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Domingo, 28 de Noviembre de 2021
Presidenciales

Figura y programa de Kast acaparan el último debate presidencial televisivo

Lissette Fossa

El debate organizado por Anatel tuvo como protagonista a José Antonio Kast, quien fue por lejos el personaje más requerido por sus contendores. Aunque se vio errático en la discusión y mostró por primera vez enojo, toda la tensión de la instancia televisiva estuvo en su programa, teniendo la oportunidad de mesurar y explicar algunas de sus propuestas más extremas.

Este lunes 15 de noviembre se desarrolló el último debate televisivo antes de las elecciones presidenciales de este domingo 21 de noviembre, organizado por Anatel y transmitido por Canal 13, Chilevisión, Mega y TVN. En esta ocasión, y a diferencia del debate anterior de octubre, que terminó pasada la una de la madrugada, la organización del debate decidió comenzar el programa a las 20.00 horas, lo que facilitó que el encuentro tuviera un peak de 40 puntos de rating en su momento más alto, sumando la audiencia de los cuatro canales. En el anterior debate el rating más alto fue de 32 puntos.

El debate, con un formato que daba tres minutos para responder y debatir a cada candidato por sección, terminó durando cerca de dos horas y media, un poco menos que el debate anterior de octubre, que casi duró tres horas. Los periodistas pudieron consultar por temas como medioambiente, protestas, matrimonio igualitario, aborto, economía, crecimiento y gobernabilidad.

Aunque parezca contraproducente, porque su desempeño no fue bueno, lo cierto es que el candidato de la extrema derecha logró centrar el debate en él y que sus palabras fueran replicadas ampliamente en redes sociales y ante una audiencia de casi 4 millones de televidentes.

Esta vez, el foco de atención del debate también cambió, y pasó de la pugna entre Sebastián Sichel y Gabriel Boric por el primer lugar, al inicio de la campaña, a enfocarse mucho más en quien hasta la semana pasada lideraba las encuestas: el candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast.

De tal modo, el resto de los candidatos tiraron sus dardos contra Kast y los periodistas tomaron en serio las propuestas de su programa, lo que produjo que el candidato de extrema derecha tropezara en el debate varias veces, pero también le dio oportunidad para explicar las partes más controvertidas de su programa, el que se pensó para maximizar la primera vuelta apelando al extremo derecho y no ganar la segunda.  

Sucedió cuando desminitió su propia propuestas acerca de la construcción de nuevas termoeléctricas, donde terminó aseverando que no haría nuevas centrales de estas características y diciendo que no niega el cambio climático. O cuando le preguntó -impertinentemente- a la periodista Macarena Pizarro por su estado civil, lo que de todos modos le permitió explicar por qué pretende ofrecer beneficios a mujeres casadas, ya que no son jefas de hogar.

De tal modo, aunque parezca contraproducente, lo cierto es que el candidato de la extrema derecha con esto logró centrar el debate en él y que sus palabras fueran replicadas ampliamente en redes sociales y ante una audiencia de casi 4 millones de televidentes. El efecto que esto pueda tener en la primera vuelta aún es desconocido, pero lo cierto es que Kast, aunque errático, se vio dispuesto a mesurar su programa, apelando al voto de la centro derecha, que podría llevarlo a liderar a su sector en la segunda vuelta.

"En gran parte fue un debate sobre el pasado. De cosas importantes, pero no urgentes. No hablamos de delincuencia, de terrorismo, de narcotráfico, de salud, de pobreza, de vivienda”, finalizó el debate el candidato republicano, aseverando que son ésos los temas donde basa su popularidad, los cuales siguen siendo argumentos fuertes de campaña, por mucho que no hayan estado en el debate.

El resto de los candidatos debatieron en torno a sus ideas, leyeron parte de su programa y lo cuestionaron, y aunque los temas que se trataron no eran sus puntos más fuertes, como afirmó, sí logró ser el protagonista de la discusión en horario prime y desarrollar su estrategia de mostrarse como un candidato mesurado. De tal modo. logró dar algunos guiños más limpios que los antes mencionados, como su compromiso por respetar la ley de aborto en tres causales, mientras no haya una nueva mayoría parlamentaria.

Gabriel Boric (Convergencia Social), quien también lidera las encuestas junto con Kast, salió casi indemne de este debate y pudo sortear correctamente los temas que más le complicaba, aunque tuvo que responder por acusaciones de acoso en horario prime.

