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Lunes, 27 de mayo de 2019
Los colegios y vecinos afectados

El mastodonte inmobiliario que preocupa a los penquistas

Isabel Reyes B.

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Interferencia
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Un mega proyecto en pleno centro de Concepción podría llevar los “guetos verticales” a esa ciudad.

Siete edificios, 912 departamentos, 52 oficinas, 15 tiendas comerciales, 703 estacionamientos vehiculares y 413 bicicleteros. Todo esto construido en un terreno de un poco más de una hectárea en pleno centro de Concepción.

Este mega proyecto inmobiliario, uno de los primeros en la capital de la octava región, se ubicará entre tres calles principales en pleno centro, una de ellas la Avenida Chacabuco, que conecta gran parte de la ciudad. La llamada “Ciudad del Parque” es un proyecto encabezado por la empresa Aitué, perteneciente a Andrés Arriagada, uno de los fundadores de Renovación Nacional en la región. La inmobiliaria se fundó en 1996 y es la constructora que ha levantado gran parte de los edificios nuevos que existen en Concepción, tanto habitacionales, como hoteles u oficinas. Con una inversión total que supera los US$ 85 millones, y con un tiempo de construcción de seis años, el proyecto se enfrenta hoy a críticas por falta de información y por la irrupción de un enorme bloque de edificios al lado del Parque Ecuador de esa ciudad.

“Si no se estudia y corrige de forma urgente la densidad que promueve la actual normativa, el futuro de esta ciudad resultará insostenible muy pronto”, dice el experto urbanista Boehmwald.

Lo que todavía frena su construcción es la Declaración de Impacto Ambiental. Esta fue presentada dos veces este año al Servicio de Evaluación Ambiental sin ser tramitada. En primera instancia el 31 de enero de 2018 y después en abril cuando la empresa desistió de presentar un nuevo reporte. Finalmente, en septiembre entregó la versión final, que desde la fecha ha sido criticada tanto por el municipio como por los ciudadanos. Ya presenta 73 observaciones, hechas por ciudadanos y organismos públicos, reflejadas en el Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y/o Ampliaciones (Icsara) que deben ser aclaradas antes del 31 de diciembre. 

El gobierno regional se ha mostrado conforme con el proyecto. El actual Seremi de Economía, Mauricio Gutiérrez, solicitó el apoyo justificando la importancia que tendrán las obras en materia laboral y de puestos de empleo en la zona. Además, criticó la solicitud de participación ciudadana que piden los vecinos. “Si nosotros hacemos participación ciudadana en cada una de las construcciones que se realizan, tendríamos un sector bastante ralentizado”, dijo según consignó el Diario Concepción. Ante esto, la comunidad solicitó su inhabilitación en el SEA.

Zona escolar 

La historia comenzó en 2010 cuando el Colegio Alemán, que estaba emplazado en el terreno donde hoy se buscan instalar las siete torres, se mudó a su nueva sede en la comuna de San Pedro de La Paz. Ese año el terreno fue adquirido por Horst Paulmann para construir un centro comercial de Cencosud, idea que no prosperó. Durante siete años no fue más que un sitio baldío. Hasta que en 2017 la constructora Ebco y Aitué adquirió los terrenos al dueño de la cadena de supermercados Jumbo. 

Sin embargo, el sector sigue siendo escolar. En las dos cuadras que rodean el futuro proyecto, hay tres colegios. Aquellos que colindan directamente con el terreno en cuestión son el Instituto Humanidades y el Lycée Charles de Gaulle, ambos colegios particulares, que cuestionan la Declaración de Impacto Ambiental de la empresa por los efectos dañinos que podría tener en los alumnos. En total, ambos colegios suman una comunidad escolar de 2.000 personas. 

Y unas cuadras más allá está el Liceo Enrique Molina, un tradicional colegio público de Concepción.

Los centros de padres de ambos colegios privados se contactaron con el Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción, para ser asesorados y guiados en la investigación de los posibles efectos.

Claudia Ulloa, ingeniera ambiental de la Universidad de Concepción, asegura que el mega proyecto inmobiliario tiene eventuales riesgos para la salud. “Hay un riesgo por el incremento de la concentración de material particulado fino respirable”, dice. Además, hay repercusiones como el aumento de ruido durante la etapa de construcción y la saturación de la red vial de acceso a los colegios por el aumento del tráfico debido a las interrupciones por la construcción.

Si se compara con Madrid, España, por ejemplo, la ley del suelo vigente para nuevos desarrollos tiene una densidad máxima recomendada de 75 viviendas por hectárea y con un tope máximo de 150 por hectárea en zonas céntricas. La “Ciudad del Parque”, en cambio, proyecta unas 900 viviendas por hectárea. 

Así también lo reafirmaron desde la Municipalidad de Concepción. En un informe enviado al SEA el 28 de septiembre y firmado por el alcalde Álvaro Ortiz, dieron a conocer su evaluación respecto a la propuesta ambiental de la empresa. “Se estima que existe un alto riesgo para la salud de las personas por la emisión de polvo durante la ejecución de las obras, sin que se presenten las medidas de mitigación adecuadas. Asimismo, se estima que habrá un impacto en el tránsito vehicular y peatonal, sin que se haga mención a los medios específicos de mitigación del impacto de ruido y vibraciones, especialmente, en la etapa de hincado de pilotes para la excavación”, se lee. 

