Análisis y Opinión

Llegará a una hinchada que no considera que Azul Azul sea sinónimo de Universidad de Chile, y llegará, además, después de una sucesión de propietarios y administraciones que han hecho que una parte importante de los hinchas mire cualquier nuevo proyecto con una mezcla de esperanza, de esa fe del carbonero que lleva a pensar que ya no se puede caer más bajo, y de desconfianza.

Agosto empezó promisoriamente para este proyecto editorial. De todas formas queda camino hacia la meta de 1.000 suscriptores nuevos o re-enganchados, por lo que el llamado es a no decaer en la búsqueda de este número de lectores comprometidos que hagan Interferencia sustentable. ¡Muchas gracias a todos los que se han sumado!

Hoy el proceso es otro. Apenas un jugador destaca, el objetivo deja de ser consolidarlo y pasa a ser venderlo. El club necesita recursos; el representante busca una oportunidad; el futbolista entiende que quedarse puede significar perder el tren hacia Europa. Todos tienen razones atendibles. El resultado, sin embargo, es devastador para el campeonato. Los hinchas apenas alcanzan a aprender el nombre de una promesa cuando ya está haciendo las maletas.

Los recientes temporales que afectaron al país, con al menos 13 personas fallecidas, más de 3.500 de damnificados y cuantiosas pérdidas económicas, vuelven a recordarnos que la crisis climática no pertenece al futuro: ocurre aquí y ahora. Cada inundación, cada incendio forestal y cada desastre que golpea a nuestras comunidades evidencia el costo de décadas de decisiones territoriales que ignoraron el valor de los humedales, bosques y demás ecosistemas que mitigan estos eventos.

Las familias damnificadas esperan viviendas, subsidios, apoyo social y una gestión pública eficaz, no una misa. La diferencia parece obvia, pero no siempre lo es para quienes consideran que sus convicciones personales pueden proyectarse naturalmente sobre toda la sociedad.

“Quizá Vozinha tenga una gran temporada. Ojalá así sea. Su rendimiento individual no está en discusión. Lo preocupante es que un arquero de cuarenta años sea considerado una mejor inversión que desarrollar a uno de veintidós y mientras ese modelo no cambie, seguiremos preguntándonos por qué Chile dejó de producir jugadores talentosos, por qué nuestro campeonato perdió atractivo y porque terminamos últimos en la clasificatoria”.

La gracia del Mundial reside precisamente en su inhabitualidad. No es una liga anual ni un festival global permanente. Es un evento excepcional donde participar sigue teniendo un valor simbólico enorme. Si la puerta se abre demasiado, el premio pierde parte de su significado.

Las semillas tradicionales contienen memoria, identidad, conocimientos y diversidad genética. Son la base de la soberanía alimentaria y un seguro de vida frente a la crisis climática. La función de una institución pública debería ser protegerlas y fortalecer a quienes las mantienen vivas, no convertir al SAG en un policía de las semillas al servicio de un mercado controlado por grandes corporaciones.

La comunidad inició un paro indefinido para exigir el retiro de ocho concesiones de exploración minera que abarcan cerca de 1.900 hectáreas y avanzar hacia la protección integral del territorio insular. A esta amenaza se suman cinco proyectos eólicos que podrían ocupar zonas de navegación y pesca. Organizaciones de Arauco, Coronel, Lota y otras localidades costeras de la región del Biobío comienzan a articularse frente a iniciativas extractivistas que comprometen las economías y formas de vida del golfo.

Todas estas políticas buscan, en síntesis, la desregulación de múltiples dimensiones del mundo del trabajo en pos de crear un incentivo a la contratación. No obstante, este tipo de políticas no asegura nada más que peores condiciones de empleabilidad, y un empleo estadístico que no bastará para dar sustento a las personas, si es que llega a ocurrir. El asumir de manera dogmática un mercado laboral sin fricciones ni asimetrías para justificar el dotar de mayor poder a los empleadores resulta sumamente dañino para las y los trabajadores de Chile.

