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Sábado, 31 de octubre de 2020
Ocupación de la Araucanía

Coronel Cornelio Saavedra en 1869: "Donde los indios se resisten es menester castigarlos"

Paula Huenchumil

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Familia mapuche, hacia 1890- Retrato de Cornelio Saavedra, hacia 1885. Archivo Memoria Chilena, Biblioteca Nacional
Familia mapuche, hacia 1890- Retrato de Cornelio Saavedra, hacia 1885. Archivo Memoria Chilena, Biblioteca Nacional

En 1860 este oficial del Ejército fue nombrado intendente de Arauco e inició la invasión militar del Gulumapu, rompiendo el Tratado de Quillín de 1641 que reconocía la soberanía mapuche sobre los dominios al sur del río BioBio. En menos de 25 años los mapuche pasaron de tener 10 millones de hectáreas de tierra a sólo unas 500 mil. Hoy los habitantes de Puerto Saavedra quieren cambiar el nombre de la comuna.

Zoy kvme Üy es la expresión que nomina la actividad realizada en  junio de 2018 que desembocó en la idea de reemplazar el actual nombre de la comuna de Puerto Saavedra. La traducción en español es "cambio de nombre a la comuna" y corresponde al proceso promovido por el alcalde de la comuna, Juan Paillafil Calfulen, y respaldado por comunidades mapuche- lafkenche, que busca sacar al coronel Cornelio Saavedra del topónimo. 

Si bien esto es algo que viene promoviéndose desde 2017, a través de un proceso de consulta con el fin de buscar un nombre más representativo para el sector, es en este momento cuando más posiblidades tiene de realizarse el cambio. Algo que significaría que esta comuna de raigambre mapuche no lleve el nombre del militar que ocupó sus tierras a sangre y fuego, despojándolos de ellas.

Según publicó en ese entonces El Austral, el edil explicó que el plan se sustenta en tres razones fundamentales; buscar un nombre pertinente, pues de cerca de los 13 mil habitantes de Puerto Saavedra, 81% es población mapuche; aprovechar la instancia para fomentar la actividad turística; y el tercer motivo y más relevante, tiene que ver con quitar el homenaje a Cornelio Saavedra, coronel del Ejército que encabezó la denominada Pacificación de La Araucanía.

El anterior se trata de un eufemismo para hablar de la invasión del wallmapu (a dos bandas, entre Chile y Argentina), que solo hace un poco más de 20 años se enseña en las escuelas chilenas como “ocupación de La Araucanía”. De hecho, distintos académicos coinciden en que el período aún se aborda con eufemismos, siendo parte sustancial de la “deuda histórica” del Estado chileno (y el argentino) con el pueblo mapuche, siendo una de las raíces del conflicto que se vive hasta hoy.

En 1860 Cornelio Saavedra fue nombrado Intendente de Arauco, la provincia que unilateralmente el gobierno de Manuel Montt creó sobre el territorio mapuche del Gulumapu (que iba del Bio Bío al sur). Al año siguiente, en octubre de 1861, el militar propuso un plan de "pacificación" que también se denominó como “conquista”, el cual consistió en construir una línea de fuertes militares en torno al río Malleco, modificando la frontera que tradicionalmente llegaba hasta el Bío-Bío, y luego eregir una segunda línea fortificada en el río Toltén. Así, en “la medida en que se consolidara la conquista y ocupación de la zona al norte del Malleco se irían construyendo nuevas líneas defensivas hasta ocupar completamente la región”, según informa Memoria Chilena.

Cabe señalar que la soberanía mapuche era reconocida desde el Parlamento y Tratado de Quillín, celebrado el 5 y 6 de enero de 1641 con la Corona Española; sin embargo, posteriormente a la acción militar chilena, transcurrida entre 1859 y 1884, los mapuche fueron instalados en reducciones, entre colonos europeos y chilenos. Así, de aproximadamente 10 millones de hectáreas, el pueblo mapuche sobreviviente fue reducido a unas 500 mil hectáreas.

'Pacificación' a la chilena

“Desde 1850 en adelante, el Estado chileno inició una etapa de ocupación del territorio indígena, que comienza en forma irregular a través de la utilización de contratos de compraventa, arrendamiento o cesión que abusaron del desconocimiento de los indígenas de este tipo de instrumentos jurídicos, y que fueron posteriormente legitimados por decretos y leyes que otorgaron títulos de merced de carácter colectivo a las comunidades mapuche, que correspondían a solo una parte del territorio, la que sería las que “efectivamente” ocupaban, declarando el resto del territorio de propiedad del Estado”, explica a INTERFERENCIA la abogada Manuela Royo Letelier.

