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Miércoles, 21 de octubre de 2020
Especial: Libros sobre las AFP

La crítica de Alberto Mayol al modelo chileno de pensiones

Alberto Mayol

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Foto:Agencia Uno.
Foto:Agencia Uno.

Como parte de una serie de artículos que publicará INTERFERENCIA de distintos textos que analizan el sistema de AFP en Chile, la presente nota muestra el análisis del sociólogo, analista político y ex candidato a diputado, Alberto Mayol. El autor reflexiona, en esta selección de extractos de sus libros, sobre el engañoso sistema de pensiones, que asegura un financiamiento al sistema bursátil chileno y una pensión menos que mínima para los trabajadores.

El sociólogo, analista político, ex pre candidato presidencial y ex candidato a diputado, Alberto Mayol, toca el tema de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en varios de sus libros.  En esta selección, - que es parte de una serie de artículos que publicará INTERFERENCIA dedicados a analizar a las AFP-, Mayol reflexiona sobre cómo , tras la creación de este sistema, el sistema bursatil chileno creció exponencialmente.

Para el autor, "los trabajadores de Chile sostienen el mercado de capitales y hacen crecer sistemáticamente la capacidad de inversión de las grandes compañías". Por ello, la bolsa chilena teme perder el capital con el que cuenta, que es el dinero de los trabajadores del país y que ese es el fin del sistema de pensiones y no entregar buenas pensiones para los jubilados. Tanto es así, que el pilar solidario no sería más que un "subsidio a las AFP", otra prueba más del fracaso de este sistema.

A continuación presentamos una selección de extractos de los libros de Mayol que se refieren y analizan el sistema de AFP y su relación con las inversiones de los grandes grupos económicos del país.

En Mayol, Alberto (2012) “No al lucro. De la crisis del modelo a la nueva era política”  Editorial Debate, pág. 75 y ss.

El hecho que el Estado deba comprometer una cantidad enorme de dinero anualmente para otorgar un ‘pilar solidario’, considerando que el Estado no recibe un solo peso de las cotizaciones de los trabajadores chilenos, constituye un absurdo completo. En el fondo, el subsidio no se está entregando a las personas, sino a las AFPs, que gracias a ese pilar solidario pueden existir, pues si la mitad de la población no hubiese llegado a la pensión mínima con el sistema de AFPs inevitablemente éste se habría acabado. Entonces lo que tenemos hoy en Chile no es un sistema de pensiones privado, sino lo siguiente:

- Un sistema de pensiones privado en la recaudación, esto es, las cotizaciones de los trabajadores sólo pueden ir dirigidas a entes privados.

- Un sistema de pensiones público y privado en el gasto, con dos grandes ítems públicos que el país asume como costo: las Fuerzas Armadas (que es más del 1% del PIB) y el Pilar Solidario. 

Es decir, la plata la recaudan los privados para producir pensiones futuras, pero el pago final es realizado en conjunto con el Estado. En la práctica es el fracaso completo del modelo de capitalización individual, pues parte importante del dinero lo está poniendo el Estado, que además no puede sacar ese dinero de los trabajadores, sino de las arcas del fisco, es decir, fundamentalmente del IVA y del impuesto a la renta (que no pagan las grandes riquezas, pues ellos viven de la inversión).

