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Jueves, 5 de diciembre de 2019
Entrevista

Farit Rojas y Constitución de Bolivia: “La plurinacionalidad se basa en aquellos que fueron excluidos"

Paula Huenchumil

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Farit Rojas, académico de Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia
Farit Rojas, académico de Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia

El acuerdo constitucional chileno no incluye, hasta ahora, a los pueblos originarios. INTERFERENCIA conversó con este investigador boliviano, quien relata cómo su país llegó a ser un Estado Plurinacional.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009 entró en vigencia el 7 de febrero de 2009, luego de ser promulgada por el ex Presidente Evo Morales, siendo aprobada por un referéndum con más de un 90% de participación.

Para lograr la plurinacionalidad, en un país donde conviven más de 100 pueblos indígenas, el camino político y social duró años. De hecho, le precedió la reforma constitucional de 1994, donde se reconoció que Bolivia es un país multiétnico y plurinacional.

“Digamos que es ahí cuando comienza el reconocimiento de derechos de los pueblos indígenas, en consonancia con el Convenio 169 de la OIT (1989), que en Bolivia es ratificado en 1991. Todo lo que fueron los año 90 y 2000 estuvieron marcados por una serie de marchas, peticiones y organizaciones de las naciones indígenas para poder pedir la realización de una Asamblea Constituyente”, explica Farit Rojas Tudela, profesor de Teoría General del Derecho y Pluralismo Jurídico y de Metodología de la Investigación en la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia.

INTERFERENCIA conversó con el investigador boliviano, quien relata cómo su país llegó a ser un Estado Plurinacional. “Bolivia rompió con la idea de un estado-nación, de una población homogénea y avanzó hacia un Estado que reconoce que hay algo previo a la fundación del Estado boliviano, y este algo previo son los pueblos indígenas”, afirma.

Además de la reforma de 1994 en Bolivia, ¿cuáles fueron los procesos clave para la actual constitución?

Se convocó a una Asamblea Constituyente en 2006. Una de las primeras propuestas provino de una organización muy importante que se le denomina Pacto de Unidad, la cual reunía tanto a pueblos indígenas de tierras altas del altiplano, como tierras bajas-que vendría a ser el oriente boliviano-que está cerca de las selvas amazónicas, también los campesinos, afrobolivianos, apoyados por distintas ONG, profesores. El Pacto de Unidad propuso un texto constitucional, entonces sobre la base de este es que comienza a desarrollarse el proceso constituyente en Bolivia.

La constituyente se organizó en 21 comisiones, cada una estaba a cargo de una temática, por ejemplo, la comisión tres era Derechos, Deberes y Garantías. En esta comisiones comienza a desarrollarse la idea de un Estado Plurinacional, es decir, romper con la idea de un estado-nación, de una población homogénea y avanzar hacia un Estado que reconoce que hay algo previo a la fundación del Estado boliviano, este algo previo son los pueblos indígenas, justamente el artículo 2 de la actual constitución. 

Esta organización (Pacto de Unidad) se disuelve el año 2010 y es ahí donde empieza una pelea que es algo que se mantiene hasta el día de hoy, incluso es una pelea que ha tenido mucho que ver con el desenlace de Evo Morales. 

¿Ese nuevo proyecto de texto constitucional tuvo algún tipo de rechazo en la elite boliviana?

Claro, fue un conflicto muy grande. En primer lugar, una buena parte de los constituyentes que provenían del oriente boliviano, de Santa Cruz, se oponían por completo, decía que un Estado Plurinacional es un Estado donde habría ciudadanos de primera, que sería los indígenas, y de segunda, los no indígenas. Entonces decían que era un proyecto que discriminaba, que excluía. Hubo procesos de resistencia el año 2008.

La constituyente boliviana termina su labor en diciembre de 2007, aprueba un texto constitucional que se tenía que llamar a referéndum, pero el 2008 hubo un movimiento de Santa Cruz- quizás muy parecido al de hace algunos meses en Bolivia-del área oriental, impulsado por empresarios, y eso generó un conflicto gigante. 

Hubo muchos muertos el año 2008, donde el Gobierno aceptó modificar cerca de 100 artículos que salieron de la constituyente-que en cierto sentido les daba un poco más de tranquilidad-por ejemplo, se restituye la idea de República (artículo 11), y la de la nación boliviana (artículo 3), además se limitan la autonomías y justicia indígenas. Para muchos estudiosos del derecho constitucional el Gobierno negocia. en estos 100 artículos, privilegios para la élite. Yo discrepo un poco de eso, porque el texto justamente estaba hecho para negociar.

El año 2009 se hace el referéndum exactamente después de los acuerdos que tiene el Gobierno para modificar el texto de la Asamblea Constituyente. El Gobierno negocia una buena parte de la propuesta del Pacto de Unidad y esa es constitución modificada, pactada con los distintos grupos cívicos, con la que se llega a un acuerdo el 2008. Ese es el texto que se lleva a referéndum.

El artículo 2 de la Constitución boliviana señala que “Dada la existencia pre colonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley”. En la práctica, ¿en qué consiste la autonomía de los pueblos indígenas?

La plurinacionalidad es un proyecto de transformación del Estado en base a la presencia de aquellos que en su momento fueron excluidos. En Bolivia todas las instituciones que tienen la palabra plurinacionalidad, tienen presencia de indígenas.

