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Lunes, 30 de Marzo de 2026
Elecciones USACH

La oscura compra del instituto profesional Arcos que marca las próximas elecciones en la Usach

Felipe Saleh

La elección a rector tiene dos candidatos y una candidata, incluido quien ejerce la función en calidad de suplente. Cristián Muñoz, es el único que no ve problemas en una operación que está detenida hace meses por la Contraloría y que despierta serias dudas de transparencia y viabilidad entre los otros postulantes a la rectoría y académicos que han tenido los números a la vista.

Este año, la Universidad de Santiago no solo estrenó torniquetes en sus accesos. También, en el patio más cerca del metro, hay tres fotografías de gran tamaño con el rostro de los dos candidatos y la candidata a la rectoría por los próximos cuatro años. Hace una semana, el colegio electoral determinó el orden de los postulantes en la papeleta para el próximo 15 de abril. En la posición número 1 estará el actual rector suplente, Cristián Muñoz Canales, luego viene Andrea Mahn Osses, que podría ser la primera mujer rectora en los 175 años de historia que tiene la institución, y por último Pedro Palominos Belmar, un académico de ingeniería que ha ocupado dos veces el cargo de Prorrector, equivalente al “ministro de Hacienda” en un gobierno, durante la administración de Juan Manuel Zolezzi, y al comienzo del mandato de Rodrigo Vidal, cuya elección se anuló después de un fallo del Tricel en noviembre pasado.

Menos claridad que en la papeleta, hay en la operación financiera que marca el ambiente electoral. Se trata del proceso para activar el préstamo con garantía estatal que le permita a la Usach comprar el Instituto Profesional Arcos, por $11.500 millones de pesos.

La cifra es parte una operación aprobada por la Dirección de Presupuestos (Dipres) en abril de 2025, por la cantidad total de $32 mil millones. El actual rector suplente, Cristián Muñoz, parece ser el único que no encuentra problemas en esta compra, que fue sorpresiva y rápidamente aprobada el 18 de diciembre de 2024, en una sesión del Consejo Universitario, por 24 votos contra cero, según está consignado en el acta de la reunión, que es información pública.

En esa reunión, el entonces rector Rodrigo Vidal, planteó que la idea de comprar el instituto Arcos, por un total de $10 mil millones surgió de una conversación que vino desde la subsecretaría de Educación Superior. De hecho, ese día estaba presente el subsecretario Víctor Orellana, lo que se entendió como una “presión” por aprobar la idea.

Después de Vidal, vino la intervención de Cristián Muñoz, a esa fecha Prorrector,y como tal, con pleno conocimiento de la situación financiera de la Universidad. Muñoz, hoy rector suplente y candidato a quedarse como titular, asegura que la operación es totalmente transparente y responsable.

“Contábamos con la información necesaria que nos permitió concluir que la compra de la infraestructura del instituto y la integración de sus estudiantes a la Universidad no solo es una iniciativa viable, sino también conveniente, desde los puntos de vista académico, económico y social. Por esta misma razón, las instancias colegiadas respectivas aprobaron, sin ningún voto de rechazo, la propuesta de compra”, dice a Interferencia.

Cuatro diapositivas

A pesar de la unanimidad que cita el rector Muñoz, los reparos a la operación vienen desde hace meses. Luego de que la DIPRES autorizara la garantía estatal para un préstamo de $32 mil millones (el 80% de lo que pedía la universidad) con un decreto de abril de 2025. Meses antes, el 28 de enero del año pasado, una denuncia anónima pero muy detallada advirtió a la Contraloría General de la República, sobre las irregularidades en el proceso de compra, para evitar que la entidad “tome razón” de lo decidido por el Consejo Universitario en diciembre de 2024.

La denuncia anónima enfatiza que la decisión fue tomada sin la información completa y solo hubo a la vista “cuatro diapositivas”. El texto recuerda que el propio rector de entonces, Vidal, secundado por Cristian Muñoz, reconoce que la decisión se tomó “la noche anterior” en acuerdo con el Ministerio de Educación y por eso no se enviaron más detalles al consejo oportunamente.

Entre los datos de la denuncia, dirigida a la contralora Dorothy Pérez, también se advierte que no hubo “tasación de los bienes, inventario ni estudios de títulos”. Y por último, la denuncia detalla los riesgos financieros que la compra de Arcos tendría para la universidad. “Aumentaría la deuda y comprometería el flujo de caja” teniendo en cuenta que el 70% de los estudiantes de Arcos tiene gratuidad.

Denuncia anónima compraventa Instituto Arcos por parte de la USACH.

Denuncia anónima compraventa Instituto Arcos por parte de la USACH.
Denuncia anónima compraventa Instituto Arcos por parte de la USACH.

En enero de 2025, el Consejo Universitario recibió otra cifra. Meses después de anunciada la operación, Arcos ya no valía $10 mil millones sino $11 mil 500 millones. Así lo explica el rector suplente Cristián Muñoz. “La evolución en el valor de compra responde a la progresión natural de una negociación que involucra activos inmobiliarios y equipamiento de última generación (…) el Consejo Universitario conoció el monto definitivo de 11,5 mil millones acordado con el vendedor, recomendando concretar el empréstito que incluía la compra de Arcos, lo cual fue acogido favorablemente por el Consejo Superior, el cual otorgó su aprobación definitiva”, asegura Muñoz.