"Creo que Kast, aparentemente, se preparó mal para este debate. Pensó que con su retórica en torno al orden podía zafar de varios temas que le tocaron. Pero creo que este debate tocó muchos otros temas que son incómodos para él, no sólo  lo de la dictadura de [Augusto] Pinochet, finalmente no defendió la dictadura, quiso pasar colado, sino también temas valóricos, sociales, donde se vio desajustado y poco seguro. Creo que no estaba cómodo y no empujó, a lo [Donald] Trump, a decir ‘soy cara de palo, pero soy cara de palo dos veces’. Él más bien se vio asustado”, reflexionó en CNN Chile Cristián Valdivieso, fundador de Criteria.

El analista refiere al primer round de la noche, en el que Kast apenas logró desligarse de sus declaraciones en favor de la dictadura de Pinochet hecha ante la prensa extranjera cuando la comparó con la situación actual de Nicaragua. Aunque logró explicar que se refería solamente al año 1989 y las elecciones libres que significaron que Patricio Aylwin fuera presidente, fue ampliamente atacada por sus contendores, quienes le recordaron que hasta ese año hubo víctimas de violaciones a los derechos humanos, como Jecar Neghme (Gabriel Boric) o Manuel Bustos (Yasna Provoste).

En contrapartida, Kast partió el debate aludiendo a las protestas de Cuba en contra del régimen actual, aprovechando de instalar el clivaje de que su candidatura combatirá el comunismo y que es capaz de enfrentar a la izquierda en segunda vuelta.

Boric

Gabriel Boric (Convergencia Social), quien también lidera las encuestas junto con Kast, salió casi indemne de este debate y pudo sortear correctamente los temas que más le complicaban, aunque sin destacar. Fue tal vez el más asertivo en replicar a Kast, en especial cuando listó las propuestas más polémicas del programa de rival, refiriendose a éstas con número de página, lo que descontroló a Kast, quien terminó agachando la cabeza para corroborar los datos de Boric, lo que fue un muy mal punto televisivo.

De tal modo, Boric no enfrentó preguntas que le complicaran demasiado, a excepción de la consulta de Macarena Pizarro sobre la acusación de acoso sexual que recae sobre él de parte de una compañera durante el desarollo de su cargo como presidente de la FECH, en 2012, denuncia que la joven realizó por redes sociales. Boric negó la acusación y afirmó que estaba dispuesto a que se desarrollara una investigación sobre los hechos, ya sea en su partido o por parte de algún tribunal, a pesar de que no ha habido una denuncia formal sobre estos hechos.

"Estoy totalmente disponible a toda investigación, ya sea en sede judicial o mediante los protocolos que han establecido nuestras compañeras feministas. No tengo nada que esconder, jamás he cometido acoso", declaró Gabriel Boric ante una audiencia de 4 millones de electores.

Yasna Provoste, por su parte, aunque no tuvo grandes tropiezos, no destacó en el debate de este lunes, con lo que perdió la mejor oportunidad de sacar lustre a su experiencia en contraste con Boric y de mostrarse como la única que le puede ganar a Kast, según señalan varias encuestas

"En el primer bloque muchos fueron a buscar a Boric, como la candidata Provoste, Marco Enríquez [Ominami] y el mismo [Sebastián] Sichel hicieron referencias contínuas intentando generar interlocución que los pusiera como par. Creo que hoy Boric estuvo en lo correcto. No fue una presentación brillante, eludió de manera correcta los temas más difíciles y tuvo un desempeño sin grandes errores", afirmó el abogado y columnista Jorge Navarrete, también en CNN Chile.

Los otros

Yasna Provoste, por su parte, aunque no tuvo grandes tropiezos, no destacó en el debate de este lunes, con lo que perdió la mejor oportunidad de sacar lustre a su experiencia en contraste con Boric y de mostrarse como la única que le puede ganar a Kast, según señalan varias encuestas. 

De tal modo, no aprovechó bien temas como el de género, como cuando se tocó el tema del aborto o cuando la periodista Pizarro fue cuestionada por José Antonio Kast sobre su estado civil, ocasión que fue mejor aprovechada por Marco Enríquez-Ominami, quien interpeló a Kast por la impertinencia de su cuestionamiento.

A diferencia de debates anteriores, Provoste esta vez apeló más a la experiencia de la ex Concertación y el legado de los gobiernos de este conglomerado, pero sin lograr contrastar bien eso con los equipos inexpertos de Gabriel Boric, a quien casi no tocó, como si asumiese que su contendor está en segunda vuelta y ella no, tal vez buscando un pacto político futuro.

"Estas elecciones definirán el futuro del país. La derecha ofrece orden sin cambios; la coalición de Gabriel, cambios sin orden. Ambos nos conducen a la incertidumbre. Nosotros queremos transformaciones profundas en paz", afirmó la candidata, en referencia clara a la estabilidad con que gobernó la ex Concertación, pero sin golpear en la linea de flotacíón de Boric.

