Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Sábado, 31 de Enero de 2026
[Interferencia América Latina]

Venezuela culpa a Cuba del ataque de EE.UU. y de la muerte de Chávez

Carel Fleming (desde Washington D.C.)

Venezuela culpa a Cuba de no haber detectado el ataque a Caracas a tiempo. Los agentes cubanos confundieron acumulación de datos con influencia estratégica. Tener información no es lo mismo que poder usarla. Y en este escenario, usarla habría sido inútil y suicida. Cualquier intento de presión habría unificado al aparato de seguridad estadounidense y acelerado la intervención. La Habana lo sabía. Por eso eligió no actuar.

Durante décadas, Cuba tenía una inteligencia omnipotente, infalible, capaz de anticiparlo todo y de sostener regímenes aliados contra cualquier presión externa. En Venezuela no fueron socios: fueron tutores, custodios y dueños de los hilos reales del poder. Pero esa supuesta hermandad revolucionaria se resquebrajó hace años. Según documentos confidenciales extraídos durante el ataque en Caracas por comandos del Delta Force desde el búnker de Nicolás Maduro, el fallecimiento de Hugo Chávez habría sido un asesinato ordenado por Fidel Castro, y explica en detalles las razones de esa operación cubana.

Ahora, casi trece años después, el quiebre entre Venezuela y Cuba se volvió definitivo. Caracas culpa a los agentes cubanos de no advertirles de la intervención de Estados Unidos. El pasado 3 de enero, la inteligencia cubana dejó de ser todopoderosa y menos aún confiable.

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela no fue solo el final del chavismo como proyecto regional, sino la prueba más contundente de que la inteligencia cubana ya no tenía capacidad real de protección, disuasión ni control. No falló por sorpresa. Falló porque el sistema estaba agotado, infiltrado y superado desde dentro. Caracas responsabiliza a la inteligencia cubana, pero la desconfianza comenzó desde que Hugo Chávez se enfermó, y aumentó cuando falleció. La Habana siempre tuvo intimidada a los Chavistas. Saben sus más oscuros secretos. Pero ahora que Estados Unidos es el nuevo “administrador” ya esa información es irrelevante.

Venezuela no solo está rota social y económicamente: está políticamente desconfiada de quien durante años fue su tutor silencioso. Cuba dejó de ser el aliado estratégico y pasó a ser un socio incómodo, observado con sospecha dentro del propio chavismo. La relación, construida sobre control, inteligencia y dependencia, hoy se resquebraja porque Caracas empieza a preguntarse si La Habana fue alguna vez un socio o siempre fue un carcelero, y hasta posiblemente los asesinos de su líder Hugo Chávez.

¿Cuba eliminó a Chávez?

Los miembros del Delta Force de Estados Unidos, apoyados por informaciones de la CIA, no solo extrajeron a Nicolas Maduro y su esposa, sino que también bolsas de documentos y discos duros. Una alta fuente que participó como analista en el operativo, y tuvo acceso a los informes, comentó que uno de esos archivos le llamó mucho la atención: la versión, de la enfermedad y posterior muerte de Hugo Chávez no habría sido una casualidad biológica, sino una operación de la inteligencia cubana en la que Fidel Castro, habría ordenado la muerte del expresidente venezolano, y las razones son aún más llamativas.

Según indican los documentos, Fidel Castro se habría enterado de que, mientras él enfrentaba graves problemas de salud, Chávez exploraba la idea de ser él quien reemplazara el liderazgo cubano en la revolución regional. Hugo Chávez, compartió su idea a un grupo de generales cubanos, en que él dirigiría Cuba desde Venezuela y los generales en La Habana serían sus ministros. Algo parecido a lo anunciado ahora por Donald Trump de querer ser el CEO de Venezuela.  

Los documentos muestran las versiones del alto mando cubano, particularmente a generales de inteligencia que jamás aceptaron la idea de Chávez y menos perder el control sobre Venezuela, su principal activo estratégico en América Latina.

Esos generales habrían advertido a Fidel Castro que Chávez ya no era confiable. A partir de ahí —según narran los documentos confidenciales— la relación se congeló, el respaldo se volvió vigilancia y, de manera repentina, Chávez se enfermó. Castro le ofreció trasladarlo a La Habana para darle “mejor atención y seguridad” donde se debilitó más aún. Desde que se le detectó su enfermedad y murió pasó un año y nueve meses. El plan del líder venezolano había sido desarticulado y la amenaza eliminada por Fidel Castro, quien falleció casi tres años después que Chávez.

