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Martes, 11 de mayo de 2021
Mujeres y escaños reservados

Natividad Llanquileo, la vocera de la huelga de hambre de 2010 que ve espacio para avanzar la agenda indígena en la Convención

Paula Huenchumil

"Es la primera oportunidad de estar en un lugar de toma de decisiones”, dice la abogada mapuche. “Yo no tuve que leer libros para saber las cosas que han pasado, me tocó vivir la injusticia y eso me da fuerza para levantar esta candidatura”, explica. 

Esta es la cuarta entrega del especial de entrevistas a candidatas para ocupar los escaños reservados para pueblos indígenas en la Convención Constitucional que se definirán en las próximas elecciones.

Serán 17 escaños reservados dentro de los 155 convencionales para 10 pueblos indígenas que competirán en un distrito común. El pueblo Diaguita, Colla, Atacameño, Quechua, Yagán, Kawésqar, Chango y Rapa Nui tendrán un cupo respectivamente. Mientras que habrá dos cupos para el pueblo Aymara y siete cupos para el pueblo Mapuche. Natividad Llanquileo compite por uno de ellos.

Natividad Llanquileo Pilquimán (36 años), hija de una artesana y un obrero mapuche, nació en la comunidad Esteban Yevilao de Puerto Choque en la comuna de Tirúa. “Nos enseñaron siempre a pensar en el resto. Mis papás lucharon por recuperar la democracia, y cuando ésta se terminó, vimos que los territorios habían sido entregados a las forestales y había que recuperarlos porque eran tierras nuestras. Tenemos un lago emblemático, el Lleu Lleu. El lugar de donde vengo ha sido históricamente de movilización”.

La abogada y defensora de derechos humanos, tuvo que congelar su carrera universitaria en 2010 cuando asumió la vocería de la huelga de hambre de presos políticos mapuche, quienes protestaban principalmente por la no aplicación y derogación de la Ley Antiterrorista y por el fin al doble juzgamiento, el cual se logra con la modificación del Código de Justicia Militar.

Desde que era una niña vivió la violencia policial. “Yo no tuve que leer libros para saber cosas que han pasado, no nace desde la academia, me tocó vivir la injusticia y eso también me da fuerza para levantar esta candidatura, no quiero que los niños sigan viviendo tanta represión”.

- ¿Qué significa para usted ser mujer mapuche?

Creo que tiene que ver con el sentido de identidad, de pertenecer a un pueblo o nación originaria, que ha sido invadido, arrasado, masacrado, pero que sigue vivo, sigue existiendo y aquí estamos, recuperando, revitalizando, reconstruyendo a pesar de todas las trabas, discriminaciones, injusticias y desigualdades.

"Nos toca como mujeres mapuche asumir un rol importante para superar la triple discriminación".

Hoy nos toca como mujeres mapuche asumir un rol importante para superar la triple discriminación. Primero, aquella transversal por el hecho de ser mujeres frente a un sistema histórico opresor occidental pero que ha calado hondo a todas las culturas ancestrales de manera estructural. También, porque nuestro pueblo ha vivido el empobrecimiento generado por el Estado y el proceso colonial con los despojos, la usura, la reducción y el desplazamiento. Es decir, nos toca superar las adversidades desde la pobreza. Finalmente, por el hecho de ser mapuche nos toca enfrentar numerosos prejuicios, estereotipos, negaciones e invisibilización. 

Sin embargo, como mujeres mapuche hoy hemos asumido el desafío de ser parte e incidir en la nueva Constitución política y contribuir en avanzar a nuevas formas de justicia y reparación. A pesar de que muchas veces ha sido difícil poder estar en el ámbito público y político, estamos también en un proceso de reconstrucción y de análisis constante de qué es lo que significa ser mapuche, recurriendo a espacios propios de encuentro que tengan que ver con la naturaleza y nuestra reafirmación. Definirse como mujer mapuche, es decir, soy mujer y soy mapuche inseparablemente, por el sentido de pertenencia que la vio nacer a una y que sigue existiendo, donde hay una historia familiar, comunitaria y colectiva, donde hay una identidad y a pesar de todo, un territorio.