US$160 mil millones suman los fondos de las administradoras de pensiones privadas a 2011. Si se suman los US$40 mil millones que administran las compañías de seguro, el sector privado administra una cantidad de dinero que es equivalente a más del 80% del PIB. Las AFPs en Chile concentran en un solo espacio una enorme cantidad de dinero sobre el cual cuenta con una capacidad de disposición que transforma a los entes privados en actores protagonistas (económicamente hablando) del país. En el fondo, tienen un monto que crece sistemáticamente (es obligatorio cotizar), que ahora crecerá más pues se obligará a cotizar a los independientes. Lo interesante es que esta creación de un fondo es en rigor creación de capital, pues se trata de recursos que se invertirán. He aquí un factor decisivo de este funcionamiento: la décima parte del salario de los trabajadores se transforma en capital para generar mayor inversión privada. La teoría marxista era optimista, pues decía que lo no pagado al trabajador se transformaba en riqueza y capital para nuevas inversiones. Resulta que ahora también parte de lo que se le paga al trabajador es inversión. Objetivamente el sistema de AFPs ‘apalanca’ (esta palabra le encanta a los economistas) el sector financiero y su foco no está en la calidad de las pensiones, sino en el funcionamiento de su industria. No en vano, en el sistema de AFPs hay, ponga atención, US$225 millones en el fondo de rezagos, que es un fondo sin dueños, porque son errores en el momento del aporte que nadie ha reclamado y que han ido formando un pozo donde ya se ha regularizado gran parte de lo que se podía, pero no se ha hecho nada con ello a favor de la causa última: los trabajadores. 

Las AFPs son ante todo una transformación estructural del mercado de capitales, no del sistema provisional. Cuando en 1986 se autoriza a las AFPs a invertir en empresas privatizadas, el IPSA (índice de precios selectivos de acciones) de la Bolsa de Santiago creció un 140%, aumento sin precedentes en la historia financiera de Chile. Sin antecedente y sin reiteración. 

Decir que la creación de las AFPs es un invento para el mercado de capitales y no para las pensiones suena un poco arriesgado. Pero si se calcula que las pensiones de más del 50% de los chilenos las tendrá que pagar el Estado, ya existe algún antecedente a considerar. Podemos reconocer que no es suficiente, pero la verdad es que es en estos momentos donde se necesita a la gente honesta de entre quienes inventan alguna maldad. Y es así como hay gente muy inteligente para calcular, pero que lo es menos para deducir lo que ello implica. Y podemos citar al siempre honesto Harald Beyer, que señala en un documento escrito con Rodrigo Vergara: “En efecto, en el período que va entre 1985 y 1995 los montos transados en acciones pasaron desde 0,32% del PIB hasta 17,51% en ambas fechas. De modo similar, el patrimonio bursátil se incrementó desde representar 13,08% del PIB hasta 127,83% en 1994.” Y luego añade: “Nadie duda que el desarrollo del mercado de capitales chileno está íntimamente ligado al crecimiento de los fondos de pensiones, quienes pasaron a ser un actor de gran relevancia en el mercado de capitales.”

En “No al lucro. De la crisis del modelo a la nueva era política” (2012) Editorial Debate, pág. 90.

Este es el instante en que los defensores del modelo dicen que estas críticas son injustas, porque ha mejorado la cobertura de las pensiones. En un informe elaborado para las AFPs, José Piñera (el Creador) muestra que la cobertura desde 1980, cuando se origina el sistema, ha crecido ostensiblemente y ha llegado casi al 70%. Destaca que en América Latina sólo Uruguay tiene mayor cobertura (quien tiene un sistema de reparto completamente público, habrá que decir). No menciona, eso sí, que el año 1974, justo cuando comienzan los primeros atisbos del modelo económico chileno, el 79% de la fuerza de trabajo chilena estaba afiliada al sistema de pensiones. 

Hoy la cobertura del sistema privado de capitalización individual ha logrado niveles muy altos, pero al mismo tiempo la oferta se ha reducido dramáticamente. Si en 1994 había 21 operadores que ofrecían el servicio, hoy quedan 6. No se ha jibarizado el negocio, todo lo contrario: la torta es cada vez más grande y los comensales cada vez menos. Por supuesto, dado que hay muchos pensionados en el futuro, se contestará, ellos serán comensales en el mediano plazo. Pero ya sabemos que la mitad de los que capitalizan individualmente recibirán una cifra exigua y serán en el fondo pensionados por el Estado. El sistema es de reproducción de capital, donde aquel queda al servicio de sujetos que no son sus dueños, pero se comportan y rentan como si lo fueran.

Dejar hacer, dejar pasar, esa es la cuestión.   

