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Domingo, 28 de Noviembre de 2021
Escocia

COP 26: acuerdo para frenar deforestación y fondo para pueblos indígenas ¿afectarán a las forestales en Chile?

Paula Huenchumil

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Foto: Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2
Foto: Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2

Más de 100 líderes del mundo prometieron revertir la deforestación para el 2030, considerado como el primer gran acuerdo de la cumbre climática. En Chile existen más de tres millones de hectáreas de monocultivos de pino y eucalipto, muchas de las cuales están en disputa con comunidades mapuche: una situación que difícilmente conversa con estas iniciativas globales. 

Este martes, en la Cumbre Climática COP26 que se celebra en Glasgow, Escocia, los líderes de más de 100 países se comprometieron a acabar con la deforestación para el año 2030, siendo uno de los problemas más urgentes de las crisis climática. Además, Reino Unido, Noruega, Alemania, Estados Unidos, los Países Bajos y 17 donantes se comprometieron a apoyar con cerca de 1.500 millones de euros a los pueblos indígenas para proteger los bosques.

“Es la primera vez que vemos una respuesta global a nuestras peticiones. Es el principio de la protección de nuestra gente, pero se necesita más apoyo. No hay solución a los problemas de la naturaleza sin que los indígenas estemos en el centro”, dijo Victoria Tauli-Corpuz, activista indígena y exrelatora especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas en la presentación de la medida en Glasgow en declaraciones recogidas por el diario El País.

Esta no es la primera vez que líderes mundiales acuerdan orientar sus esfuerzos a frenar la deforestación a nivel mundial. En 2014 la Declaración de Nueva York sobre los Bosques prometía reducir a la mitad la pérdida anual de bosques naturales para 2020 y alcanzar la deforestación cero en 2030.

El dinero irá destinado a los pueblos indígenas que conforman la Alianza Global de Comunidades Territoriales (GATC), una coalición de comunidades indígenas y locales de la Cuenca Amazónica, Brasil, Indonesia y Mesoamérica. “Juntos representamos a los pueblos forestales en 18 países, y protegemos más de 840 millones de hectáreas de bosques tropicales”, indican en su página web.

Sin embargo, esta no es la primera vez que líderes mundiales acuerdan orientar sus esfuerzos a frenar la deforestación a nivel mundial. En 2014 la Declaración de Nueva York sobre los Bosques prometía reducir a la mitad la pérdida anual de bosques naturales para 2020 y alcanzar la deforestación cero en 2030.

Según consigna la BBC, dicho acuerdo fracasó debido a que la Declaración de Nueva York sobre los Bosques fue un acuerdo voluntario y legalmente no vinculante sobre la deforestación. Además, indica que 40 gobiernos se adhirieron al pacto, pero entre ellos no estaban los de Brasil y Rusia y que en 2019 un informe señaló que el acuerdo no tuvo éxito, ya que la deforestación aún continuaba a un ritmo alarmante.

Cuál es la situación de Chile

Chile firmó el acuerdo de la COP 26, pero no está incluido en GATC. Más allá de eso, el tema toca al país en tanto buena parte de los bosques chilenos corresponden a forestales, los cuales tienen una serie de pasivos ambientales y a la vez son territorios que están siendo disputados por comunidades mapuche que los reclaman.

En Chile existen más de tres millones de hectáreas de monocultivos de pino y eucalipto. La expansión de esta industria fue iniciada en la dictadura militar de Augusto Pinochet, en el marco de la implementación del Decreto de Ley 701, impulsado por el entonces ministro de Economía, Fernando Leniz, y el director de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Julio Ponce Lerou en 1974, quienes incentivaron la actividad forestal principalmente mediante bonificaciones y beneficios tributarios.