-¿Cómo marcó en su vida la Constitución de 1980?

Es una constitución hecha por un grupo de hombres blancos en dictadura, en que los pueblos no tuvieron ninguna participación. Hecha a su medida y especialmente para sobreproteger la propiedad privada, entregando a unos pocos la propiedad de bienes comunes. Por ejemplo, que el agua sea una mercancía. Tiene que cambiar la forma de administración del país y también de ir actualizando los conceptos, porque antes hablábamos de recursos naturales y hoy hablamos de los elementos de la naturaleza, a los que vemos como sujetos de derecho.

"Antes hablábamos de recursos naturales y hoy hablamos de los elementos de la naturaleza, a los que vemos como sujetos de derecho".

Ver los acaparamientos de agua para latifundios agroindustriales, el descontrol de industrias extractivistas y de los privilegios para algunos grupos de poder político y económico, depredando la naturaleza y pasando a llevar el interés y bienestar colectivo de las poblaciones locales, de las comunidades, todo eso tiene una base principal: la Constitución política. Son realidades que deben cambiar.  

- Hay sectores del pueblo mapuche que han señalado que no participarán del proceso ¿qué la impulsó a usted a lanzarse a esta candidatura?

Sobre el pronunciamiento de algunos sectores, me parece que están en todo su derecho de señalarlo. Tiene que ver con que el Estado una y otra vez le ha mentido a los pueblos originarios.

Respecto a mi candidatura, es una propuesta que nace colectivamente, cuya petición fue realizada por varios lamngen (hermanas/os mapuche) de diferentes territorios, rurales y urbanos, que me han conocido desde que era muy pequeña, que nos hemos acompañado en diversas causas y que me han visto en los distintos caminares, señalándome que era necesario correr el cerco, que si bien sabemos que no es fin o un todo, es un paso más en la defensa de nuestros derechos como pueblos, y así no seguir permitiendo que los mismos de siempre sean quienes deciden por nosotros y nosotras.

"Mi candidatura es una propuesta que nace colectivamente, cuya petición fue realizada por varios lamngen de diferentes territorios, rurales y urbanos, que me han conocido desde que era muy pequeña, y que me han visto en los distintos caminares".

Además consideramos que es relevante participar en los cambios normativos, que a veces son lentos, pero que con el tiempo pueden dar frutos si logramos que en esta nueva Constitución queden establecidos la mayor cantidad de derechos que reclamamos como pueblos, y que nos permita para las generaciones futuras una vida digna para todas y todos. Ese es el por qué asumimos este desafío, considerando que por primera vez como pueblos originarios y mujeres podemos estar en la toma de decisiones. 

Hay una alta participación de diferentes sectores con candidaturas. Somos 39 candidaturas paritarias, por lo tanto, tenemos 78 candidaturas por lo menos, que vamos desde el pueblo mapuche y que involucra diferentes territorios y posturas. Entonces la participación ha sido muy grande, y a título personal, me ha llamado mucho la atención y celebro que sea así, la participación de mujeres.

Vemos  que el cambio normativo es importante. El pueblo mapuche ha estado en general por el cambio normativo a nivel legal. Por ejemplo se solicitó la creación de una ley, por lo cual nace la ley indígena, aunque fue recortada a lo que se quería. Posteriormente la ratificación de un Convenio Internacional, y ahí se ratificó el 169 que aportó muchísimo al debate. Entonces creo que ellos están en su derecho de no hacerlo, pero creo que la discriminación nos ha afectado tanto que tampoco creemos en nuestra gente, y  creo que siempre ha habido gente de nuestro pueblo muy preparada para participar de todos los espacios. Por eso uno le hace la invitación a las personas mapuche de que vote por las candidaturas mapuche, por esa gente que siempre ha estado discriminada y que tiene mucho que aportar. 

"En mi caso siempre he estado por la defensa del pueblo a nivel político-jurídico. En 2010 se demandó la  derogación de la ley antiterrorista, y se logró una modificación y sacar a los adolescentes de esta injusta ley".