Tras la muerte de Hugo Chávez, comenzó a instalarse en círculos de poder una convicción inquietante: que para Fidel Castro el verdadero plan no era sólo sobrevivir a Chávez, sino reemplazarlo por alguien mucho más manejable. En esa lógica, Nicolás Maduro aparecía como la pieza perfecta. Sin carisma propio, sin liderazgo militar real y sin una base orgánica comparable a la de Chávez, Maduro representaba la oportunidad de oro para que La Habana pasara de la influencia a la subordinación total de Venezuela. Un presidente débil, dependiente y aislado era más útil que un comandante popular con agenda propia.

La diferencia se notó de inmediato en los anillos de seguridad. Chávez nunca permitió una custodia extranjera tan invasiva ni una presencia cubana tan profunda en su entorno íntimo. Chávez tenía escoltas cubanos, ya que después del golpe de estado en su contra del 2002, ya no confiaba en algunos generales. Pero nunca tantos como en la administración de Maduro que fue rápidamente rodeado por asesores, escoltas y operadores cubanos, desplazando a cuadros venezolanos y blindando el poder desde La Habana. No se trataba de proteger al presidente, sino de controlarlo. Así, Venezuela dejó de ser un aliado estratégico para convertirse en un territorio administrado, donde las prioridades ya no se decidían en Caracas, sino en función de los intereses de Cuba y de su élite política.

No hay autopsia política que cierre este caso, pero el daño ya está hecho. La sola circulación de estos documentos y versiones confirma que la alianza Cuba-Venezuela murió con Chávez. Hoy, en Miraflores, nadie cree en la hermandad revolucionaria ni en la lealtad cubana. Lo que antes se aceptaba por miedo, hoy se comenta como advertencia: en el proyecto chavista, Cuba no solo asesoró, también decidió, y cuando sintió amenazado su poder, no dudó en cortar el hilo.

En los niveles de servicios de inteligencia no es extraño este tipo de operaciones. De la misma forma los norteamericanos sospechan de la CIA y el Mossad de estar detrás del asesinato del presidente John F. Kennedy.

Venezuela culpa a Cuba de no haber detectado el ataque a Caracas a tiempo. Los agentes cubanos confundieron acumulación de datos con influencia estratégica. Tener información no es lo mismo que poder usarla. Y en este escenario, usarla habría sido inútil y suicida. Cualquier intento de presión habría unificado al aparato de seguridad estadounidense y acelerado la intervención. La Habana lo sabía. Por eso eligió no actuar.

Ese silencio no fue astucia ni cálculo fino. Fue reconocimiento de impotencia. Cuando la decisión política ya está tomada, los archivos no detienen helicópteros ni operaciones especiales. La inteligencia cubana quedó reducida a un archivo muerto frente a un poder que ya había definido el desenlace.

La caída de Venezuela fue rápida porque estaba fragmentada, negociada e infiltrada desde adentro. Altas figuras del chavismo comenzaron a colaborar mucho antes del colapso final. No por convicción democrática, sino por instinto de supervivencia y dinero. Cuba no pudo evitarlo porque ya no controlaba a nadie.

La inteligencia cubana siguió operando como si la Guerra Fría no hubiera terminado. Creyó que el miedo, la vigilancia y la lealtad ideológica eran suficientes para blindar un régimen. No entendió que el nuevo poder se mueve por información accionable, tiempos rápidos y traiciones internas.

Cuando el tablero regional se redefinió, Cuba ya no tenía aliados fuertes ni capacidad de escalamiento. Su inteligencia sabía mucho, pero ya no podía hacer nada con ese conocimiento. Y cuando la inteligencia no puede actuar, deja de ser inteligencia y se convierte en memoria.

Estados Unidos no necesitó neutralizar a Cuba directamente. Solo esperó. El colapso interno del chavismo hizo el trabajo. La inteligencia cubana observó, entendió lo que ocurría, pero ya no tenía herramientas para intervenir.