Según datos de la Conaf los bosques en el país cubren una superficie de 17,66 millones de hectáreas, lo que representa el 23,3% de la superficie del territorio nacional. De eso, aproximadamente 14,41 millones de hectáreas son bosques nativos y 3,08 millones de hectáreas, corresponden a plantaciones forestales, las cuales no son precisamente 'bosques', pues no resguardan ecosistemas diversos.

Según datos de la Conaf los bosques en el país cubren una superficie de 17,66 millones de hectáreas, lo que representa el 23,3% de la superficie del territorio nacional. De eso, aproximadamente 14,41 millones de hectáreas son bosques nativos y 3,08 millones de hectáreas, corresponden a plantaciones forestales, las cuales no son precisamente 'bosques', pues no resguardan ecosistemas diversos.

Además, el artículo académico Do Large-Scale Forestry Companies Generate Prosperity in Indigenous Communities? The Socioeconomic Impacts of Tree Plantations in Southern Chile [¿Generan las empresas forestales a gran escala gprosperidad en las comunidades indígenas? Los impactos socioeconómicos de las plantaciones de árboles en el sur de Chile], publicado en Human Ecology Journal en septiembre de 2020, muestra que la industria forestal ha creado mayor desigualdad y pobreza en el sur de Chile, e informa que las plantaciones forestales, con dos millones de hectáreas en 1997, se expandieron a casi tres millones en el periodo de 2013 a 2015. (Leer artículo al respecto: Estudio muestra que industria forestal ha creado mayor desigualdad y pobreza en el sur de Chile).

A su vez, la mayor parte de la expansión tuvo lugar en la región de la Araucanía, “donde el total de hectáreas cubiertas por plantaciones forestales aumentó en un 42% entre 1997 y 2015 (de 357.931 a 623.674 hectáreas), lo que representa el 20% de la tierra en dicha región. Este es un factor importante porque esta región es la más pobre de Chile, además de tener una alta concentración de poblaciones indígenas en áreas rurales (Casen, 2017)”. 

En una entrevista con este medio, la académica Verónica Figueroa Huencho, postdoctorada en la Universidad de Stanford, señaló que "de acuerdo con cifras de 2019, la mayoría de las tierras reclamadas por las comunidades mapuche están en manos de empresas forestales, las que poseen más de 280 mil hectáreas de las cerca de 450 mil hectáreas en disputa en la región de la Araucanía. Las forestales son centrales en el problema. En el caso del holding CMPC, de acuerdo con sus propios informes, posee 170 mil hectáreas en esta región. La empresa Arauco, por su parte, posee unas 35 mil hectáreas".

Además, la industria tiene impactos ambientales negativos en la calidad del suelo, el agua y la propagación de incendios. A eso se suma que no todos los proyectos de la actividad ingresan al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Recién este año en el Senado se comenzó a discutir una iniciativa que “establece la obligación de someter al sistema de evaluación de impacto ambiental, a todos los proyectos de desarrollo o plantaciones forestales, sin ninguna limitación respecto a los terrenos, toda vez que son actividades susceptibles de causar daños o perjuicios al medio ambiente, entre ellos, la erosión de suelos y la falta de recursos hídricos”

En el artículo El mapa que muestra cómo la expansión forestal presiona a los mapuche en la provincia de Arauco, Pablo Mansilla, doctor en Geografía y Ordenamiento Territorial, explica que uno de los impactos inmediatos es una afectación a la vegetación nativa que ha sido reemplazada por el monocultivo, generando un nuevo 'paisaje verde' basado en la producción de monocultivo forestal. 

“Las forestales promueven un falso discurso de desarrollo sostenible propio de la economía verde, que promete el desarrollo de una economía limpia y que aporta a la generación de CO2. El impacto más complejo que han generado es sobre los recursos hídricos, debido al alto consumo de agua generado por las especies introducidas, en comparación al consumo de agua de vegetación nativa. Esta agua consumida por las forestales, también conocida como agua virtual señala que para la producción de cada árbol requiere de grandes volúmenes de agua”, reflexionó Mansilla.

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