Por primera vez tenemos la oportunidad de estar en un espacio de toma de decisiones como es la redacción de una nueva carta fundamental. A pesar de que sabemos que no es un proceso que sea fácil, tomamos este desafío. En mi caso personal siempre he estado por la defensa del pueblo a nivel político-jurídico. En 2010 se demandó la  derogación de la ley antiterrorista, y se logró una modificación y sacar a los adolescentes de esta injusta ley. También se logra algo no menor como fue la modificación del Código de Justicia Militar, lo cual es beneficioso para la población en general.

- ¿Pensando en el texto constitucional, tiene algún modelo o referencia de constitución que le gustaría que fuese aplicado en Chile?

Este es un proceso particular, especial y es histórico. A pesar de todas las desventajas y exclusiones, por primera vez los pueblos originarios tenemos la posibilidad de estar en un espacio de decisión que además es inédito por ser paritario. Asimismo, hay que tener en consideración la crisis de la naturaleza, porque los elementos de la naturaleza se siguen depredando y la situación es crítica. Además, esperamos que sea una Constitución que nazca desde los territorios, porque está la posibilidad de que los y las convencionales constituyentes obedezcan a los mandatos de intereses colectivos y sociales y que haya una alta participación en la toma de decisiones de todas las expresiones, desde el sentir de los pueblos originarios como también del pueblo chileno.

Con respecto a modelos de referencia comparada, si bien hemos revisado la realidad latinoamérica como las constituciones de Bolivia, de Ecuador -en la que se reconoce la realidad indígena como plurinacional, que incluyen como finalidad del Estado el buen vivir y los derechos de la naturaleza o medio ambiente -son elementos que creemos de interés e importancia, pero también creemos que no se trata de reproducir modelos estandarizados, porque las realidades geopolíticas, históricas, demográficas y culturales tienen composiciones diferentes y diversas.

No olvidar que el pueblo mapuche a base de resistencia fijó fronteras y periodos de paz con los españoles, lo que no ocurrió en otros países del continente, y fueron los Estados nacionales chileno y argentino los que invadieron y usurparon simultáneamente nuestros territorios, transgrediendo normas y obligaciones de tratados, constituyéndose de manera bélica Y cometiendo crímenes de lesa humanidad. 

"Creemos que nuestro modelo será el que nace de los territorios, de los pueblos originarios y del pueblo chileno y que necesariamente deberá contener un reconocimiento de la plurinacionalidad, que establezca un regionalismo autonómico que respete las identidades territoriales".

Creemos que nuestro modelo será el que nace de los territorios, de los pueblos originarios y del pueblo chileno y que necesariamente deberá contener un reconocimiento de la plurinacionalidad, que reconozca y garantice los derechos colectivos de los pueblos y autodeterminaciones, que establezca un regionalismo autonómico que respete las identidades territoriales. También que considere el buen vivir como la finalidad principal del Estado, que profundice y se construya una democracia sana, abierta y eficaz, como por ejemplo la iniciativa popular de ley, presupuestos participativos, plebiscitos en materias fundamentales, y referéndums revocatorios de leyes y autoridades, entre otras.

También hemos revisado otras constituciones de territorios más lejanos como las de Suiza y Alemania, que tienen constituciones muy interesantes en términos de la profundización de la democracia directa, protección de la naturaleza y ordenamiento territorial. Imagínense el destino que habría tenido la corrupta Ley Longueira si contáramos con un referéndum revocatorio de leyes y autoridades.

- ¿Cuál es su propuesta en términos de autonomía territorial e institucional?

Cuando uno habla de plurinacionalidad es la aceptación normativa de realidades territoriales y culturales, pero que en sí misma no se sustenta si al mismo tiempo no se reconocen derechos políticos, económicos, sociales, culturales. Son los propios pueblos los que en virtud de su autodeterminación y autonomía puedan tomar sus propias decisiones de qué quieren hacer en sus territorios en base al interés colectivo y buen vivir.

Además, no es algo nuevo. Estos conceptos ya están establecidos en la normativa internacional de protección de los derechos de los pueblos indígenas, como es el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Naciones Unidas y todos los demás instrumentos internacionales de derechos humanos que hacen referencias a formas propias de autogobiernos y autonomías.