Cada vez que un sistema frontal de gran magnitud es anunciado para Santiago, la conversación pública suele concentrarse en la cantidad de lluvia esperada, la velocidad del viento o la posibilidad de interrupciones del suministro eléctrico. Sin embargo, el verdadero problema no es la lluvia. El problema es la vulnerabilidad acumulada en nuestra ciudad, que convierte un fenómeno meteorológico normal o intenso en un desastre con consecuencias humanas.

Hay millones de personas que celebran un gol argentino sin ser argentinas: una cantidad exponencialmente superior a la población de noruega quería seguir viendo a Haaland aplastando rivales en a la cancha. Muchos, tal vez ni siquiera franceses, van al estadio vestidos de la tortuga ninja Donatello, en honor Mbappe. Algunas desean que Inglaterra llegue a la final porque quieren que Kane tenga, al fin, un gran título internacional. Ya no se trata solo de apoyar una camiseta; se trata de acompañar una carrera.

Las elecciones en Colombia y Perú alertan sobre el avance de la desinformación y las narrativas de fraude como amenazas para la democracia en América Latina.

En este extracto de La vida que venía publicado por LOM Ediciones, la periodista y escritora Constanza Carmi aborda el aborto desde testimonios en primera persona que retratan la clandestinidad, el estigma y las consecuencias físicas y emocionales de una decisión atravesada por la legislación y los prejuicios.

“No existe una forma correcta de vivir ese campeonato. La única condición que realmente vale la pena imponer es recordar que, cuando el árbitro pita el final, el partido termina. Las discusiones deberían quedar en la cancha, en el bar, en el grupo de WhatsApp o en las redes sociales, sin cruzar esa línea donde el rival deja de ser un adversario deportivo para convertirse en un enemigo personal”.

El doblete sísmico del 24 de junio dejó Caracas y La Guaira en ruinas. Pero mientras cientos de venezolanos escarbaban los escombros con las manos, el Estado tardó horas en pronunciarse y días en desplegar ayuda real. Esta es la crónica de una tragedia que expuso, una vez más, el abandono institucional del chavismo.

El país vuelve a ocupar el mismo lugar como proveedor de materias primas y territorio estratégico para intereses que se deciden fuera de sus fronteras. La actual disputa entre Estados Unidos y China no ha hecho más que profundizar esa condición, fortaleciendo el extractivismo que se presenta como inevitable mientras la soberanía nacional pierde margen frente a las presiones geopolíticas.

Después de 1982, la FIFA creyó haber encontrado la solución definitiva: los últimos partidos de cada grupo se jugarían en simultáneo. Así ningún equipo podría especular con el resultado del otro encuentro. Era una buena idea. Pero nunca resolvió el problema de fondo, porque el problema no era el horario. Es la naturaleza humana.

El gran desafío de América Latina es renovar sus democracias para convertir el creciente desencanto ciudadano en una oportunidad de progreso, inclusión y fortalecimiento institucional.

Lionel Messi acaba de llegar a los 18 goles en Copas del Mundo. Ningún futbolista había alcanzado esa cifra. En el torneo más exigente, el que condensa la historia del fútbol en apenas unas semanas cada cuatro años, el argentino se ha convertido en el máximo goleador de todos los tiempos. Con la 10 en la espalda que no es común entre goleadores; la mayoría de los que lo acompaña en el podio histórico son estrictamente especializados en goles; no tienen el halo de magia en la conducción que importa el número que alguna vez vistieron Pelé y Maradona.

Un Mundial de fútbol debería ser imposible de ignorar. No porque la selección propia participe, ni porque los partidos se jueguen en horarios convenientes, ni siquiera porque cada encuentro sea una obra maestra. Un Mundial debería instalarse naturalmente en la conversación pública, ocupar espacios en las sobremesas, generar discusiones en el trabajo y producir esa extraña sensación de que, durante un mes, el planeta entero está pendiente de un mismo acontecimiento. Y, sin embargo, a medida que avanzan los primeros días de esta Copa del Mundo, cuesta evitar la impresión de que el torneo está produciendo menos interés, menos entusiasmo y menos conversación de la que razonablemente cabría esperar del evento deportivo más importante del planeta.

