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Jueves, 3 de diciembre de 2020
Columna de Vagabundo Ilustrado

El periodismo que pediste, aunque hoy te incomode

Vagabundo Ilustrado (@vagoilustrado)

pauta libre

Mónica González y Daniel Jadue en Pauta Libre.
Mónica González y Daniel Jadue en Pauta Libre.

El mismo grupo de periodistas de “Pauta libre” (La Red), que interpeló incisivamente semanas antes a la presidenta de la UDI, la senadora Jacqueline Van Rysselberghe, o al actual ministro de Defensa, Mario Desbordes, y que por ello fueron celebradas casi generalizadamente en las redes por sus intervenciones, esta vez recibieron cuestionamientos. ¿Qué cambió? El entrevistado era de un sector político distinto, y ahí, las loas disminuyeron, la crítica estuvo dividida y hubo reproches. Pero eso era lo que pediste.

El guionista Aaron Sorkin, responsable de varias buenas series, escribió y dirigió allá por el 2012, una de las más pretenciosas –así de lapidaria fue la crítica-, pero memorables series sobre periodismo. Se llamaba “The Newsroom” (Sala de Prensa, HBO), donde el argumento básico de la historia era la de un noticiero exitoso del cable que no incomodaba a nadie, con un conductor de noticias (Will McAvoy, protagonizado por el actor Jeff Daniels), que emulaba a un animador de matinal, ambiguo y para nada incisivo. Eso hasta que el jefe de división de noticias (Charlie Skinner, interpretado por el gran Sam Waterson), decide cambiar el juego y propone dar las noticias, de verdad. Contratan entonces a una brillante productora periodística (MacKenzie McHale encarnada por la actriz Emily Mortimer), que para el hilo dramático resultaba ser el ex amor de McAvoy, y deciden convertir el noticiero en un estrado, deciden hacer periodismo, no relaciones públicas.

Y la premisa de Sorkin para con la serie, era una: el periodismo debe incomodar, pues sostiene en gran medida los pilares de la sociedad que habitamos, y si no lo hace, la sociedad puede perderse y terminar poniendo en el poder a populistas y gente peligrosa. Viéndola con el paso del tiempo, no estaba tan equivocado. También la serie planteaba líneas como que se debe exigir a las autoridades respuestas y buscar los hechos y mostrarlos al público para que se formen una opinión del mundo, y a la vez, planteaba varios dilemas éticos; el rating, la condescendencia con los cercanos, la honestidad periodística, los principios, etc. 

Y fue llamada pretenciosa, porque eso, en la práctica, no es lo que suele ocurrir en el periodismo de “masas”. De hecho, es raro cuando ocurre, y razones hay muchas. Y es que el cuarto poder (como se le conoce) suele convivir en el mismo hábitat que los otros poderes, y en esa relación incestuosa, de cercanía, no solo pierde la objetividad, sino los motivos y la conexión necesaria para interpelar. "Y es que el buen periodismo tiene pocos amigos, pero esos son los que valen porque te seguirán saludando, independientemente de tu último trabajo", le dijo un viejo periodista una vez a este columnista.

Ese periodismo que planteaba Sorkin, es el que la mayoría pide y aspira tener en la TV (o en otro formato de "masas"). Claro... siempre que sea duro con los que considero adversarios, pero amable con los que me gustan ¡Pero cuidado! justo en esa última parte se muere la utopía.

Pidiendo disculpas por la extraña introducción, me pareció necesario hablar de algo que considero importante: El periodismo que queremos (o decimos querer), y un hecho acontecido este domingo 13 de septiembre. 

El mismo grupo de periodistas de “Pauta libre” (La Red), que interpeló incisivamente semanas antes a la presidenta de la UDI, la senadora Jacqueline Van Rysselberghe, o al actual ministro de Defensa, Mario Desbordes, y que por ello fueron celebradas casi generalizadamente en las redes por sus intervenciones, esta vez recibieron cuestionamientos. ¿Qué cambió? El entrevistado era de un sector político distinto, y ahí, las loas disminuyeron, la crítica estuvo dividida y hubo reproches. Pero eso era lo que pediste.

