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Lunes, 22 de julio de 2019
Discusiones en el mundo mapuche

Y después de Catrillanca, ¿qué?

Maximiliano Alarcón G.

Tras el asesinato de Camilo Catrillanca, el gobierno de Piñera congeló el Plan Araucanía. Muchos mapuche, que se unieron en la indignación por ese homicidio, no tienen claro cómo seguir adelante en sus reivindicaciones.

A pesar de las malas cifras económicas y de empleo, hasta inicios de noviembre Sebastián Piñera y su gobierno podían estar tranquilos. La oposición -al menos la que está en el Congreso- no logró debilitar al gobierno de derecha.

Pero todo cambió el 14 de noviembre con el asesinato de Camilo Catrillanca (24 años) a manos de un grupo especial de Carabineros que había sido entrenado en prácticas anti-terroristas en las junglas de Colombia durante el gobierno de Michelle Bachelet.

El homicidio de este comunero, perteneciente a la comunidad de Temucuicui, hizo tambalear al oficialismo. Los encubrimientos y mentiras le costaron el cargo al ex intendente de La Araucanía, Luis Mayol, y al ex general director de Carabineros, Hermes Soto, además de varios Carabineros que participaron del operativo y que en sus primeras declaraciones le mintieron a la justicia.

Y el conflicto sigue a flor de piel. Muestra de esto es que el miércoles 2 de enero el ministro del Interior, Andrés Chadwick, señaló públicamente que se han presentado 18 querellas por hechos de violencia ocurridos en La Araucanía, agregando que en caso de acciones graves se invocará la Ley de Seguridad del Estado. Pero además debió referirse al homicidio del lonko de la comunidad Raquem Pillán, Juan Mendoza Lebu, ocurrido el pasado 31 de diciembre, para descartar que en esto hayan participado, nuevamente, agentes del Estado.

Las palabras de Chadwick dan cuenta de que el gobierno sigue enfrentando la violencia política con una visión netamente punitiva, tal como han apostado todos los gobiernos desde Eduardo Frei Ruiz-Tagle en adelante. Mientras tanto el ‘Plan Araucanía’, la apuesta ‘pacificadora’ del ministro Alfredo Moreno del Ministerio de Desarrollo Social, fue puesta en pausa por Sebastián Piñera el pasado 21 de diciembre. Con esto, la estrategia con que entró el actual gobierno en La Araucanía quedó obsoleta.

¿Cómo podría evolucionar esto? Según el cientista político de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, el gobierno debe cambiar algunos de los enfoques planteados al principio de su gestión. “Hoy la pelota está en el gobierno y de eso va a depender lo que ocurra con el movimiento. Esto se va a definir por tres temas. Uno, el tipo de reconocimiento constitucional para pueblos indígenas, si es muy genérico no será aceptado por los pueblos, tiene que incluir elementos básicos de territorio y reconocimiento político; segundo, el tema de los escaños reservados en el Congreso, en esto hay bastante acuerdo; pero el tercero y fundamental es el territorio, la idea de arrendamientos que estaba impulsando el Plan Araucanía es una idea muy resistida y no tiene viabilidad política”, afirma el académico de la Universidad Diego Portales.

Un camino propio

En 2010 los mapuche ya complicaron al primer gobierno de Sebastián Piñera. Aquel año, 38 personas del pueblo originario que se encontraban encarceladas levantaron una huelga de hambre por cerca de 90 días en protesta por la aplicación de la Ley Antiterrorista.

Durante esa manifestación se vio una fuerte unidad entre distintos actores que no suelen tener acuerdos políticos, como es el caso de Héctor Llaitul con Víctor Queipul, vocero de la CAM y lonko de la Comunidad Autónoma de Temucuicui, respectivamente. Pero una vez terminada la huelga la cercanía se fue diluyendo, como también ocurrió con los liderazgos, principalmente el de la vocera de aquel entonces, Natividad Llanquileo, quien en lugar de encabezar un movimiento en la actualidad se desenvuelve como abogada del Centro de Investigación y Defensa SUR, el que defiende a mapuches encarcelados.

El asesinato de Camilo Catrillanca generó un estallido social importante, y hoy Marcelo Catrillanca, padre del joven asesinado por un carabinero a doce balazos, se ha posicionado como un actor político que todas las semanas complica con sus declaraciones a La Moneda.

Pero aún es materia en desarrollo si la respuesta del pueblo mapuche tendrá un impacto a largo plazo en el conflicto que existe con el Estado de Chile. Además, varios representantes mapuche están divididos políticamente.