En Mayol, Alberto (2020) “El derrumbe del modelo” (reedición) Editorial Catalonia. Pág. 50. y Pag 107

Para producir en Chile un mercado de capitales sólido, con gran capacidad de inversión, se creó el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que sostiene la bolsa de comercio gracias a la incorporación constante de recursos millonarios que son extraídos desde el mercado del trabajo. Es decir, los trabajadores de Chile sostienen el mercado de capitales y hacen crecer sistemáticamente la capacidad de inversión de las grandes compañías, quienes acceden a créditos muy baratos gracias a la puesta en circulación del dinero del salario de los trabajadores. Finalmente a estos mismos cotizantes se les cobrará intereses muy altos el día en que van a comprar a multitiendas y les dan un crédito, con la ironía que ese crédito fue otorgado con los fondos de sí mismo.

Las AFP pertenecen a grandes grupos económicos y toman las decisiones a la hora de direccionar dónde se dirigen las inversiones. Como normalmente las AFP no le compran un porcentaje de su negocio a un almacenero, a un minimarket, a una fábrica de lápices, a un consultorio médico ubicado en Lanco o una fuente de soda de Calama, sino que participan en negocios como el retail, la energía y las clínicas, no está de más decir que la décima parte de las remuneraciones de los chilenos van sistemáticamente a afirmar la bolsa de comercio, el mercado de capitales y a convertirse en fuente de recursos para los grupos económicos. Muchos de esos grupos económicos trabajan otorgando créditos a las personas y terminan prestándonos dinero a intereses considerablemente superiores a los que ellos obtienen para sus créditos, por cierto. Es decir, no solo el trabajo se ha convertido en mercancía (ya desde hace mucho), sino que además la reforma de pensiones transformó las cotizaciones del trabajo en mercancía.

Mayol, Alberto (2014) “La Nueva Mayoría o el fantasma de la Concertación” en Editorial Ceibo.

“Cuando el ciclo de fomento del endeudamiento comenzó, los chilenos concebían el crédito como un acto de confianza de una institución con ellos. Por eso, y porque juntos (la empresa y ellos) avanzarían a un futuro mejor, se consideraron socios de la empresa que les prestaba y del mercado financiero en su totalidad. El sistema de AFPs parecía la confirmación de esta sociedad. Sin embargo, las empresas como socios de los ciudadanos fueron descubiertas en falta y la sensación es la de haber sido traicionados, estafados, por un socio. Después de la traición siempre viene la morosidad, la desobediencia, que en forma económica es la cesación de pagos. La realidad financiera es estresante para todos, pero cuando ese estrés aparece como el resultado de una situación injusta, la respuesta suele ser la evasión de responsabilidades, como ha sido hasta el día de hoy en el Transantiago.  El final del camino de la ilegitimidad del cobro de la deuda, por la sensación de usura, es la desobediencia. Y en ella radica una fuente de crisis económica para una economía muy financiarizada.

Mayol, Alberto (2019) “Big Bang, estallido social 2019” en Editorial Catalonia.

“Para colmo, en el caso de Chile, parte importante del sistema financiero se hace con el dinero no de los inversionistas, sino de los trabajadores, a través del sistema de AFP (pensiones de capitalización individual administradas por siete compañías de gran tamaño que disponen, para inversión, de un monto cuatro veces superior al presupuesto del país en un año). Los trabajadores son invitados de modo permanente a estar atentos a la suerte en el mundo financiero porque en ella se juega su futuro. Los trabajadores son parte del mundo de los inversionistas, sin embargo, no pueden decidir sobre las empresas donde participan ni pueden disponer del dinero que es suyo pero que no pueden administrar. En un contexto como este, sin la fábrica capitalista que condensaba casi toda la estructura económica en una estetización concreta, ¿cómo se construye la conciencia de clase? ¿Quién es el antagonista? El chileno que protesta y acalla las voces de los inversionistas y cambia la agenda política generando proyectos sociales que impactan negativamente a la bolsa se perjudica a sí mismo en su pensión. No puede tener conciencia de clase de inversionista, porque no lo es. Pero no puede tener conciencia de clase en contra de los inversionistas, porque sí lo es. Y está obligado a serlo”.