Álvaro Boehmwald es profesor de ingeniería en Energía y sustentabilidad Ambiental de la Universidad de San Sebastián de Concepción, además de ser el presidente del Comité Ambiental de esa ciudad. El profesor vive a solo unas cuadras del sector en que se emplazarán las torres. Según cuenta, ha habido una falta de información respecto al proyecto, lo que se refleja en la declaración ambiental que presentaron y que deben aclarar antes de fin de año. “Cuando un proyecto ingresa al SEA, es el titular quien decide cómo ingresa, si con un estudio o declaración de impacto ambiental. Obviamente el sector inmobiliario evita una mayor profundidad como sería en un Estudio de Impacto Ambiental, y en términos económicos es más barata también la declaración”, dice Boehmwald. “Por ejemplo, respecto a la respuesta sísmica se basaron en un sismo de 7,7 grados, cuando en la zona ya hemos tenido terremotos sobre los 8 grados. Como fue el de 2010, que fue de 8,8”. 

De las 73 observaciones que se enviaron a la propuesta ambiental de Aitué, la gran mayoría de las incertidumbres tienen que ver con la emanación de material particulado que generarían las obras, la contaminación acústica, la eventual polución en las napas subterráneas y el aumento del tráfico que finalmente podría provocar un colapso vial en el sector. “El temor de los vecinos es que estos se conviertan en guetos verticales. La empresa ha aludido que por la dimensión de los departamentos no debería ser eso, pero es cuestionable si piensas que habrá miles de personas viviendo en una manzana”, dice Boehmwald.

"Castillos en el aire"

Este tipo de construcciones son “castillos en el aire”, aseguran los arquitectos Ignacio Bisbal Grandal y Nicolás Moraga Herrera del Departamento de Planificación y Diseño Urbano de la Universidad del Bío-Bío, que están desarrollando un estudio sobre este tipo de proyectos. En base a los antecedentes del proyecto “Ciudad del Parque” muestran el modelo de una ciudad densa y uno de ellos, responde a INTERFERENCIA preguntas sobre un ideal de densidad máxima en Concepción en relación a ejemplos internacionales.

" Si consideramos los nuevos 1.500 habitantes que se concentrarán en una sola manzana, se necesitarían 13.500 m2 de nuevos de áreas verdes, lo que equivale a una manzana completa. ¿De dónde van a salir? Con esa densidad, resulta inviable cumplir con las recomendaciones de la OCDE”, afirma Ignacio Bisbal.

Si se compara con Madrid, España, por ejemplo, la ley del suelo vigente para nuevos desarrollos tiene una densidad máxima recomendada de 75 viviendas por hectárea y con un tope máximo de 150 por hectárea en zonas céntricas. La “Ciudad del Parque”, en cambio, proyecta unas 900 viviendas por hectárea. 

“Es una densidad absolutamente desmedida, sin ningún precedente previo en Concepción. Para tener una referencia de lo que ello significa, la Organización Mundial de la Salud, la OCDE y los estándares de estudio en Chile recomiendan 9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. En Concepción los datos oficiales hablan de un estándar actual de 9 a 10 m2, lo que no es correcto, ya que consideran la superficie completa de zonas verdes como el Cerro Caracol, que en su gran mayoría no puede ser usada por la pendiente del cerro. Si consideramos los nuevos 1.500 habitantes que se concentrarán en una sola manzana, se necesitarían 13.500 m2 de nuevos de áreas verdes, lo que equivale a una manzana completa. ¿De dónde van a salir? Con esa densidad, resulta inviable cumplir con las recomendaciones de la OCDE sobre equipamientos, sistemas de transporte y áreas verdes”, afirma Ignacio Bisbal, que también es doctor en Urbanismo.

Otra de las críticas que ha existido hace años por parte de arquitectos de la región es contra lo permisivo del actual Plano Regulador de Concepción. Rubén Muñoz, arquitecto, doctor en Historia, Teoría y Composición Arquitectónica y docente de la Universidad del Bio Bio, lo califica como una regulación “desmedida”. 

“La densidad que permite el actual plan sería comparable al de los denominados ‘guetos’ de Estación Central. Se ha confundido renovar y densificar, cosa necesaria, con permitir concentrar en torres aisladas una densidad irracional. Si no se estudia y corrige de forma urgente la densidad que promueve la actual normativa, el futuro de esta ciudad resultará insostenible. Prueba de ello es que la Cámara Chilena de la Construcción está promoviendo un metro para la ciudad. La estructural vial, los anchos de las calles, no resisten densidades de este tipo”, dice Muñoz.  

Además, asegura que para lograr que Concepción sea una ciudad sustentable debe haber un cambio urgente en la normativa. Este tipo de proyectos, asegura, no sigue para nada ese camino.

“Pensemos en los importantes problemas de asoleamiento futuros, por poner otro ejemplo. Para una ciudad húmeda y lluviosa como la nuestra, vivir sin sol, como buena parte de las nuevas torres que se darán sombras unas a otras, no sólo presenta un retroceso en el desarrollo de una ciudad energéticamente sustentable, con los gastos asociados a calefacción, sino que significará una merma en la calidad ambiental y en la percepción de los usuarios que resultaría imperdonable”. 

Adjuntos: 
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Comentarios

Comentarios

Excelente artículo. Bisbal excelente estudioso del urbanismo.

Buena la nota. Pueden ver también mi artículo de hoy en La Ventana Ciudadana, en: https://laventanaciudadana.cl/proyecto-ciudad-del-parque-sostenibilidad-o-monstruosidad/

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