Pero el programa fue mucho de lo que se pide en redes, o en cualquier conversación medianamente seria, una demanda sentida y vociferada hasta el cansancio: Periodismo incisivo, no relaciones públicas, y que interpele a los que ostentan cargos públicos, al poder, más allá de cualquier color político. Y eso es lo que ofreció nuevamente esta semana “Pauta Libre”, sin concesiones. Pero mucha de la gente que sincera y legítimamente pide eso, esta vez se molestó, o a lo menos una parte de esa gente -para ser justos-, manifestó malestar por la entrevista que esta vez tenía en el set al actual alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien hoy es la carta presidencial más competitiva de la denominada “oposición”. 

El tema es un fenómeno interesante de analizar, pues en ello parece alojarse gran parte de nuestros males. Si establecemos como principio que la sociedad que construimos se basa en los marcos que establecemos para decir que está bien o que está mal, ahí, justo ahí, el periodismo cumple una función crítica y vital. Precisamente para fiscalizar el cumplimiento de esos márgenes por parte de quienes los diseñan y establecen para los otros, es decir, nosotros, nosotras. Y para ello se necesita censores que no hagan concesiones ni sean mucho menos condescendientes. Pero cuando ese factor no está o es débil, es altamente probable que, empezando con el diseño de la sociedad que se construye, esta no tenga la forma que conviene a todos y todas, y que quienes ostentan la responsabilidad de diseñar y fiscalizar luego esos márgenes, corran con manga ancha, desconectados y corrompidos por la burbuja de la condescendencia, enquistándose allí la base de la corrupción, la segregación y la desconexión. 

Es decir, necesitamos ecuanimidad en quienes obraran como censores, en este caso, de los que cargan el oficio del periodismo, sus productores/as, su equipo, para tener herramientas que permitan que una sociedad sea lo más parecida a la que queremos la mayoría. Por más privado que pueda ser un medio, su función es siempre pública.

Un ejemplo: Si queremos que el candidato o la candidata A, B, C o D, etc. para el cargo “X” sea él o la mejor, se les debe exigir, se les debe probar e interpelar previamente a la ocupación del cargo en cuestión, pues tenemos el derecho a exigir y saber si está calificado o calificada para el cargo. Y una vez en este, corre la misma exigencia para ver si está a la altura y tiene las capacidades requeridas. Eso corre para una candidatura presidencial, para un cargo parlamentario o el cargo que sea y que, por el solo ejercicio de su cargo, nos afecte a todos y todas. 

Y la verdad es que de eso hemos tenido poco, la carencia de aquello y la parcialidad han sobrado, con excepciones, es cierto, meritorias si vemos el escenario medial y los intereses que conllevan sus propietarios, y más sabiendo que se ha premiado la condescendencia por sobre la interpelación incisiva y documentada, y en parte aquello ha sido un factor para el quiebre social que padecemos, porque en esas estamos. 

Y si me gusta el candidato A, B o C, D o el que sea, es irrelevante, la exigencia para todos y todas debe ser la misma. Claro, siempre cabrá la subjetividad de pensar que quizás hubo una pregunta más incisiva a mi candidato o candidata que al otro que no me gusta, y esa subjetividad es válida, porque es humana. Pero lo cierto es que se necesita hoy más que nunca un periodismo incisivo, no exento de errores ni inmaculado por cierto, iluso sería exigir o esperar algo así. Pero merecemos algo mejor de lo que hasta ahora tenemos. 