La también profesora de derecho constitucional, indica que durante este periodo, el Estado chileno dictó una serie de leyes que legitimaron la usurpación territorial y permitieron al gobierno chileno expandir su sistema legal sobre los territorios recientemente anexados. Destaca la Ley de 02 de julio de 1852, que junto con crear la Provincia de Arauco, permitió al gobierno chileno comenzar a ejercer jurisdicción sobre ésta.

El lonko Mangin Wenu hacia 1860 en correspondencia que dirigía al general argentino Justo José de Urquiza, denunciaba esta arbitrariedad del gobierno de Montt, consultándole al trasandino si aún se sostenía la validez de los acuerdos contraídos en parlamentos por sus antepasados, los que les reconocían sus territorios y su condición de nación independiente. “El gobierno ha demarcado una provincia, traspasando el Bio Bío que abraza una parte considerable de nuestro territorio que actualmente habitamos, y por consiguiente nos quiere sujetar a su autoridad echando por tierra los tratados a que me refiero.”

Royo explica que es en este contexto que en 1861, el Estado chileno comenzó los preparativos para la invasión militar de la Araucanía.

“La incursión hacia el interior del territorio indígena se realizó tanto por la vía de la penetración militar, como por los remates de tierras efectuados por el Estado y por la creación de nuevos poblados. Esta situación se consolida con la ley del 4 de diciembre de 1866, que declara como baldíos los territorios indígenas, por lo que se transforman en propiedad estatal, mientras radica a los indígenas en reducciones de acuerdo a títulos de merced que el mismo Estado entrega. Reforzando este nuevo ordenamiento territorial, el ejército chileno, bajo el bando militar de Cornelio Saavedra, invadió la frontera del Bio Bio en 1868, avanzando hacia el sur e iniciándose una guerra de exterminio con los mapuche que defendían su territorio”, añade.

En las sesiones parlamentarias del año 1869 se explicaban las estrategias tras la aprobación de fondos para continuar la guerra. Entre quienes hacían uso de la palabra estaba el ministro de Guerra de la época, Francisco Echaurren, quien parafraseando al coronel y también al diputado Montt-Varista por Carelmapu, decía: "Como acaba de decirlo el señor Saavedra, nuestro objeto es formar un cuadrilátero, teniendo al oriente la cordillera de los Andes y al poniente la de Nahuelbuta, para encerrar a los indios en ese terreno, lo cual exige sacrificios que se han sufrido desde que se principió la ocupación”.

“Sufrimos mucho con esa guerra, nos robaron los ganados, nos incendiaron las rucas, se llevaron a las mujeres, querían apoderarse de nuestra tierra. Los antiguos se defendieron con lanzas de coligües y boleadoras; los chilenos los mataban con fusiles ¿cómo iban a ganar? Se metió el chileno y nos acorralaron”, narra un testimonio oral mapuche incorporado por Gabriel Salazar y Julio Pinto en su obra Historia contemporánea de Chile II (Santiago: LOM, 1999).

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Grupo de hombres mapuche, hacia 1890. Memoria Chilena, Biblioteca Nacional
Grupo de hombres mapuche, hacia 1890. Memoria Chilena, Biblioteca Nacional

Hacia fines de 1868, las tropas chilenas conducidas por Cornelio Saavedra y José Manuel Pinto, “entraron violentamente en el territorio mapuche, saqueando casas y cultivos, masacrando a la población civil y robando más de 2 millones de cabezas de ganado. Las tribus arribanas, comandadas por Quilapán, hijo de Manguin, se opusieron ferozmente al Ejército, pero fueron derrotadas. Nada pudieron hacer frente a la táctica de tierra arrasada empleada por Saavedra y Pinto, y el superior armamento de las tropas chilenas, que empleaban fusiles de repetición que no necesitaban recarga constante”, recoge el sitio Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional.

En su investigación La geoestrategia en el conflicto chileno mapuche: La configuración del Estado Nación (1830-1869), el historiador Pablo Mariman recoge algunos de los discursos de Cornelio Saavedra, quien justifica los crímenes, la existencia de muertos y el despojo de bienes, en la Cámara de Diputados en 1869:

“Señor, la Cámara debe tener presente que no se abandona un momento, ni por el Gobierno, ni por el jefe de la frontera, la idea de esa ocupación tranquila del territorio araucano. Pero donde los indios se resisten es menester castigarlos, es necesario hacer que se sometan a la fuerza porque de otro modo no se avanzaría nada [...] El movimiento de los rebeldes ha quedado reducido a las tribus arribanas, a quienes nuestro Ejército ha procurado hacer todo el daño posible a fin de someterlas a la obediencia de nuestras autoridades. No presentándose los indios a combatir y atendiendo a la clase de enemigos que son, no hay otro medio de obligarlos al sometimiento que se pretende, sino el de quitarles todos sus recursos, y por más que el señor diputado por Copiapó [Matta] califique estos actos con el epíteto poco honroso de robos, puede llevar también sus apreciaciones hasta estimar como asesinatos todas las bajas que un ejército moral y disciplinado causa al enemigo con que combate”.

