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Lunes, 21 de octubre de 2019
Académico de la Universidad de Concepción

Ricardo Figueroa: “La carretera hídrica es un proyecto catalizador de conflictos futuros”

Paula Huenchumil desde Concepción

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Foto: Paula Huenchumil
Foto: Paula Huenchumil

El proyecto de US$30.000 millones que propone la Corporación Reguemos Chile liderada por Juan Sutil ha levantado diversos cuestionamientos. “El río Biobío podría disminuir en un 50% su caudal de aguas”, afirma el experto.

El académico de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción e investigador del Centro EULA-Chile, Ricardo Figueroa Jara, conversó con INTERFERENCIA acerca de los eventuales impactos que podría tener el proyecto de la carretera hídrica que propone la Corporación Reguemos Chile, liderada por Juan Sutil, el empresario ‘pro mapuche’ que busca privatizar tierras indígenas. El proyecto que contempla una inversión de US$ 30.000 millones ingresó a comienzos de septiembre al Ministerio de Obras Públicas, para ser evaluado y así ser discutido su nivel de prioridad.

“Cuando conocimos la idea de este proyecto, hace diez años, nosotros comenzamos a indagar cuál es el efecto que tiene este tipo de megaproyectos que son bastantes elevados, principalmente porque se lanzan ideas con valoración económica y con un lobby mediático que parece ser la panacea de una solución de muchas cosas, pero en realidad no se han hecho los estudios finos de los impactos reales de un proyecto de este tipo”, explica Figueroa, que también es Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Málaga.

La Carretera Hídrica consiste en un proyecto de cinco tramos de canalización, los cuales permitirían transportar agua desde el sur hacia el norte del país, específicamente desde la Región del Bío Bío hasta Atacama.

¿Cuáles podrían ser sus impactos ambientales?

Estamos en una zona que es una de las más afectadas con el cambio climático. Chile en general, es uno de los diez países más afectados, porque tenemos siete u ocho de los indicadores más altos en referencia del cambio climático, pero especialmente la región mediterránea, porque siempre está sometida a grandes fluctuaciones. Recordamos el año 2006 cuando se inundó Concepción, luego viene un periodo de diez años de sequía. Pareciera ser que cuando tenemos años de sequía, también tenemos sequía memorial y cuando hay inundaciones, se nos olvidan las sequías y empezamos hablar de planes de riego. Pensamos que estas cosas ocurren de manera alternada frente a la incertidumbre que tiene el cambio climático, esto se hace más extremo todavía, tanto así que el río Biobío podría disminuir casi en un 50% parte de su caudal y están pensando en sacarle agua.

Otra de las situaciones importantes es que el río Biobío, a partir del 2015, tiene una norma de calidad: existen 19 variables y gran parte de esas normas ya fueron superadas, ¿qué significa eso? Esto es igual que los planes de descontaminación atmosférica, muchas de las variables son superadas, por lo que habría que entrar a un plan de descontaminación; en el agua es exactamente lo mismo, porque el río no es capaz de similar el nivel de contaminantes que está recibiendo, imagínate si le sacas agua al río, su capacidad de dilución la sigues bajando a casi un 50% de los caudales.

Segundo, lamentablemente el agua no se ve como un recurso de necesidad primaria o como un derecho humano, sino que se está viendo como un recurso material, parte de un proceso industrial, de la minería o agricultura, donde se planta, se cosecha y se vende, produciendo divisas. Hablamos del PIB “por allá arriba”, entonces el agua no se está mirando como un recurso esencial, sino que es parte de ese proceso industrial, es una materia prima más, pero no se ve como un recurso de vida.

Cuando hablan de la escasez hídrica de la zona central del país, tres o cuatro regiones, dicen que la gente y los animales se están muriendo por falta de agua; sí, es verdad, pero la carretera hídrica no está pensada para ellos, porque no les va a solucionar los problemas. La carretera está pensada para aumentar la agricultura, la exportación principalmente, porque se habla de aumentar más de un millón de hectáreas de regadío para alimentar el crecimiento mundial. Eso es imposible, nosotros no vamos a salvar la humanidad. Tampoco la minería va a solucionar el problema de las comunidades. Pareciera ser que esto es un problema desde Santiago al norte, pero si miras a los alrededores, tenemos Cabrero y regiones y comunas alrededor que están sin agua, siendo alimentadas con camiones aljibes, gastando millones de dólares al año. ¿Por qué con ese dinero no se implementan sistemas efectivos? Se desarrollan APR, Agua Potable Rural, las instalan y resulta que a los dos meses no tienen agua, porque no se saben dónde están distribuidas las napas subterráneas que pueden alimentar estos pozos, se lo entregan a la comunidad y “arréglate como puedas”, se hacen mal cosas, no se planifica.

En una entrevista en CNN Chile, Juan Sutil, comentó que “solo se extraería un 2% del agua de la correntía de invierno, hay que entenderlo como una oportunidad”. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Eso que dicen que el agua se pierde en el río, tiene bastantes errores. Primero, el agua no se pierde, porque al llegar al mar cumple parte del ciclo hidrológico, evaporarse para volver en un proceso de purificación. Si no fuera por eso no tendríamos agua limpia corriendo por los ríos. Por otro lado, está alimentando la zona costera para la productividad, gran parte de la productividad depende del agua que llega por los ríos. Si le quitamos caudal al río también disminuimos la productividad y vamos a tener después a los pescadores reclamando porque no tenemos nutrientes llegando al mar. Si te fijas este proyecto es un catalizador de conflictos.