- ¿Y en términos del sistema judicial y policial?

En el transcurso de este proceso hemos ido conversando con comunidades, activistas, jueces, expertos. Una de las académicas más especializada en la materia es Myrna Villegas,  quien ha trabajado muchos años en las normativas aplicadas a nuestro pueblo, diagnosticaba la justicia chilena en uno de nuestros trawun (reunión) constituyentes como un sistema monocultural, clasista, racista, conservador y reaccionario. La Nueva Constitución debe reconocer nuestros propios sistemas normativos -nuestro derecho propio- y nuestras formas de impartir justicia.

"Necesitamos un Poder Judicial independiente, que esté especialmente vinculado a la protección de los derechos humanos, lo cual debe quedar establecido en la nueva constitución".

Los poderes reaccionarios presentan esto como algo imposible, pero no dicen lo mismo sobre los tribunales arbitrales a nivel internacional, que someten a los Estados a jueces que han sido empleados de las mismas corporaciones transnacionales, ni del tribunal de la libre competencia, etc. 

En cuanto a las policías, especialmente carabineros debe ser disuelto y refundado, con controles estrictos del mundo civil. Tanto en lo operativo, incluir criterios eficaces de derechos humanos, cambiar el racismo interno que arranca desde su formación, y también controles en términos económicos, ya hemos visto que el Caso Paco Gate es el mayor fraude de la historia de Chile.

En este momento carabineros y las forestales son los principales obstáculos para la solución a la conflictividad que existe en Wallmapu. Hoy existen carteles: Las forestales financiando a políticos y sus campañas, los políticos subsidiando a las forestales a través del manejo público estatal. Recordemos que este subsidio terminó sólo cuando salió a la luz la colusión del papel confort, que implicaba a CMPC.  Carabineros participando del robo de la madera, los subsidios del riego que van a la Viña Concha y Toro y un largo etcétera que son parte de una profunda red de corrupción.

También señalar que históricamente como pueblos hemos vivido mucha represión y mucha injusticia. Todos los poderes del Estado han gobernado solo para algunos y en su mayoría para el empresariado. En ese sentido, necesitamos un Poder Judicial independiente, que esté especialmente vinculado a la protección de los derechos humanos, lo cual debe quedar establecido en la nueva constitución.

- Respecto al tema del conflicto del Estado con el pueblo mapuche, ¿cuáles son los caminos para comenzar a hablar de algún tipo de solución?

Diálogo amplio, abierto, representativo y eficaz. En la Moneda hay toneladas de papel de supuestos diálogos, pactos y nuevos tratos, incluso hasta una Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, sin embargo, no se ha avanzado en materia de reconocimientos y reparaciones. No se han hecho cargo de las demandas y de los conflictos generados por el propio Estado, por el latifundio colonialista y empresas forestales.

"A quienes han sostenido las banderas de lucha mapuche se les niega toda posibilidad de diálogo para la solución de conflictos".

Los conflictos con ciertos sectores políticos y empresariales acaparadores del territorio ancestral, se han agudizado y algunos quieren seguir intensificando acciones represivas anti mapuche. Ha existido una constante persecución, criminalización, judicialización y represión, incluyendo asesinatos, persiguiendo expresiones autonomistas mapuche que reivindican derechos y que exigen justicia. Entonces a quienes han sostenido las banderas de lucha mapuche se les niega toda posibilidad de diálogo para la solución de conflictos, diálogo que debería establecerse bajo principios de derechos humanos y con garantes internacionales.

La sola cantidad de candidatos mapuche en este proceso constituyente, así como en otras instancias públicas, da fe de nuestra voluntad de diálogo. El conflicto actual es fruto de la ausencia de mecanismos de diálogo eficaz, no ese que da por sentado el modelo, que niega el territorio y la autonomía.

Además no hay ningún respeto de parte del Estado, porque firma algunos tratados que dan una serie de derechos, como el 169 de la OIT, pero que sin embargo el Estado simplemente no los aplica. Cuando hablo del Estado, hablo de los tres poderes. Ya llevamos 11 años desde que se ratificó el tratado y ha tenido muy poca aplicación en el ámbito legal. Y no solo eso, porque la declaración de las Naciones Unidas respecto de los derechos de los pueblos originarios, tampoco ha sido considerada.