Respecto a las autonomías, existen cuatros ejes. Autonomía departamental, donde tenemos nueve departamentos autónomos, tienen su gobernados, asamblea legislativa. Tenemos las autonomías municipales y un consejo municipal. Existen también las autonomías regionales. Y la cuarta forma, es la autonomía indígena originario campesina, que recién estamos experimentando. Tenemos la experiencia de tres pueblos indígenas-porque es todo un procedimiento-que han tramitado su autonomía, hay una cuarta que se aprobó de Salinas en Oruro, pero está en lista de espera.

Actualmente en la puerta del Tribunal Constitucional Plurinacional, que es la institución que revisa los estatutos autonómicos de los pueblos indígenas, hay 10 diez pueblos aproximadamente que realizan este trámite.

Cada una de ellas tiene formas de gobierno de distinta, comunales, muchas de ellas herencia de prácticas, cada una reafirma la posibilidad de ejercer su justicia, sus formas y procedimientos propios, que tienen que buscar un diálogo con el derecho occidental.

¿Y qué ocurre cuando hay proyectos que se quieren instalar en territorios indígenas?

Acá en Bolivia hay presencia de transnacionales que realizan explotación minera o de hidrocarburos, si bien está el discurso que están nacionalizados sus hidrocarburos- en especial gas- es más cierto que hay una renegociación de contratos con impuestos más altos. Lo que acompaña a las poblaciones indígenas, desde el año 1991, es el derecho a la consulta, derecho de consulta previa, para negociar con el Estado y las empresas las compensaciones que van a recibir por la explotación de recursos naturales en su territorio, o alguna decisión que involucre a su territorio indígena. 

En la práctica, ha habido buenos ejemplos, pero también casos perversos, porque lo que hacen las transnacionales es simplemente compensar económicamente y el daño ambiental es bastante fuerte.

En 2010 el Gobierno no hizo consulta previa para el caso TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure), justamente esta carretera que iba a pasar por un territorio indígena. Los indígenas de tierras bajas dijeron no, no hubo solución, se paralizó el proyecto, pero se volvió a intentar una y otra vez, ese fue uno de los reclamos al gobierno de Evo Morales del conjunto de defensores de pueblos indígenas.

Wiphala en La Paz (Bolivia). Fotografía Agencia EFE

Pasando a los últimos hechos, tras la salida de Evo Morales, se viralizó una imagen donde sacaron y quemaron la Wipala y Jeanine Áñez exhibió la biblia como símbolo en el Palacio de gobierno. ¿Qué opina de ello?

Fue una simplificación por una parte del conjunto de personajes que tomaron el gobierno actual, por una parte de la policía que arrancó la Wipala, digo que es un simplificación en el sentido que piensan estos eran símbolos que presentan sólo al socialismo, a Evo Morales. También es una simplificación en la medida en la cual las naciones y pueblos indígenas que tuvieron que luchar antes de la llegada de Evo Morales al poder y durante su Gobierno. Por ejemplo con el tema de la Ley de Deslinde, que en resumidas cuentas casi prohíbe el ejercicio de la justicia indígena. La lucha indígena y lo plurinacional, es una lucha de cientos de años. 

Después del 20 de octubre fue una movilización ciudadana muy amplia, que no hay que desmerecer, en contra del supuesto fraude. Digo supuesto porque la OEA, que es la que informa sobre irregularidades, hasta el día de hoy no ha presentado su informe y tampoco han dado fecha. Y si te soy honesto, los personeros actuales del Gobierno parecen no estar preocupados por ello, no lo han reclamado. 

Desde que se empezó con el rumor del fraude, la población se lanzó a la calles. Puso a Evo Morales en una situación que no lo esperaba, pero sucede algo que no corresponde a estas movilizaciones ciudades, lo que sucede es la policía se amotina, y tanto ejército como la policía le sugieren renunciar. Además se producen tomas violentísimas a la casa de personas del Gobierno, pero esto no tenía nada que ver con el movimiento ciudadano legítimo.

¿Qué opina respecto al actual caso chileno que hoy discute una nueva constitución?

Yo creo que sería sumamente saludable, conozco poco la realidad chilena, tómelo como una opinión. Es saludable comenzar a crear un sujeto constituyente, que es el pueblo, pero es una abstracción, las bases movilizadas que entiendo son estudiantes, trabajadores, podrían buscar una serie de alianzas con los pueblos indígenas, para lograr un espacio de discusión de tal manera que pueda ir juntos con una propuesta constituyente. Es decir, convertirse en un sujeto constituyente para avanzar en la extensión de derechos.

Yo creo a todos nos interesa los derechos y garantías sólidas en una Constitución y que sea un límite al ejercicio del poder de los gobernantes, una brújula por la cual camina al país, pero para ello es necesario crear un sujeto constituyente. Generalmente este proceso de luchas, resistencias, son críticos, tienen muertos, lágrimas, en el fondo va generando la condición de posibilidad en pensar e imaginar un nuevo Estado.

Recordemos que el derecho es algo inventado por seres humanos, la imaginación es lo que más se precisa en estos momentos para empezar a proponer un nuevo texto constitucional. Desde mi punto de vista, no tiene que ser una reforma a la constitución vigente, tiene que ser necesariamente un nuevo texto constitucional que permita repensar sus instituciones, sus funciones, su alcance y también darse plazos para la construcción para refundar un Estado, mucho más uno plurinacional, porque supone un proyecto de transformación de cosas, no es de un día para otro. También es necesario recuperar la memoria de lo que se ha venido luchando constantemente.

 

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