¿Hay alguna experiencia a nivel mundial que destaque?

Lo que nos dice la experiencia internacional es que, cuando hemos llevado agua desde un lugar que había agua hacia un lugar desértico, finalmente tenemos dos desiertos. En segundo lugar, aquella población que es receptora siempre dependiente de la que cede el agua. Basta que esta le cierre la llave, para que todo lo que pueda desarrollar se caiga, por lo tanto, siempre te estás moviendo en la incertidumbre. El lugar de origen no puede desarrollar sus propios proyectos, porque está amarrada a entregar agua, pero a su vez le estás quitando un recurso y modificando el sistema, dependiendo de la forma que se haga, vienen otros problemas asociados como introducción de especies exóticas, alteración de la fauna local, pérdida de biodiversidad, podríamos enumerar un montón de deficiencias asociadas a este tipo de proyectos.

Cuando uno revisa estos proyectos a nivel mundial, lo primero que te dicen es: “señor deje de despilfarrar agua” y veamos si realmente necesita agua. Segundo, busque nuevas fuentes de agua, optimice las fuentes de agua, y la forma que usa el agua, la tecnología para la agricultura. Hoy en día prácticamente tienes la tecnología para saber el agua que necesita planta a planta, con un censor en la tierra, como que la planta te dijera “hoy tengo sed”. No necesitas canales abiertos, como lo hace la agricultura tradicional que inunda. A los canales, en vez de que estén expuesto al sol, evaporándose la mitad del agua, les puedes poner árboles alrededor de la rivera para protegerse de la evaporación, siendo aguas de mejor calidad. Hay muchas formas: se pueden utilizar las aguas de inundación de los ríos como reservorios de agua y no estar pensando en diques ni trasvases.

Hoy en día hay que avanzar hacia la tecnología verde, eso es el futuro. No podemos pensar que “se nos acabó el agua, la solución es una carretera”. Esta solo la va a usar quien pueda pagar, porque todo esto está sustentado en los derechos de agua, en el código de aguas. Por lo tanto, tengo que tener derechos de agua, los que cuestan mucho dinero. ¿La podrá pagar el personaje que necesita agua para sobrevivir? No, la pagará la industria y el productor. Es un negocio que no va a solucionar los problemas reales del país.

Tajo Segura de España, que inunda gran parte de los jardines de Murcia para producciones principalmente de aceite oliva, fue un canal que originalmente se hizo para regar 50.000 hectáreas, y hoy se riegan 90.000. Porque cuando hay disponibilidad de aguas, generas nuevos proyectos, porque te haces más ambicioso. Ese es el problema con todas estas obras, porque se hacen pensando en solucionar el problema más inmediato, pero no se planifica desde la necesidad real. La carretera hídrica de Murcia ha aumentado tanto la contaminación,­­­ que hoy el problema no es en el río en sí, sino la zona costera, provocando que todo el turismo de Murcia vaya decayendo, porque ya no te puedes meter a la playa. Los barcos que recolectaban mariscos, hoy recolectan medusas para poder seguir manteniendo el turismo. Imagínate el ciclo vicioso que se ha formado.

La historia de Chile es una historia que se repite y que es manejada por los industriales y los empresarios, pero no es pensada con planificación real que nos permita vivir en un ambiente sano, con una calidad de vida adecuada para la sociedad actual.

El Valle de California es un buen ejemplo, en el sentido que ha sido gestionada con mucha investigación científica, pero siguen los problemas de invasión de especies exóticas, y una cuenca que tiene problemas de agua.

¿Les solicitaron algún tipo de estudio desde la Corporación Reguemos Chile?

No nos han solicitado estudio, pero la Carretera Aqua Atacama sí vino a mostrarnos el proyecto y él siempre ha estado abierto a que conversemos sobre los problemas que nosotros vemos. En cambio con la carretera hídrica no ha habido mucha transparencia y participación.

REMATE DE AGUAS

¿Cuál es su opinión respecto a lo que ocurrió en Concepción cuando comunidades mapuche ganaron la pulseada por derechos de agua del Bío Bío?

El Código de Aguas data de hace más de 50 años, pero su última modificación importante fue en 1981, cuando se estableció que el uso del recurso hídrico sería mediante una solicitud de derecho administrado por la Dirección General de Aguas. Cuando ocurrió eso, ¿cómo le haces entender a las comunidades indígenas que el agua se separó del territorio?

Hoy casi todos los ríos de Chile tienen dueño, y por eso lo que suele suceder es que se llame a remate para aquellos derechos que todavía quedan disponibles. En 2005 se modificó la ley para evitar la especulación, porque yo tengo un derecho en el bolsillo, no lo ocupo, pero sé que se va a instalar una hidroeléctrica o ahora mismo la carretera hídrica, entonces se lo vendo al precio que yo quiera, por eso uno de los mercados más crecientes en Chile es el mercado del agua, es uno de los que mueve más dinero a nivel nacional.

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