Dentro del movimiento hay tres expresiones que tienen matices en las formas y también en los objetivos de fondo. Una es la vía institucional que apuesta a realizar cambios utilizando las herramientas que entrega el mismo Estado con tal de obtener territorio para las comunidades y el reconocimiento constitucional. En esta vertiente está la diputada Emilia Nuyado (Partido Socialista), o a la Asociación de Municipalidades con Alcaldes Mapuche (Amcam).

De este subgrupo el logro más importante en el último tiempo ha sido la interpelación al ministro Chadwick, a cargo de la mencionada congresista. Sin embargo, esta medida, en la que participó el socialista Gabriel de la Fuente como principal asesor, no tuvo el efecto de complicar al titular de Interior. Actualmente Nuyado sigue impulsando la idea de una acusación constitucional contra Chadwick, la que, si bien tiene adherentes entre varios diputados de oposición, aún no se ha materializado.

Otra expresión que se encuentra al interior del movimiento también es de carácter institucional, pero con otros métodos. Uno de sus promotores más activos es Aucán Huilcamán, encargado de Relaciones Internacionales del Consejo de Todas las Tierras. Algo que caracteriza a esta alternativa es que impulsa reivindicaciones territoriales amparados en convenios del derecho internacional.  

Huilcamán ha estado bastante activo dentro de la coyuntura actual y trabaja de cerca con Marcelo Catrillanca. Ambos fueron parte del Futa Trawün (Gran Encuentro) realizado el pasado 1 de diciembre en la comunidad de Temucuicui, momento en que distintas comunidades acordaron líneas de acción a seguir para el pueblo mapuche.

En estas tuvieron espacio las vías institucionales, como establecer una comisión de esclarecimiento histórico que desemboque en medidas de reparación del Estado de Chile hacia el pueblo mapuche. Sin embargo, hasta ahora no se ha visto un buen resultado para este método.  Las comunidades que fueron parte del Futa Trawün solicitaron el 15 de diciembre una instancia de diálogo con la Cámara de Diputados a través de una sesión especial, pero esta fue rechazada.

Ante esto, Huilcamán señaló el 23 de diciembre en un comunicado: “Las resoluciones de los participantes mapuche de la última reunión efectuada el 22 de diciembre de 2018 se orientan a dos cuestiones, una desarrollar en los próximos días unas intensas movilizaciones y, en segundo lugar, comenzar a ejercer e implementar el derecho a la libre determinación mapuche tal cual esta estipulados en dos normas de derecho internacional”.

En tanto, la tercera expresión, en la cual hay mapuche que viven en comunidades y otros que no, tiene que ver con la “resistencia” al Estado de Chile y la ocupación de los territorios por parte de privados. Estos aceptan la violencia política como método, por creer que las otras vías están agotadas. Por lo mismo, después del asesinato de Camilo Catrillanca, al 25 de noviembre ya habían respondido con cerca de 30 ataques incendiarios, entre los que destacaron maquinarias de la forestal Arauco y el centro turístico Quelén en Cañete, perteneciente a la familia de la consejera regional de la UDI en el Bío Bío, Flor Weisse.

Entre estas organizaciones, las más mediática es la Coordinadora Arauco Malleco, encabezada por Héctor Llaitul, la cual no participó del Futa Trawün. Ellos reconocen como enemigo al “Estado capitalista”, más allá de los gobiernos de turno, por lo mismo reivindican el sabotaje a las empresas a través de sus “Órganos de Resistencia Territorial”, encargados de realizar las acciones violentas. En este contexto, tras la muerte de Catrillanca se han adjudicado ataques en Carahue, Curanilahue y Lanco. Con todo, esta organización ha dejado en claro que no está de acuerdo con la quema de iglesias y escuelas, puesto que no buscan tener a la comunidad en su contra.

En conversación con INTERFERENCIA, Héctor Llaitul señaló que no ve mayor futuro en las otras apuestas del movimiento mapuche, puesto que considera que son las organizaciones de resistencia las que complican la estructura del conflicto a través del sabotaje, mientras que las que siguen una vía institucional están condicionadas por las acciones de los partidos de la ex Nueva Mayoría o el Frente Amplio.

Otro punto que indicó Llaitul a nuestro medio es que, si bien no existe unidad con organizaciones como el Consejo de Todas las Tierras, sí existe con otras expresiones de la resistencia, como Weichan Auka Mapu o la Alianza Territorial Mapuche. De hecho, de esta última formaba parte Camilo Catrillanca, quien apostaba por esta forma de acción política, al tiempo que respetaba la historia de la CAM, al punto de que participó de la conmemoración de los 20 años de la organización en 2017.

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