Y pasó que este domingo, Daniel Jadue fue entrevistado por destacadas periodistas, con larga trayectoria, y que paradójicamente han sido tildadas, no pocas veces, de “rojas”, “comunistas” y motes similares por interpelar al poder y a sectores hoy oficialistas. Pero demostraron -como si eso ya no hubiese estado ya claro- que son periodistas, y que el candidato “rojo” a quien tenían que interpelar, era alguien que debía responder preguntas, entregar definiciones, como corresponde. Y alguien podría decir que todo eso está bien, y así lo hizo, pero ¿Por qué entonces se le preguntó por Cuba o Venezuela? Bueno, si no estuviste fuera del país (o del planeta), la pasada elección presidencial, el ítem (framing) "Chilezuela" -según varios sondeos- tuvo una relevancia importante en la intención de voto. Y es que eso es parte de la pirotecnia política, es cierto, pero esa también decide votos. Y quizás, solo quizás, ese ítem pese mucho menos hoy que hace 3 años atrás, pero que un potencial candidato presidencial diga que él condena las violaciones a los DDHH en los países donde siempre se le sacará a colación, es necesario. Aún sabiendo que a otros candidatos o candidatas no se les interpelará por países de signo político similar donde se violan los DDHH o el nivel de pobreza es altísimo, lo que parece ser poco justo, pero ese es el escenario donde se juega el partido. Y ciertamente la entrevista fue mucho más que eso, y es lo que se espera, lo que se necesita; definiciones, respuestas, claridad. Pero no solo para una elección, sino siempre.

Por eso es celebrable un programa con periodistas que busquen eso que Aaron Sorkin planteó en la ficción, manteniendo las proporciones y diferencias que caben. Más aún en momentos donde la mayoría del país exige un nuevo pacto, una nueva forma, no terminar en lo mismo de siempre, y ese programa si que ya lo vimos, y es malo. 

Si te importa tu candidato o candidata y crees que está preparado o preparada para asumir, te alegrará que existan programas con este nivel, que separe a charlatanes de tu opción que es mucho más seria (se supone), y si bien la verdad hoy está cotizando poco en el mercado social, para quienes quieren que eso cambie, celebrarán estos espacios, y todos aquello que traigan un poco de lo que siempre pedimos y esperamos; periodismo e interpelación sin condescendencia, e imparcial. 

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Comentarios

Comentarios

En términos generales me parece una buena columna. Pero discrepo sobre "Cuba-Venezuela" en algo: porque más allá de pedir que Jadue critique la violación de ddhh en esos países, lo que -yo por le menos- uno siente, es que se quiere pasar de esa condena a la violación de los ddhh a la condena de un régimen político en su totalidad, como que se buscara la pureza política y práctica de algún régimen político (en este caso de tinte socialista o comunista). Porque si es por eso, nadie podría afirmar tajantemente que un determinado país es "perfecto". Lo que critico al panel es transferir una crítica específica (violación a los ddhh) a una crítica despiadada sobre la totalidad de la experiencia e historia política de un determinado país. Eso pasa a ser bastante "ideológico"...

¡Genial! Ese tipo de periodismo y la entrevista en cuestión, si el entrevistado merece optar a algún cargo público, le hace un bien a esa persona, la pone a prueba y si sale airoso, es que merece la pena votar por él. Yo creo que Daniel Jadue salió bastante bien parado, mucho mejor que los anteriores.

Fue un agrado ver a Mónica González poniendo entre cuerdas a Daniel Jadue, incluso al afirmar que estaba de acuerdo con él en ciertas cosas, y quien no, si en los medios tradicionales de prensa cualquier cosa a la izquierda de palomear rotos se considera comunismo. Es precisamente lo que esperaba y ustedes lo describieron plenamente.

Bien por el periodismo de verdad chile hoy es rehén su pueblo es prisionero de los medios de comunicación que no solo dicen nada sino que ocultan la verdad y realidad del chile de en hoy

Completamente de Acuerdo.