Durante días, The New York Times y The Washington Post tuvieron indicios claros de que algo mayor se estaba gestando contra Venezuela. No lo publicaron. No por censura, ni por alineamiento político, sino por una razón simple: no arriesgar la vida de soldados estadounidenses en una operación en curso. Ese silencio contrasta con la ceguera —o la irresponsabilidad— de la inteligencia cubana. O no supieron leer las señales que sí detectaron redacciones civiles a miles de kilómetros de distancia, o las leyeron y optaron por ignorarlas. Ambas opciones son igual de graves.

Si no supieron, confirma la derrota estructural de sus aparatos de inteligencia. Si supieron y no actuaron, entonces aceptaron sacrificar a sus propios soldados con tal de no convertirse ellos mismos en el blanco directo del ataque.

Mientras los grandes medios estadounidenses decidieron callar para proteger vidas, los servicios que se suponía debían anticipar, evacuar o neutralizar la amenaza no hicieron nada visible. La pregunta que queda flotando es incómoda: ¿la inteligencia cubana fue superada… o eligió no ver para no pagar el costo político de admitir que el ataque era inevitable? En cualquiera de los dos escenarios, el resultado es el mismo: vidas perdidas, poder evaporado y una región que descubre demasiado tarde que quienes decían protegerla ya no tenían control de nada.

Cuba terminó cuando dejó de ser creíble para sus propios aliados. Y cuando eso ocurre, no hay discurso que lo sostenga. La inteligencia cubana no perdió un aliado: perdió su lugar en la historia del poder regional.

Tras el ataque los agentes cubanos comenzaron a huir de Caracas. Unos rumbo a México y otros a Panamá. Colombia, no es una opción. Petro los puede blindar sólo hasta agosto. En el caso panameño, los espías cubanos tienen protección del gobierno, que dice ser anti-chavista, pero por debajo de la mesa, el presidente José Raúl Mulino, opera y hace negocios con la familia panameña Carretero Napolitano, empresarios de la construcción en Venezuela y Cuba y socios de Nicolas Maduro y la familia Castro. Los Carretero Napolitano fueron sancionados hace unas semanas por Estados Unidos por corrupción. El actual presidente panameño, incluso usa el mismo avión privado en el que viajan los Castro y que utilizaba Maduro.

Por años Cuba y Venezuela han tenido una fuerte presencia de servicios de inteligencia en Panamá. Su capital es como la película “Casa Blanca”, un enjambre de espías de todo el mundo intercambiando información. Los agentes cubanos al salir de Venezuela hacen recordar la última escena y el famoso diálogo entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, “si ese avión despega y tú no vas con él, lo lamentarás. Tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero sí pronto… y para el resto de tu vida”.



Los Más

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.



Los Más

Comentarios

Comentarios

No esperaba leer esta basura en Interferencia

Que manera de inventar falsedades sin citar absolutamente ningún documento ni oficial ni extraoficial, ni cubano ni venezolano, una fantasia más de las muchas que circulan estos días sobre lo que pasó en Venezuela, cosa rara en este analista, es muy curioso... La desinformación como campo de batalla (en torno a lo que ha sucedido en Venezuela) En momentos de extrema tensión política y militar, como el que vive hoy Venezuela tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, lo primero que suele caer no es un gobierno ni una institucionalidad: lo primero que muere es la verdad. Y sobre ese vacío se monta rápidamente un festín de rumores, especulaciones apresuradas, operaciones psicológicas y conclusiones interesadas.   Estamos asistiendo precisamente a eso. Un clima saturado de desinformación, amplificado por redes sociales, por vocerías supuestamente críticas y, lo más delicado, por sectores que se reclaman revolucionarios pero que terminan certificando, por izquierda, las tesis del enemigo. https://sergiomedinaviveros.blogspot.com/2026/01/la-desinformacion-como-campo-de-batalla.html No hubo traición ni claudicación. Esas son las tesis imperiales para dividir y hacer implosionar la Revolución Bolivariana. Por Ramón Grosfoguel/Indymedia Argentina. Quisiera brindar una explicación alternativa a la que se pretende instalar desde el imperio sobre lo ocurrido en Venezuela la madrugada del 3 de enero de 2026. Es evidente que existió una subestimación, por parte del gobierno y las Fuerzas Armadas (FANB), de la capacidad del imperio para sabotear el sistema defensivo. Había un plan A, pero no un plan B. No se contempló la posibilidad de que, mediante el ingreso de aviones y helicópteros, se bloquearan radares, comunicaciones, armas antiaéreas y, en general, el sistema de defensa en su conjunto. https://sergiomedinaviveros.blogspot.com/2026/01/ataque-yanqui-contra-venezuela-una.html

