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Lunes, 6 de Diciembre de 2021
Docente U. de Cambridge y Usach

José Gabriel Palma: “Chile necesita nuevos motores de crecimiento de productividad, como industrializar las materias primas y economía verde"

Lissette Fossa

Para el economista y académico José Gabriel Palma,- creador de un índice de desigualdad usado en todo el mundo y que lleva su apellido-, Chile vive un momento clave para cambiar la Constitución y asegurar derechos sociales. Cree que es necesario una “constitución habilitante”, que cree espacios para poder implementar una variedad de modelos económicos, y que asegure como derecho que todo chileno tenga un ingreso mínimo como para no caer bajo la línea de la pobreza.

José Gabriel Plama es economista, profesor de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Santiago. En medio de la segunda ola de pandemia de Covid-19 que vive Inglaterra,- país donde reside desde antes del golpe de estado de 1973-, pasa sus días trabajando desde su casa, en medio de un paisaje campestre inglés. Desde allí, pasa de una videollamada a otra, desde marzo, cuando decidió guardar cuarentena.

Sin embargo, su estadía en su hogar está lejos de ser un descanso: trabajo, charlas, columnas y entrevistas, han sobrado en estos meses para Palma. El académico es citado en cientos de artículos y es invitado a charlas, como la que dió para CENDA la semana pasada, donde se dedicó a analizar y debatir sobre la nueva Constitución en Chile y un nuevo modelo de desarrollo para el país, que supere la desigualdad, tema principal de investigación de Palma, quien incluso es creador del Índice Palma, un indicador de desigualdad usado en paralelo al índice Gini.

Y en medio de todo su trabajo, aún le queda tiempo para escribir columnas, como la que se publicó en El Mostrador el 23 de octubre, donde el académico fue enfático en destacar que Chile debe avanzar a una Constitución que permita la aplicación de un modelo de desarrollo económico diferente. La idea es que en democracia, dice, la ciudadanía pueda elegir autoridades que puedan proponer cambios en el modelo y que la Constitución no les impida desarrollarlos, en un contexto democrático.

INTERFERENCIA conversó con José Gabriel Palma, quien ahondó sobre la nueva Constitución que se escribirá en Chile, qué es lo que debe o no incluir para el desarrollo de otro modelo económico y las razones de por qué él cree que el modelo neoliberal chileno se agotó "y ya no tiene más que dar".

Usted llama a lo que propone una constitución habilitante ¿Por qué es importante plantearse una constitución de ese tipo para Chile? ¿Qué otras experiencias internacionales hay de ese tipo de Constitución? 

Una cosa importante en la discusión constitucional de ahora en Chile, es que no hay que darle tanta importancia al que otro país haga o no lo mismo. La mayoría de los países tienen Constituciones viejas, entonces, no hay que estar limitado porque en Nueva Zelanda se hace esto o en Finlandia lo otro, creo que hay que ser más creativos, hay que tener menos complejo de inferioridad y más imaginación, estar más seguros de nosotros mismos. 

"No es el rol de la Constitución ser un traje de sastre a la medida de uno y que no le quepa a otro. Por eso, la constitución, por razones de democracia y razones de eficiencia, debe ser habilitadora". 

Yo propongo una Constitución “habilitadora” porque quiero que distintos modelos de desarrollo quepan dentro de esta Constitución. Como sabes, lo esencial de la constitución de ahora, como decía Jaime Guzmán, era hacer la constitución de tal forma que si mis adversarios fuesen elegidos, no puedan hacer algo muy distinto a lo que yo haría si yo estuviera en el gobierno. Es una Constitución hecha a la medida para hacer las cosas de una forma e impedir que se hagan de otra, y eso es lo que hay que evitar ahora. En primer lugar, la esencia de la democracia es que no le puedo poner cortapisas constitucionales a los que piensan distinto a mí porque si esa gente es un día mayoría, tiene el mismo derecho que yo a llevar adelante su programa. 

En segundo lugar, es un problema de eficiencia, en este mundo con tanta incertidumbre, de cambios rápidos en tecnología, finanzas, economía internacional (por ejemplo, no sabemos cómo va a terminar el conflicto económico entre China y Estados Unidos), tenemos que tener flexibilidad. No es el rol de la Constitución ser un traje de sastre a la medida de uno y que no le quepa a otro. Por eso, la constitución, por razones de democracia y razones de eficiencia, debe ser habilitadora. 