En la promesa de compraventa del 21 de enero de 2025 poco más de un mes de aprobada en el consejo, el precio de Arcos se divide en $10.500 millones por la propiedad y las instalaciones de Avenida Grecia 8991 y $1000 millones por “bienes muebles y activos mobiliarios. La escritura obligaba a un plazo de 90 días para concretar la compra al contado, pero no antes de que la universidad concrete el préstamo y la Contraloría tome razón.

El 30 de abril de 2025 se firmó una prórroga de la promesa de compraventa, por 180 días. Meses antes que se cumpliera el nuevo plazo, renovable automáticamente si las partes están de acuerdo, Pedro Palominos, subdirector del departamento de Ingeniería Industrial en un correo masivo hizo ver que faltaban antecedentes clave para tomar una decisión responsable.

Primero el académico y también candidato, cuestionó en ese correo del 9 de septiembre de 2025 que fuera “realista” aumentar a 3000 estudiantes en cinco años, como promueve el plan aprobado hasta ahora. La ley solo permite un incremento de 2,5% anual, en la matrícula, lo que significa 120 estudiantes al año. Palominos además alertó sobre la falta de estudios de mercado que respalden la empleabilidad y la demanda de las nuevas carreras que vienen con el instituto. En el correo, además, insistió que hasta ese momento, no se conocían los estados financieros del instituto Arcos, tampoco si el flujo de caja será suficiente para pagar el crédito, o cuales serían las proyecciones en escenarios diversos, como menos alumnos o tasas más altas. Palominos recomendó “máxima prudencia, rigor técnico y transparencia”.

Para complicar más las cosas, el 30 de septiembre de 2025, el oficio 0937, hecho en conjunto por la Contraloría, y la Superintendencia de Educación Superior, pidió a la universidad rectificar una serie de errores contables en el ejercicio 2024, y detalló las “salvedades” consignadas por una empresa auditora externa, a mayo de 2025.

Pero, siguiendo con la operación Arcos, la Contraloría estimó que en el proceso no hubo suficiente información y el 16 de octubre de 2025, mediante un oficio (E175617/2025) solicitó una serie de antecedentes concretos sobre el negocio. Específicamente como se desarrolló la negociación, todas las actas de los consejos universitarios donde se discutió el tema, el sustento económico del precio, un análisis financiero detallado de la conveniencia de la compra y las condiciones del crédito con garantía estatal y la entidad bancaria involucrada en el préstamo. Según aclaran desde la rectoría de la USACH, “la Universidad respondió en tiempo y forma y aportó todos los antecedentes que la Contraloría General de la República solicitó”. Pero la respuesta de Contraloría a esos antecedentes, aún no se conoce.

CGR solcita información por compraventa de Instituto Arcos.

CGR solcita información por compraventa de Instituto Arcos.
CGR solcita información por compraventa de Instituto Arcos.

Más opacidad que transparencia

Tampoco se conocen los detalles de la negociación que condujo a la decisión de comprar Arcos, salvo lo que dijo Rodrigo Vidal de “la noche anterior”, según se consigna en el acta de diciembre de 2024. Pero hay vínculos políticos que pueden dar algunas luces. Como el hecho de que el instituto proviene históricamente de la Universidad Arcis, ligada al PC, igual que su rector José Sanfuentes, quien también militó en el MAPU, y fue una carta para el primer proceso constitucional como precandidato en representación de Nuevo Trato, el movimiento que integraba el entonces diputado Pablo Vidal, hermano Rodrigo Vidal, rector de la Usach al momento de impulsar la compra. Sanfuentes es el representante de Arcos en la promesa de compraventa.

“La operación de compra del Instituto ARCOS se desarrolló en un proceso que, a mi juicio, careció de los niveles de transparencia y de información que una decisión estratégica de esta magnitud requería (…) Además, en esa sesión hubo influencias externas a la Universidad, lo que contribuyó a generar un contexto de presión sobre el órgano colegiado. La presentación realizada por el prorrector de la época tampoco incluyó antecedentes clave para una decisión de esta naturaleza. “En ese escenario, y pese a las dudas planteadas por algunos integrantes del Consejo, el órgano colegiado terminó aprobando la operación”, reconoce Andrea Mahn. Sin embargo, ella no votó en contra y la compra se aprobó por unanimidad.

En el mismo sentido, Pedro Palominos cree que “Esta experiencia refuerza la importancia de fortalecer los estándares de información, transparencia y análisis técnico cuando la universidad enfrenta decisiones estratégicas que pueden impactar su futuro”.

De todas formas, la licitación del crédito no se ha concretado y por eso, tampoco la compraventa, que está condicionada al préstamo.

En otro oficio del 24 de noviembre del 2025, la Contraloría “representa” el decreto de la universidad para licitar, porque no están todos los antecedentes para la contratación del préstamo.

