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Miércoles, 23 de septiembre de 2020
Plebiscito

Matías Walker: “Constitución consagra rol subsidiario del Estado. DC debe aspirar a garantizar derechos sociales”

Victor Herrero A.

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Diputado Matías Walker
Diputado Matías Walker

En entrevista con nuestro medio, el diputado que fue clave en el proyecto de ley que ha permitido el retiro del 10% de las AFP, habla de las presiones que recibió de parte de la vieja guardia de la Concertación, del proceso constituyente y de la unidad de la oposición. “No descarto nada”, afirma sobre una posible alianza con el Frente Amplio y el PC.

Desde su cargo como presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, Matías Walker se ha convertido en una pesadilla para el gobierno, pero también para los viejos estandartes de la Concertación.

Fue él quien tramitó y aprobó de manera exprés que el proyecto del retiro del 10% de las AFP pasara a discutirse en el Congreso. Y hace unos días dio luz verde para que el Servel tuviera facultades para asegurar el normal funcionamiento del plebiscito constitucional del 25 de octubre, y también estampó que el proyecto de mayor impuestos a los superricos siguiera adelante.

Todo ello parece bastante inusual para un diputado de la Democracia Cristiana que, además, pertenece a una familia que forma parte de los llamados ‘príncipes’ de ese partido. Su hermano Patricio fue senador y su hermano Ignacio Walker fue diputado, senador y ministro en los gobiernos de la Concertación.

En esta conversación con INTERFERENCIA, el diputado asegura que recibió muchas presiones para no seguir adelante con el proyecto del retiro del 10% de las AFP. La mayoría de estas provinieron desde su propio sector, en especial de los “economistas, abogados y expertos de la antigua Concertación”. Su papel incluso lo llevó a enfrentarse, vías redes sociales, con su hermano Ignacio, 17 años mayor que él.

En esta entrevista, Matías Walker habla no sólo del proceso que llevó a la aprobación del retiro del 10%, sino también sobre la unidad de la oposición y el papel actual de la DC en un Chile cada vez menos cristiano.

“Ser demócrata-cristiano hoy está muy enraizado con lo que es este nuevo Chile, que de alguna manera ha vuelto a tener conciencia del valor de lo comunitario. En cualquier momento, producto de una pandemia, de una crisis, podemos necesitarnos los unos a otros y no basta solo el esfuerzo individual para proveer a la familia de bienes básicos”, afirma.

¿Usted se considera un populista?

No, para nada. Durante la discusión del retiro del 10%, como bien dice Daniel Matamala, hay algunos que tratan de populistas a todos los que no piensan como ellos. Los más populistas y los menos serios fueron los que dijeron que se iba a incendiar el país, que las AFP no iban a tener cómo responder a las solicitudes de retiro de fondos. Ya son millones de chilenos que han retirado sus fondos y, más allá de problemas puntuales, no se incendió Chile. Finalmente fue la única medida de carácter universal que alivió el bolsillo de millones de familias que lo estaban pasando muy mal. Nunca he sido populista y esta tampoco fue la excepción.

Los economistas de la plaza, casi por unanimidad, consideraron que esto era una mala política. Su propio hermano -Ignacio Walker- dijo que si él hubiera estado en el Senado habría rechazado el retiro. Entonces, ¿significa esto que la actual oposición no está tan casada con el modelo como lo fue la centro izquierda de los últimos 30 años?

Hay muchos técnicos, economistas, cientistas políticos y abogados que opinaron desde sus dogmas. Con poco apego a la realidad. Claudio Orrego decía una frase muy buena: la cabeza piensa mejor donde están los pies. Acá hay un grupo de parlamentarios que estamos frecuentemente en terreno, que tenemos mucho contacto con la ciudadanía, con dirigentes sociales. Vimos que este proyecto era muy importante para mucha gente, para alivianar el bolsillo. Una medida sin letra chica, sin descuentos. Una persona me dijo que gracias al retiro del 10% su familia va a poder comer. Es ahí cuando me dan ganas de decirles a todos los que nos han tratado de populistas o de que estamos recurriendo a una trampa constitucional, como esbozó el presidente de la Cámara de Diputados, que se vayan a pasear un rato.

Veíamos un sentimiento de desconexión entre lo que la gente nos pedía con mucha angustia, y un gobierno que fue incapaz de llegar con un ingreso familiar de emergencia universal en el momento oportuno, como la oposición lo propuso el 28 de abril. Hubo una disociación con destacados técnicos que decían lo contrario, al punto que Juan Andrés Fontaine [ex ministro de Economía de Piñera] reconoció que se había equivocado, que esta medida ha sido un alivio a la economía del país.