El problema de la constitución actual no es solo que sea ilegítima, sino, como explica Fernando Atria, es que es una constitución “tramposa”, porque no hace factible el cambio dentro de sus propios parámetros. Además, es sus trabas es arbitraria, pues ¿cómo es posible que cuando Bachelet en su primer gobierno quiso hacer una AFP pública,- que para mi no es la solución al tema de las AFP, pero en ese minuto era un paso adelante-, se requería una supramayoría en el parlamento, pero, para aprobar el TTP-11 se necesitaba mayoría simple? Eso es una constitución tramposa y arbitraria, y eso hay que evitar en la próxima constitución. 

Esto no significa que no haya que poner cosas fundamentales en la nueva Constitución, como los derechos sociales, incluído que todo chileno o chilena tiene derecho al ingreso mínimo para no caer bajo la línea de la pobreza, la defensa del medioambiente, y ese tipo de principios esenciales, pero cómo se implementen después es una cuestión de modelo de desarrollo. 

Ahí entramos al modelo de desarrollo, para usted es un problema diferente al tipo de Constitución, pero sí relacionados ¿Cómo lo definiría?

La relación entre los dos se da, como enfatizaba Keynes, en que pueda haber coordinación total entre los distintos aspectos de política económica de un modelo de desarrollo. Que sea una cosa racional en su totalidad. Entonces, no pueden haber camisas de fuerza constitucionales que me permitan hacer algunas cosas de un modelo y no otras.  Lo fundamental desde el punto de vista económico, es que todas las políticas económicas tienen que ser hechas con consistencia lógica interna, en todos sus aspectos posibles. Esa es la única forma de que se pueda implementar en forma eficiente. 

"El peor modelo de desarrollo es el que está mal hecho.  En general, es peor un buen modelo mal hecho, que un mal modelo bien hecho". 

El ejemplo que siempre doy es que lo que hace la Constitución actual en Chile es como un auto en que una persona está encargada del acelerador, otra del manubrio, otra de la caja de cambios y otra del freno. Imagínate la ineficiencia de ese auto. Lo más lógico es que una persona se haga cargo de manejar el auto y si no nos gusta, como es democracia, se cambia al chofer en la vuelta siguiente. Pero hay que permitir que esa persona o grupo sea capaz de hacer lo que quiera hacer de forma eficiente, porque eso beneficia al país. El peor modelo de desarrollo es el que está mal hecho.  En general, es peor un buen modelo mal hecho, que un mal modelo bien hecho. 

Usted ha escrito mucho sobre que el modelo chileno de desarrollo ya dio lo que podía dar, y que ha perdido toda legitimidad, sobre todo este neoliberalismo meramente rentista que se da en Chile ¿Cual es el modelo que usted propone? ¿Cuál es el modelo que sea más correcto para este país?

El modelo de desarrollo que yo propongo parte del hecho de que el actual modelo chileno está agotado, que lo mejor que podía dar ya lo dio, y que desde principios del 2.000 ya da vueltas en banda. Los dos motores de este modelo eran el extractivismo de recursos naturales y el desarrollo de servicios básicos y finanzas. Y estos ya se agotaron.  De ahora en adelante necesitamos nuevos motores de crecimiento de la productividad. El crecimiento promedio de la productividad, PIB por trabajador, en los últimos 12 años, era 0,4% por año, o sea, una economía productivamente estancada. Y el sector exportador ya había copado todos los nichos extractivos posibles, y el sector servicios solo crecía por empleo, nada por productividad. Por lo tanto, es un modelo que incluso si quisiéramos hacer más de lo mismo, habría que renovarlo. 

Como decía, la esencia de un nuevo modelo es que necesitamos nuevos motores de crecimiento de la productividad. Lo primero es industrializar las materias primas. Pasar del cobre concentrado al fundido y del fundido al alambrón. De las astillas de madera al MDF. De la pulpa de tercera a la de primera y más. Del salmón de tres kilos lleno de antibióticos, a uno de calidad como el de Noruega o Escocia. Esto arrastraría al resto de la economía.

