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Martes, 13 de noviembre de 2018
¿Una nueva forma de extractivismo?

Las multinacionales de cannabis aterrizan en América Latina

Pedro P. Ramírez Hernández

El negocio legal de la marihuana moverá más de US$ 40.000 millones de aquí a tres años. Los mayores productores y comercializadoras del mundo son las empresas canadienses, que apuestan por entrar y controlar el mercado de la región.

En el siglo 19 las empresas inglesas aterrizaron en masa en Sudamérica para explotar y exportar caucho y salitre. En el siglo 20 las compañías estadounidenses se enfocaron en la extracción de cobre y mineral de hierro. En este siglo, podrían ser firmas canadienses las que entren con fuerza en un recurso natural que también promete ser un gran negocio: la marihuana.

A medida que el uso recreacional o medicinal de esta planta se comienza a legalizar en varias partes del mundo, inversionistas y empresas, en especial de América del Norte, ven con ansias la oportunidad que ofrece esta naciente industria. Según un estudio de BDS Analytics, una consultora de Boulder Colorado especializada en esta industria, en tres años más este negocio alcanzará ventas de US$ 40.000 millones anuales.

En Estados Unidos, por ejemplo, la facturación de productos legales de cannabis alcanzó US$ 6.700 millones el año pasado. Y eso que la marihuana solo está legalizada en ocho estados, pero prohibida a nivel federal.

Actualmente, el uso medicinal de la marihuana está permitido en 21 países, según el diario El País de España. Por eso, las nuevas multinacionales del cannabis están en busca de países que les permitan cultivar, comercializar y exportar los productos derivados de esta planta. Y es ahí cuando América Latina aparece en su mapa de negocios. La legalización de la marihuana en Uruguay, y la autorización para plantar cannabis con fines medicinales en Colombia, Argentina y Jamaica, convierte a América Latina en una región atractiva.

Las dos compañías de cannabis más grandes del mundo son las canadienses Canopy Growth Corp y Aphria. Ambas cotizan en la bolsa de comercio de Toronto y ya han comenzado a comprar acciones en empresas de Uruguay y Colombia, que cuentan con licencias otorgadas en sus países. Aphria anunció en julio que iba a realizar adquisiciones por un valor de US$ 200 millones en tres empresas de la región, según el diario canadiense Financial Post. Estas nuevas multinacionales están confiadas en el futuro del negocio. Canopy Growth ha anunciado inversiones por unos US$ 150 millones para expandir su infraestructura en América Latina, aunque sin especificar el período de tiempo. 

Aunque la legislación en torno a la legalización del cannabis todavía es reciente y está siendo ajustado en varios países de la región, para los canadienses no se trata de un ambiente de incertidumbre. Más bien al revés. El hecho de que el mercado aún no esté bien regulado les permite influenciar el proceso legislativo.

“Si puedes identificar un país o un mercado que está en crecimiento, donde se está desarrollando el marco regulatorio, en el que el gobierno está empezando a mirar los beneficios médicos, y existe una demanda de pacientes, puedes entrar y ser el innovador”, aseguró Vic Neufeld, director ejecutivo de Aphria, al diario El Tiempo de Colombia. “Eso representa ser el líder en esa industria”.

El negocio para estas grandes empresas, según Neufeld, está en desarrollar un modelo de negocios de “integración vertical”. Es decir, lo que pretenden es “ser cultivadores, refinadores, empacadores y distribuidores de todo el sistema, además de exportar hacia los países donde está permitido”, como confidenció en la misma entrevista.

La actual apuesta de los canadienses es apropiarse de una buena tajada del mercado regional, aprovechando su mayor experiencia y avance tecnológico. Sus semillas ya están adaptadas para la producción de medicamentos, y sus procesos de elaboración masiva están estandarizados y probados.

No es un tema, ya que a los productores latinoamericanos que se han adjudicado licencias les cuesta llegar a los niveles acordados de producción.

En Uruguay, por ejemplo, en dos años se han producido 1,5 toneladas de marihuana, muy por debajo de las dos toneladas anuales que se proyectaban. Un caso diferente es el de Colombia. Debido al clima templado del departamento de Caldas, una región andina en el centro de ese país que es muy apta para el cultivo de cannabis, ese país puede producir hasta cuatro cosechas al año. En Uruguay es una o dos. Además, la posición geográfica reduce los costos de exportación hacia América del Norte y Europa.

Gracias a estas ventajas, la industria tiene todos sus ojos puestos en ese país. Varios estudios indican que podría convertirse en el mayor productor y exportar del mundo. Según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, un órgano de fiscalización multilateral, Colombia produjo más de 40 toneladas de siembra autorizada de marihuana, lo que equivale al 44% de la producción legal en todo el mundo.  

El debate sobre la entrada de las transnacionales está abierto. Tanto en Colombia como en Uruguay y Argentina, parte del debate legislativo se ha enfocado en mantener dentro del país las ganancias de este lucrativo negocio. Eso podría atentar en contra de los intereses de las multinacionales de Canadá.

En Chile aún no están dadas las condiciones legales para el aterrizaje de estas grandes empresas. El Servicio Agrícola Ganadero (SAG) aprobó en 2014 a la fundación Daya y a la Municipalidad de la Florida para que crearan una plantación de marihuana legal con fines medicinales. Además, en 2016 y 2017, el Instituto de Salud Pública (ISP) autorizó dos protocolos de investigación científica sobre el cannabis medicinal, uno de ellos a la cadena de farmacias Knop. Esta cadena comercializa el primer medicamento en base a marihuana del país, el Cannabiol, que tiene un costo cercano a los 45.000 pesos.

En marzo de 2018, la Cámara aprobó en general el proyecto que regula el uso medicinal de la marihuana y los capitales canadienses están atentos. El laboratorio Alef Biotechnology, que tiene las licencias para comercializar los productos medicinales de la canadiense Tilray en Chile y Brasil, ya comenzó reuniones formales con algunos parlamentarios de la Comisión de Salud con el fin de conocer los avances en la tramitación de la ley.

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