fuera ministro de Lula entre 2009 y 2010 de la misma cartera, pide a la Organización Mundial de la Salud que revise el contrato firmado por el gobierno de Jair Bolsonaro con Covax Facility, mecanismo a través del cual Brasil solo aceptó el 33% de las dosis de vacunas ofrecidas, ralentizando aún más un ya cuestionado proceso de inoculación, en favor de la población blanca.

— Según su opinión ¿a qué se debe que Brasil sea hoy el epicentro mundial de la crisis del Covid?

— Hay una tormenta trágica perfecta en Brasil que convierte a nuestro país en la mayor amenaza global de Covid-19 en este momento. Varios factores ocurren al mismo tiempo en Brasil. El primero es el liderazgo genocida de Bolsonaro, que desde un inicio obstaculizó cualquier acción de control de la pandemia y realizó una campaña permanente para alentar a las personas a exponerse, estar en riesgo, con la idea de que la pandemia sólo se controlaría si muchas personas se contagiaban.

En segundo lugar, la decisión del gobierno de Bolsonaro de recortar los recursos de emergencia que fueron creados por el Congreso Nacional en 2020, porque Bolsonaro creía que la pandemia terminaría ese año. Pues bien, a principios de 2021 Brasil tuvo un aumento de casos, lo que llevó a familias pobres que no contaron con estos ingresos de emergencia a buscar actividades para no morir de hambre y exponerse. Esto provocó que el número de casos aumentase brutalmente.

— La vacunación se muestra lenta en Brasil.

— Efectivamente, el tercer factor de esta tormenta es un plan de vacunación extremadamente lento, lo cual es particularmente grave para Brasil, porque siempre hemos tenido la tradición de un amplio programa nacional de vacunación. Yo fui ministro del Presidente Lula en la pandemia de H1N1 y en esa ocasión, por ejemplo, vacunamos a más de 80 millones de personas en tres meses. Estamos concluyendo esta semana tres meses del programa de vacunación para Covid-19 y ni la mitad de ese número de personas ha sido vacunado por el gobierno de Bolsonaro. 

El cuarto factor y uno de los que más preocupa ante el descontrol de la pandemia, es que comenzaron a aparecer variantes del virus en Brasil, con mayor poder de transmisión, afectando a una población más joven. Hay datos que evidencian mayor letalidad, lo que hace de nuestro país esta gran amenaza global.

— Precisamente Chile ve hoy con preocupación la penetración de las variantes brasileñas, más contagiosas y letales. ¿Qué consejo le daría a Chile? ¿Se pueden contener las variantes?

— Dos consejos: primero, restringir el acceso de personas que sean brasileñas o que hayan pasado por territorio brasileño y establecer una cuarentena de al menos 10 a 14 días, porque las variantes están muy extendidas por todo el territorio brasileño. Surgieron en la región amazónica, pero ya se extendieron en todo Brasil.

También recomiendo incrementar la red de pruebas y seguimiento, lo que llamamos vigilancia genómica, que es la identificación de variantes en Chile. Solo así es posible contener la entrada de estas variantes, que en Brasil significaron mayor capacidad de transmisión, involucramiento de más jóvenes y mayor letalidad. 

— Hay dudas sobre la eficacia de las vacunas respecto de las variantes.

— Esta situación puede suponer un riesgo, muy grave, de aparición de variantes resistentes a las vacunas. Hasta este momento no es el caso, pero pueden surgir variantes resistentes a las vacunas.

— Volviendo a la figura del Presidente Jair Bolsonaro, ¿qué responsabilidad le adjudica en las miles de muertes que registra el país a causa del Covid?

— Bolsonaro tiene responsabilidad directa. Primero porque él, como Presidente de la República, realiza una campaña pública diaria para estimular la aglomeración, para que la gente salga de casa. Cuestiona el uso de mascarilla, la gravedad de la pandemia y calla al Ministerio de Salud o a cualquier voz que se levante en su contra. 

También cometió actos directos, por ejemplo, yo como diputado aprobé un proyecto de ley que ordenaba la garantía de protección con mascarillas a los profesionales de la salud y creaba un beneficio para que los profesionales de la salud afectados por la pandemia pudieran recibir una compensación económica, pero Bolsonaro vetó este proyecto. Nos tomó siete meses anular ese veto.

También aprobé y soy coautor de un proyecto de ley que busca proteger a los pueblos indígenas y la población quilombola, proyecto que Bolsonaro también vetó directamente. El Congreso anuló el veto cinco meses después, pero durante ese tiempo la protección de los pueblos indígenas fue absolutamente defectuosa en Brasil.

Bolsonaro rechazó la oferta total de dosis de vacunas que se ofrecieron a Brasil. Se ofrecieron 700 millones de dosis a Brasil en 2020 entre julio y septiembre y él las rechazó, no quiso contratar ese volumen de dosis. Para que te hagas una idea, por la vía del mecanismo Covax Facility de la OMS, se ofrecieron 138 millones de dosis al gobierno brasileño y Bolsonaro contrató sólo 46 millones.

— ¿Cree que el mundo político y científico internacional no ha enfrentado con suficiente energía a Jair Bolsonaro y sus políticas negacionistas? 

— Brasil, especialmente el pueblo brasileño, necesita apoyo internacional para enfrentar la pandemia. Por ejemplo, estamos muy agradecidos por la solidaridad que tuvimos con los países de América del Sur, que establecieron alianzas con nuestros gobiernos locales, incluso cuando Bolsonaro despreciaba estas alianzas.

Puedo citar el ejemplo de solidaridad que la gente de Amazonas recibió de Colombia, Perú y Venezuela. También las alianzas que tuvimos en la frontera sur y la solidaridad con China, Rusia y la OMS, que contribuyeron al desarrollo de vacunas en Brasil.

Pero aun así, hemos hecho un llamado internacional a la OMS para que revise el contrato que firmó el gobierno brasileño con el mecanismo Covax Facility.. 

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