Y lo segundo, lo verde, el “green new-deal”. Hay que transformar "lo verde" de “problema” en “solución”, en motor de crecimiento de la productividad.  Hay que transformar toda la energía en renovable y limpia. Hay que transformar la agricultura en orgánica, y eso sólo es posible hacerlo bien si se hace es su totalidad. Sería un motor de crecimiento muy efectivo, y la estructura de la demanda mundial va por ahí. Hacer eso es bueno para la salud y el crecimiento, y es rentable. 

También hay que permear el nuevo paradigma tecnológico a las actividades productivas que ya existen, en especial servicios y lo poco que queda de manufactura. 

Estos tres motores de desarrollo nos pueden sacar del pantano en el que estamos. Pero para eso se necesita un estado diferente, un Banco Central diferente, coordinado con el resto del aparato gubernamental, y tener los espacios constitucionales para hacer eso. 

"En una economía como la chilena,  que ya tiene un ingreso promedio de 15 mil dólares por habitante, en esa economía es una obscenidad que exista una persona bajo la línea de la pobreza".

¿Cómo explicar a la gente cómo un modelo de desarrollo nuevo se relaciona también con cambios en el Estado, con asegurar derechos sociales, etc? Lo digo por ese estereotipo de personas que se preguntan “cómo me afecta a mi esto”, directamente. Un modelo de desarrollo distinto ¿Permitiría que una familia pueda acceder también a salud, a educación?

Algo que tiene que quedar en el bronce de la Constitución es que sí o sí, modelo de desarrollo que hagamos, tiene que asegurarse los derechos sociales de las personas. El derecho a la salud gratuita, por ejemplo, tiene que estar en la Constitución. Ahora si se va a implementar de manera pública, o mixta, o privada, eso lo discutimos después, ya no es un tema constitucional. La educación es igual, gratuita, pero qué tipo, eso ya no es algo constitucional. Y un derecho en el que insisto, es en una economía como la chilena,  que ya tiene un ingreso promedio de 15 mil dólares por habitante, en esa economía es una obscenidad que exista una persona bajo la línea de la pobreza. No hay excusa posible, en especial porque para una economía como la nuestra es muy barato implementar eso; cuando mucho dos puntos porcentuales del PIB.

Solo el gobierno de Aylwin y al comienzo del de Eduardo Frei se le dio prioridad a bajar la pobreza, pero después dejó de ser una política urgente para la centro izquierda. Hay cálculos de la Cepal y otros que dicen que sacar a todos los chilenos que están bajo la línea de la pobreza costaría entre 1% y 2% del PIB. Ese derecho es tan importante como el de la salud y la educación, y debe estar en la nueva Constitución.

El cómo se implementa eso es parte del modelo de desarrollo, si subiendo el salario mínimo, con subsidios monetarios, o cómo sea, es parte del modelo de desarrollo. Ese tema ya no es constitucional, lo constitucional es el derecho. 

"Es inteligente para la derecha absorber en su ideología actual la protección social, como lo hace Joaquín Lavín cuando dice que ahora es socialdemócrata".

La elite en Chile ha sido históricamente muy reaccionaria, incluso, no está acostumbrada a perder lo que podríamos decir “sus privilegios”. De hecho, tampoco conocen muy bien cómo vive la mayoría de las personas en Chile, se hizo un estudio al respecto y piensan que en los barrios bajos las casas son más caras de lo que son realmente o que las personas tienen isapre. ¿Cómo cambiar el modelo de desarrollo con una elite que se niega a los cambios?

El punto central es que no puede quedar a la voluntad de nadie que se implementen los derechos sociales, por eso tienen que estar en la constitución. Lo que sí queda a la voluntad de la mayoría que esté gobernando, es el cómo se hace. 

Respecto de la elite chilena, para Gramsci, para que una ideología sea hegemónica debe ser capaz de absorber ideas de ideologías opuestas, pero hacerlo de forma inteligente, no como la nueva izquierda que absorbió indiscriminadamente todo lo neoliberal. Por eso hoy día es inteligente para la derecha absorber en su ideología actual la protección social, como lo hace Joaquín Lavín cuando dice que ahora es socialdemócrata, y quiere un estado que asegure los derechos sociales.

