Este domingo, la derecha latinoamericana sumó una nueva figura a su tablero regional. Abelardo de la Espriella, el outsider de la política colombiana, fue electo presidente de Colombia y sucederá a Gustavo Petro tras derrotar al candidato Iván Cepeda.
De la Espriella, quien se hace llamar "el Tigre", se incorpora a una constelación de líderes afines en América del Sur, entre ellos José Antonio Kast en Chile, Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz en Bolivia, Santiago Peña en Paraguay, Daniel Noboa en Ecuador y, aunque aún a la espera de confirmación oficial, Keiko Fujimori en Perú.
El fenómeno también se extiende a Centroamérica con Laura Fernández en Costa Rica, Nasry Asfura en Honduras y Nayib Bukele en El Salvador. Este último se ha convertido en un referente para numerosos dirigentes de derecha y ultraderecha que ven en él un símbolo de la lucha contra el crimen organizado, particularmente por la construcción de sus denominadas "megacárceles".
"El León y el Tigre rugen en Latinoamérica", escribió Milei en sus redes sociales. "La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás. ¡Viva la libertad, carajo!", añadió.
"Comienza una nueva etapa de libertad para Colombia que les permitirá recuperar la seguridad y la prosperidad. ¡Firme por la Patria!", afirmó Kast.
"Sin duda, soplan nuevos vientos para América Latina. Un abrazo fraterno para todo el pueblo colombiano", señaló Fujimori.
"Compartimos la convicción de que nuestra región merece seguridad, progreso y gobiernos que enfrenten al crimen sin excusas", agregó Noboa.
Asimismo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no quiso quedar al margen y escribió en sus redes sociales: "Él ganó, ¡grande!", junto a una imagen que mostraba los resultados preliminares del balotaje. Además, el secretario de Estado, Marco Rubio, llamó a De la Espriella para transmitirle sus felicitaciones.
Este giro de América hacia gobiernos de derecha resulta significativo para los intereses de Trump. A comienzos de año, el mandatario afirmó que "este es nuestro hemisferio", en referencia al continente. A ello se suma su interés por anexar Groenlandia y la creciente disputa geopolítica con la China de Xi Jinping, factores que han reforzado su intención de consolidar el liderazgo estadounidense en la región.
Este movimiento pendular se produce en un contexto de auge del nacionalismo, el conservadurismo y las corrientes de ultraderecha en distintos países del mundo, una tendencia de la que América Latina no ha permanecido ajena.
Además, estos nuevos liderazgos mantienen sintonía con iniciativas impulsadas por Washington, como la alianza Escudo de las Américas y la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro a comienzos de 2026, tras una incursión militar estadounidense en Venezuela.
De hecho, el medio colombiano El Colombiano sostiene que la captura de Maduro operó como un mensaje político relevante y una advertencia para la región, aunque también advierte que dicho hecho no necesariamente se tradujo en el comportamiento electoral de los votantes. Petro, sin embargo, fue uno de los críticos más duros de Trump, tanto en sus intervenciones públicas como en redes sociales.
Con todo, la izquierda latinoamericana queda representada principalmente por Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Yamandú Orsi en Uruguay y Claudia Sheinbaum en México, los dos países más grandes de la región. Sin embargo, frente al creciente número de gobiernos de derecha, ambos aparecen como los principales bastiones de ese sector político en esta última ola electoral.






Comentarios
Añadir nuevo comentario