Creo que es hora que todos los que pronosticaron efectos catastróficos por este proyecto de ley, pidan disculpas y reconozcan su error, porque es la única manera en que podamos tomar en cuenta sus opiniones en otros proyectos de ley.

La pandemia sanitaria se ha dado en el contexto del estallido social. ¿Cree que esta medida es un primer paso para a futuro sentar las bases de un Estado de Bienestar más fuerte, o es sólo un ‘veranito de San Juan’?

Creo que eso va a ser parte de la discusión del nuevo proceso constituyente. Después de la pandemia habrá una reflexión colectiva, y espero que un gran acuerdo transversal en cuanto a que el Estado debe garantizar derechos mínimos. Creo que podemos avanzar a una pensión universal, a un seguro universal solidario.

¿Pero ve a la derecha más dura cediendo en ese terreno?

Yo creo que vamos a tener una convención constituyente donde habrá muchos independientes que llegarán con menos carga ideológica, y que estarán más conectados con los ciudadanos que los eligieron. En ese contexto podemos llegar a consensos como esos, también cuestionando un modelo de desarrollo que hasta el momento ha estado centrado principalmente en la exportación de materias primas.

El retiro del 10% es un poco eso. Pero también demuestra que hay un Congreso Nacional que, frente a la incapacidad del gobierno de dar respuestas, da esas respuestas. Algunos nos acusaron de utilizar subterfugios constitucionales. Bueno, el Congreso agenció su poder constituyente. Porque la propia derecha en el acuerdo del 15 de noviembre [acuerdo por una nueva constitución] quiso dejar muy en claro que mientras no tuviéramos una nueva constitución, el actual Congreso conservaba su poder constituyente, hasta que se derogara la actual constitución.

"Muchos constitucionalistas, economistas, muchos representantes de la antigua Concertación nos llamaron y nos advirtieron que estábamos de alguna manera iniciando un camino peligroso, al establecer derechos sociales por una reforma constitucional".

Y el retiro del 10%, además de la actual discusión sobre el impuesto a los super ricos, tiene que ver con el derecho del Congreso para ejercer su poder constituyente y dar respuesta oportuna a las cuestiones a las que el gobierno no da respuesta. No es casualidad que incluso la encuesta Cadem señale que el Congreso ha aumentado su aprobación y valoración en 17 puntos desde febrero. El Congreso tuvo que asumir esa responsabilidad para dar alivio a gente que lo estaba pasando mal, pero también pensando en la paz social de Chile.

Algunos nostálgicos del presidencialismo fuerte acusan al Congreso de co-gobierno o, peor aún, de querer usurpar los poderes propios del ejecutivo. Eso también ha sido parte de la discusión.

Nos han acusado de eso los enamorados de un presidencialismo centralista; pero, insisto, lo que hicimos fue ejercer nuestro poder constituyente el cual la propia derecha reconoció en noviembre. Al punto que hace poco la derecha presentó un proyecto para cambiar la pregunta del plebiscito y que ya no fuera opción la convención constitucional sino que un congreso constituyente. Entonces, no se ponen de acuerdo entre ellos mismos. Lo que pasa es que ellos nunca pensaron que este proyecto tendría un apoyo ciudadano tan alto que llegó a un 90% de respaldo, y tampoco pensaron que tantos diputados y senadores de Chile Vamos, a pesar de todas las presiones, finalmente aprobaran el proyecto del retiro del 10%. Y, quizás, tampoco pensaron que este presidente de la comisión de Constitución de la Cámara iba a tener la voluntad de ponerlo en tabla y sacarlo tan rápido.

¿Recibió presiones para no llevar adelante este proyecto?

Por supuesto. Muchos constitucionalistas, economistas, muchos representantes de la antigua Concertación nos llamaron y nos advirtieron que estábamos de alguna manera iniciando un camino peligroso, al establecer derechos sociales por una reforma constitucional. Pero finalmente demostramos que teníamos una conexión con la ciudadanía muy importante para sacar este proyecto adelante. Fue importante también el apoyo de algunos profesores de derecho constitucional, como Tomás Jordán, que ratificaron la validez de este mecanismo. Fue fundamental el rol de Alejandra Krauss, ex ministra del Trabajo de Michelle Bachelet, que en la comisión defendió la validez de esta alternativa. Y por supuesto, escuchar a la gente, para sacar una medida de carácter universal que desnudó todas las falencias de la campaña del terror que se generó por parte de muchos economistas y abogados que, de alguna manera, generaron un presagio de todos los males, ninguno de los cuales se cumplió.