El Ejército se retiró al finalizar aquel verano de 1869. Sin embargo, restarían 15 largos años hasta que parara en lo estrictamente militar esta guerra irregular de un estado contra una nación independiente. El despojo de tierras golpeó fuertemente al pueblo mapuche. Una de las principales consecuencias en la primera mitad del siglo XX fue el estado de marginalidad y pobreza, produciéndose además una gran emigración de campo a ciudad.

Frente a lo anterior, el pueblo mapuche buscó diferentes estrategias para mantener su cultura, idioma y tradiciones vivas.

“La actual movilización mapuche por sus territorios y derechos se nutre de esta historia y memoria. Así como el conjunto de pueblos originarios de abya yala su horizonte es la reconstitución como naciones preexistentes en sus territorios ancestrales. El momento constituyente que el país vive puede entrar en sintonía con estas aspiraciones si es que prevalecen las nociones de justicia, reparación y convivencia que permitan descolonizar las relaciones opresivas y racistas que promovió la mal llamada ‘pacificación’”, concluye el académico (UCT) e integrante de la Comunidad de Historia Mapuche (CHM) y la Asociación de Investigación y Desarrollo (AIDM), Pablo Mariman.

Cabe recordar que este proceso es inmediatamente sucesivo al advenimiento de la Constitución de 1833, la cual trató de borrar jurídicamente la existencia del pueblo mapuche, tal como reportó ayer INTERFERENCIA.

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Comentarios

Comentarios

El problema es que los indios no tienen un liderazgo unificado , con quien dialoga el gobierno chileno ? Que quieren los indios ? Se dialoga con las comunidades que quieren restitución de tierras ( que ya se han entregado en grandes cantidades a los indios) o se dialoga con las nuevas generaciones que quieren independizarse y hasta tienen bandera?. Los indios ya perdieron una vez la guerra contra el Estado chileno , están dispuestos otra vez a una guerra y ha pagar los costos de una nueva derrota?

PUEBLOS ORIGINARIOS....LA LUCHA DE UN PUEBLO ORIGINARIO CONTRA EL ESTADO DE CHILE ...NO DE INDIOS.....

¡El problema más grave, según mi opinión, es que aún existan personas que al pueblo-nación Mapuche, los tilde de "Indios", Indio es el gentilicio de la persona nacida en la India...si nosotros los huinkas, pensamos así, estamos de una u otra manera avalando y siendo cómplices del estado, históricamente represor y usurpador por medio de la milicia, con violación de los pactos y acuerdos, la violencia empleada, a través de la estrategia y las armas hacia nuestros pueblos originarios, en una lucha totalmente desigual, se podría comparar como una lucha entre David y Goliat...Una vergüenza nacional el estado chileno, en palabras simples, sólo ha empleado el robo y el engaño... Y que decir decir de la milicia; cómplices del estado y traidores a su juramento... No hay honor ni gloria para quienes levantan las armas y tratan de exterminar a su propio pueblo...es mi humilde opinión, cómo "chileno"...pues nos guste o no, por nuestras venas, también corre sangre Araucana, Mapuche y más al sur Mapuche-Huilliche...somos "Champurrias", producto de las violaciones a nuestras mujeres mapuches, de parte del invasor español, (delincuentes, prófugos, ladrones, violadores, etc., ese era el contingente que se enroló en el ejército español)... Al parecer, a pesar de los más de 500 años de estos hechos, la situación sigue igual...un estado usurpador, ambicioso, que con engaños quiere más, a través de la represión, militarización, y las armas...contra nuestro pueblo mapuche, guerrero, altivo y orgulloso, diezmado...pero sigue luchando con la frente en alto...y por otro lado, de forma vergonzosa, estamos los champurrias...sentados como meros espectadores...!

Nuestro pueblo originario Mapuche nunca ha dejado de luchar por su territorio. Ojalá algún día llegue alguien justo al poder y devuelva las tierras robadas. Indios son los de la India....aquí en Chile no hay Indios. Tienen idioma y bandera y merecen respeto.

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