Pero lo que él propone es una socialdemocracia europea tipo nueva-izquierda, en la que lo económico no se toca, sino que se hace solo protección social. Se da cuenta que la única forma que este modelo tenga un mínimo de legitimidad es que dé mucho más protección social, y algo más de equidad. Que lo crea de verdad o no, no es el punto.  Lo fundamental es que es capaz de incorporarlo a su discurso, y que de llegar a ser presidente (ojalá que no), lo más probable es que lo haga.   

La derecha acompaña esas características con un discurso sobre el mérito, hablan mucho de que merecen lo que tienen, lo tienen por mérito...

Para Darwin, lo fundamental de todo medioambiente es que para sobresalir, se necesitan ciertas habilidades que son las necesarias en ese entorno específico. El que sobresale es porque tiene esas habilidades, no hay nada intrínseco de valor ahí. Si cambia de medioambiente, se necesitan otras habilidades para sobresalir. 

Pero los que están arriba en la sociedad creen que están ahí por su valor propio personal, le meten algo valórico.  Además, no dicen que ellos crearon artificialmente un medioambiente hecho a la medida para las habilidades que ellos tenían, y otros no.  Uno en el cual el capital tiene todas las de ganar.  Eso es el neoliberalismo, un entorno artificial en el cual se privilegian las habilidades del capital y se debilitan a los trabajadores y el estado. Y, luego cuando se da lo que ellos crearon artificialmente, se sienten superiores porque están arriba.  Eso se llama profecía autocumplida. 

Por eso el modelo de desarrollo que propongo es crear otro escenario, uno donde los que sobresalgan en la elite sean los grupos progresistas, aquellos que quieran industrializar las materias primas, hacer lo verde, no los rentistas, los especuladores, los depredadores y los traders. Uno en el cual para ganar plata hay que hacer algo socialmente útil. Los que quieren hacer más de lo mismo de hoy, no.  Y que el mercado laboral sobresalgan los trabajadores capaces de adquirir habilidades. Y en el sector público, los que tengan capacidad para pensamiento crítico, no los “yesman”, como los que negociaron el TPP-11.

"Eso es el neoliberalismo, un entorno artificial en el cual se privilegian las habilidades del capital y se debilitan a los trabajadores y el estado".

Por eso el nuevo modelo de desarrollo hay que pensarlo desde esas dos perspectivas, la keynesiana y la darwiniana. Cuáles son las políticas económicas necesarias, y cuál es el medioambiente, incluído instituciones, que abra espacio a aquellos agentes que tengan las habilidades necesarias para hacer eso.  Son dos ejes para un modelo de desarrollo. 

A propósito de la elite, ¿qué opinión tiene sobre la reforma tributaria actual del Gobierno? ¿Y de la propuesta de la izquierda de un impuesto a los super-ricos? ¿Va por ahí un cambio de modelo o no es el camino?

En el corto plazo, para generar mayor igualdad y políticas sociales, hay que cobrar más impuestos, no hay otra. Y por supuesto, los que tienen más, deben pagar más.  Hasta Adam Smith estaba de acuerdo con eso. Pero creer que esa es la solución de largo plazo, es un error garrafal. Es simplemente la solución inmediata, la de verdad es cambiar el modelo de desarrollo para que en la esfera de la producción, en el mercado, se genere de partida mayor equidad. Lo otro es la solución de Lavín, más protección social pero sin tocar el modelo en lo productivo; que se siga haciendo más de lo mismo, pero arreglemos el problema después con impuestos y transferencias, y ojalá con un mínimo de impuestos y mucha deuda pública. 

 Eso es lo que hace la socialdemocracia europea; como los ricos y las grandes corporaciones no pagan impuestos, se sobre grava a los del medio y el resto se paga con deuda.  En Europa antes de la pandemia, la deuda pública ya llegaba al 100% del PIB. Pero creer que eso es algo sustentable, no tiene sentido. Además de un problema de eficiencia productiva, la desigualdad hay que resolverla en la esfera de la producción, como lo hace Corea y Taiwán.  

"Los impuestos a los ricos son una solución a corto plazo. Pero a largo plazo la solución es transformar el modelo productivo". 