Interferencia, por arte de magia o por vínculo “especial” con la CIA o el Departamento de Estado, obtuvo información “privilegiada” para afirmar que Hugo Chávez fue asesinado por el gobierno cubano, que el éxito del ataque militar de EE.UU a Venezuela fue producto la inoperancia de la inteligencia cubana y las contradicciones políticas entre ambas naciones. O, este artículo, es propio de una mente febril, insana o, simplemente, de alguien servil a los intereses del imperio. No acepto la manipulación mediática que se hace con este artículo a través de este medio.

Las teorías (más bien hipótesis) conspirativas tienden a acentuarse en tiempos de incertidumbre y falta de razonamiento.

Una vez más el medio Interferencia, al cual estoy suscrita, se suma a la falsedad del imperio. Hasta cuándo mantendrán esta política informativa?. Avisen para darse de baja

Solo debo decir que la CIA y los Delta son unos genios barbaros. Ya solo queda esperar que capturen o eliminen al meón del Furrial. Ahí lo que queda del chaburrismo se caerá solito, ya veremos cuanto dura la lealtad de los pocos comegorgojos mugrosos que quedan.

La historia está interesante, pero no hay cómo saber si es verdad. ¿Dónde se pueden encontrar los documentos filtrados que hablan de todo lo que se menciona aquí? Si no se muestran los documentos entonces no hay como creer todo esto, pero estuvo entretenida la lectura. Deberían mostrar estos documentos que dicen que existen y no aparecen por ningún lado si se consideran un medio serio.

El articulo parace más bien una novela, haciendo afirmaciones que no son confimables. Por curiosidad leí otro artículo del/de la autor(a) sobre Chine en America Latina y oh sorpresa, lo mismo un relato fantasioso de hechos incorfirmables, afirmaciones ni fundamento. Me da pena decirlo, me recuerda el titular " Muertos como ratones". Estos articulos son instrumentos de intoxicación típico de servicios de inteligencia. Es tan burdo el relato que no cabe duda de quién es el contratante.

El artículo de Fleming sobre Venezuela y Cuba no sólo es vergonzoso, sino ridículo. Ni un solo dato o fuente verificable junto a aseveraciones que no soportan un ápice de análisis crítico. Hay dos posibilidades: o Fleming se burla de lo que diario dice en su presentación "¿Y cuál es nuestra línea editorial? Nuestra filosofía es simple: publicamos todas las historias que merecen y están listas para ser publicadas. Las únicas barreras son dos: ser veraz y que la historia tenga interés público.", o la aseveración del diario es una burla a todos sus lectores

Es una de las cosas más absurdas y venenosas que he leído en mi vida. Sería largo ir desmontando cada aseveración pero no coincido para nada con el artículo. La CIA lo hubiera escrito de forma más creíble. Además demuestra gran ignorancia sobre la idiosincrasia cubana, de Fidel, de Chávez y de los venezolanos de izquierda.

Me sorprende esta publicación.... 32 cubanos murieron defendiendo la dignidad de América Latina, no sólo de cuba y Venezuela.... Por eso no puedo no sólo no creer en esta hipótesis sino rechazarla de plano... Interferencia por favor háganse una revisión urgente...

. Es correcto, a Chávez lo mataron en Cuba. El día antes de su última salida de Venezuela a Cuba, por desgracia, el estaba super saludable... En Cuba lo durmieron para operar una Mentira.. Y ahí lo mataron... Prueba? I 6 meses después, Raúl Castro anuncia al mundo que el Barack Obama, asesino cómplice, visitaría la Habana, nadie sabía, Caracas quedó como el mundo entero en schok. Había que matar a Chávez y sacarlo del camino de Estados Undidos.. Cuba ha sido la maldición caída sobre Venezuela. La ministro de Turismo de Venezuela es una Cubana, qué no sabe donde queda la cueva del Güacharo y y mucho menos hacer una Arepa.. Esa Enana no representa a Venezuela lo qué da es pena. 😱😭😳🤔🤬🤬🤬🤬

Añadir nuevo comentario