Por ahora, el único de los candidatos que no ve problemas en la compra de Arcos, es el rector suplente y candidato Cristián Muñoz “consideramos que tomamos la decisión correcta. Lamentablemente, algunas personas, buscando obtener ventajas políticas menores, han entregado información imprecisa a la comunidad y a la prensa, como por ejemplo que el Instituto Arcos está quebrado, lo que ha generado cuestionamientos infundados al proceso”, afirma.

Muñoz no lo alude directamente, pero conoce los dos correos enviados por Juan Pablo Aguirre, ex Vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos y ex director ejecutivo de la Sociedad de Desarrollo Tecnológico (SDT), un brazo operativo de la Usach. En los correos, enviados al fragor de la campaña electoral, el 5 de marzo y el 16 de marzo de este año, Aguirre asegura que con las finanzas actuales, la universidad no podrá pagar las cuotas del crédito con garantía estatal, que implica $3.100 millones anuales. Más un déficit operativo de $2000 millones que generaría el instituto Arcos, lo que no cuadra con los excedentes de la universidad, que en 2024 fueron de $1343 millones, según detalla en los correos. “Mi crítica es técnica y no política. Hay una desprolijidad total y una nebulosa que no es aceptable”, dice Aguirre, que fue sobreseído luego de que lo denunciaran por apropiación indebida de $194 millones correspondientes a cheques restaurant, lo que finalmente se comprobó que no era efectivo y fue parte de una guerrilla interna por continuas denuncias de malos manejos entre personas enfrentadas.

“Presupuesto electoral”

Probablemente lo más grave de los correos enviados por Aguirre, no es que la universidad deba endeudarse en $5134 millones extra debido a su déficit estructural, o que la relación gasto/ingreso, asegura, haya alcanzado el 98,2%. Lo más complejo es que el presupuesto institucional para 2026 no considere una cantidad de recursos para adquirir infraestructura propia. En el proyecto de presupuesto presentado y aprobado ante el Consejo Universitario, no está detallada una partida para estos gastos. Pero la universidad en la propuesta que mandó a la Dipres y que le permitió acceder a la garantía estatal para el préstamo de $32 mil millones, si considera una fuerte inversión en infraestructura entre 2025 y 2028 que suma $34 mil millones contando varios edificios en facultades como ingeniería y ciencias médicas.

Pero según los correos y una revisión de la planilla con el decreto presupuestario para 2026 , se aprecia que no hay proyecciones de esa inversión en infraestructura. “ La propuesta de Vidal en enero de 2025, fue una fachada para obtener el crédito, y ahora se presentó un presupuesto electoral, para no asustar a los académicos que van a votar”, dice Aguirre.

En cierta forma, coincide con la visión de Andrea Mahn, la académica afirma que la situación económica de la universidad es “estable dentro de su gravedad. Si bien se ha podido mantener un determinado equilibrio presupuestario, este se ha acercado a un punto de déficit por determinaciones, que a mi juicio, no han sido las correctas”, afirma. Mahn ha tenido las cifras a la vista, como parte de la comisión de presupuesto. “Ella es una gran académica, con varios paper Q1 [publicados en revistas de élite] pero le falta experiencia manejando las cuentas de la universidad”, afirma un cercano a la actual rectoría.

Esa experiencia, que ciertos votantes reclaman, la tienen Muñoz y Palominos, que se muestra alarmado por la situación pero es más cauto “Las opiniones o estimaciones que circulan públicamente reflejan preocupaciones legítimas sobre la sostenibilidad financiera de la universidad, pero deben ser analizadas siempre a la luz de información financiera completa y proyecciones institucionales rigurosas. La USACH mantiene fortalezas estructurales. Pero también enfrenta, como gran parte del sistema universitario, mayores presiones de costos y menores holguras financieras”, enfatiza Palominos.

En cambio, para el rector suplente, que va por el puesto titular “la situación financiera de la Universidad ya ha sido restaurada. Cuando asumí la Prorrectoría en marzo de 2024 me encontré con una situación presupuestaria compleja. Tomamos muchas medidas para resolverla, salvaguardando la estabilidad laboral de quienes componen nuestra comunidad”, afirma Cristián Muñoz quien es identificado como la continuidad de la controvertida gestión de Rodrigo Vidal. “Si bien cambia la máxima autoridad, el criterio utilizado para la toma de decisiones para la gestión ha permanecido”, dice Andrea Mahn. Mientras que Palominos asegura que “si considerara que la situación actual representa plenamente el rumbo que la universidad necesita, probablemente no estaría planteando una alternativa de liderazgo”.

El rector suplente, además de la administración de los recursos, también tiene sus redes. Al igual que Rodrigo Vidal pertenece a la Primera Iglesia Evangélica Pentecostal, pero a diferencia del ex rector que era cercano al Frente Amplio, Cristián Muñoz es simpatizante de la derecha, cercana al Partido Social Cristiano y poco después de la elección presidencial, se le oyó decir que era “vecino” del Presidente Kast en Paine. Pero ahora, deberá convencer al padrón electoral de académicos que votan proporcionalmente, incluidos cerca de 3000 profesores hora, que al reclamar por no ser incorporados en el proceso anterior, lograron la salida del rector Rodrigo Vidal.



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