Un buen ejemplo es comparar Corea y Alemania, los dos países tienen niveles de igualdad parecidos después de aplicar impuestos y transferencia. Pero Corea casi ya llega ahí en el mercado, por lo que tiene que hacer una protección social mínima. Alemania, en cambio, como tiene una desigualdad mercado tan alta como la chilena, para llegar a su nivel de igualdad después de impuestos y transferencias tiene que gastar 25 puntos porcentuales del PIB. Entonces, son dos caminos para llegar a Roma, uno corto como Corea y uno de esfuerzo faraónico, como la socialdemocracia europea. Eso le gusta a Lavín, esa socialdemocracia que no toca lo productivo. Y eso es insostenible, además de ineficiente, la deuda pública tiene límites. 

Los impuestos a los ricos son una solución a corto plazo. Pero a largo plazo la solución es transformar el modelo productivo para que en el mercado se genere baja desigualdad, salarios de alto nivel, como la productividad, etc. 

Es como un tabú hablar del desarrollo de esos países del sudeste asiático. Usted ha estudiado mucho el desarrollo económico en esos países y me llama la atención, por ejemplo, que tome el caso coreano, que era un país muy parecido a Chile en la década de los ochentas, que tuvo grandes protestas también a fines de esa década, salió de una dictadura, etc. Y que ahora tiene un nivel de desarrollo mucho mayor que Chile ¿Qué decisiones tomaron en Corea, que lograron el desarrollo en tan poco tiempo? ¿Qué se hizo bien allá y no acá en Chile?

Es tabú hablar de este tema en Chile, no se discute del sudeste asiático porque para los neoliberales son puras herejías. Porque cuando tienes un modelo fundamentalista, no te interesan las herejías. Cada vez que alguien quiere aprender de afuera, toman otros países, como Nueva Zelanda o Finlandia, países interesantes, pero no son los únicos. 

"El secreto del sudeste asiático no es que hay una sola forma de hacer las cosas, no hay una sola receta. Su secreto es hacer las cosas bien, de forma lógica y coherente. Singapur, que es el modelo más liberal, jamás ha privatizado sus puertos ni la mayor parte de la tierra, porque son sus rentas".

Para mí lo esencial del modelo asiático es el pragmatismo. Si ves las pruebas PISA, por ejemplo, están entre los primeros del mundo en educación, pero algunos llegan ahí con mucha educación privada, otros con pura educación pública y otros con mixta. El secreto del sudeste asiático no es que hay una sola forma de hacer las cosas, no hay una sola receta. Su secreto es hacer las cosas bien, de forma lógica y coherente. Singapur, que es el modelo más liberal, jamás ha privatizado sus puertos ni la mayor parte de la tierra, porque son sus rentas que financian su gran desarrollo productivo y de capital humano. Son capitalistas, pero no son tontos. Tienen estados fuertes, que imponen un modelo por sobre los intereses pequeños de la elite rentista, la que domina en Chile.  Como decía Keynes, si lo que quieres es capitalismo, ¡hay que defenderlo de ese tipo de capitalistas!

Una anécdota sobre Corea. Una vez un economista del FMI le preguntaba a un alto funcionario Coreano que no entendía cuáles eran las ventajas comparativas de su país. Y la respuesta fue muy simple: que la ventaja comparativa coreana era “hacer lo que se nos da la gana, pero hacerlo bien”. Para mí esa es una persona que entiende economía. El del FMI, como tanto, se quedó en el capítulo uno de un libro introductorio a la economía. Y en Corea no hay empresas públicas productivas, mientras que en Taiwán y Singapur hay varias. El “hacerlo bien” es específico a las realidades de cada país. No hacer política económica a la medida para pequeños grupos de interés, como en Chile. Y ese fue el problema de la nueva izquierda chilena, pensar que para que el capitalismo funcione hay que mantener a los ricos contentos. En Asia, en cambio, para que el capitalismo funcione hacen que los ricos, para que sigan siendo ricos, tienen que hacer algo socialmente útil.

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Comentarios

Comentarios

Hay dos problemas , lo que pasó con Maersk , que los trabajadores le quemaron al Gte Comercial el auto y ese mismo día Maersk se fue de Chile , o sea Cultura 0 Y lo otro es que las élites , quieren M de Obra barata y no quieren Industrializar porque viven en el mundo de Avatar o de Confort con Campos en el Sur , en la Nieve , en La Playa , bueno al final en todas partes , sin mover un dedo porque todo lo heredaron (70%) , son de un egoísmo extremo , entiendo que el mayor del mundo , no recuerdo el estudio , creo que era de Africa

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