“Yasna Provoste se vino a dar cuenta tarde que no tenía relato, que no tenía razón de ser clara, diferenciadora. Y tuvo una homologación con Gabriel Boric, contra el gobierno de [Sebastián] Piñera, que no la diferenciaba. Yo creo que hace poco, quizás en la Enade, el jueves pasado, vino a reivindicar los 30 años de la ex Concertación, pero creo que ya es tarde, porque de alguna manera no logró instalar la reivindicación del virtuosismo de esos 30 años y actualizar ese relato en perspectiva de futuro”, analizó Cristián Valdivieso en CNN Chile.

Sebastián Sichel incluso se atrevió a enfrentar al mismo Sebastián Piñera, con una alusión que no pasó desapercibida, cuando se debatía sobre Minera Dominga y afirmó que él no haría un llamado telefónico para decidir sobre este tipo de proyectos, tal como sí hizo el mandatario.

A Sebastián Sichel, por su parte, se le vio mucho más cómodo y tranquilo que en debates anteriores, generando diferencias con el candidato que parece liderar su sector, José Antonio Kast. Esta vez, el candidato marcó sus diferencias con la extrema derecha en temas como el Ministerio de la Mujer, el aborto, el apoyo al matrimonio igualitario y su postura respecto a la dictadura.

“Citar a Pinochet en el siglo 21, en plena democracia, es un error”, señaló Sichel, aludiendo a las declaraciones de Kast sobre que en Chile durante la dictadura no había detenidos políticos.

Sichel incluso se atrevió a enfrentar al mismo Sebastián Piñera, con una alusión que no pasó desapercibida, cuando se debatía sobre Minera Dominga y afirmó que él no haría un llamado telefónico para decidir sobre proyectos de fuerte impacto medioambiental, tal como sí hizo el mandatario.

Tal vez el mejor momento de Sichel fue cuando retrucó a Kast por no saber cual es el crecimiento proyectado de Chile, cifra básica para poder cuadrar la caja de los gastos que implican un programa de gobierno y que fue preguntada por el periodista Juan Manuel Astorga. Esto, en instancias en que la semana pasada la derecha económica dio señales de preocupación por el programa de Kast, el cual -al proponer rebajar impuestos y compensar justamente con crecimiento económico- se ve como infinanciable. 

En tanto, el candidato por el PRO, Marco Enríquez-Ominami, logró destacar en el debate instalando un clivaje claro en contra de Kast -lo que seguramente dominará la política en la segunda vuelta- a quien motejó como Dr. Miedo. También cuestionó constantemente a Gabriel Boric por su falta de experiencia y solidez, a quien incluso acusó de que se reía de su interlocución al final de la transmisión televisiva, llamándolo "infantil", logrando empezar de nuevo sus palabras. 

Enríquez-Ominami enfocó su discurso en destacar la falta de experiencia política y solidez de Boric, intentando transmitir que su candidatura puede enfrentar con éxito a Kast en segunda vuelta.

“Siempre he luchado contra los conservadores, siempre he estado más cerca de la responsabilidad que de la irresponsabilidad y nadie en esta sala va a poder ofrecer gobernabilidad sin acuerdos”, afirmó al inicio del debate, en alusión a Kast y Boric. Sobre éste último, enfocó su discurso en destacar su falta de experiencia política y solidez, intentando transmitir que su candidatura puede enfrentar con éxito a Kast en segunda vuelta.

Sin embargo, no es primera vez que Enríquez-Ominami aparece con destacadas frases en los debates, lo que no necesariamente se traducirá en votos para este domingo. En su postulación anterior a La Moneda, el candidato logró el 5,7% de las preferencias, equivalentes a 376 mil votos. Ahora, busca superar esta cifra.

Por último, Eduardo Artés continuó con su estrategia de apelar al flaco izquierda de Gabriel Boric, fiel a su estilo en contra del modelo neoliberal y apostando por cambios profundos. Artés planteó los temas que le parecen importantes, reiteró su apoyo a los presos del estallido social y su apoyo a trabajadoras sexuales. Sin embargo, cayó también en caricaturas, como cuando aseguró que si hubiese protestas en su eventual gobierno, él las lideraría.

El gran ausente, nuevamente, fue el candidato de El Partido de la Gente, Franco Parisi, quien coronó su campaña telemática desde Estados Unidos esta semana. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para comentar en vivo el debate televisivo vía online, al más puro estilo youtuber. Los efectos de esta inédita campaña se verán el domingo, sin embargo, con un discurso en contra de los políticos y anti élite, puede que este fenómeno lo favorezca, al desmarcarse de eventos tradicionales en la política como son los debates.

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