Y que, dicho sea de paso, tienen amplio acceso a los principales medios de comunicación de Chile. Eso también influye, creo, en el hecho de creer que la opinión de ellos es más importante porque aparece más en la prensa tradicional.

Por supuesto. Hubo un intento deliberado de los grandes consorcios periodísticos, particularmente en El Mercurio y La Tercera, de darle voz a través de columnas y cartas a personeros de los gobiernos de la Concertación a los que les tengo mucha estima. Economistas, abogados y expertos previsionales que solo tuvieron visiones negativas sobre este proyecto. Esto demostró, en primer lugar, que estaban bastante desconectados con las necesidades de los más necesitados, pero de esa gran clase media que ha visto disminuidos sus ingresos.

Lo más preocupante es que desde el punto de vista técnico se equivocaron. Cuando dijeron que las AFP no iban a poder responder a los requerimientos de retiro de estos fondos, que iba a bajar el valor de las cuotas, que iban a caer los mercados estrepitosamente… pero ninguno de esos presagios negativos se cumplieron. Muchos de los técnicos de la antigua Concertación, lamentablemente, demostraron que no solo tienen una gran desconexión con la sociedad, sino que también se equivocaron desde el punto de vista técnico.

El tema del 10% agarró mucha tracción debido a su universalidad y por la facilidad burocrática. ¿Puede esto ser una victoria ideológica, en el sentido de apuntar en el futuro a una mayor universalidad de derechos y así dejar atrás la idea tradicional de focalizar la ayuda?

Sin duda. Si hay algo que esta pandemia demostró, es que muchos de los que incluso desprecian el rol del Estado deben recurrir al mismo en mitad de una crisis. Pienso también en los profesionales que no han podido tener ingresos. Entonces esto nos lleva a pensar que todos en algún momento podemos necesitar del Estado. Y eso llevará a una reflexión sobre un Estado que asegure mínimos universales. El propio ministro Cristián Mönckeberg o el ministro Ignacio Briones reconocen que hay que avanzar, por ejemplo, hacia una pensión universal. Yo creo que de alguna manera se dan cuenta de esta realidad. Eso espero que quede plasmado en el gran acuerdo que debemos alcanzar en materia de pensiones, de seguro universal de salud y también en una nueva constitución.

"Muchos de los técnicos de la antigua Concertación, lamentablemente, demostraron que no solo tienen una gran desconexión con la sociedad, sino que también se equivocaron desde el punto de vista técnico".

Hoy tenemos una Constitución que, como bien decía Agustín Squella en una columna semana, es muy tímida a la hora de reconocer derechos sociales, y más bien asegura libertades en vez de derechos. Necesitamos una Constitución que garantice derechos económicos y sociales, porque esta pandemia demostró que nunca la gente sabe cuando va a necesitar un Estado que le tienda la mano cuando ya no es posible surgir por sí mismo. El concepto de solidaridad y mínimos garantizados va a tener mucha adhesión en el marco de la nueva Constitución.

¿Por lo tanto, uno de los aspectos centrales de la actual Constitución, que es la subsidiariedad del Estado debería ser eliminada?

Sí, por supuesto, si la Constitución de 1980 fue la Constitución de la subsidiariedad. Un partido como la Democracia Cristiana, que es comunitarista, debe aspirar a que la nueva carta fundamental tenga una visión más solidaria en el ámbito de los derechos sociales.

¿Con eso la DC se volvería a conectar con sus orígenes, no?

Sí. Yo me sentí muy cómodo empujando el proyecto de retiro del 10%. También me sentí cómodo poniendo en tabla el proyecto para que los altos patrimonios del país hagan una contribución mayor para reconstruir el país tras la pandemia. Por supuesto, eso me identifica plenamente con los orígenes de nuestro partido, que siempre se planteó desde la libertad, pero también desde lo comunitario. La DC es el partido de la reforma agraria, de la sindicalización campesina. Yo le tengo respeto y admiración a los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría, avanzamos enormemente en modernización del país, en libertades individuales, de reducción a la pobreza. Per ero ahora tenemos que avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo, marcada por un Estado moderno, eficiente, que asegure los derechos de las personas, además de garantizar libertades individuales y la democracia.

