En la ecuación, el tiempo siempre es clave para un cambio de gabinete que tarde o temprano acaba llegando para cualquier inquilino de La Moneda. Un cambio muy temprano advierte y confirma errores en el diseño ministerial y, por defecto, un cambio tardío significa arriesgar una evaluación negativa constante de la opinión pública y un daño a la imagen y aprobación del presidente.
Con ese trasfondo, se dibuja en el horizonte como hito presidencial la primera Cuenta Pública del presidente José Antonio Kast. Y fue en ese contexto que el mandatario decidió, a 70 días de iniciar su período, determinar la salida de la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini; y la titular de Seguridad, Trinidad Steinert, quienes se convierten en las primeras jefas de cartera en dejar su cargo durante la actual administración.
A modo comparativo, el ex presidente Gabriel Boric realizó su primer cambio de gabinete en septiembre de 2022, a unos seis meses de iniciado su mandato. Para entonces, la idea de un “segundo tiempo” era la que primaba y significó el desembarco de la ex Concertación al Gobierno, además de una disputa codo a codo por el protagonismo entre el Socialismo Democrático y el Frente Amplio.
De esta forma, el Gobierno de Kast ha implementado una reestructuración significativa en su gabinete. Claudio Alvarado asumiría un doble rol como biministro de Interior y Segegob, mientras que Martín Arrau se integraría a Seguridad y Louis de Grange tomaría la dirección de Transportes y Obras Públicas.
Estos cambios marcan el cambio de gabinete más veloz desde el retorno a la democracia, concretándose a solo 70 días del inicio de la administración. La rapidez de la medida subraya la gravedad de la crisis interna que atraviesa el Ejecutivo.
Trinidad Steinert: “No me esperaba la exigencia de un plan de seguridad estructurado”
La ex ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, tenía logros que celebrar. La detención de Jorge Huenchullán en Temucuicui fue la noticia de la mañana de este martes, aunque la Fiscalía le restó mérito al rol del Ejecutivo en el procedimiento. Sin embargo, en otras ocasiones la secretaria de Estado ha cosechado logros efímeros antes de que una nueva polémica en la que se ve involucrada estalle.
Esto ocurrió hace unas dos semanas, tras un operativo también calificado como exitoso en Temucuicui que terminó con cinco detenidos. El triunfo para el Gobierno fue breve, pues días después la ministra recibió un duro golpe de la Corte de Apelaciones de Valdivia.
En concreto, el tribunal acogió un recurso de amparo y declaró inadmisible la ampliación de la querella por Ley de Seguridad del Estado presentada por el Ministerio de Seguridad por los hechos ocurridos el pasado 8 de abril en el campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile (UACh), donde la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, fue enfrentada por un grupo de estudiantes a la salida de la casa de estudios.
Según determinó la Corte, el Ministerio de Seguridad no cuenta con legitimidad activa para querellarse por Ley de Seguridad del Estado, ya que dicha facultad corresponde exclusivamente al Ministerio del Interior.
Por otra parte, la sombra de la Contraloría General de la República seguía rondando sobre la ex ministra de Seguridad a raíz de un informe que el organismo prepara a partir de la primera controversia en la que Steinert se vio involucrada, apenas dos días después de asumir el cargo, y que internamente se presume desfavorable.
En concreto, Steinert pidió antecedentes sobre el destino de un grupo de detectives que investigaban causas vinculadas al Clan Chen, lo que generó cuestionamientos respecto de si dicha solicitud estaba dentro de sus competencias.
Steinert también ha recibido críticas desde el oficialismo. El senador Rodolfo Carter cuestionó duramente su ausencia el pasado 14 de abril en una sesión del Senado sobre el proyecto de modernización de Carabineros.
“Es impresentable, se nos cae el relato”, afirmó el parlamentario en duros términos contra la ex secretaria de Estado.
Otro episodio que golpeó al Gobierno ocurrió durante las primeras semanas de la administración, aunque quedó relegado por la contingencia. Se trató de la instrucción del Ministerio de Hacienda para reducir en un 3% el presupuesto de cada cartera.
La medida chocó con el discurso de seguridad que Kast impulsó durante su campaña y, tras negociaciones internas, Steinert terminó anunciando como una buena noticia que Hacienda finalmente excluiría al Ministerio de Seguridad de los recortes presupuestarios definidos por la cartera encabezada por Jorge Quiroz.
