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Jueves, 21 de noviembre de 2019
Semana clave

Piñera embarca a toda la clase política en su intento por sobrevivir frente a una movilización que se impacienta

Andrés Almeida Farga
Lissette Fossa

Con los DD.HH. como espada de Damócles y una agenda social que no cuaja, la continuidad del gobierno depende de una oposición que no conecta con la movilización, y que puede hundirse con el presidente al no exigirle su renuncia.

Cerca de las 15:00 del domingo 4 de noviembre, miles de ciclistas empezaban a detener sus bicicletas en una calle adyacente a la que vive el Presidente de la República, en la comuna de Las Condes. Habían pedaleado unos 13 kilómetros desde Plaza Italia, a través del eje Providencia-Apoquindo-Las Condes, gritando consignas de protestas. Una vez allá -ante un fuerte piquete policial que les impidió acceder al frontis del domicilio de Sebastián Piñera, y bajo la mirada constante de un helicóptero policial- los ciclistas exigieron su renuncia.

Esta es una de las múltiples formas en las cuales las protestas han tomado forma, día a día, sin dar señales de desmayo, cuajando poco a poco en una exigencia que es a su vez su símbolo de victoria: la renuncia del presidente Sebastián Piñera.

Si ese fue el cierre de la segunda semana de protestas, el inicio de la tercera semana no se ve auspicioso para el Gobierno.

Para este lunes 4 de noviembre a las 17:00 horas está convocada una marcha en Plaza Italia, cuyo leitmotiv son los derechos humanos. Si bien es difícil predecir su tamaño, el contenido de la convocatoria es altamente sensible, luego de una semana marcada por el impacto del conocimiento social de las graves violaciones a los derechos humanos cometidos por uniformados especialmente en los primeros días de las protestas, pero que continúan hasta la actualidad. Esto, con la visita de Rigoberta Menchú -premio Nobel de la Paz y líder de derechos humanos en Guatemala- a Chile desde el lunes, a donde vino a entregar una carta a Sebastián Piñera.

En torno a 20 personas han perdido la vida -habiendo casos altamente sospechosos, como el de uno de los cuerpos calcinados de Kayser- hay 1.574 personas heridas, de las cuales el 10% corresponde a lesiones oculares y más de 4.000 detenidos. Esto según datos del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), pero que según Cruz Roja los números de los heridos se quedan cortos, estimando que hay estos son entre 2.000 y 2.500. Además, la semana que recién pasó fue también el escenario de la internacionalización de las imágenes de violencia ocurridas en Chile, con reportajes gráficos de grandes medios mundiales, como The New York Times, o incluso el nada izquierdista Bloomberg, para muchos, la verdadera razón para haber cancelado la APEC y la COP 25.

También, la marcha por los derechos humanos se da en un momento particularmente complejo para el INDH, que se ha llevado el grueso de la defensa legal de las personas vulneradas en sus derechos. Esto porque Sergio Micco (DC) -su presidente- en su entrevista a Canal 13 (con un Cristián Bofill recién asumido), valoró la participación de Sebastián Piñera en el No en 1988, y negó que haya violaciones sistemáticas a los derechos humanos, "y quien diga lo contrario tendrá que probarlo", dijo. Sus palabras generaron inmediato escozor en el organismo; en algunos por su falta de sentido de oportunidad y porque no debió anteponer las conclusiones antes de investigar, y en otros porque consideran simplemente que la evidencia va en contra: por ejemplo, el uso permanente de perdigones que han mutilado masivamente ojos de los manifestantes, a sabiendas de sus nefastas consecuencias, implica la autorización sistemática de reglas de enfrentamiento que violan los derechos humanos.

Para más remate, la marcha tendrá lugar luego de conocerse varios archivos secretos de Carabineros que dan cuenta de seguimientos y fichajes de líderes sociales, ambientales y de derechos humanos, tal como está dando a conocer INTERFERENCIA a través de documentación filtrada por hackers en el caso llamado PacoLeaks.

El día jueves este medio dio a conocer la lista de líderes sociales y organizaciones seguidos por Carabineros a partir de la primera filtración masiva de archivos, en la que se incluyó el caso del galardonado por el premio Nuremberg de Derechos Humanos, Rodrigo Mundaca. El domingo, INTERFERENCIA dio a conocer -luego de una segunda filtración masiva- el fichaje policial de nueve dirigentes sociales y las vigilias a personeros del mundo de derechos humanos, incluida la vicerrectora de la Universidad de Chile, Faride Zeran. Y, este lunes, damos a conocer en exclusiva el caso de los seguimientos de diez líderes sociales que luchan en la zona de sacrificio de Til Til.

Esto en un contexto en que es posible que haya una tercera filtración masiva de archivos policiales, los que hasta ahora dan cuenta de prácticas sistemáticas de seguimiento a líderes sociales y ambientales, y con los veedores de la ONU en el país (ya estuvo Amnistía Internacional).

Después de todo, durante la semana que pasó, uno de los principales objetivos del Gobierno fue respaldar a Carabineros, por ejemplo, agasajando a sus funcionarios heridos, así como intentar blindar al presidente por las violaciones a los derechos humanos cometidas, tal como hizo la vocera Karla Rubilar en Cooperativa, donde aseguró que Piñera no tiene "ninguna" responsabilidad política. 

La alianza restauradora y el laberinto opositor

El episodio de Micco en el canal ahora dirigido por Bofill puede ser leído en la señal de los esfuerzos del gobierno por lograr estructurar una alianza en pos de la restauración del orden tradicional, que incluya a moros y cristianos, conduciendo la discusión hacia la agenda social.

