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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
Las redes del poder

Los desconocidos reservistas civiles VIP de la Armada y la Fach

Sergio Jara Román

Millonarios, empresarios, corredores de bolsa y también periodistas figuran en los listados de reservistas civiles de la Fach y la Armada. Pero no sólo eso: también hay especialistas médicos que buscan ayudar en zonas extremas, a través de fundaciones privadas.

La reserva militar del Ejército no es la única que está llena de empresarios, abogados y periodistas con poder de decisión en Chile. La Armada y la Fuerza Aérea (Fach) también tienen sus propios grupos de reservistas VIP que, con más tiempo de desarrollo, han derivado en equipos a cargo de fundaciones privadas que proveen de servicios a misiones de ayuda de las mismas Fuerzas Armadas (FF.AA.).

El más recordado de estos reservistas es Nicolás Ibáñez Scott, un millonario que cosechó su fortuna al vender, junto a su hermano Felipe, su cadena de supermercados D&S a la estadounidense Walmart. Ibáñez, antes de esa venta y tras el terremoto de 2010, decidió vestir su uniforme militar y partir a Concepción, la ciudad más dañada. Ahí, de botas y traje militar, fue testigo de los saqueos a sus propios supermercados. Días más tarde daría una entrevista al diario La Segunda criticando al mundo político por la que consideró una mala reacción de la autoridad ante los desordenes.

Su incursión no pasó inadvertida. Jorge Burgos, en ese entonces diputado de la Democracia Cristiana (DC), dijo que “en aras de la transparencia, lo deberían dar de baja. Es una gravísima infracción al desempeño militar y cuando no al Código Naval”. Ibáñez, de acuerdo a una crónica de esos años, fue sancionado con una anotación de demérito en su libro de vida por usar "fuera de reglamento" su uniforme. Se le reprochó, en el fondo, participar con un uniforme de actividades ajenas a las militares, pues apareció en prensa repartiendo alimentos y dentro de su supermercado.

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contralmirante Fernando Gaete, el capitán de navío Juan Brito, los comandantes de los submarinos “Thomson” y “O’Brien”, capitanes de fragata Jorge Anguita y Roberto Saldivia, el capitán de corbeta Cristián Figari y el subteniente Agustín Edwards. (Armada)
contralmirante Fernando Gaete, el capitán de navío Juan Brito, los comandantes de los submarinos “Thomson” y “O’Brien”, capitanes de fragata Jorge Anguita y Roberto Saldivia, el capitán de corbeta Cristián Figari y el subteniente Agustín Edwards. (Armada)

Lo que pudo dar para una revisión de todo el programa de reservistas civiles, se transformó en una anécdota, una mera anotación en la hoja de vida de Ibáñez. Pero el uso indebido de su rango militar reveló la complejidad de los Cursos de Aspirantes de Oficiales de Reserva (CAOR). Ibáñez, como se sabe, está lejos de ser el único empresario que ha devenido en militar. De acuerdo a las listas CAOR de la Armada y la Fach a las que accedió INTERFERENCIA, existen más de 490 personas que han participado de estos cursos de instrucción y que hoy son formalmente miembros de las FF.AA.

Un inicio controvertido

“En 1991 el Almirante Jorge Martínez Busch dispuso crear la reserva naval que llegó a llamarse Reserva Naval Yates, porque, fundamentalmente, está conformada por yatistas, gente a la que le gusta el mar. "Son empresarios, civiles, gente que de alguna manera está ligada al mar”, dice Federico Jara, ex capitán de navío y uno de los instructores de este tipo de cursos.

En la Armada, la reserva se divide en dos: los CAOR Yates, que son en su mayoría civiles de alto patrimonio; y la Compañía de Oficiales de Reserva Naval (Cornav), compuesta por oficiales de reserva, ex cadetes, oficiales en retiro y algunos civiles. La lista que entregó la Armada vía pedidos de transparencia de información, y que publica hoy INTERFERENCIA, incluye a ambos grupos.

Uno de los objetivos de estos cursos, dice la Armada en una respuesta vía Transparencia, es “contribuir a fortalecer el nexo entre la Institución y el mundo civil, apoyando de manera concreta la proyección de la Armada de Chile”. Jara, el ex instructor, agrega: “nuestra guerra son las comunicaciones”.

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En septiembre del 2002, el recién ascendido teniente segundo RNY Ernesto Ayala es felicitado por el comandante de la Compañía, capitán de fragata Allan Youlton Bascur. (Fuente: Armada).
En septiembre del 2002, el recién ascendido teniente segundo RNY Ernesto Ayala es felicitado por el comandante de la Compañía, capitán de fragata Allan Youlton Bascur. (Fuente: Armada).