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Comentarios

Comentarios

A propósito del sistema de pensiones, hoy le envié el siguiente texto a los senadores Carlos Montes y Francisco Huenchumilla, en respuesta a publicaciones en Facebook en las que celebran el "triunfo" por la aprobación de la reforma constitucional que permite a poco más de la mitad de los afiliados retirar el 10% de sus fondos previsionales, dejando al margen a quienes jubilaron bajo la modalidad de renta vitalicia. El texto es el siguiente: Estimado Senador Montes: El triunfo de los millones de chilenas y chilenos a los que usted alude en su publicación NO INCLUYE a los 640.000 jubilados en modalidad de renta vitalicia que fuimos arbitrariamente discriminados y no podemos celebrar la consagración legal de un derecho sólo para algunos, argumentando que nuestros fondos en las AFP en que cotizábamos habrían sido, al parecer, donados a las compañías de seguros que, a cambio, se comprometieron a asegurarnos una pensión mensual financiada con nuestros propios recursos, bajo un modelo que es similar al de las pensiones administradas por las AFP. Todo indica que esta flagrante discriminación fue la moneda de cambio que, finalmente, los dueños de las AFP, que son los mismos dueños de las compañías de seguros, aceptaron para dejar de ejercer la presión del enorme poder que detentan. Usted y sus colegas diputados y senadores, saben que el proyecto de reforma en comento, aprobado con una votación inédita, perfectamente pudo haber incluido a los pensionados en renta vitalicia, ya que esa reforma constitucional próxima a ser publicada en el Diario Oficial implica una modificación al Decreto Ley 3.500, que es el mismo que regula TODAS las pensiones otorgadas por el sistema de AFP. Los legisladores, como mandatarios de todas las chilenas y chilenos, deben asumir su responsabilidad en la generación de esta aberrante e inaceptable discriminación que afecta al 45% de los pensionados actuales. Diputados y senadores deben concurrir, rápidamente, a reparar esta injusticia. Las necesidades y, en muchos casos, el hambre de la mayoría de los afectados merece el mismo trato que la de los “millones de chilenas y chilenos” que hoy celebran un “triunfo” que, paralelamente, consagró una desigualdad más, que hoy se suma todas las que fueron el detonante de la rebelión que se manifestó en las calles desde el 18 de Octubre de 2019 y que permanece latente en el espíritu y el cuerpo de la mayoría de trabajadoras y trabajadores de nuestro país.

Me sumo a l apoyo sobre reclamo del 10% para pensionados excluidos por estar en regimen aseguradoras

Me sumo a la demanda porque a mi entender por más que traten de dejar fuera del sistema a las Cías de Seguro, con renta vitalicia, son parte del mismo ya que para poder jubilarte debes tener ofertas de a lo menos una cía. Todos los beneficios que da el gobierno y las modificaciones a las pensiones, uno por estar en RV no tiene derecho a nada. Un 45% de pensionados en el sistema RV, no es menor y debe ser considerado; es muy injusto y discriminador dejarlos fuera. Asi es que vamos con la demanda colectiva hasta lograr mejoras y beneficios. Gracias!!!!

Estoy muy de acuerdo con Ud., por que los que estamos en reta vitalicia, que por un mejor porvenir nos cambiamos. no necesitamos al igual que todo los chilenos ese porcentaje. si estamos en las mismas situación que todo Chile y el mundo. , es muy injusto . y por ultimo es mi dinero que he juntado por muchos años. ojala se pueda hacer algo. saludos veronica

Hola, soy pensionada por invalidez en renta vitalicia, leí sobre la acción que se esra proponiendo paea el 10%, como podemos hacer presion Atte

Al. Parecer los que estamos en. Las famosas rentas vitalicias no somos chilenos no tenemos derecho a nada. Pará las elecciones señores políticos ahí somos chilenos

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