“No hay lobby económico que venza el peso del dato económico. Porque, afortunadamente, el dato económico no es patrimonio de nadie, sino que está ahí disponible en el mercado global para inversionistas, consumidores, sindicatos, calificadoras de riesgo, sociedad civil, academia y la ciudadanía en general. Y el dato socio-económico es que hay evidencia cierta de trabajo forzado en la agricultura en Chile y que hay una negativa estructural para abordarlo, desde las empresas y desde el Estado”

Cada vez que celebramos el descubrimiento de un futbolista o una futbolista con raíces chilenas que creció en el extranjero, en el fondo estamos reconociendo una carencia propia. No se trata de cuestionar su incorporación. Al contrario. Ambos representan oportunidades valiosas. El problema es que se han transformado en soluciones para problemas que deberían resolverse dentro de nuestras propias fronteras.

El conflicto por el proyecto de tierras raras de la empresa canadiense Aclara Resources en Penco ya no puede entenderse solo como una controversia ambiental local. Lo que ocurre hoy en esta comuna del Biobío expresa una disputa mucho más profunda y de alcance internacional: la ofensiva extractivista impulsada por el Norte Global para asegurar el control de los llamados “minerales críticos”, en medio de la transición energética y de la creciente disputa geopolítica entre Estados Unidos y China.

Cada cuatro años, el Mundial de fútbol se instala como una especie de religión temporal. Durante más o menos un mes, millones de personas alteran sus rutinas, madrugan, cambian reuniones, sacan la vuelta, organizan viajes y convierten cualquier pantalla en una ventana hacia el evento más importante del planeta. Sin embargo, a pocas semanas del inicio del Mundial 2026, la temperatura emocional no parece ser la misma en todas partes.

Desde hace menos de una década, nuestro país cuenta con un ministerio específico dedicado al impulso y la gestión de políticas de fomento científico, tecnológico y de innovación, sumándose así a la vasta mayoría de los países de la OCDE que, incluso en tiempos convulsos y de creciente desconfianza hacia el conocimiento, mantienen una cartera, departamento o institucionalidad de rango ministerial con responsabilidad explícita en ciencia, investigación, tecnología e innovación. Por desgracia, en el actual oficialismo hay quienes desean desmantelar la institucionalidad que tanto trabajo costó crear, por razones equivocadas y sin argumentos técnicos ni políticos razonables.

Estamos sometidos a una elección donde prima la payasada, el meme y la ira. El problema es que esos discursos que promueven el odio van deteriorando la conciencia colectiva de que Colombia es un proyecto compartido, que los ciudadanos que piensan distinto no son enemigos, sino personas con las que necesitamos convivir. El “enemigo” es un concepto que se desdibuja con facilidad y que sirve para que las personas le teman a la diferencia y le huyan a la posibilidad de concertación.

Pareciera que todas las ciudades, grandes o pequeñas, han terminado por adoptar el mismo símbolo: enormes letras corpóreas de colores que simplemente escriben el nombre del lugar. Ya no importa si se trata de Chonchi, Iquique, STGO -porque al parecer ya ni siquiera es Santiago-, Punta del Este o cualquier pueblo remoto; la postal contemporánea consiste en fotografiarse sentado frente a esas estructuras idénticas que podrían estar instaladas en cualquier parte del planeta.

La reciente controversia sobre proyectos financiados por ANID excede ampliamente el debate presupuestario. Lo que está en juego no es únicamente cuánto dinero recibe la investigación científica, sino qué formas de conocimiento se consideran legítimas dentro del debate público chileno.

A un mes del lanzamiento de nuestra primera campaña de suscripción en cinco años, Interferencia ya alcanzó una cuarta parte de su meta. Desde nuestra redacción, agradecemos a cada una de las personas que se han sumado como nuevas lectoras y lectores, así como también a quienes decidieron volver a apoyarnos tras haber sido suscriptoras o suscriptores anteriormente.