A la DC se le vio muy incómoda en el segundo gobierno de Bachelet. En 2017 varios históricos de su partido sufrieron duras derrotas en los comicios legislativos. La candidata presidencial de la DC, Carolina Goic, tuvo un pobre resultado en la primera vuelta presidencial ese año, saliendo quinta con 5,9% de los votos. Al inicio del actual gobierno de Sebastián Piñera la DC se desmarcó del resto de la oposición, negociando varias cosas con La Moneda, como la reforma tributaria. Pero en las últimas semanas, o meses, varios miembros de la DC han tomado una postura más firme frente al gobierno. ¿Dónde está la DC hoy? Este giro reciente es un giro permanente? ¿Es un giro generacional? ¿Un giro ideológico? ¿O es lo que la actualidad está imponiendo?

Hay algunos planteamientos en su pregunta con los que yo no concuerdo.

Primero, yo creo que la DC fue un partido muy leal con el gobierno de la presidenta Bachelet, y eso se ve en nuestras votaciones. Apoyamos la reforma educacional y la tributaria. En la comisión de Hacienda a mí me tocó liderar la aprobación de la reforma impositiva, aunque después se diluyó en la ‘cocina’ del Senado. Pero desde la cámara apoyamos la reforma tributaria.

"Si hay algo que esta pandemia demostró, es que muchos de los que incluso desprecian el rol del Estado deben recurrir al mismo en mitad de una crisis".

Creo que mejoramos mucho la reforma educacional, para que los recursos de esta recaudación fueran destinados a educación, más que pagar infraestructura a colegios privados, que era un defecto que tenía esa reforma en un principio. Creo que el rol de Ignacio Walker, Carlos Montes, Fulvio Rossi y Jaime Quintana fue importante para mejorar el contenido de la reforma educacional. Nos faltó avanzar más en materia de pensiones. Hubo seis democratacristianos que no votaron por la reforma previsional de Bachelet, y eso me duele hasta el día de hoy. Como también no haber avanzado más en el proceso constituyente.

Y la candidatura de Carolina Goic no fue un error, creo que era mejor candidata que Alejandro Guillier. El error fue del Partido Socialista por no apoyar la opción de Ricardo Lagos.

Nuestro error es que no creemos en nuestros propios liderazgos, nos falta creernos el cuento. Le pasó a Soledad Alvear, a Claudio Orrego y a Carolina Goic.

Y lo que hizo la DC al principio del actual gobierno de Piñera fue tratar de proponer. A la ciudadanía no le sirve una oposición que se oponga a todo, tiene que haber una oposición propositiva. Y gracias a que logramos la idea de legislar la reforma previsional, es que ahora podemos llegar a un acuerdo en hablar de una reforma previsional con solidaridad, intergeneracional, que es lo que no pudimos hacer en el gobierno de Bachelet y espero que podamos llegar a acuerdo en el Senado.

Hoy, la DC tiene mucho más ‘calle’ de lo que se cree. Muchos hablan de los alcaldes Joaquín Lavín (Las Condes), Rodolfo Carter (La Florida) o Daniel Jadue (Recoleta). Pero la alcaldesa Claudia Pizarro (DC) de La Pintana, ha hecho una gestión extraordinaria con muchos pocos recursos. Y no hay que olvidar a Carmen Frei, que es una tremenda jefa de campaña de la DC para el proceso constituyente. Además con un significado de que se va a cumplir un nuevo aniversario de lo que fue el discurso histórico de Eduardo Frei Montalva en el Teatro Caupolicán llamando a una asamblea constituyente y a una nueva Constitución.

Y la figura de Fuad Chain, presidente de su partido, ¿cómo la evalúa?

Fuad Chaín ha hecho una buena gestión, porque ha sido capaz de darle voz y visibilizar a todos los liderazgos (de nuestro partido). Ha perfilado a la DC como un partido propositivo y fiscalizador. Yo creo que hemos tenido una DC más protagonista, más unitaria.

Sus últimas respuestas me recuerdan a lo que dicen los coach de Estados Unidos. Cuando en una entrevista de trabajo te pregunten por tus debilidades, contesta con una fortaleza. Al estilo de “¿cuál es su mayor debilidad? Soy trabajólico”. ¿No hay autocrítica sobre el rol de la DC en los últimos años? O, en otras palabras: ¿cual es el rol que la DC va a jugar para lograr una mayor unidad de la oposición, unidad inexistente antes del proyecto del 10%?