- Desde su experiencia como abogada, ¿por qué en esta materia Chile suscribe estos convenios, los ratifica y finalmente no se cumplen?

Es que no es que el Estado simplemente quiera ratificar los convenios porque se le dio la gana, es por la demanda de los pueblos originarios. Entonces el Estado se ha visto en la obligación, debido a estas demandas, de ratificar estos convenios internacionales. Pero una vez que están ratificados simplemente no los aplica, porque seguimos en un Estado que es tremendamente racista y clasista.

Uno no necesita solamente un cambio normativo, constitucional, sino que también cultural, donde los pueblos originarios seamos sujetos de derecho y no objetos. Y ahí está el gran desafío que tiene la sociedad chilena, que debe cambiar diversas formas y prácticas. El cambio de la constitución es un cambio normativo y político que definirá cómo nos vamos a relacionar como personas, como naciones, y cómo nos vamos a relacionar con la naturaleza, que es otra de las demandas que se plantean y es transversal.

- Las mujeres indígenas son uno de los grupos más vulnerables en las sociedades. ¿Cree que tiene que existir un resguardo o protección constitucional especial?

 Las mujeres hemos sido discriminadas e invisibilizadas en todos los ámbitos. En el caso nuestro, creemos que es tremendamente relevante dejar establecido en la nueva constitución el nivel que van a jugar los tratados internacionales en este proceso. Y el respeto a los derechos humanos es uno de los principios que deben primar. 

"Queremos que se incorpore la normativa internacional a la nueva constitución, y ahí los tratados internacionales que dicen relación con los derechos de la mujer, como la declaración de la Cedaw".

A través de eso, queremos que se incorpore la normativa internacional a la nueva constitución, y ahí los tratados internacionales que dicen relación con los derechos de la mujer, como la declaración de la Cedaw (Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer), o la Belém do Pará (Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer), tienen que estar en la nueva constitución. También el convenio 169 de la OIT, que debe estar en el mismo nivel que la Constitución. Deben ser derechos que estén en esa categoría, y pienso que debemos estar en ese espacio, como sujetas de derecho.

 - Respecto al tema simbólico y de emblemas, ¿cree que este proceso debería discutir la inclusión de símbolos indígenas, o más bien eso debería responder a los territorios?

 En la Constitución debiera quedar que cada pueblo, en virtud de su autodeterminación, pueda decidir cuáles son los símbolos que identifican a cada uno. Debe ser un proceso de conversación interna de los pueblos, y también si quieren determinarlos o no lo quieren hacer. También es importante resaltar la wenufoye, que estuvo en todo el proceso de movilización desde el 18 de octubre en adelante, lo cual se puede ver como un reconocimiento respecto de lo que ha sido la defensa de los derechos del pueblo mapuche. Entonces queda esa imagen dando vueltas, los símbolos marcan historia, y la wenufoye marcó historia y quizás la siga marcando.

- ¿Por qué cree que la wenufoye marcó tanto las manifestaciones?

Creo que es un reconocimiento que se hace al pueblo mapuche de parte del pueblo chileno como defensores de sus derechos, independientemente de todo lo que ha pasado. El Estado chileno tiene un poco más de 200 años, el pueblo mapuche ha resistido varias guerras y pandemias, a pesar de tener un Estado en contra, y sigue resistiendo y estando vigente. Creo  que destacan esa fuerza y convicción con la que el pueblo mapuche ha defendido sus territorios.

"La gente comenzó a movilizarse y dijo 'ya basta', se les vino la misma represión que nosotros hemos vivido históricamente. Entonces ahí creo que el pueblo chileno empatizó con el pueblo mapuche".