La prensa escrita tradicional y los canales de televisión durante el fin de semana estuvieron llenos de señales en este sentido. Por ejemplo, la portada de El Mercurio destaca la entrevista al ministro del Interior Gonzalo Blumel, cuyo título es "La principal tarea de estos días es restablecer los puentes de diálogo entre el Gobierno y la Oposición"

Uno de los episodios más significativos de ese camino político lo ofreció el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, quien dijo que su partido se abriría a condonar el CAE (crédito con aval del Estado) y a ampliar la gratuidad en la educación superior. Un canto de sirena que incluso tocó los oídos del diputado de Convergencia Social, Gabriel Boric. "Quien crea que su visión tiene que imponerse en un 100% o si no nada, sencillamente no será aporte. Este momento se trata justamente de mirar y dialogar más allá de los que piensan igual a uno", dijo el parlamentario en un retuit a Desbordes. 

Sin embargo, con una popularidad en el suelo según varios sondeos, el Gobierno no goza de liderazgo como para llevar la agenda del país. Es por eso que la discusión política más bien ha girado hacia el cambio de la Constitución. El propio Boric es prueba de eso, pues en su mismo Twitter abundan las alusiones a favorecer dicho cambio.

Asimismo, al interior de varios grupos de discusión política, existe consenso respecto de que la agenda debe transcurrir hacia ese derrotero. Después de todos, según Termómetro Social, de COES y el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, el 80% está de acuerdo con un cambio de Constitución.

Sin embargo, cabe la pregunta acerca de si no será la pregunta la equivocada para interpretar el sentir político de una movilización social que no cuenta con voceros, ni líderes, y que -es más- delezna de ellos. Así dadas las cosas, vale la pena preguntarse si la pregunta correcta no es más bien respecto a qué tan de acuerdo o desacuerdo está en que la renuncia del presidente Sebastián Piñera es la clave para superar la crisis.

Esto, porque una salida institucional, a la antigua, en la que los políticos se ponen de acuerdo para cambiar algo, parece no avenirse con el espíritu de la movilización, la que -si bien se ha ensañado con particular fuerza contra Piñera, quien terminó simbolizando todo lo que no se quiere del país- mantiene la ya inveterada desconfianza ciudadana en toda la clase política.

De hecho, la misma encuesta muestra que la ciudadanía considera en un 70,4% que el Congreso no está dispuesto a reconocer el conflicto ni las demandas sociales. Una cifra peor que la que se le asigna al propio presidente (70,2%). Asimismo, el Congreso es la institución que goza con menos confianza ciudadana (2,4%), muy debajo de -por ejemplo- Carabineros (3,8%).

En síntesis, se podría concluir de esos datos que casi todo el mundo está de acuerdo con cambiar la Constitución, a la vez que nadie quiere que el cambio lo haga el Congreso en conjunto con el Gobierno de Sebastián Piñera.

La pimienta sindical

Otro evento que hace de esta semana potencialmente explosiva tiene que ver con lo que está sucediendo al interior de los sindicatos de las grandes empresas del país, en especial las estatales.

Los trabajadores del cobre han comenzado a hablar de un paro nacional, encabezado por Codelco. Según fuentes de la estatal, diferencias internas generaron el quiebre de la directiva de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), que agrupa a los sindicatos de Codelco. La FTC -según estas fuentes- se reunirá este miércoles en una asamblea, para evaluar una posible paralización, mientras trabaja en un consejo extraordinario para la elección de su directiva.

Por su parte, en Chuquicamata, el presidente del sindicato n°3, Rolando Milla, cree que es necesario que los trabajadores de Codelco se unan a las paralizaciones, en favor de cambios sociales importantes.

"Nosotros creemos que el país tiene que tener los recursos para poder hacer lo que el pueblo está exigiendo y eso sale del cobre. Yo creo que el pueblo necesita que Codelco tome las riendas, imaginemos que por cada tonelada de concentrado que se vende se pierden entre 700 a 900 dólares, por los subproductos que se dejan de vender, y vendemos miles de toneladas al año", comenta Milla.

En el sector portuario, la Unión Portuaria se reunirá con Unidad Social el día martes, en Santiago, para definir sus próximas paralizaciones en conjunto con los gremios sindicales que componen el movimiento.

En cuanto a ENAP, el día de ayer circuló un audio de un dirigente sindical en el que daba por cierto un paro nacional para el viernes, en conjunto con los trabajadores del cobre, los portuarios y los de Metro. Si bien al final el llamado fue desmentido por otros líderes sindicales, el episidio da cuenta de los ánimos dentro de la petrolera.

Por su parte, los líderes sindicales de Metro, descartaron de plano sumarse a un paro.

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Comentarios

Comentarios

Micco lo estaba haciendo bien, pero su comentario de relativizar lo sistematico de violación ddhh en este periodo....es decepcionante....se alineó con la directiva de su partido??

Me interesa acceder a información libre, propuesta por periodistas que interpreten los hechos con una ética fuerte.

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Invito a las autoridades a "leer y escuchar-comprensión oral y escrita", lo que ha ocurrido dice: *no más corrupción *autoridad moral para tomar decisiones *Por lo anterior, deben renunciar quienes tienen prontuario policial ( partiendo por quién es el ícono de esto) el presidente que tiene apoyo del 9%, osea de cien, nueve siguen siendo fieles. *la institucionalidad debe continuar con los "limpios" dentro de su condición humana *castigo retroactivo los delitos de cuello y corbata Allí bajará enormemente el pillaje y el saqueo. Se acerca un poco a la justicia. Paz y bien

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