Hace tan solo una semana, La Segunda reveló que la ex ministra Steinert formaba parte de una sociedad junto con Rodrigo Irarrazabal Izikson llamada “Inmobiliaria e Inversiones El Yunke Limitada”. Lo particular es que su socio figuraba en la lista de Contraloría que registra a los abogados que han tramitado causas por la Ley 20.000.
Ante ello, la ex secretaria de Estado explicó que “el abogado con que el titular me vincula es mi ex marido, con quien hace 25 años conformamos una sociedad que nunca tuvo movimientos y que no disolvimos una vez anulado nuestro matrimonio”.
Asimismo, señaló que aquello ocurrió solo en una oportunidad, hace 16 años, y enfatizó que rechazaba tajantemente la vinculación realizada por el titular del diario. “En política no todo vale”, apuntó.
No obstante, La Segunda respaldó con registros del Servicio de Impuestos Internos (SII) que la sociedad sí presentó movimientos en 2002, desmintiendo la versión entregada por la ex secretaria de Estado.
“Ha habido cuestionamientos. Pero creo que también obedecen a una ansiedad de la comunidad, de la ciudadanía y de distintos actores. Y es entendible. Lo único que les digo es: déjennos trabajar, lo estamos haciendo, pero los resultados no pueden ser inmediatos”, dijo la titular de Seguridad a La Tercera semanas atrás.
Desde el presente, Steinert aseguró en entrevista con Radio Agricultura que “hay aspectos que han sido más duros, más complejos; yo lo hablaría en esos términos, y que me llaman la atención, por supuesto. Pero nada que no sea abordable. O sea, se puede seguir adelante con mayor cautela en algunos temas, como, por ejemplo, esta demanda que yo no me esperaba respecto de la exigencia de un plan de seguridad estructurado y concreto”.
Dicha declaración le valió una nueva oleada de críticas por parte de la oposición y parlamentarios de ese bloque, encabezados por los diputados Raúl Leiva, Pamela Jiles, Patricio Briones y Carolina Tello, quienes anunciaron una interpelación.
Esto, a solo días de que Steinert se presentara ante la Cámara y su despliegue fuera criticado tanto en la forma como en el fondo.
Mara Sedini: “Estamos trabajando contra la seguridad”
El caso de la ex ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, es particular. Por una parte, recibió los embates más duros de la oposición, pero por otra también fue gestora de varios errores no forzados que rápidamente la posicionaron como uno de los flancos más débiles del Ejecutivo.
A ello cabe sumar que no solo incurrió en errores de fondo o políticos, sino también de forma, lo que contribuyó a proyectar una imagen particularmente frágil en el cargo y de un equipo que, en un comienzo, no parecía tan aceitado.
En ese sentido, Sedini cargó con una mochila y un estilo heredados de su pasado en el programa Sin Filtros, donde la estridencia se premia y un grito puede sacar de problemas argumentativos. Ese estilo no funcionó para una vocería de Gobierno y la transición hacia esa comprensión le valió numerosos problemas y una exposición descarnada, en la que lo personal terminó formando parte de las críticas a su gestión pública.
Asimismo, los cuestionamientos a Sedini también incluyeron su desempeño en las vocerías, con repetición de palabras, conceptos poco claros y malos ejemplos, lo que incluso quedó constatado en un video que tuvieron que borrar desde el ministerio debido a faltas ortográficas, datos erróneos e incluso episodios en que evitó responder preguntas de la prensa en dos ocasiones.
Además, el ministerio encabezado por Sedini provocó una de las primeras diferencias públicas entre ministros. A fines de marzo, la polémica por el “Estado en quiebra” copó la agenda pública y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, rechazó la afirmación y apuntó a “una situación fiscal deteriorada”, desmarcándose de la publicación difundida en redes sociales del Gobierno.
La Contraloría ordenó un sumario por los hechos, error que fue asumido por el director de Comunicaciones y Contenidos del Segundo Piso de La Moneda, Cristián Valenzuela. El organismo concluyó que no fue posible sustentar fáctica ni técnicamente los términos utilizados en la publicación. Con todo, se instruyó un proceso disciplinario para determinar responsabilidades.
Con todo, el dato anecdótico de Sedini ocurrió en un punto de prensa donde, en un lapsus, señaló: “Estamos trabajando contra la seguridad”.








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