Ese objetivo, sin embargo, no es nuevo. En 1995 se graduó de estos cursos Agustín Edwards Estman, el fallecido dueño de El Mercurio. Edwards, como dice Jara, era uno de esos hombres de mar que amaba la Armada. En agosto de 1967 fundó, junto a Hernán Cubillos, Enrique Puga, Bendro Drummond, José Toribio Merino, Oscar Buzeta, Roberto Kelly, Pablo Weber, Isidoro Melero y John Hardy, la Cofradía Náutica del Pacífico Austral, un antecedente directo de este tipo de cursos.

De hecho, el acta de fundación de la Cofradía habla de lo mismo: “fomentar el conocimiento y la comprensión del futuro marítimo de Chile entre civiles y profesionales del mar”. Pero la Cofradía no se hizo conocida por ello. Su identificación y defensa de la derecha y, específicamente, de la dictadura, fue su carta de presentación ante la sociedad.

En el libro La Conjura, de la directora de Ciper, Mónica González, aparece una entrevista de 1996 en revista Qué Pasa. Ahí Hernán Cubillos contó que “la Cofradía nace como una inquietud que teníamos fundamentalmente Roberto Kelly, Agustín Edwards y yo de crear una especie de punto de encuentro de los civiles a los que nos interesaban las cosas del mar con marinos profesionales. La evolución hacia los temas políticos fue un proceso natural a medida que se agravaba la situación del país. De ese club fue naciendo una relación que nos permitió ir pasando información a las FF.AA. e ir recibiendo nosotros sus inquietudes”.

Para Federico Jara, no obstante, esos temas están en el pasado. Para él, los reservistas civiles modernos nacen de una necesidad. “Primero, navegan por todo el mundo en sus yates y, de pronto, se encuentran con periscopios submarinos. Entonces, al Almirante Martínez se le ocurrió que podían ser buenos vigías para darle información de inteligencia a la Armada. Segundo, aprovechando su influencia en el mundo civil, la Armada ocupó eso para desarrollar ciertos proyectos y darlos a conocer el mundo empresarial, económico y político”.

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Federico Jara, ex capitán de navío y ex instructor de cursos de reservas en la Armada. (Fuente: Armada). (En medio, a la derecha, con una mancha negra en su cabeza).
Federico Jara, ex capitán de navío y ex instructor de cursos de reservas en la Armada. (Fuente: Armada). (En medio, a la derecha, con una mancha negra en su cabeza).

Luces de esa red aparecieron en 2007, cuando la Armada necesitaba destrabar unos fondos que tenía retenidos en un banco alemán para realizar compras de armamento. “Justo había un oficial yatista que era gerente general del Dresdner Bank. Lo llamamos y le dijimos que lo necesitábamos”, recuerda Jara. “Como era descendiente alemán, llamó para allá y les dijo que estábamos viendo el tema con la Armada y listo. ¡Pum! Liberaron los fondos para poder hacer las compras”.

En otra oportunidad, el tema le tocó al mismo Jara. Entre oficiales de la Armada circula un viejo rumor sobre un conflicto de interés entre miembros de la reserva. De acuerdo a dos versiones, Claudio Melandri, presidente del directorio de Banco Santander y uno de los viejos reservistas civiles, habría denunciado a otro oficial por mezclar negocios con su rol de reservista.

Jara reconoce que fue él quien mezcló ambos mundos. Pero minimiza el hecho, pues dice que fue cuando ya era civil.

“Conozco a Claudio y ya estando en la vida civil, varias veces me entrevisté con él para pedirle que me ayudara, o sea, no que me ayudara, sino que me recomendara con algunos gerentes para hacer algunos negocios, que no es lo mismo que ir tocar la puerta donde el gerente y pregunten quién es este gallo. Es una red de contactos”, dice Jara.

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Alumnos del primer curso de Combatiente Básico Anfibio efectuado en el destacamento IM “Aldea” de Talcahuano, guardiamarinas Nicolás Ibáñez, Carlos Sánchez, Cristóbal Lira y Jorge Grez, enero de 1998. (Fuente: Armada).
Alumnos del primer curso de Combatiente Básico Anfibio efectuado en el destacamento IM “Aldea” de Talcahuano, guardiamarinas Nicolás Ibáñez, Carlos Sánchez, Cristóbal Lira y Jorge Grez, enero de 1998. (Fuente: Armada).

Melandri, quien también participó de la Cofradía Náutica, había tenido instrucción militar previa, por lo que no era un completo desconocido para la Armada. De hecho, ha sido, junto a Edwards, de aquellos que han ayudado a difundir el accionar de la Armada, imprimiendo, por ejemplo, libros de divulgación. “Hizo uno sobre la espada de Arturo Prat”, recuerda Jara. “Eso lo financiaron ellos como Banco Santander. Pero es, a su vez, un aporte para dar a conocer la Armada”.