Esa es la visión que uno tiene desde fuera, pero sería importante preguntarle a quienes la usaron, por qué se identifican con la wenufoye en estas movilizaciones tan importantes, que provocaron un quiebre y que hicieron que los políticos se vieran obligados a llegar a un acuerdo. Porque sin esa movilización no estaríamos hablando de una nueva constitución. Además, debemos recordar que esas movilizaciones fueron iniciadas por adolescentes, por estudiantes, y son los que ni siquiera tienen derecho a voto, pero sí tienen responsabilidad penal. Me parece que cuando la gente comenzó a movilizarse y dijo "ya basta", se les vino la misma represión que nosotros hemos vivido históricamente. Entonces ahí creo que el pueblo chileno empatizó con el pueblo mapuche.

- Respecto del mapuzungun, ¿considera que debería ser una lengua oficial?

 Ahí hay varias consideraciones. Hemos llegado a un consenso en torno al Estado plurinacional, por lo tanto al momento de reconocerse como tal, significa reconocer ciertos derechos. Y en ese espacio creemos que es tremendamente necesario reconocer los derechos lingüísticos.

Además, somos un solo pueblo, pero es un pueblo diverso en términos territoriales y en términos lingüísticos. En el territorio pewenche y el territorio lavkenche, por ejemplo, se habla de forma distinta. Entonces hay que considerar las particularidades de cada territorio. No se puede imponer a distintos territorios a hablar de una determinada forma, que es lo que hoy vemos, donde se usan determinados grafemarios y no se pueden usar otros. Entonces creo que ahí hay que considerar a los pueblos, y que sean ellos quienes tomen sus propias decisiones. Lo importante es que quede establecido como un derecho, que si los pueblos quieren usar sus lenguas, el Estado no se los prohíba, como en otros tiempos, donde a nuestros padres o abuelos simplemente se les golpeó porque hablaban su lengua.

También hay una discusión más interna, donde algunos quieren que esto quede en la Constitución, y como somos voces que representan a colectivos, hay que llegar a algún tipo de consenso. Pero algunas personas quieren que queden establecidos los derechos lingüísticos dentro de la educación formal. Pero por otro lado, hay otros lamngen que dicen que esto es un derecho que nosotros tenemos que ejercer como pueblo.

 - ¿Tiene algún referente, chilena o chileno, y también algún referente del pueblo mapuche?

 Yo soy una defensora de mi pueblo y admiro la forma de organización con que siempre hemos salido adelante. A pesar de todas las dificultades que se nos han impuesto siempre hemos salido adelante con todo, entonces siento gran admiración por el pueblo en sí.

 También por las mujeres, yo creo que las mujeres han hecho un trabajo relevante en mantener la cultura, las costumbres, las tradiciones, en empoderarnos a nosotras. Yo admiro mucho a mi mamá, por ejemplo, ella siempre nos enseñó que somos personas, que siempre debieran defenderse respecto de cualquier situación que nos ocurriera y que estuviera en contra de lo que nosotros quisiéramos, en virtud del respeto por el otro. Entonces tengo harta admiración por la forma en que somos, y en cómo nos levantamos una y otra vez.

Siempre admiré la fuerza de una mujer, a pesar de que yo era muy pequeña, que siempre me ha gustado escucharla, que es Gladys Marín. Por su fuerza, por su convicción, porque no tenía pelos en la lengua. Ella siempre estuvo ahí, en la calle, defendiendo la dignidad del pueblo. No solamente de su partido, ella siempre defendió la dignidad del pueblo. Eso yo admiré mucho de ella.

Primera entrevista- Ingrid Conejeros: "Chile podría cambiar hasta su nombre en este proceso constituyente"

Segunda entrevista- Rosa Catrileo: "Un Estado plurinacional no basta, se requiere también un estatuto de garantías"

Tercera entrevista- Ana Llao: “La vía constitucional y la de resistencia sirven para que continúe la lucha del pueblo mapuche”

Cuarta entrevista- Sofía Huenchumilla, la candidata que apuesta por la oficialización del mapuzungun en la nueva Constitución.

Nota de la redacción: En este especial se ha optado por visibilizar mujeres indígenas, por el hecho de que no nos es posible entrevistar a todos los candidatos de escaños reservados, y este es -mujeres indígenas- el segmento de personas con mayor vulnerabilidad, lo que puede traducirse en mayores dificultades de acceso a la prensa y al poder.

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