Por supuesto… por eso le digo, no tenemos que cometer como sector, como centro izquierda, el error que se cometió en 2017 de plantearse en materia presidencial “todos contra la DC”, acá hay que dejar que florezcan las flores, que puedan presentarse ante el país todos los liderazgos que tienen todos los partidos y al final ver de qué manera ofrecerle a la ciudadanía todas las opciones y presentarnos de manera más unitaria posible. Y eso es una tarea de toda la oposición.

Una manera que simboliza lo que tenemos que hacer es el video que lanzó Carmen Frei, con Beatriz Sánchez, Maya Fernández y Carmen Hertz, que es transmitir unidad en la diversidad y ser capaces de hacer propuestas concretas. Porque si hay algo que ha demostrado este gobierno y esta crisis es que la derecha le hace mal a Chile y retrocedemos mucho en materias que para la gente es fundamental, como la protección social. Este gobierno no ha sido capaz de crecer, no solo con la pandemia o el estallido social, tampoco en los primeros dos años de gobierno se pudo crecer al ritmo que el gobierno había prometido. Bachelet entregó el gobierno con una economía en recuperación.

Entonces, ¿no descarta una gran unidad de la oposición, incluyendo al Frente Amplio y el Partido Comunista?

Yo no descarto nada. Nosotros tenemos que ver quienes están dispuestos a hacer una propuesta programática conjunta. No vamos a estar de acuerdo en todo, pero sí podemos ponernos de acuerdo en mínimo comunes que permitan al próximo gobierno, que va a ser un gobierno de transición hacia una nueva Constitución, darle paz social al país, asegurar crecimiento económico y seguir avanzando en libertades individuales, como el matrimonio igualitario.

"El concepto de solidaridad y mínimos garantizados va a tener mucha adhesión en el marco de la nueva Constitución".

Yo coincido con Carlos Montes, quien criticó la irrupción presidencial de Daniel Jadue, en el sentido de que hoy no es el tiempo de los nombres, es el momento de las propuestas. Y primero tenemos que ponernos de acuerdo en un marco programático común, y después veremos las propuestas de liderazgos que representen de mejor forma la diversidad de ese electorado, que hoy se identifica más con la oposición que el gobierno.

A su juicio, ¿cuáles serían esos pilares de entendimiento básico para la oposición?

La valorización de la democracia, la condena a todo tipo de dictadura, avanzar en el reconocimiento de derechos sociales básicos, como una pensión universal, seguro universal de salud, ampliar libertades individuales como el matrimonio igualitario, avanzar en la modernización del Estado, terminar con una matriz exportadora sobre la base de exportación de materias primas y avanzar en ciencia, educación, tecnología, el reconocimiento a la vivienda como un derecho universal básico, el acceso al agua potable para todas las localidades rurales. Yo le diría que hay seis o siete ejes en los que nos podemos poner de acuerdo. Y estoy seguro que van a interpretar a la mayoría de los ciudadanos del país.

¿Y qué pasa con los Derechos Humanos? Durante el estallido se produjeron fuertes violaciones a los derechos humanos, muchos llamados a intervenir o reformar a Carabineros, cuatro informes internacionales que condenaron el excesivo uso de la fuerza. ¿No debería haber también una hoja de ruta para que en Chile nunca más ocurra algo así?

Por eso digo que el primer pilar es valorizar la democracia, los derechos humanos, condenar a toda forma de dictadura. Eso pasa por hacer una reingeniería de nuestra policía. Pasaron casi 10 meses sin resultados en la investigación sobre quiénes dejaron sin sus ojos a Gustavo Gatica. Por eso, hay que modernizar a nuestras policías. Necesitamos una policía moderna, más transparente, donde la carrera policial no termine a los 20 años, eso es absurdo. Además, hay un problema grande en la formación de carabineros, tener una policía más informada sobre los derechos humanos y con más valor agregado en su desarrollo intelectual.

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Comentarios

Comentarios

A esto le.llaman prensa libre?

Gran entrevista

Muy bueno reportajes.

Muy buena entrevista. Es lo que se espera de un periodismo sin compromisos, más que el fin de informar de forma imparcial y transparente.

Bueno el reportaje y muy madura y equilibrada las posiciones del diputado DC Xavier Walker que irrumpe la historia familiar y trae el vigor de la DC de Frei Montalva. Aun queda esperanza!!

Perdon por error en identificar al diputado Matias Walker como Xavier. Lo vamos coniendo ahora por su importante labor parlamentaria, unitaria y democratica.

No soy adepto a los Walker, sin embargo, considero que este diputado ha jugado un rol fundamental como presidente de la comisión de Constitución de la Cámara. Señor Director, excelente entrevista y usted un gran entrevistador.

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