INTERFERENCIA solicitó, vía Transparencia, el listado de las donaciones que han realizado los reservistas a la Armada o en nombre de ella, y si estas donaciones utilizaron algún mecanismo de excención tributaria. En una respuesta incompleta, la Armada no mencionó ninguna donación como las de Edwards y Melandri y además dijo desconocer si se utilizó o no un mecanismo de exención tributaria.

Sin embargo, la institución sí mencionó cuatro donaciones. Todas, relacionadas con ayudas para catástrofes: $500 mil en cajas de mercadería para los damnificados del aluvión en Tocopilla; $23,2 millones en ropa y regalos navideños para los niños afectados por el incendio en Valparaíso; $300 mil para una fiesta navideña en Catemu; y $200.000 para pañales para la hija de un miembro de la institución.

Misiones y fundaciones

La ayuda a zonas extremas sí ha sido una de las tareas de los reservistas. La Fach, por ejemplo, tiene un grupo de reservistas en el que aparecen nombres como el de Jorge Jordán Franulic, ligado a la Empresa Eléctrica de Magallanes y multado por la ex Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) por uso de información privilegiada. Pero la mayor parte de su contingente son personas ligadas al área de la salud: cirujanos, enfermeros y enfermeras, oftalmólogos, dentistas e, incluso, bomberos y funcionarios de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

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Vicealmirante Enrique Larrañaga Martin, y tenientes RNY Nicolás Ibáñez y Claudio Melandri, noviembre de 2012. (Fuente: Armada).
Vicealmirante Enrique Larrañaga Martin, y tenientes RNY Nicolás Ibáñez y Claudio Melandri, noviembre de 2012. (Fuente: Armada).

En la Armada también hay algo de eso, pero en general los nombres provienen de Sanhattan, el barrio financiero del barrio oriente de Santiago. Entre los que figuran como reservistas están Pablo Correa, ex ejecutivo del banco Santander y convocado dos veces por Sebastián Piñera para distintos cargos en sus gobiernos; Felix de Vicente, ex ministro de Economía de Piñera y ex empleado del ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno; Raimundo Tagle Swett, director del grupo financiero Consorcio; su hermano Nicolás, abogado ligado a Leonidas Vial y Gabriel Ruiz-Tagle; Manfred Paulmann, heredero del dueño de Cencosud, Horst Paulmann; Juan Carlos Délano y Carlos Lavín Subercaseaux, hijos de los dueños de Empresas Penta; José Manuel Urenda Salamanca, presidente de Agunsa; Pedro Pablo Laso Bambach, gerente general en Telefónica Empresas Chile S.A. y; Felipe Hurtado Arnolds, gerente general de la corredora de bolsa de Itaú Corpbanca; y Jean Paul Luksic, el hermano menor de esa familia empresarial, que está a cargo de Antofagasta Minerals.

En esa lista también figuran periodistas como Juan Pablo Larraín, ex director de El Pulso y La Tercera, pertenecientes al grupo Copesa de Álvaro Saieh; y Víctor Manuel Ojeda, dueño y director del difunto diario económico Estrategia

La lista de reconocidos empresarios es amplia. Pero hay otros que también participan de estos cursos y cuyos nombres han quedado en el olvido o, simplemente, nunca han sido conocidos. Por ejemplo, el de Roberto Levín, un reservista Cornav que fue convocado por el mismo Federico Jara para realizar operativos médicos en zonas extremas.

Levín, tras los primeros operativos, creó la Fundación Acrux, organismo de carácter privado que ha firmado convenios con la Armada para asistir a zonas extremas con reservistas médicos.

“La Fundación Acrux mantiene actualizada la información sobre la demanda del sistema público, a través de la Subsecretaría de Redes Asistenciales y Servicios de Salud regionales. Asimismo, posee un acuerdo de cooperación con el Colegio Médico, y consigue financiamiento del mundo privado para que los operativos médicos sean resolutivos y cubran las listas de espera de los lugares donde se realizan”, dice una nota de prensa publicada por la Armada en su sitio web.

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Nicolás Ibáñez junto a su pareja, Ana María Domínguez, tras el terremoto de 2010. (Foto: La Segunda).
Nicolás Ibáñez junto a su pareja, Ana María Domínguez, tras el terremoto de 2010. (Foto: La Segunda).

No está claro qué empresas donan a estos operativos médicos a través de Acrux. Otras organizaciones, como la Fundación Angelicvm, ligada a la reservista Carla Haardt, esposa del difunto Gerardo Rocha, fundador de la Universidad Santo Tomás, también participan de este proceso. Pero la Armada no especificó en su respuesta sobre donaciones si efectivamente hacían aportes, el cumplimiento tributario de las mismas, ni qué montos de dinero entregaban.

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