Buen periodismo y mejores respuestas del alcalde. No se a quien interpelan con el "aunque a ti te incomode, pero claramente a Jadue no le incomodó; solido en las respuestas y tranquilo en todo momento

¡¡Excelente artículo!!. No vi esa edición de Pauta Libre, pero sí las dos anteriores citadas. Ni dudar que este tipo de espacios no solo son necesarios sino urgentes. Urgencia de buen periodismo.. De periodismo sin trinchera, sin compromisos pre-establecidos ni concesiones para evitar "incomodidades" al entrevistado. Más si éste se plantea como eventual alternativa a un alto cargo público, o al más alto, como la Presidencia de la República. Periodismo serio que escasea o simplemente está ausente en los medios más masivos. El alcalde de Recoleta Daniel Jadue es por estos días una de las figuras políticas de mayor significancia en la opinión pública, tanto por su excelente gestión en su Comuna, como por su incisiva, oportuna y acertada crítica a la gestión y manejo del Gobierno durante el estallido social y la actual pandemia. Se le celebra su valentía de querellarse por abandono de deberes y cuasidelito de homicidio contra los responsables, incluido el Presidente Piñera, de las muertes por Covid-19 en Recoleta durante los meses de Junio a Agosto. Querella que ha sido admitida a investigación por el Ministerio Público. Pero, de la misma manera que se aplaude y destaca su gestión como alcalde y su fundamentado cuestionamiento al actual Gobierno, del mismo modo, es no solo esperable sino deseable que despeje de toda duda razonable su compromiso con los DDHH sea cual sea el país o corriente política o racial que los vulnere. Chile necesita líderes sin dobles lecturas ni dobles estándares. Líderes que hayan leído correctamente el estallido social, sin los complejos ni ataduras que que pudieron incomodarlos en el pasado. Como ejemplo, en 1968 marchábamos por las calles de Santiago denunciando la Guerra de Vietman, pero el partido del alcalde Jadue no levantó un dedo para, de igual modo, condenar la intervención militar de la URSS en Checoslovaquia con ocasión de la Primavera de Praga. Eran los tiempos de la Guerra Fría, pero los principios de no intervención y de respeto a los DDHH, son los mismos en 1968 y hoy.

Difiero completamente. Las dos periodistas (no asi Alejandra Matus que se mantuvo muy muy callada) interrumpían permanentemente al entrevistado , le hacian preguntas y no lo dejaban responder ya que sobre la misma le hacían otra en tono aun mas agresivo (que no es lo mismo que incisivo).Mirna Schindler actuaba con la ansiedad de una colegiala, ¡¡¡pésimo!! Jadue no es un bebe y sabe manejarse, pero a mi me dejo un pésimo sabor y me violento esta despliegue descarnado de anticomunismo. ¿De verdad a quien le interesa lo que diga el PC sobre Cuba o sobre Venezuela? A mi me interesan otros temas. Me desilusionó el programa, creo que de ahora en adelante paso. Prefiero la prensa española o francesa on line que seguir viendo lo mismo cada vez.

Vi el programa y me parece "curioso" que siempre tengan que hablar de Cuba. Nunca he escuchado que se analice cómo es la educación y la salud en ese país y cuál es la cobertura para la gente. Me llama profundamente la atención que jamás se le haya preguntado a un democratacristiano por el aporte que recibían de la CIA o de su participación en el golpe militar (salvo honrosas excepciones). Entonces creo que hay un sesgo cuando se entrevista a un comunista y ya cansa. Ojalá todas las comunas de Chile puedan tener los beneficios y mejoras que Recoleta hoy tiene, eso es lo que yo anhelo y sueño para mi querido país.

yo ví la entrevista de JVR y DJ. Fueron excelentes, más allá de mis gustos o preferencias políticas. Las preguntas y contrapreguntas son al hueso y me parecen super bien y nos hace grande como personas y las cosas nuevas que vienen para un país que vuelve a florecer en lo ciudadano, el pueblo, la nueva constitución y todo lo nuevo que viene.

Encontré que algunas preguntas iban con salvavidas o cuñas para responder, creo que lo ayudaron bastante, ejemplo con la pregunta de la nacionalización, le dejaron en bandeja para que aclarará que no corresponde a la idea de Allende, por lo que creo que no fueron tan imparciales. Por otra parte, concuerdo en que el tema Cuba y Rusia o el país comunista que sea es de política de los 80, ahora necesitamos ideas que permitan hacer cambios de fondo y no más cambios de cosmética, realizados con acuerdos entre cuatro paredes.

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